A diferencia de temas como matemáticas o ciencia, las habilidades sociales se aprenden más bien en la práctica. Cuando eres un niño, puedes aprender a manejar el conflicto, hacer amigos y navegar varios grupos al hacerlo. Pero no todo el mundo aprende las mismas lecciones de la misma manera. Aprender habilidades sociales puede ser difícil si no fuiste expuesto a un grupo de dinámicas tradicionales cuando eras un niño, si sufres de alguna enfermedad mental como la ansiedad o la depresión, o incluso si es que no tenías muchos modelos a seguir positivos a medida que crecías.

La gente joven intenta aprender cómo manejar sus propias emociones, cómo reconocer aquellas de los demás y cómo manejar ambas de manera efectiva, mediante la socialización. Si estas no fueron habilidades que desarrollaste mientras crecías, no te preocupes.

Inteligencia Emocional: La Base de las Habilidades Sociales

Antes de que nos adentremos a situaciones sociales específicas, deberíamos discutir el concepto de inteligencia emocional (I.E). Puesto de manera simple, la I.E es tu capacidad de reconocer tus propias emociones, reconocer las emociones de otros y usar esa información para guiar tu conducta. Existe una serie de modelos de inteligencia emocional, pero para nuestros propósitos, revisaremos aquel del autor Daniel Goleman.

Componentes Clave de la Inteligencia Emocional según Daniel Goleman

  • Autoconciencia: Esto simplemente significa que eres capaz de identificar tus propias emociones y cómo funcionan. ¿Sientes ansiedad en ambientes ruidosos? ¿Te enojas cuando la gente te interrumpe al hablar? Si sabes cosas así de ti mismo, entonces estás practicando la autoconciencia.
  • Auto-regulación: Yendo un paso más allá, la auto-regulación se trata de tu habilidad para no solo conocer tus emociones, sino que también cómo controlarlas. En ocasiones eso puede significar manejarlas a medida que van surgiendo. Si te enojas, saber cómo calmarte es importante. Sin embargo, también puede significar el controlar las emociones que enfrentarás en el futuro.
  • Motivación: Factores externos como el dinero, el estatus o el dolor son motivadores poderosos. Pero en el modelo de Goleman, la motivación interna es un componente clave.
  • Empatía: Es igual de importante estar consciente de las emociones de los demás. Esto puede significar el desarrollo de habilidades para reconocer cómo las otras personas se expresan a sí mismos - ¿puedes diferenciar a una persona que está cómoda versus alguien que está ansioso?
  • Socialización: Esta área trata sobre tu capacidad para navegar tus relaciones y situaciones sociales. No significa ser controlador con los demás, sino que entender cómo llegar a donde quieres llegar con otras personas.

Cada situación social es diferente y no existe una forma “correcta” para manejar cada una. Sin embargo, si se observan a través del lente de estas habilidades fundamentales, la mayoría de las situaciones sociales se vuelven controlables.

Manejo de Situaciones Sociales Comunes

Confrontar a alguien con quien tienes un problema puede ser aterrador. Si eres el tipo de persona que evita el conflicto, podrías racionalizarlo y escapar al decir que quieres mantener la paz, o que no quieres incomodar a nadie. Sin embargo, ésta puede ser una forma de evitar tus propios sentimientos.

El Dr. Ryan Howes, psicólogo clínico, explicó a ‘Psychology Today’ que son nuestros propios temores los que nos detienen al confrontar a otros. Nuestro miedo a perder algo que poseemos, a dañar a quien queremos, o a sufrir sin lograr nada. Uno de los primeros pasos para enfrentar a alguien de manera constructiva es reconocer ese miedo en nosotros mismos e identificar el verdadero problema que gatilló la confrontación en primer lugar.

Una vez que estés listo, el profesor Gregg Walker, de la Universidad de Oregon, recomienda tener la conversación cuando haya tiempo suficiente para discutir el tema, focalizándose en oraciones “yo”, así como “yo me siento herida de que no hayamos celebrado mi cumpleaños”, y describiendo conductas y tu reacción frente a ellas, en lugar de lanzar acusaciones.

