La memoria de trabajo es un sistema de capacidad limitada que almacena y manipula temporalmente información clave para la realización de tareas o procesos mentales complejos como el aprendizaje, la comprensión y el razonamiento. Se entiende como Funciones Ejecutivas a un conjunto de habilidades que permiten a las personas autorregularse, planificar, monitorear y evaluar su actuación en la resolución de un problema, y que permiten la adaptabilidad, anular pensamientos y respuestas automáticas, y generar conductas dirigidas a metas.

Dentro de nuestras funciones cognitivas, es un mecanismo de nuestra memoria que nos sirve para retener una cantidad limitada de información durante un tiempo breve. En ella se retiene temporalmente la información analizada, sin importar si posteriormente se borrará o se enviará a la memoria a largo plazo (dónde se almacenará durante un tiempo ilimitado). Puede tratarse de mantener en la memoria un número de teléfono el tiempo suficiente para marcarlo, o ciertos números el tiempo suficiente para realizar una operación mental.

Componentes de la memoria de trabajo

Esta memoria está compuesta por un Ejecutivo Central que coordina la acción del Loop Fonológico (encargado del procesamiento del Lenguaje) y la Agenda Visuoespacial (almacenamiento de imágenes). Russell A. La primera la define en «como nos vemos a nosotros mismos en nuestra mente». En otros términos, nuestra mente reactiva las imágenes del pasado y las utiliza para guiarnos a nosotros mismos. En cooperación con este sistema, participa lo que Vigotsky llama «Lenguaje Interno». Esta es la voz que tenemos en nuestra mente y que usamos para controlarnos a nosotros mismos.

La memoria de trabajo según Baddley y Hitch, está formada por tres sistemas. Incluye componentes de almacenamiento como de procesamiento de la información:

  • El sistema ejecutivo central: Funciona como un sistema de supervisión atencional que decide a qué le prestamos atención y organiza la secuencia de operaciones que necesitaremos llevar a cabo para hacer una actividad.
  • El bucle fonológico: Nos permite manejar y mantener en la memoria el material hablado y escrito.
  • Agenda visuoespacial: Nos permite manejar y mantener la información visual.
  • Búffer episódico: Nos permite combinar información del bucle fonológico, de la agenda visuoespacial, de la memoria a largo plazo y de la entrada perceptiva en un episodio coherente.

Características de la memoria de trabajo

La memoria a corto plazo a menudo se denomina memoria de trabajo retiene información por un tiempo breve, lo necesario para realizar una tarea que involucre esta información.

  1. Una capacidad limitada: La cantidad de información que puede retener es de 7 elementos. Esta capacidad varía según las personas y según el material a memorizar. Es, por ejemplo, más fácil recordar una lista de palabras frecuentes que una lista de palabras raras o desconocidas.
  2. Un plazo fijo: La memoria a corto plazo puede retener información hasta por 30 segundos hasta unos minutos. Esta duración puede aumentar si repetimos la información sin parar o si le damos sentido.

Además, la memoria de trabajo posee las siguientes características:

  • Su capacidad es limitada. Solo almacenamos 7 ±2 elementos .
  • Es activa. No solo almacena la información, sino que la manipula y la transforma.
  • Sus contenidos se actualizan permanentemente.
  • Está modulada por el córtex frontal dorsolateral.

¿Para qué sirve la memoria de trabajo?

La memoria de trabajo sirve para muchos propósitos, desde permitirnos volver a visitar y aprender de experiencias pasadas hasta almacenar conocimientos sobre el mundo y cómo funcionan las cosas. Como dijimos anteriormente, nos permite almacenar información durante un tiempo breve. La memoria de trabajo (o memoria operativa) se refiere a la capacidad que nos permite mantener en la mente los elementos que necesitamos para realizar una tarea mientras la estamos ejecutando.

Gracias a la memoria operativa o memoria de trabajo podemos:

  • Integrar dos o más cosas que ha tenido lugar en estrecha proximidad temporal, por ejemplo recordar y responder a los datos que se han dicho en una conversación.
  • Asociar un conocimiento nuevo con conocimientos que ya conocíamos. Nos permite aprender.
  • Mantener en la mente una información mientras prestamos atención a otra cosa, por ejemplo podemos preparar los ingredientes que vamos a necesitar para hacer la comida mientras hablamos por teléfono con alguien.

