Hoy en día, las posiciones de jefatura han tomado un giro importante a nivel de relaciones con sus empleados. Es importante destacar que un líder no es lo mismo que ser un jefe, ya que respecto al primero tiene diversas cualidades como lo son convencer a su equipo de trabajo, generar confianza en ellos, realizar una organización creativa y generar un grado de cercanía con el personal, inspirando confianza.
Atentos señoras y señores que ya no se quiere ser un "buen jefe" sino que un "buen líder", y ¿por qué? se preguntarán ustedes. Porque el término líder abarca mucho más allá que una simple jerarquía de rango. Como ya mencionamos es un hecho que, en la era moderna, el término "líder" ha eclipsado al tradicional "jefe" en el mundo del trabajo. Este cambio no es simplemente semántico, sino que refleja una transformación profunda en la forma en que las organizaciones operan y cómo se entiende el liderazgo.
La gestión del personal es una tarea complicada y manejar a varios empleados puede ser una tarea difícil. Por eso, hay que saber ser un buen líder y trasladar correctamente a tus empleados lo que deben hacer. La mayoría de nosotros pensamos que existe una diferencia entre ser un jefe y ser un líder. Mientras los trabajadores intentan mantener la empresa como si fuera una nave a flote, los jefes solo dan órdenes y exigen resultados.
¿Jefe o Líder?
Antes, el concepto de "jefe" estaba asociado con el poder y la autoridad. Sin embargo, las organizaciones modernas están optando por un enfoque más colaborativo y orientado al equipo, donde el liderazgo se basa en la influencia y la capacidad de inspirar a otros. Por lo mismo, ya no se estila el tema de oficinas cerradas y que el jefe es "tan importante y poderoso" que no se le puede ni dirigir la palabra.
Nuevamente, si comparamos con años atrás, un jefe jamás le iba a pedir su opinión al practicante ni iba a ejecutar o llevar a cabo ideas creativas de alguien que no perteneciera a una gerencia. Sin embargo, hoy las empresas que tienen líderes a la cabeza priorizan la innovación y la creatividad además de que valoran el liderazgo que fomenta el pensamiento crítico y la autonomía.
Características de un Líder Efectivo
Para cambiar y lograr convertirte en líder en tu empresa, es necesario conocer qué te hará diferente al rol anticuado de mandamás.
Según Arieu, P define al líder como “La persona capaz de inspirar y asociar a otros con un sueño”. Es por ello por lo que es tan importante que las organizaciones tengan una misión con alto contenido trascendente, ya que es una manera muy poderosa de reforzar el liderazgo de sus directivos. Ambas definiciones revisadas tienen en común que el liderazgo hace referencia a la acción de influir, guiar y dirigir con el fin de conseguir metas que satisfagan el bien común de la organización.
En la actualidad un líder debe tener las "3P's": "Pasión, Paciencia y Perseverancia". "Liderar con autenticidad tiene que ver con vocación y propósito, donde se es capaz de hacer lo que se dice, cumplir los compromisos y setear expectativas. Escuchar, escuchar, escuchar… ¿Qué sería de nosotros si no tuviésemos esa capacidad? El ver lo invisible nos permite sintonizar con las necesidades de los demás.
Según una encuesta reciente realizada por Gallup, el 75% de los empleados prefiere tener un líder en lugar de un jefe. ¿Qué quiere decir esto?
Sabemos que esto en papel puede sonar fácil, pero en la práctica no es tan sencillo el hecho de ser un excelente líder. Por lo mismo, tal y como dice la Revista Reflexión 2024, un buen líder debe hacer match con la cultura de la empresa o institución que representa. Esto, ya que su rol es promover, traspasar y mantener viva esa cultura a las áreas, comunidades y trabajadores. Reflexión plantea que este debe ser el "embajador del espíritu de la empresa".Y ese match debe estar acompañado de inteligencia emocional. En ese contexto, Reflexión recuerda al sociólogo y psicólogo Elton Mayo, el cual plantea el cambio de foco desde la tarea y estructura organizacional al foco en las personas.
En un mundo impulsado por la tecnología, el liderazgo requiere adaptabilidad y agilidad, el que "se duerme en los laureles", pierde. Las empresas líderes en transformación digital, como Google Chile, han demostrado que el liderazgo centrado en el cliente y la innovación pueden impulsar el éxito empresarial.
