El reciente asesinato de un ingeniero comercial en Concón revive la preocupación por esa modalidad delictiva, que se conjuga con demandas por mayores controles migratorios y de antecedentes en general. Cada cierto tiempo, la prensa chilena estremece con la noticia de un homicidio por encargo. Mauricio Silva recuerda en El Mercurio el caso La Quintrala, ocurrido en 2008, en el que se mezclan relaciones de familia, el crimen pasional y un asesino a sueldo.
Tal como señala Julio Chiappini, la “contratación individual de un homicida, es la base de la violencia organizada. Constituye también un reto para los investigadores, pues el interesado en el asesinato aparece en un principio como anónimo, escondido tras el brazo del ejecutor material. Por principio, a mayores recaudos que haya tomado el delincuente en pos de su impunidad, más grave debe juzgarse el crimen. Su elucidación y sanción, además de la justicia en el caso particular, contribuiría a un importante fin de prevención general”.
Orígenes y Definición del Sicariato
La palabra “sicario” tiene su origen en Roma, procediendo de la palabra “sica”, que era una daga o espada corta, pequeña y fácil de esconder, que se utilizaba para apuñalar a los enemigos políticos, significando “sicario”, entonces, “hombre daga”. Esta figura fue cubierta por el derecho romano, que reguló especialmente su condena penal, por la particular crueldad con que se conducían estos asesinos, mediante la Lex Cornelia de Sicariis et Veneficis (Ley Cornelia sobre Apuñaladores y Envenenadores) del año 81 a.c.
Aunque el sicariato en Chile no es todavía un suceso tan frecuente como lo fue en Brasil, Colombia o México, constituye una problemática especial a prevenir, en especial para evitar que se extienda la contratación de sicarios radicados en el extranjero o la formación de grupos criminales que proporcionen este servicio.
El Sicariato como Contrato Espurio
El sicariato encuadra en la calificación del art. 2. Es decir, como homicidio “por premio o promesa remuneratoria”. Por lo conocido hasta ahora, habrían concurrido ambas circunstancias: un principio de pago y una promesa de $5 millones. A su vez, dicha forma del asesinato suele concurrir formalmente con las agravantes de alevosía y premeditación. El homicidio por encargo es, como el cohecho, de un caso de coautoría necesaria: tanto el homicida como su comitente son autores (art. 15, incs. 1 y 2). En ese sentido, la calificación se justifica por “la concurrencia necesaria de personas en el delito”, como así también en “el negocio que conciertan contra la vida de otro”, contratación del objeto más espurio e inmoral que puede imaginarse (art. 1462 del Código Civil).
Regulación del Sicariato en el Mundo
Dentro de los países que regulan el delito de sicariato como una figura autónoma, se encuentran países como Ecuador, en su código orgánico integral penal de dicho país, Perú, el cual lo sanciona en su código penal como un tipo de delito especial, sancionando además la conspiración y el ofrecimiento para cometer este ilícito.
A pesar de que en nuestro país la realidad de homicidios realizados por encargo todavía constituye una realidad excepcional, y nos encontramos lejos de otros países vecinos de Latinoamérica como Colombia y México, en los cuales este tipo de homicidio corresponde a una práctica común, según palabras del ex Fiscal Nacional Sabas Chahuán, “crímenes cometidos por sicarios han habido muy pocos tradicionalmente, pero los últimos 4 o 5 años ha habido mucho más. Si antes había un caso o dos casos de sicarios en nuestro país, en los últimos años ahora estamos hablando de seis o siete casos, o quizás más anualmente”.
Casos Emblemáticos en Chile
José Ruz fue condenado en 2011 junto a "La Quintrala" a una pena de presidio perpetuo calificado como autor de homicidio calificado del ex esposo de Pérez, Francisco Zamorano Marfull, y de su pareja Héctor Arévalo Olivero. Además, recibió una condena de presidio perpetuo como autor de robo con homicidio consumado en la persona de Schmidt-Hebbel, y frustrados en las personas de María Belén Molina Pérez, María Aurelia López Castaño, Gloria Pérez López y Agustín Molina Mirabel.
