La Real Academia Española define el psicoanálisis como una corriente teórica creada por el doctor Sigmund Freud para investigar y tratar los trastornos mentales a partir del análisis del inconsciente. El investigador Aslan sostiene que el psicoanálisis constituye una teoría que se encarga de estudiar, investigar y describir el alma humana, así como su formación, desarrollo, estructura y funcionamiento; asimismo, propone cómo se enferma la mente y posibles “curas”. Su principal exponente fue el médico Sigmund Freud.
El psicoanálisis como teoría
Según Aslam, el psicoanálisis abarca:
- Método que facilita indagar los procesos mentales inconscientes
- Técnica para abordar las enfermedades psíquicas
- Diversas teorías para indagar los procesos mentales y curar al individuo de las enfermedades psíquicas
Es decir, que el psicoanálisis constituye un enfoque que contempla sus propios métodos y teorías, lo cual le permite ser una disciplina sólida y autónoma.
Aunado a ello, el progreso intenso, amplio y permanente de la investigación, y la acumulación de conocimientos psicoanalíticos, ha llevado a la posibilidad de aplicar esos conocimientos, no sólo a diversas categorías de trastornos mentales, sino también a las patologías psicosomáticas, a la comprensión de ciertos aspectos de patologías sociales, y en general a diversos tópicos de la cultura: el arte, el cine, la literatura, entre otros (Aslam).
Uso del psicoanálisis para tratar distintas patologías mentales
El psicoanálisis contempla el tratamiento terapéutico individual, de parejas, grupal, de niños, adolescentes, adultos, familias o multifamiliar.
El análisis psicoanalítico podría permitir describir elementos como:
- Los procesos mentales inconscientes
- Deseos contrapuestos
- Mecanismos de represión
- Fracaso de la represión
- Retorno de lo reprimido
Dentro de la denominada teoría psicoanalítica existe una gran variedad de “Escuelas” o esquemas referenciales, que desarrollan diversos modos de pensar la teoría psicoanalítica: freudianos originales, kleinianos, winnicottianos, Escuela Americana, lacanianos, etc. Lo anterior, propicia una gran pluralidad de ideas en el psicoanálisis. Las diferencias entre estos modos de pensar algunas cuestiones teóricas y técnicas, han llevado a menudo a intercambios y debates controversiales, que reflejan la vitalidad del psicoanálisis, pero que fundamentalmente resultan en fertilizaciones cruzadas de ideas. La historia ya ha mostrado que a la postre, los principios básicos del psicoanálisis se siguen manteniendo (Aslam).
Principios del psicoanálisis
Según Ríos en su texto “Sobre el psicoanálisis”, publicado por la International Psychoanalytical Association, el doctor Sigmund Freud descubrió histerias en los pacientes, en las que existía un contenido oculto que se reflejaba en los síntomas del individuo. Los denominados “síntomas neuróticos” constituían mensajes que contenían información reprimida o que no eran conscientes por parte del individuo, por tanto, Freud desarrolló una teoría en la que la palabra era la cura.
Freud atendía a sus pacientes seis días a la semana, escuchando y respondiendo a lo que ellos quisieran decirle, mientras permanecían tendidos en el diván. Eran invitados a decir todo lo que transcurriera por su mente, esto proveía a Freud de asociaciones que provenían de experiencias reprimidas de la niñez, deseos, y fantasías que eran resultado de conflictos inconscientes. Una vez traídos a la conciencia dichos conflictos podían ser analizados y los síntomas desaparecían (Ríos).
De lo expresado por Ríos, se tiene que existía lo que se denomina “encuadre”, “libre asociación” e “interpretación”, que constituían un interesante método de tratamiento y una herramienta eficiente que facilitaba la sanación del individuo y de su psiquis.
El investigador Ríos agrega que el psicoanálisis como ciencia se sostiene en una serie de conceptos o términos, que constituyen el centro de la teoría y sus principales aportes al estudio de la mente. Entre esos términos destacan:
Conceptos clave del psicoanálisis
- El inconsciente: plantea la existencia de una “vida psíquica” debajo de lo que se conoce como conciencia o del preconciente. Por ello, no podemos ser conscientes de esas ideas hasta tanto se trata de pensar en ellas. De esa forma, la mayor parte de la vida mental del individuo habita en el inconsciente, por lo que el psicoanálisis sería la vía para llegar a esa información.
- Experiencias tempranas de la niñez: constituyen las fantasías o realidades que abarcan los deseos pasionales, impulsos primitivos o ansiedades infantiles, por lo que el deseo se puede asociar a los temores que posee el individuo de forma enmascarada. Así, los deseos tempranos o los temores que no pueden ser resuelto en la niñez, resultan en conflictos reprimidos y se vuelven inconscientes.