Los líderes efectivos son transparentes y comunicativos, lo que construye la confianza y el compromiso dentro del equipo. Tal y como dice la Revista Reflexión 2024 de Pluxee relacionado a la transparencia y la comunicación: "En lo que respecta a las condiciones laborales, para lograr que la gestión sea óptima, la estrategia de liderazgo debe contemplar, como estrategia, la negociación anticipación, capacidad de escuchar, talento para inspirar, cementar caminos y empujar el negocio", señalan los expertos.
Es más, un informe de McKinsey encontró que las empresas con mayor diversidad étnica y de género son un 35% más propensas a tener rendimientos financieros superiores a la mediana de su industria. Es por esto, que un buen líder debe saber valorar las diferencias, ya que si todos piensan igual...
Según John Maxwell, reconocido experto en liderazgo, el liderazgo se trata de influencia, no de autoridad. Es decir... no porque hables más fuerte, cierres tu puerta o "seas más rudo o ruda" con tu equipo, te van a tener más respeto o van a trabajar mejor. Por lo mismo, desarrollar habilidades de comunicación y empatía es fundamental para convertirse en un líder efectivo.
La transformación en el liderazgo también ha impactado en el papel de los recursos humanos y las expectativas de los colaboradores. Ya que muchas veces, es ese el departamento encargado de posicionar a las figuras de liderazgo.
Finalmente, aspirar a ser un líder en lugar de simplemente un jefe es fundamental para fomentar un entorno laboral próspero y dinámico para los miembros del equipo. Al encarnar todas esas características, no solo nos elevamos a nosotros mismos, sino también a quiénes nos rodean: impulsando objetivos comunes y así también, mejorando el ambiente laboral.
Tipos de Liderazgo
Para ser un buen líder primero debemos analizar, que tipo de líder queremos llegar a ser frente a quienes nos rodean, es por ello que se plantean diversos tipos de liderazgo, los cuales se encuentran ligados a la forma de estructurar la conducta del liderazgo, ya que esto causa diferente impacto en la organización.
- Liderazgo autocrático: Este líder tiene mucho poder y nadie puede desafiar sus decisiones. Por lo tanto, no es un liderazgo abierto ni democrático, sino que es unidireccional: el jefe manda y los empleados obedecen las órdenes. Todos los poderes de la toma de decisiones están centralizados en el líder. Es por ello que el liderazgo autocrático es una forma extrema de liderazgo transaccional, donde un líder ejerce altos niveles de poder sobre sus empleados.
- Liderazgo democrático: También llamado liderazgo participativo, su función es promover la participación, el entusiasmo y la implicación de los empleados.
- Liderazgo laissez - Faire: Interviene sólo cuando es necesario y les da a sus trabajadores y/o equipo de trabajo distintas características: libertad, determinar objetivos, poder para tomar decisiones y resolver los problemas solos.
- Liderazgo orientado a la tarea: Líder inicia las actividades del grupo, estructura y organiza su rol y el de su equipo de trabajo para alcanzar las metas y objetivos del grupo.
- Liderazgo ausente: Es aquel que está presente en la empresa de forma física, pero no mantiene ningún tipo de relación con sus equipo de trabajo. Sus objetivos se enfocan en cumplir sus metas personales, sin prestar atención ni interés en los resultados de la empresa.
- Liderazgo transaccional: Busca motivar a su equipo de trabajo para que logren sus objetivos aumentándoles el sueldo y ofreciéndoles recompensas materiales pero sin activar los aspectos del comportamiento vinculadas a la motivación intrínseca. Se trata de un tipo de líder que sigue buscando sus intereses.
- Liderazgo Transformador: Busca el desarrollo personal y de su entorno, no se limita a satisfacer sus intereses individuales, sino que impulsa el talento y potencial de los trabajadores, para lograr desarrollar sus capacidades.
- Falso líder o seudo líder: Representa a los lideres que hablan mucho, pero hacen poco.
Consejos para ser un buen líder
- Conoce a sus empleados y sus motivaciones.
- Autoriza a su personal a tomar decisiones. Si ésta es equivocada o manejan una situación de una forma distinta a como lo haría personalmente, puede escuchar y entender las razones de la decisión.
- Puede entregar las críticas constructivas en privado y las alabanzas en público.
- Escucha a tu equipo de trabajo.
- Comunícate lo más eficiente posible.
- Sé un buen ejemplo.
- Apasionate.
