Seguramente, en más de una ocasión, hayas pensado o escuchado a algún compañero frases como: “sin la implicación en todos los niveles es imposible, mi trabajo es impulsar el autocuidado para evitar daños, no ser el malo de la película”. En este blog queremos reunir una serie de acciones y recomendaciones para que nuestro trabajo, como impulsores y canalizadores del trabajo seguro, llegue de una forma más efectiva sin llegar a desmotivarse por el camino.
Consejos para afrontar un trabajo que no te gusta
Todos hemos tenido un trabajo que no nos ha gustado nada desempeñar en algún momento de nuestra vida. ¿Estás ahora mismo en ese momento?
1. Valorar el trabajo de uno mismo y alinear valores compartidos
Un consejo práctico puede ser el no esperar que todos valoren nuestro trabajo por igual, mucho menos sin antes haberlo hecho nosotros mismos. Es importante no mirar nuestra profesión con los mismos ojos que los demás. Si damos y generamos confianza, creamos un mensaje positivo, habrá una motivación en todo el equipo y organización.
2. Ir más allá del conocimiento técnico
La figura del Prevencionista de Riesgos no solo es la de asesorar en base a la norma y los procedimientos de trabajo; también necesitamos ampliar el enfoque. Para esto, es importante mejorar nuestras habilidades sociales, capacidad de comunicación, gestión de conflictos, etc.
3. No hay un único responsable de seguridad y salud en el trabajo
Para integrar la prevención y generar cultura preventiva, un aspecto clave es que cada uno de los miembros de la organización tenga claro qué es y entenderán que no se trata de prevenir riesgos y solucionar problemas sino de estar capacitados y comprometidos para trabajar de la mejor manera de forma segura.
Al hilo de esta reflexión más que recomendación, la función del Prevencionista debe ser la de impulsar y orientar la acción, pero la prevención de riesgos laborales debe hacerse por y para toda la organización.
4. Mostrar el lado más humano de la PRL
Para que los empresarios entiendan que la prevención es una inversión y no un gasto y que los trabajadores nos vean como un profesional que les ayuda y al que acudir cuando necesitan soluciones operativas, es fundamental prestar atención a:
- Transmitir confianza y confiar en los demás.
- Practicar la escucha activa para conocer por qué en ocasiones no valoran el riesgo y prevalece el comportamiento inseguro en los trabajadores.
- Informar, implicar y convencer a los trabajadores de que son parte fundamental en la consecución de los objetivos en seguridad y salud laboral.
- Usar un lenguaje y refuerzo positivos para motivar: reuniones en las que la información sea transparente.
5. Interactuar con el área sanitaria y la medicina del trabajo
Deberás colaborar con los médicos de trabajo en el estudio de las enfermedades y accidentes que se producen a consecuencia de la actividad laboral, así como las medidas de prevención que deben adoptarse para evitarlas o reducirlas.
6. Piensa en el trabajo que está por venir
Antes de que te vayas de tu actual empleo, piensa si hay habilidades que necesites desarrollar para ser más atractivo a ojos de otros empleadores.
7. Piensa en tu sueldo
No es simplemente la cantidad de dinero que ingresas cada mes, es todo lo que te permite hacer.
8. Intenta sonreír más
La sonrisa no cuesta nada y disminuye muchísimo el estrés. Incluso si es forzado, una sonrisa puede mejorar tu estado de ánimo. También eres más atractivo cuando sonríes. Es un hecho poco conocido, pero en realidad es un poco difícil ser molesto y sonreír al mismo tiempo.
9. Haz una lista con todas las cosas buenas
Alguna habrá, ¿no? Pues refléjala en un papel. Pueden ser tus compañeros, un jefe agradable, incluso ese café tan rico de media tarde.
10. Cuida tu apariencia
Vale que tu trabajo no te motiva, pero no te dejes.
11. Deja de lamentarte
Repetir una y otra vez lo amargado que estás no soluciona nada.
12. Desconecta
Sal de vez en cuando de escapada, o queda con los amigos o compañeros después del trabajo para tomar algo o cenar.
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