- Desarrollo psicosexual: Freud sostiene que la maduración progresiva de las funciones corporales, a partir de lo que se denominó zonas érogenas (boca, ano, genital). En todo caso, ese desarrollo dependía de la maduración de los placeres o temores y de la relación con los cuidadores, estos últimos considerados como “relación de objeto”.
- El complejo de Edipo: según Freud el complejo de Edipo constituye el centro de toda neurosis, pues el niño a los 6 años es consciente de la naturaleza sexual de la relación de sus progenitores, por lo que tiende a sentirse excluido. Además aparecen celos, rivalidad que deberán ser resuelto junto a otros inconvenientes; de la resolución de esos conflictos dependerá el carácter adulto.
- Represión: representa una fuerza que mantiene inconscientes las fantasías relacionadas con los conflictos no resueltos durante la infancia.
- Los sueños son realización de deseos: según Freud en el psicoanálisis los sueños sirven para expresar el cumplimiento de los deseos infantiles, así como diversas escenas, deformadas o disfrazadas que deben ser analizadas en psicoanálisis, a fin de revelar el deseo inconsciente.
- Transferencia: constituye la experiencia humana a fin de identificar situaciones nuevas, a partir de experiencias previas. “En psicoanálisis la transferencia ocurre cuando el paciente ve a analista como una figura parental con el cual puede volver a experimentar los mayores conflictos infantiles o traumas como si fuera la situación original” (Ríos).
- Asociación libre: involucra la asociación de pensamientos, sentimientos o fantasías durante los momentos en los cuales no existen restricciones como el miedo, la culpa o la vergüenza.
- El yo, ello y superyo: en estos elementos aparecen representados el yo (representa la conciencia y ejerce la represión, agrupa los impulsos o tendencias antes de ejecutar la acción); el ello es constituye el inconsciente de la mente, lo reprimido y los rastros de las experiencias infantiles; el super-yo agrupa las prohibiciones, los ideales y sirve de guía a la mente.
Técnicas de la psicoterapia psicoanalítica
La psicoterapia de orientación psicoanalítica se apoya en un conjunto de técnicas específicas diseñadas para facilitar la exploración del inconsciente y promover el cambio terapéutico.
- Asociación Libre: Esta técnica fundamental de la psicoterapia psicoanalítica consiste en que el paciente exprese libremente lo que viene a su mente, sin censura ni filtros. El terapeuta adopta una actitud receptiva y evita interrumpir al paciente, permitiendo que emerjan pensamientos, recuerdos, emociones e imágenes sin control consciente.
- Análisis de Sueños: Los sueños, como mencionamos anteriormente, se consideran la “vía regia” hacia el inconsciente. El terapeuta entrena al paciente para recordar sus sueños con mayor detalle y luego trabaja junto a él para analizar el significado simbólico del contenido onírico.
- Interpretación: El terapeuta utiliza la interpretación para ayudar al paciente a comprender el significado inconsciente de sus pensamientos, sueños, fantasías y comportamientos. Las interpretaciones se basan en la teoría psicoanalítica, la observación del terapeuta y las asociaciones del paciente.
- Transferencia: La transferencia es un fenómeno crucial en la psicoterapia psicoanalítica. Se refiere a la proyección inconsciente de sentimientos, pensamientos y fantasías que el paciente experimentó originalmente con figuras parentales o cuidadoras hacia el terapeuta.
- Análisis de la Resistencia: Durante el proceso terapéutico, el paciente puede experimentar resistencia. La resistencia se refiere a las fuerzas inconscientes que se oponen al cambio y a la exploración de material doloroso o amenazante. La resistencia puede manifestarse como olvidos frecuentes, llegar tarde a las sesiones, minimizar los problemas o discutir con el terapeuta.
- Aclaración: A lo largo de la terapia, el terapeuta puede utilizar la técnica de la aclaración para ayudar al paciente a ser más preciso en sus expresiones o para reformular sus ideas.
- Contratransferencia: La contratransferencia se refiere a los sentimientos y reacciones emocionales que el terapeuta experimenta hacia el paciente.
La aplicación de estas técnicas requiere un terapeuta capacitado y con experiencia en psicoterapia de orientación psicoanalítica.
En el apartado anterior, exploramos las técnicas utilizadas en la terapia de orientación psicoanalítica.
- Frecuencia: La psicoterapia psicoanalítica tradicional se realiza con una frecuencia de varias sesiones por semana (por ejemplo, tres o cuatro sesiones semanales).
