El siguiente documento busca responder con metodologías probadas y usadas por otros a una problemática presente y discutida en los establecimientos. Tiene como objetivo entregar consejos para trabajar con niños que presentan dificultades para mantener el mismo ritmo de aprendizaje que sus compañeros en la sala. Estos consejos facilitan el aprendizaje de todos los alumnos de su clase, especialmente, de aquellos con dificultades de aprendizaje.

Estableciendo un entorno estructurado y predecible

Es fundamental establecer reglas de comportamiento y rutinas desde el comienzo del año escolar. Es importante que los niños conozcan los procedimientos dentro del aula y las consecuencias que implican no cumplirlos, así como las del quebrantamiento de reglas.

  • Comience las clases a partir de un contenido conocido, en un estilo de repaso de lo aprendido para luego ir poco a poco introduciendo nuevos (Condemarín, 1999).
  • Al inicio de cada lección los contenidos y habilidades aprendidas en la lección anterior y comente cómo se relacionan con la lección de hoy.
  • Escriba en el pizarrón un plan con los puntos más importantes que se tratarán durante la clase. (Chadwick en Luccinni, 2002).
  • Si los niños son pequeños, hay que leerlos en voz alta guiando la lectura del pizarrón con un puntero.

Ajuste de la dificultad y claridad en las instrucciones

Ajuste la dificultad las actividades a las competencias de los niños manteniendo un nivel de desafío constante, para así aumentar su sensación de eficacia y con ello mejorar su motivación (Valmaseda en Coll, Marchessi & Palacios 2002). Una tarea demasiado fácil es poco motivadora, lo que puede resultar en pérdida del interés e interrupciones. Una demasiado difícil resulta frustrante. El trabajo debe ser desafiante, que requiera concentración.

Entregue instrucciones claras y precisas para las actividades. Antes de dar una instrucción, solicítele a los niños que presten atención, que dejen de hacer lo que estaban haciendo y que lo miren y escuchen atentamente. Antes de dar una instrucción elicite las habilidades y contenidos que los niños necesitarán para realizar la actividad.

Luego de una instrucción precisa respecto a lo que espera que los niños hagan, secuenciando las acciones y nombrando los materiales y objetos que utilizarán (por ejemplo: si quiere que unan con una línea recta 2 objetos que comiencen con la misma letra, dígales: “Vean esta página, aquí tenemos varios objetos, animales y frutas que están en dos columnas (indíquelas). Vamos a poner atención a cuáles comienzan con el mismo sonido (nombre cada uno) ¿alguien me puede decir cuál de ellos comienza igual que árbol?, muy bien, ahora con el lápiz grafito vamos a unir con una línea recta (dibújela) el árbol con la ardilla, el ahora Uds. Lo van a hacer con todas las otras palabras”).

Refuerzo positivo y relación cercana

Refuerce los éxitos. Muy a menudo, los niños con dificultades reciben una información clara con respecto a sus fracasos. Por el contrario, pocas veces son reforzados por aquello que son capaces de realizar (Valmaseda en op. Entregue a los alumnos una imagen de sus competencias, estimulando y reconociendo las actividades que realiza de manera exitosa o en las que obtiene avances que, aunque pequeños, sean significativos. Estos refuerzos debe realizarlos cuando la situación lo amerite y de inmediato: cuando el niño obtenga avances en su proceso de aprendizaje.

Mantenga una relación cercana y amable con los niños Su valorización positiva y reconocimiento motivarán al niño a seguir instrucciones y acatar normas. Trátelos como personas grandes exigiendo comportamientos apropiados con firmeza, pero sin incomodarlos o humillarlos en frente del grupo. Mantenga contacto visual al hablarles y redirija su atención cada vez que sea necesario con una señal, tocándolos en el hombro, un chasquido de dedos. Estos pequeños gestos ayudan a centrarlos en la tarea.

Adaptaciones en las evaluaciones y monitoreo constante

Respecto a las evaluaciones, corrija los ítemes más difíciles con toda la clase. Muestre cómo se resuelven y aclare los malentendidos (Chadwick en Luchinni, 2002). De esta forma, se alivia la ansiedad que genera equivocarse y se muestran los pasos para realizarlo correctamente.