Habilidades Esenciales de un Líder
Dejar de ser un colaborador más para pasar a guiar a un equipo implica un cambio de perspectiva, de responsabilidades y, sobre todo, de habilidades personales. En el entorno laboral actual, cada vez se valora más el liderazgo positivo, aquel que motiva, acompaña, guía y saca lo mejor de cada persona.
Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, ser jefe y ser líder no es lo mismo. Un jefe suele estar asociado a un estilo más tradicional y jerárquico, centrado en el cumplimiento de tareas, el control y el poder formal. El jefe impone, mientras el líder convence. Un jefe puede tener autoridad por el cargo que ostenta, pero un líder tiene influencia por su forma de ser y de actuar.
Un buen liderazgo no se basa únicamente en lograr resultados, sino también en la forma en que estos se alcanzan. Una clave en este escenario es tener una comunicación clara y constante. No basta con dar órdenes, sino que también es importante que los equipos sepan qué se espera de ellos, por qué se toman ciertas decisiones y cómo va avanzando el trabajo.
También es relevante la confianza y autonomía. Un líder no necesita estar supervisando cada detalle. Otro punto relevante es la gestión emocional dentro de los equipos. Liderar también implica saber manejar momentos de tensión, conflictos internos o frustraciones.
Asumir el rol de jefe por primera vez puede generar ansiedad y muchas preguntas. Por esto, es una situación donde es importante pedir ayuda y consultar en casos de dudas. Si bien la persona ha ganado la confianza para liderar un equipo, eso no significa que deba tener todas las respuestas desde el primer día.
Asimismo, es ideal escucha activamente al resto de los miembros del equipo, especialmente antes de tomar decisiones importantes o proponer cambios. Otra clave es establecer reglas claras desde el inicio. En cargos de liderazgo, otro punto a favor es aprender a dar retroalimentación. La relación con los colaboradores no se trata solo de corregir errores, sino de hacerlo con respeto, destacando también los aciertos.
Finalmente, para crecer como líder es muy relevante el desarrollo continuo. Un liderazgo positivo favorece la retención de talentos, mejora el clima laboral, incrementa la productividad y reduce conflictos. Además, en contextos de cambio e incertidumbre como los actuales, contar con liderazgos sólidos y humanos marca la diferencia.
De todas formas, convertirse en líder no ocurre de un día para otro, ni viene incluido automáticamente con un cargo de jefatura. Se trata de un proceso que involucra aprendizaje, empatía y disposición al cambio.
Características de un buen líder
Una vez que tenemos clara esta definición podemos aterrizar algunas de las características que puede tener un buen líder como:
- Lograr transmitir cercanía, generar instancias de conversación y escucha
- Incentivar al equipo a hacerse cargo de sus tareas y decisiones
- Focalizarse en los talentos que tiene cada colaborador, sacando provecho según sus propias características y generar lazos profundos con las personas.
Es importante que las personas se sientan valoradas en su lugar de trabajo y apoyados por su entorno. Los buenos líderes deben transmitir sus ideas con claridad para compartir con su equipo la visión de la empresa. La comunicación es una de las habilidades esenciales del liderazgo, por lo tanto, todos deben entender cada objetivo con claridad.
Un buen líder se pone en los zapatos de sus trabajadores, empatiza con cada uno de ellos y por eso mismo, se preocupa de dar un buen ejemplo, respetando cada valor de la empresa. Entrega el apoyo necesario, cumple con los objetivos planeados y siempre se justo con cada persona del equipo, mostrándote presente para cada una de las necesidades.
La coherencia es la base de todo líder para que sea creíble y genere confianza en su equipo. Si un líder integra sus valores, focalizándose en el profesionalismo y talento de cada persona del equipo, puede lograr excelentes resultados.
Un buen líder siempre se preocupa de ser atento, comprensivo, genera confianza y empatía, incentiva la productividad, es justo con cada persona del equipo e intenta día a día generar confianza y profesionalismo, entre muchas otras cosas. Conocer las fortalezas e intereses de cada persona que trabaja junto a ti, es el primer paso para generar un buen entorno laboral.
Impulsa a las personas de tu equipo a arriesgarse a tomar los desafíos que se van presentando. Los líderes que se muestran cercanos y al mismo tiempo con humildad abren espacios de escucha, en donde se pueden aceptar otras opiniones del equipo que pueden ser de gran aporte, facilitando así su alto rendimiento.