Ya sea en una reunión o en una fiesta, cada vez que reúnas a más de un par de personas en un grupo, se puede volver complicado (por no decir imposible) lograr introducir una palabra. Sería genial si todo el mundo fuese amable y te dejara terminar o si pausara para preguntarte tu opinión. Esto no pasa siempre.

Si alguien te interrumpe y te enojas, puede eliminar por completo tu motivación para volver a hablar de nuevo. En cambio, Chris Mcleod, consejero y autor de “The Social Skills Guidebook”, sugiere aceptar que las conversaciones grupales son un “agujero negro de ruido y caos” y que es necesario moverse a su ritmo. No pases todo el tiempo intentando introducit ese comentario que estás desesperado por decir. Sino, intenta seguir el flujo de la conversación y buscar nuevas oportunidades de unirte. Cuando lo hagas, habla fuerte y con confianza.

Hacer Nuevos Amigos en la Edad Adulta

Cuando eres joven, hacer amigos es relativamente sencillo. Generalmente, el colegio significa que hay un grupo de personas de tu misma edad con las que estás obligado a pasar el rato. Puede que compartan ciertos intereses, y se verán casi todos los días. Como adulto, puede ser más difícil. Todo el mundo está ocupado, todo el mundo está cansado, y el tiempo se siente escaso. O eso pareciera.

Como explica Vox, una de las claves más importantes para desarrollar una nueva amistad es, pues, estar ahí. Ambos dicen, “¡Deberíamos juntarnos uno de estos días!”, pero por alguna razón nunca lo hacen. ¿Por qué? Claro, tienes cosas que hacer, pero de todas formas pudiste terminar la última temporada de ‘Stranger Things’.

Al hacer nuevos amigos, tienes que comenzar a partir de cierta motivación interna. Decide por ti mismo que vas a hacer amistades y luego ponte en situaciones donde eso puede ocurrir. Toma una clase, únete a un club, o simplemente habla con personas que conoces pero con las que aún no eres amigo. Aún más importante, manténla. Si encuentras a alguien con quien quieres entablar una amistad - especialmente si esa persona da señales de querer ser tu amigo también - pon como número uno en tu lista de quehaceres el mantener el contacto.

Iniciar Conversaciones con Extraños

Hablar con un extraño por primera vez - ya sea en una fiesta, un evento del trabajo o simplemente en la calle - puede ser complicado. Nunca sabes menos de una persona que cuando la conoces por primera vez. Pero eso también es algo que puedes usar a tu favor. A las personas les gusta hablar de sí mismas.

Quizás te sientas incómodo o torpe cuando estás por tu cuenta, pero practicar un poco de empatía puede revelar una verdad poderosa: Todos los demás también se sienten así. Una investigación de la Universidad de Chicago encontró que menos del 47% de sus participantes creían que un extraño estaría dispuesto a charlar con ellos. En la realidad, cada intento fue exitoso.

Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a iniciar conversaciones con extraños todo el tiempo. Una forma simple de estar seguro es prestar atención a lo que están haciendo en el momento. ¿Están usando audífonos? ¿Parecen apurados? ¿Se encuentran en el trabajo y conversar es solo parte de sus labores? Si es así, debieras intentarlo en otro momento (o con alguien más). Si no están ocupados, comienza con saludarlos o diciendo un cumplido. De ahí en adelante puedes mantener la conversación fluyendo con el sencillo método de “reflexión y pregunta”.

Dinámicas de Grupo para Fomentar la Interacción

Cuando no conoces al otro es normal tener una resistencia inicial a generara lazos. Si lo llevamos a un taller o grupo de adultos y adultos mayores, les cuesta involucrarse a las actividades. Sin embargo, podemos facilitar la participación, llevando a cabo algunas dinámicas de grupo, que ayuden a la comunicación y venzan esas resistencias a colaborar.

Por lo general, cuando tenemos la oportunidad de conocer gente nueva, nuestro contacto con el otro es bastante superficial. Sin embargo, cuando desarrollamos un taller deseamos existan relaciones más fluida entre quienes participaran. Normalmente cuando llevamos a cabo un taller, nos encontramos por lo general con que varios de los participantes no se conocen. Conocer a alguien desde cero es más difícil de lo que parece. Si eso agregamos que si el otro o nosotros mismos somos personas tímidas, se vuelve intimidante.

¿Qué se entiende por una dinámica de presentación en un taller?