Obsérvelos constantemente. Monitorée los avances del niño constantemente para asegurarse que el nivel de dificultad de la actividad es el adecuado y que esté realizando y avanzando en las actividades. Pase por su puesto y pregúntele si comprendió la instrucción, si tiene alguna pregunta o si puede verbalizar lo que está haciendo y cómo lo está realizando. Otorgue corrección adicional en su cuaderno y tareas. La corrección de cuaderno es una estrategia que permite pesquisar lo errores más comunes que los niños están cometiendo, los contenidos atrasados, dificultades en la escritura, entre otros.

Estrategias para el lenguaje

Para lenguaje en general:• Ayude a los niños con apoyos visuales que representen el tema del que se habla: gráficos, dibujos, objetos, organizadores gráficos (conozca ejemplos de organizadores gráficos en: Programa de Lenguaje - kinder - Colegio San Joaquín www.educandojuntos.cl) (Valmaseda en Coll, Marchessi y Palacios, 2002). Tenga en cuenta que los niños con dificultades de lenguaje pueden sentirse inseguros en situaciones en las que haya un gran componente de discusión oral o de escritura. En esas ocasiones conviene tener un punteo de los temas a tratar que se vaya siguiendo. Esto les da una pauta para organizar lo que escuchan.

Para Lenguaje comprensivo y expresivo • Corrija las producciones verbales erróneas o incompletas, modelando la expresión correcta. Repita correctamente las producciones de los niños lo más luego posible. Sobre todo, realice expansiones de lo dicho por el niño; tanto de tipo gramatical como semántico (Valmaseda en op cit). Por ejemplo, si el niño dice que los “murciégalos” chupan sangre, lo óptimo es que el profesor diga, “claro hay murciélagos que chupan sangre y otros que comen frutas”. Por el contrario, lo contraproducente es decirle, “no se dice murciégalo, está mal dicho” ”repita, murciélago””.

  • Plantee preguntas abiertas de manera progresiva: esto favor·ecerá, con el tiempo, una comunicación más completa.
  • Así comience con preguntas cerradas, para que luego Ud. como profesor construya un relato a partir de lo dicho por el niño.
  • De esta manera, Ud. modela la forma de contestar preguntas abiertas que puede plantearle al niño después.

Por ejemplo, le puede preguntar ¿qué hiciste en el recreo?, “Jugué”, ¿Con quién jugaste? “Con Pedro y Camila” ¿A qué jugaron?

Para estimular el lenguaje expresivo:• Aproveche las situaciones de juego, especialmente en el caso de niños pequeños, pues proporciona un contexto muy rico para el uso del lenguaje. Amplíe el lenguaje otorgando modelos de respuesta (Valmaseda en op cit). Por ejemplo, cuando el niño esté jugando pregúntele qué está haciendo.

Anime el uso del lenguaje para distintas funciones como describir experiencias, acontecimientos y objetos (es bueno utilizar apoyo concreto como láminas), expresar sentimientos, realizar juicios y predicciones, contar cuentos, actividades donde deban categorizar, etc. Muchas veces estos niños demoran en contestar, haciendo sentir que el ritmo de la clase se pierde. Para evitar esto, luego de un tiempo puede ayudar al niño preguntándole ¿en qué estás pensando? (con el fin de ayudarlo y no de presionarlo), antes de pasar a otro. Otra estrategia es avisar con tiempo lo que se le va a preguntar. Por ejemplo, puede decir Camila, le voy a hacer una pregunta, escuche bien. Mientras Camila piensa, comente que necesitamos tiempo para pensar y buscar la respuesta correcta. Este par de segundos le da un tiempo para organizar su respuesta. Cuando corresponda, modele este “tiempo de pensar”.

Para estimular el lenguaje comprensivo es bueno que inste a los niños a responder preguntas simples y vaya complejizándolas progresivamente. Por ejemplo a través de la lectura de cuentos, primero puede plantear preguntas cerradas como ¿Estaba el gato con las botas puestas? (respuestas si /no), y luego puede invitarlos a hacer descripciones verbales, pedir que cuenten el final de la historia, etc.