Parte del rol de un líder es enseñar y corregir al equipo. Fomenta los errores como oportunidades de crecimiento y mejora. Parte de crecer es tropezarse en el camino, pero lo importante es aprender a levantarse. Un líder debe ser honesto con su equipo y corregir los errores siempre de buen modo, para que la persona vaya creciendo y profesionalizándose en lo que hace. Un consejo es conversar en privado con la persona, no se debe ridiculizar a nadie.
El buen jefe y sus colaboradores
Harás que tus empleados se sientan valorados: La moral de un equipo de trabajo se fortalece cuando un buen jefe logra que sus colaboradores se sientan valiosos. Esto implica ir más allá del simple agradecimiento por la tarea cumplida. Valorar significa también que el otro pueda ver en él mismo la riqueza que aporta al trabajo colectivo. Es decir que tras una entrega importante o después del cierre de un proyecto, un buen jefe se ocupa de explicarle a cada colaborador por qué fue fundamental para alcanzar el objetivo y qué aportó cada uno con sus habilidades y su expertise.
Acompañarás a los que tienen dificultades: Un colaborador al que le cuesta realizar sus tareas o cumplir sus objetivos requiere atención e intervención. Puede ser que no cuente con las habilidades requeridas para el rol y necesite una reasignación. Pero también puede ser que no posea el entrenamiento adecuado. Un buen jefe siempre ayuda a que las carencias de formación sean solucionadas con capacitaciones, programas de mentoría y otras intervenciones que ayuden a cerrar la brecha de habilidades. Un manager pragmático y centrado en lo operativo quizás no puede ver estas dificultades, o no puede proporcionar las mejores soluciones.
Harás que los miembros de tu equipo evolucionen: Un colaborador que triunfa puede ser tanto un posible competidor como un futuro desertor. Y un buen jefe siempre procurará el bien del colaborador y el de la empresa antes que su propia posición personal. El desarrollo profesional de las personas es esencial para los proyectos de cualquier compañía, porque formar talentos constituye un activo organizacional clave que marca la diferencia.
Fomentarás la creatividad y la toma de riesgo: Siempre habrá peligros frente a la toma de decisiones de riesgo por parte de los colaboradores. Pero es la única manera de desatar verdaderamente su creatividad y lograr que se desarrollen, incluso en el error. Cuando alguien presenta una idea, un proyecto o una inversión con algún margen de riesgo controlado, un buen jefe siempre evaluará y contemplará la posibilidad de llevarlo a cabo. Y aún si el éxito no está asegurado, intentará dar el sí. Esta actitud será un gran apoyo emocional para los colaboradores, que se sentirán acompañados tanto en el éxito como en el fracaso.
Siempre darás crédito a tus colaboradores: El perfecto ejemplo del mal jefe es aquel que siempre usa el plural para los éxitos mientras asigna los fracasos a sus empleados. Por el contrario, un buen jefe siempre exalta y valora la participación de sus colaboradores frente a un superior.
Delegarás: El gran mandamiento de todo buen jefe. Delegar no significa dejar liberado a su suerte al colaborador que realiza una determinada tarea. Delegar significa darle la confianza suficiente, darle consignas, recursos y guía, para generar un camino virtuoso de doble vía. Así, los miembros del equipo desarrollan capacidades, tienen el apoyo para cometer errores y se convierten en una parte fundamental de los logros. Y el jefe, por otra parte, logra evitar dos males que acechan a todo manager.
Aquellos que quieran convertirse en líderes de sus colaboradores tienen en este decálogo una herramienta clave para desarrollar sus habilidades y competencias. Como cualquier jefe lo sabe, no hay una estrategia simple para convertirse en un gran líder. En última instancia, un buen managerdebe inspirar y motivar a otros para que den resultados, pero ¿cómo puede obligarlos a seguir su ejemplo?
Habilidades de gestión y liderazgo
Los jefes más efectivos tienen una amplia gama de habilidades de gestión y liderazgo, que van desde la autoconciencia y la capacidad de recuperación hasta la inteligencia emocional y las habilidades de resolución de problemas. Eso es lo que Julian Birkinshaw y James Manktelow desarrollan en su libro Mind Tools for Managers: 100 maneras de ser un mejor jefe. El camino para convertirse en un gran jefe comienza con conocerte y manejarte a ti mismo.