Utilizamos nuestra memoria de trabajo (o memoria operativa) diariamente en todo tipo de tareas.

  • Cuando intentamos recordar un teléfono antes de apuntarlo.
  • Cuando estamos inmersos en una conversación: necesitamos mantener en la mente lo que se acaba de decir, para procesarlo y poder responder con nuestra opinión.
  • Cuando en el colegio o la universidad tomamos apuntes: necesitamos mantener en nuestra mente lo que ha dicho el profesor para luego escribirlo con nuestras palabras en los apuntes.
  • Cuando hacemos cálculos mentales en el supermercado para ver si nos llega con el dinero que tenemos.

Trastornos en los que se ve afectada la memoria de trabajo

La memoria de trabajo es básica para la toma de decisiones y para el correcto funcionamiento de las funciones ejecutivas. Por eso, su alteración está detrás de los síndromes disejecutivos y de muchos de los trastornos del aprendizaje como el TDAH y la dislexia o discalculia. Muchos diagnósticos psicopedógógicos necesitan de una evaluación neuropsicológica que mida de forma precisa las funciones ejecutivas. También enfermedades como la esquizofrenia o las demencias cursan con alteración de la memoria de trabajo.

¿Cómo medir y evaluar la memoria de trabajo?

La memoria de trabajo es una capacidad cognitiva presente en la mayoría de las actividades de nuestro día a día. Por tanto, evaluar nuestra memoria de trabajo y conocer su estado puede ser de gran ayuda en diferentes ámbitos de la vida: en ámbitos escolares (nos permitirá saber si un niño tendrá dificultades para hacer cálculos matemáticos o leer), en ámbitos médicos (para saber si los pacientes podrán continuar su vida de manera independiente, o si necesitarán ayuda para las actividades básicas) o en ámbitos profesionales (la memoria de trabajo nos permiten recordar y responder a los datos de una conversación, esencial durante una reunión o un debate).

Es posible valorar las diferentes funciones cognitivas, como la memoria de trabajo, de una manera fiable y eficaz mediante una evaluación neuropsicológica completa. Los tests que ofrece CogniFit para evaluar la memoria de trabajo están inspirados en las pruebas de Dígitos directos y Dígitos indirectos de la WMS (Wechsler Memory Scale), en el CPT (Continuous Performance Test), en el TOMM (Test of Memory Malingering), en la Visual Organisation Task (VOT) y en el Test of Variables of Attention (TOVA). Además de la memoria de trabajo, estos tests también miden memoria fonológica a corto plazo, memoria a corto plazo, tiempo de reacción, velocidad de procesamiento, reconocimiento, escaneo visual y percepción espacial.

Ejemplos de tests utilizados:

  • Test Secuencial WOM-ASM: En la pantalla aparecen una serie de bolas con diferentes números. Se tendrán que memorizar la serie de números para poder repetirlos posteriormente. En primer lugar, la serie estará compuesta por un solo número, pero irá incrementando progresivamente hasta que se cometa algún error. Habrá que reproducir cada serie de números tras cada presentación.
  • Test de Reconocimiento WOM-REST: Aparecen tres objetos en la pantalla. Primero habrá que recordar el orden de presentación de los tres objetos tan rápido como sea posible. Posteriormente, aparecerán cuatro series de tres objetos, algunos de ellos diferentes a los presentados, y habrá que detectar la secuencia inicial en el mismo orden.

¿Cómo rehabilitar o mejorar la memoria de trabajo?

La memoria de trabajo, al igual que las demás habilidades cognitivas, puede ser entrenada y mejorada. La rehabilitación de la memoria de trabajo se basa en la plasticidad cerebral. Al emplear nuestra memoria de trabajo con los programas de entrenamiento cognitivo, el cerebro y las conexiones neuronales implicadas en esta capacidad cognitiva se fortalecen. Así, cuando necesitemos hacer uso de la memoria de trabajo, las conexiones serán más rápidas y eficientes, mejorando nuestra capacidad.