Otra manera de preguntar acerca de los cuentos es hacer preguntas siguiendo la secuencia de la historia (qué pasó primero, qué después) Esto ayuda a crear una estrategia para recordar e ir integrando los acontecimientos del cuento para luego contestar preguntas abiertas de interpretación que se basan en ellos.

Para Lenguaje articulatorio:• Solicite a los niños que al pronunciar las palabras alarguen los sonidos de las sílabas () que observen las sensaciones que acompañan ese alargamiento (cosquilleo en los labios, cosquilleo en el paladar, abrir la boca) incluso que den un nombre a la sensación (hormigueo, cosquilleo...). Realice esta actividad frente a un espejo, que puede estar ubicado detrás de la puerta o en el rincón de lenguaje, para que vean cómo se mueve su boca al decir ciertas palabras. Este trabajo ayudará a los niños a obtener mayor conciencia de los movimientos articulatorios que tienen lugar al pronunciar y de la estructura sónica de las palabras (cómo están compuestas por distintas sílabas y sonidos) (Sánchez en Coll, Marchessi & Palacios, 2002).

Manejo del entorno y las instrucciones

  • Siente al niño cerca del profesor, lejos de estímulos distractores como ventanas, diario mural, puerta, etc. y entre niños tranquilos.
  • El niño debe tener sólo los materiales que requiera para realizar la actividad (Menéndez, 2005).
  • De órdenes muy simples, breves, y secuenciales (Menéndez, 2005).

Por ejemplo: “Sebastián, saque su cuaderno, ábralo, tome el lápiz, copie la instrucción de la pizarra”, “muy bien”, “cuando termines me llamas”. Esto le entregará una estructura externa al niño para realizar actividades que lo focalizará en la realización de una actividad. Para los más pequeños ayuda tenercarteles con dibujos que indiquen la secuencia de actividades a realizar.

  • Asegúrese de mantener un contacto visual con el niño.
  • éste lo debe estar mirando cuando le da la instrucción.
  • Dígale “ Francisco, mire aquí”.
  • Pídale que fije su atención en lo que usted hace o muestra.

(Menéndez, 2005).

  • Defina los objetivos mínimos que el niño debe alcanzar en la clase, para que pueda participar al ritmo de ésta (metas cortas y sencillas) (Haeussler en Luchinni, 2002).
  • Espere que finalice una actividad antes de encargarle una nueva, no permita que deje las cosas a medio hacer (Menéndez, 2005).

Por lo mismo, secuencie (parcele) y gradúe las tareas para que vayan de lo más simple a lo más complejo y refuerce cada uno de los pasos que debe cumplir. Por ejemplo, si termina la tarea, se le felicita por hacerlo, luego pídale que lo intente con buena letra y valore su realización, más tarde espere que el contenido también esté correcto y felicítelo.

  • Alterne el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco.

Como por ejemplo, hacerlo repartir las guías a los compañeros, borrar el pizarrón, etc (Menéndez, 2005).

Refuerce a los niños en sus logros académicos y conductuales, concentración y control de impulso, como por ejemplo, dándole ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta (por pequeño que sea), levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse, etc.

Otórguele atención positiva antes que limitarse a hacerlo callar y reprenderlo, cuando quiere llamar su atención o la de sus compañeros interrumpiendo o preguntando cosas poco atingentes. Acoja la pregunta del niño, pero inmediatamente, diríjalo hacia un tema de interés para todo el curso o pídale que solucione un problema, indicándole qué debe hacer. Por ejemplo, si el niño dice “Hace calor”, puede contestar “Sí, hacer calor, ¿Quieres abrir la ventana?”. De esta manera, la atención del niño se focaliza hacia la resolución de un problema.