- Setting: El setting terapéutico psicoanalítico se caracteriza por un ambiente tranquilo y privado. El paciente suele recostarse en un diván mientras el terapeuta se sienta en una silla detrás de él.
- La Transferencia: Como mencionamos anteriormente, la transferencia es un aspecto central de la psicoterapia psicoanalítica. A lo largo de la terapia, el paciente transferirá sentimientos, pensamientos y fantasías inconscientes hacia el terapeuta.
- La Alianza Terapéutica: Además de la transferencia, se establece una alianza terapéutica sólida entre el paciente y el terapeuta. Esta alianza se basa en la confianza, el respeto mutuo y la colaboración.
- Neutralidad y Abstinencia: El terapeuta psicoanalítico adopta una actitud neutral y abstinente. La neutralidad implica evitar juicios, dar consejos o expresar opiniones personales. La abstinencia se refiere a que el terapeuta no satisface las necesidades de dependencia o las demandas emocionales del paciente.
A lo largo del proceso terapéutico, el paciente irá explorando libremente sus pensamientos, sentimientos, fantasías y sueños.
El inconsciente instrumental del analista
Juan David Nasio, psiquiatra y psicoanalista, explicó su manera de trabajar y el instrumento que se pone en juego en cada nueva sesión y con cada paciente. Nasio viene a derribar esos mitos, y a instituir como herramienta fundamental del análisis no la palabra, sino lo que él mismo denominó el “Inconsciente Instrumental del analista”, a través del cual se va a valer para aliviar al paciente de su sufrimiento y sanar el síntoma que lo oprime.
Nasio estableció una distinción fundamental entre lo que se denomina “oír” y lo que se denomina “escuchar”, ya que oír, es una actividad del oído, es decir se refiere a la captación de sonidos exteriores que llegan al oído del sujeto, pudiendo comprender de esta manera el sentido de lo que se dice. Pero escuchar, según él, es una actividad que va más allá del sonido, o de oír un sonido, de hecho va más allá del sentido mismo, del sentido en términos comunes y cotidianos, ya que oímos las palabras, pero escuchamos al inconsciente.
Sin embargo es preciso hacer una aclaración, la experiencia de la escucha propiamente dicha, de la escucha pura, no es una cuestión de voluntad, nos dice Nasio, no es algo que se produzca con todos los pacientes y más aun tampoco es algo que suceda en todas las sesiones con el mismo paciente.
En relación a lo planteado, el psicoanalista cita una pertinente frase de Sigmund Freud escrita en el texto “La Teoría de la Libido” del año 1923: “El psicoanalista se comporta de la manera más eventual si se abandona a sí mismo, si se abandona a su propia actividad mental inconsciente, evita pensar y elaborar ideas conscientes y capta así el inconsciente del paciente con su propio inconsistente”.
Esta cita resume el hecho de que el analista escucha propiamente como analista, cuando su energía está concentrada en un movimiento hacia el interior de sí mismo, en el que se aísla mentalmente, se despoja de su yo y llega a concebir el silencio interior, es decir, logra hacer callar dentro los ruidos, los pensamientos inoportunos, para encontrar dentro de nuestro propio inconsciente, el inconsciente del otro. Además en ese estado de ensueño y alucinación por un lado, pero totalmente despierto lúcido y consciente de ello por el otro, el analista ve surgir en sí mismo la ficción de un personaje que representa al paciente en lo que llamamos su escena fantasmática infantil, escena que habita al sujeto, soporta su síntoma y es la causa de su padecimiento, y por supuesto, sobre la cual el analista debe trabajar para visibilizarla y aliviarla.
Aclara el psicoanalista que esta escena, que se presenta al analista como lo que en la jerga psicoanalista se denomina el “fantasma” del paciente, no es más que la huella de un traumatismo ocurrido y vivido o fantaseado en la infancia que ahora es captado por el inconsciente del analista luego de un arduo trabajo endopsiquico y de intensa escucha.
De esta manera se llega a la última etapa, aunque no menos importante, de la escucha analítica, es el momento de comunicarle al paciente la escena fantasmática percibida y revivida por él. Ahora bien, Nasio transmitió en la Conferencia que no hay una regla determinada y en cierto punto quedará a criterio del propio psicoanalista de qué manera quiere intervenir y/o comunicarle a su paciente lo recogido en su interior.
¿Para quién es adecuado el psicoanálisis?
El psicoanálisis es una buena opción para aquellos que desean desarrollar una comprensión más profunda de sí mismos, cómo encajan las piezas de su historia, así como su vida interior y exterior.
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