A pesar de lo anterior, uno de los casos que más ilustra el amento de este tipo de delitos por encargo, es el ocurrido en enero de este año en la región de Los Ríos, donde quedó al descubierto tras el crimen de un hombre, cuyo cuerpo fue hallado al interior de un taxi colectivo en la ruta que une Pelchuquín con Máfil a fines de noviembre del año pasado. Y señaló que "aquí hay, dentro de lo que arroja la investigación hasta el momento, pago de dinero por la ejecución tiene que ver con relaciones previas entre imputados". La víctima, precisaron los investigadores, era un hombre que el reo en cuestión -cumpliendo condena de presidio perpetuo por robo calificado- contrató por $10 millones para asesinar a una mujer.
El anterior caso, grafica la extensión de este lamentable tipo de delitos en nuestro país, donde no conforme con la contratación de un sicario, que no realizó el homicidio encargado, contrato a dos sicarios más a fin de que acabaran con la vida del primer sicario, el cual no había cometido el homicidio encomendado.
Un Intento Fallido: El Caso de Brayan Monsalve
-Le disparé la primera vez, la bala no salió. Le apreté la segunda vez el gatillo y la bala tampoco salió. A Brayan Andrés Monsalve Giraldo no le salió el plan como esperaba. Por más que fingió actuar como un sicario profesional, su boceto se desmoronó mucho antes de empezar. En su mente, su cronograma calzaba a la perfección: Uber, robo, homicidio, pago. Así, en ese orden. Pero de su imaginario a la realidad hubo dos balas fallidas, un sobreviviente y sólo la mitad de la plata en su bolsillo.
La víctima era un comerciante de 51 años con negocios en una de las avenidas más transitadas de Concepción. El caso no pasó desapercibido. La declaración ante fiscalía de Monsalve -que hoy publica BBCL Investiga- fue clave para la captura de todos los implicados. En su alocución, el improvisado sicario contó todo: cómo la familia del vendedor gestó el plan para matarlo, el móvil del ataque y los nexos al bajo mundo narco de Concepción.
Implicaciones y Desafíos del Sicariato
Justamente, “cuando se consolida la práctica del sicariato, deja de limitarse como un medio exclusivo de organizaciones criminales más o menos complejas, para pasar a ser un medio de resolución o ajuste de cuentas respecto a toda clase de conflictos, sean conyugales, políticos, sindicales o económicos”. Las estadísticas criminales revelan en general que la principal causa del sicariato es el rencor fruto de una relación de pareja, seguido por el ánimo de lucro, la eliminación de testigos, la venganza y, en último término, los conflictos derivados del narcotráfico.
El sicario, a diferencia del asesino serial, no suele operar en solitario sino dentro, o al menos en contacto, con organizaciones criminales, a través de las cuales se procura clientes. El caso en análisis, por ejemplo, parece haber provenido de un grupo dedicado a la usurpación y estafas inmobiliarias. El intermediario entre mandante y mandatario del homicidio coopera como cómplice (art. 16).
Asimismo, “esta certeza puede surgir de los medios habituales de prueba (vg., un incremento patrimonial abrupto e incausado del patrimonio del sicario después del delito), confesión del asesino, cartas anónimas en que se contratan sus servicios, testimonios de intermediarios que se nieguen a revelar la identidad del interesado y pagador, etc.”. Un estudio de las relaciones de la víctima, los móviles del crimen, el modo en que fue cometido, los antecedentes del sicario, podrán también coadyuvar a identificar al comitente.
No se trata, pues, de cualquier delito, sino de uno que de naturalizarse puede “destruir los cimientos de nuestra sociedad”, como bien advierte Valentina Correa.
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