Establezca límites claros y sin excepciones, puesto que estos niños necesitan de reglas y una rutina predecible. Así, por ejemplo no conviene decirle “Sólo por esta vez te repetiré la prueba”, porque no se esforzará en estudiar más y pensará “Si lo hizo la otra vez... ¿Por qué ahora no?” (Haeussler, en Luchinni, 2002). Por lo mismo, es recomendable definir con anticipación cuáles son las reglas, así como las pautas de trabajo de cómo se ocupan los cuadernos, dónde se guardan los materiales, rutina diaria, etc.

Atienda las necesidades del niño en forma oportuna. La postergación de la satisfacción de las necesidades lo lleva a ser más impaciente, irritable y con menos capacidad para esperar. Sin embargo, también es necesario que aprenda a esperar un rato corto, antes de atenderlo, pues la idea es que ésta sea oportuna y no inmediata. Tampoco es bueno prestarle atención cuando lo interrumpa o no lo deje conversar con otra persona. Exprésele que lo atenderá en un momento más (Haeussler en Luchinni, 2002). Es de ayuda ir modelando la espera.

Fomente la concentración en los niños utilizando material de apoyo concreto, ya que permite que se concentren más que en las actividades donde prima lo auditivo. Existen diversos materiales de apoyo como juegos y actividades que promuevan una mayor concentración en la tarea porque requiere una observación acuciosa o elaboración minuciosa. Intente, por ejemplo, buscar un personaje en una foto, encontrar lo que falta en un dibujo, separar mazos de cartas en colores o por número, armar cadenas de clip para realizar operaciones matemáticas, etc.

Reconozca y respete la fatiga de los niños con déficit atencional, realizando varias actividades, pero cortas. Si bien el niño puede parecer físicamente inagotable, su capacidad de concentración ya está exhausta (Haeussler en Lucchinni, 2002).

Sea un modelo para el niño. Es importante que el profesor dé el ejemplo. Si usted actúa de manera impulsiva será muy difícil que sus alumnos sean pacientes. Así también, es importante ser consecuente entre lo que dice y lo que hace. (Haeussler en Luchinni, 2002).

Otorgue una guía especial explicando la forma en que deben acercarse a otros tanto física como psicológicamente. Es frecuente que estos niños no reconozcan las claves sociales que regulan los juegos y las interacciones con sus compañeros. Les cuesta identificar los sentimientos de los demás y los momentos apropiados para manifestar cada conducta. Por ello pueden ser bruscos y parecer insensibles ante las necesidades de los demás. Intente juegos, como el juego de las expresiones faciales que muestren emociones. Se les puede pedir que trabajen en parejas o en grupos adivinando las expresiones que actúa un compañero.

En el caso que un niño sea rechazado por sus compañeros por tener malos hábitos de higiene, averigüe en profundidad las razones que tiene a la base (por ejemplo no tener servicios sanitarios en el hogar) e incluir a los padres en la solución de este problema (Marzano, 2003).

Trabajando con niños agresivos

Describa la conducta del niño claramente junto a él “Le estás pegando a Manuel y le duele”. Luego es posible establecer un contrato para recompensar las conductas adecuadas y otorgar consecuencias por ... Los problemas de comportamiento suelen ser de los primeros motivos por los cuales los padres deciden buscar una orientación psicológica.Es por esto que hoy vamos a analizar qué hacer ante conductas disruptivas en niños.

Entendiendo las conductas disruptivas

En psicología, cuando nos referimos a las conductas disruptivas, nos relacionamos a aquellas manifestaciones de desobediencia, incumplimiento de las normas o falta de aceptación de límites. Si bien los niños son más emocionales en sus primeros años de vida y tienden a comunicar su malestar a través del llanto o pataletas, las conductas disruptivas enmarcadas a los trastornos de la conducta, se presentan con gran frecuencia.Y esto hace que la situación genere un alto grado de malestar para el niño y para las personas cercanas de su entorno. Por ejemplo, los padres o maestros del niño que presente dichas conductas.

Descubre qué hacer ante conductas disruptivas en niños desde una perspectiva psicológica. Antes de valorar qué hacer ante conductas disruptivas es importante entender cómo se presentan.Si bien, cada caso puede mostrar sus diferencias dependiendo de la etapa evolutiva, algunas acciones son clásicas.