Todos nos hemos reunido con líderes que pueden hablar con un grupo numeroso con convicción y autoridad, pero son fríos e impersonales cuando nos hablan de forma individual. Es difícil relacionarse con este tipo de personas. En lugar de eso, nos sentimos complacidos con los líderes conscientes de sí mismos que pueden admitir que luchan con decisiones difíciles. Todos pueden relacionarse con un jefe que se presenta como humano y falible. Entonces, ¿cómo puedes entender mejor tu personalidad y moldear la forma en que administras a los demás?
Una herramienta útil para entender cómo piensa y actúa es el modelo de personalidad de OCEAN, que abarca la apertura, la conciencia, la extraversión, la amabilidad y el neuroticismo. Tomar este test te mostrará si eres, por ejemplo, más agradable que neurótico.
Los buenos directivos saben cómo y cuándo intervenir. A veces, un toque ligero está bien, mientras que otras situaciones requieren una mayor participación y una mayor capacidad de resolución de problemas. Hay pasos comunes que puede tomar, como identificar las múltiples causas de un problema y mapear procesos empresariales claramente para solucionar cualquier falla que pueda causarle dolores de cabeza a ti y tu equipo. Comprender la causa raíz del problema es el punto de partida. Si bien es fácil culpar a las personas por no hacer su trabajo correctamente, la razón subyacente de una falla a menudo puede atribuirse a una falla organizativa o de procedimiento. En este punto, debe realizar un análisis de la causa raíz al reunir un equipo de personas con la experiencia para resolver el problema.
La forma en que manejes los contratiempos determinará tu efectividad como jefe. Vivimos en un mundo en rápido cambio, donde los líderes tienen que cambiar y adaptarse para enfrentar oportunidades o desafíos inesperados. Algunas personas tienen una capacidad intrínseca para manejar el cambio y el estrés, pero la mayoría de nosotros necesitamos desarrollar mecanismos de afrontamiento con el tiempo. Los líderes que mantienen la calma y pueden pensar claramente en circunstancias difíciles están mejor equipados para navegar en su equipo a través de una crisis. La resiliencia es la clave. Un sentido de dirección también es crítico. Te sentirás más seguro de tomar buenas decisiones bajo presión cuando sepas a dónde te diriges tu y tu equipo.
La gestión de equipos a menudo se describe como un acto antinatural, ya que requiere que las personas se comporten de una manera que no les resulte fácil. A menudo, los gerentes son promovidos a cargos superiores después de sobresalir en otros roles. Dirigir a otros requiere un conjunto de habilidades completamente diferente: tienes que ser bueno para delegar proyectos a otros, elogiar o criticar el desempeño de las personas de manera reflexiva e invertir tiempo en su desarrollo personal.
Si deseas obtener lo mejor de tu equipo, una delegación efectiva es quizás la habilidad más importante que necesitas desarrollar. No hay suficientes horas en el día para que hagas todo; es por eso que tienes personas a tu alrededor para compartir la carga, así que úsalas. Pero no administres microcréditos, ya que los empleados consideran que los jefes que quieren monitorear cada movimiento son molestos y desmotivadores. Dar un elogio y un reconocimiento efectivo por las cosas que tus colaboradores hacen bien es otra forma de maximizar el rendimiento del equipo. Todos aman ser reconocidos por hacer un buen trabajo, así que conviértelo en una práctica estándar para resaltar los éxitos en el equipo.
Es un hecho de la vida que las personas inteligentes a veces toman malas decisiones. En el 2000, los ejecutivos de Blockbuster decidieron no comprar el servicio de streaming bajo demanda Netflix por US $ 50 millones (£ 36 millones). Netflix ha eliminado desde entonces la compañía de alquiler de DVD. ¿Cómo te aseguras de no ser responsable de hacer una llamada terrible? Por supuesto, primero debe determinar si su decisión tiene sentido financiero. Esto significa hacer una proyección financiera utilizando el análisis del Valor Presente Neto, antes de explorar y criticar la lógica detrás de su modelo. El siguiente paso es elegir qué inversión perseguir cuando se presenta con más de uno. Sopese todas las opciones, teniendo en cuenta las oportunidades, los riesgos, las experiencias pasadas, el análisis de mercado y los problemas éticos. Y no lo hagas todo tú mismo.
Ser un buen jefe no es sencillo, pero aquí hay 5 acciones concretas para tratar de lograrlo. Conocerse a si mismo, ser bueno para resolver problemas, ser capaz de enfrentar los cambios, obtener lo mejor de cada persona y tomar buenas decisiones deberían ayudarte en este camino.
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