El equipo de CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario. Este programa da comienzo por una completa evaluación de la memoria de trabajo y otras funciones cognitivas fundamentales. En base a los resultados de la evaluación, el programa de estimulación cognitiva de CogniFit ofrece de forma automatizada un entrenamiento cognitivo personalizado para fortalecer la memoria de trabajo y otras funciones cognitivas que se consideren necesarias según la evaluación.

Un entrenamiento constante y adecuado permite mejorar la memoria de trabajo. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana. Se puede acceder al programa de estimulación cognitiva mediante internet. Hay gran variedad de actividades interactivas, en forma de divertidos juegos mentales, que pueden realizarse mediante ordenador.

Funciones ejecutivas y memoria de trabajo

Existen diversas maneras de entender y clasificar las funciones ejecutivas. La función ‘memoria de trabajo’ es la habilidad de poder almacenar y retener información momentáneamente para resolver problemas o tomar decisiones. La memoria de trabajo no está relacionada con aprendizajes a largo plazo, como por ejemplo, memorizar las tablas de multiplicar o los nombres de los países. La flexibilidad cognitiva, por su parte, se refiere a la capacidad de pensar de manera innovadora, rompiendo esquemas y patrones habituales. Es la habilidad de reconocer cuando algo que se está haciendo no está funcionando, y que se debe buscar nuevas alternativas. La flexibilidad cognitiva nos permite adaptarnos a cambios o imprevistos de manera eficiente. La inhibición conductual nos ayuda a controlar impulsos y actuar de manera adecuada según las circunstancias.

Todos los individuos pueden experimentar errores en las funciones ejecutivas en el día a día. Por ejemplo: olvidar descongelar el pollo la noche anterior o no recordar comprar la cartulina para un proyecto, perder de vista lo que estábamos por hacer, dejar escapar palabras hirientes durante una discusión o mostrarnos inflexibles frente a soluciones alternativas para resolver problemas. No obstante, cuando estas situaciones son recurrentes generan malestar o interfieren significativamente en la funcionalidad diaria, pueden ser un indicativo de un problema más amplio.

La investigación actual destaca que no existe un perfil único de alteraciones en las funciones ejecutivas asociado a un trastorno específico. Por el contrario, se observan múltiples perfiles que varían según la persona y las circunstancias. Este panorama refuerza la necesidad de considerar cada caso de forma individual, utilizando evaluaciones detalladas y contextualizada para identificar patrones específicos de alteración en las funciones ejecutivas.

La evaluación de las funciones ejecutivas debe ser entendida como un ejercicio clínico más allá de la simple administración y corrección de pruebas estandarizadas. Una de las principales críticas hacia los instrumentos diseñados para medir procesos cognitivos radica en su limitada validez ecológica. Por ello, resulta fundamental complementar estas pruebas con una entrevista clínica exhaustiva. Este proceso permite identificar las problemáticas específicas que enfrenta el evaluado y comprender cómo estas afectan su desempeño en actividades diarias.

Por ejemplo, para un trabajador que utiliza Excel todos los días, olvidar la celda en la que estaba trabajando o la fórmula que estaba digitando puede reflejar un fallo en la memoria de trabajo. En otro caso, para un estudiante, perder el hilo de una operación matemática, como una división o una ecuación, podría ser otra manifestación de esta dificultad.

Otro componente crucial en la evaluación es el uso de reporte de terceros. Esto implica recabar información de personas cercanas al evaluado (como familiares, colegas o profesores) sobre su desempeño en diversos contextos. En adultos, el BRIEF-A evalúa trastornos como dislexia, autismo, lesiones cerebrales traumáticas, esclerosis múltiple, depresión, deterioro cognitivo, demencia y esquizofrenia.

Para la memoria de trabajo una de las recomendaciones más efectivas es dividir tareas complejas en pasos simples y manejables. Para entrenar la flexibilidad cognitiva, se recomienda el uso de actividades de clasificación y reclasificación.

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