Distintos estudios apuntan a que existen dificultades para establecer distinciones entre lo que es correcto y lo que no. Además, estas conductas negativas pueden atenuarse cuando el niño quiere inconsciente o conscientemente reconocer los límites que puede alcanzar en su comportamiento.Es por esto que varias estrategias de intervención en conductas disruptivas, deben ser reforzadas en casa. Ya que, los padres deben mantener equilibrio y firmeza en el establecimiento de los límites.

Por otro lado, algunas conductas disruptivas vienen asociadas a la presencia de trastornos como el síndrome de asperger, en donde hay una dificultad leve, moderada o severa para el desempeño de las habilidades sociales.Mientras que, otros trastornos como el TDHA también pueden mostrar conductas complicadas, esto a causa principalmente de la tendencia a la impulsividad.

Ejemplos de conductas disruptivas

  1. Enfadarse constantemente.
  2. Actitud vengativa.
  3. Golpear o empujar.
  4. Negarse a cumplir con lo que es ordenado.
  5. Interrumpir constantemente a la otra persona.
  6. Mostrar una actitud pasivo-agresiva.

Actividades y áreas a estimular ante conductas disruptivas

Si has notado que tu hijo o hija manifiesta algunos de los ejemplos que destacamos sobre conductas disruptivas.Y que además, esto se presenta con frecuencia y en gran intensidad, es conveniente que acudas al psicólogo en busca de una mejor exploración. Pues, en algunos casos estas manifestaciones permiten comprobar la existencia de algún trastorno de la conducta. De darse este diagnóstico, el psicólogo está en la capacidad de instruir a los padres para saber qué hacer ante conductas disruptivas, principalmente a partir de técnicas operantes.

Las siguientes son algunas actividades para trabajar conductas disruptivas en niños, así como aspectos o áreas que conviene estimular.

1. Promover una comunicación asertiva

Para lograr una mejor relación con los niños, es importante mejorar las estrategias de comunicación.Es muy fácil perder la paciencia en presencia de conductas desafiantes, pero caer en el mismo terreno del infante, lejos de solucionar, impide conseguir mejoras. Es importante promover la comunicación con conciencia, determinar las palabras idóneas para comunicar algo, sobre todo si es en base a establecer normas. También conviene estar en disposición genuina para escuchar.Cuando nos detenemos a escuchar podemos reconocer los detonantes que dan paso a una conducta disruptiva. Por ejemplo, algunos niños expresan su malestar ante ciertas situaciones actuando de forma desproporcionada y esto viene dado por una inconsciencia sobre lo que está mal.

2. Establecer límites y hacerlos cumplir

Para poder establecer límites hay que valerse de la comunicación, pues es necesario que el niño comprenda lo que ha hecho mal, o que su conducta no ha sido adecuada. Y también hay que hacerles entender, que este tipo de actitudes traen consigo consecuencias.Por ejemplo, se le puede retirar algún elemento que sea de su gusto durante algún tiempo como un estilo de castigo. Siguiendo con esta idea, hay que establecer que podrá recuperar el objeto que ha sido retirado solo a partir de cumplir con buenas conductas.

3. Realizar técnicas de relajación

Detrás de una conducta disruptiva, suele existir un componente emocional, por ejemplo frustración o incluso miedo.Es por esto que, resulta importante aprender a gestionar las emociones, lo cual puede ayudar a reducir las tendencias impulsivas.Técnicas como el Mindfulness o ejercicios de respiración incluso son aplicadas en pacientes con TDHA.Por supuesto, estas técnicas también ayudan a reducir los comportamientos disruptivos.

4. Aplicar técnicas de refuerzo positivo

Si te preguntas, qué hacer ante conductas disruptivas en niños debes saber que hay varios recursos psicológicos que pueden ser replicados en casa. Por ejemplo, las técnicas de refuerzo positivo.Estas técnicas consisten en validar o reconocer las conductas adecuadas y otorgarles un valor. De esta forma, los niños percibirán un refuerzo algo que les hará conectarse más con ese tipo de actitudes.

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