Son diferentes métodos que facilitan, por un lado, el contacto inicial, y por otro, la interacción entre los participantes de nuestro taller o grupo. Con ellos buscamos que posteriormente, entre los participantes, se puedan establecer conexiones más sólidas y duraderas. Es normal que una dinámica de presentación tenga cierto componente lúdico.

Las dinámicas son útiles y aplicables en cualquier instancia educativa. Esto también se aplica cuando trabajamos con adultos y adultos mayores. Porque con ellas ofrecemos la posibilidad de que los participantes contribuyan activamente con los objetivos del aprendizaje. Además, el contacto social posibilita entrenar nuestras habilidades sociales Incluso puede ocuparlas para estimulación cognitivamente, cuando las dinámicas requiere utilizar la memoria y la atención (entre otras funciones cognitivas).

Ejemplos de Dinámicas de Presentación

  • El Fósforo: En esta dinámica haces rotar una caja de fosforo entre los participantes. Cada uno de prender uno y mientras se consume, antes de quemarse los dedos, tienen que dar algunos datos particulares sobre ellos mismos. Estos pueden ser, por ejemplo, su nombre, lugar en donde nacieron y razón de la presencia en el grupo o sus aficiones, entre otros
  • El bastón parlante: Para esta dinámica, todos deben estar de acuerdo en que quienquiera que tenga el bastón de hablar, puede hacerlo sin interrupción. El bastón puede ser cualquier objeto que decida el grupo, siempre que sea neutral y que a todos acomode. Cada vez que alguien termina de hablar, el bastón debe volver a colocarse en medio del grupo. No debe entregarse a nadie. Tal vez suene simple, pero en la práctica, este es un método poderoso para crear una comunicación y comprensión profundas.
  • El refrán: Esta dinámica consiste en usar varios refranes o dicho populares, los cuales dividirás en dos partes. Su objetivo es ayudar a la integración de todas las personas a la vez, suavizando la resistencia de tener que hablar sobre si mismos ante todo el grupo. Por ejemplo, utilicemos el siguiente refrán: “En boca cerrada, no entran moscas”. En una tarjeta escribes: “En boca cerrada…” y en otra “no entran moscas”. Una de las tarjetas se la pasas a un integrante y la otra a otro. Dependiendo de la cantidad de participantes será la cantidad de refranes. El objetivo es que cada miembro del grupo busque a quien tiene la otra mitad. Una vez que lo logre, deben presentarse. La idea es que conversen sobre ellos mismos, conozcan su nombre, de dónde son, porque vinieron, que han hecho, que les gusta.
  • ¿Te quedas de pie o sentado?: Este juego proporciona información valiosa sobre los miembros de tu taller, al mismo tiempo que les da la oportunidad de estirar las piernas. Haz que todos en tu audiencia se pongan de pie. Luego plantea preguntas de una en una. Las respuestas de los participantes a estas preguntas determinarán si se paran o se sientan. Por ejemplo, supongamos que preguntas relacionados con su barrio o sector. Una vez que todos se hayan puesto de pie, comenzaría preguntando algo como: «Siéntate si no viviste de niño o adolecente en este barrio». A partir de ahí, puede seguir reduciendo su grupo diciendo: «Manténgase de pie si sabes cual la panadería más antigua de aquí” y así sucesivamente hasta que solo unas pocas personas, o solo una persona, permanezca de pie. En ese momento, podría ofrecer un premio o un aplauso.
  • Me identifico con…: Pídales a sus asistentes con anticipación que traigan un pequeño artículo personal. Durante su sesión, deje que todos [en un grupo pequeño] expliquen por qué trajeron ese artículo. La idea es que nos cuenten porque es importante para ellos. Puede hacer lo mismo pidiéndoles que traigan una canción. Esta es una actividad perfecta para facilitar las presentaciones personales dentro de un grupo, especialmente cuando todos son nuevos.

Estas están lejos de ser las únicas situaciones sociales en las que te puedes encontrar aproblemado, pero los principios que pueden ser aplicados son casi universales. Recooce tu propio estado emocional y maneja tus necesidades y sentimientos de una manera constructiva. Toma la iniciativa de buscar los resultados sociales que buscas, y empatiza con los otros, que sufren con las mismas habilidades que tú.

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