Es bien sabido entre los docentes que en los últimos años se ha observado un aumento progresivo de niños, niñas y jóvenes al interior de las aulas que padecen Trastorno del Déficit de Atención con y sin Hiperactividad. Así también se ha evidenciado una sobrediagnosticación al respecto.
El TDAH afecta el desarrollo neurológico y es diagnosticado mayormente en niños de 6 años o más, ya que se empieza a manifestar a temprana edad, persistiendo hasta la edad adulta en la mayoría de los casos, lo que trae como consecuencia un impacto negativo en las áreas funcionales. Los problemas de comportamiento suelen ser de los primeros motivos por los cuales los padres deciden buscar una orientación psicológica.
¿Cuáles son las conductas disruptivas en niños?
En psicología, cuando nos referimos a las conductas disruptivas, nos relacionamos a aquellas manifestaciones de desobediencia, incumplimiento de las normas o falta de aceptación de límites. Si bien los niños son más emocionales en sus primeros años de vida y tienden a comunicar su malestar a través del llanto o pataletas, las conductas disruptivas enmarcadas a los trastornos de la conducta, se presentan con gran frecuencia y esto hace que la situación genere un alto grado de malestar para el niño y para las personas cercanas de su entorno, por ejemplo, los padres o maestros del niño que presente dichas conductas.
Antes de valorar qué hacer ante conductas disruptivas es importante entender cómo se presentan. Si bien, cada caso puede mostrar sus diferencias dependiendo de la etapa evolutiva, algunas acciones son clásicas. Distintos estudios apuntan a que existen dificultades para establecer distinciones entre lo que es correcto y lo que no. Además, estas conductas negativas pueden atenuarse cuando el niño quiere inconsciente o conscientemente reconocer los límites que puede alcanzar en su comportamiento.
Es por esto que varias estrategias de intervención en conductas disruptivas, deben ser reforzadas en casa, ya que, los padres deben mantener equilibrio y firmeza en el establecimiento de los límites. Por otro lado, algunas conductas disruptivas vienen asociadas a la presencia de trastornos como el síndrome de Asperger, en donde hay una dificultad leve, moderada o severa para el desempeño de las habilidades sociales. Mientras que, otros trastornos como el TDHA también pueden mostrar conductas complicadas, esto a causa principalmente de la tendencia a la impulsividad.
Ejemplos de conductas disruptivas
- Enfadarse constantemente.
- Actitud vengativa.
- Golpear o empujar.
- Negarse a cumplir con lo que es ordenado.
- Interrumpir constantemente a la otra persona.
- Mostrar una actitud pasivo-agresiva.
¿Qué hacer ante conductas disruptivas en niños?
Si has notado que tu hijo o hija manifiesta algunos de los ejemplos que destacamos sobre conductas disruptivas y que además, esto se presenta con frecuencia y en gran intensidad, es conveniente que acudas al psicólogo en busca de una mejor exploración. Pues, en algunos casos estas manifestaciones permiten comprobar la existencia de algún trastorno de la conducta. De darse este diagnóstico, el psicólogo está en la capacidad de instruir a los padres para saber qué hacer ante conductas disruptivas, principalmente a partir de técnicas operantes.
Las siguientes son algunas actividades para trabajar conductas disruptivas en niños, así como aspectos o áreas que conviene estimular.
1. Promover una comunicación asertiva
Para lograr una mejor relación con los niños, es importante mejorar las estrategias de comunicación. Es muy fácil perder la paciencia en presencia de conductas desafiantes, pero caer en el mismo terreno del infante, lejos de solucionar, impide conseguir mejoras. Es importante promover la comunicación con conciencia, determinar las palabras idóneas para comunicar algo, sobre todo si es en base a establecer normas. También conviene estar en disposición genuina para escuchar.
Cuando nos detenemos a escuchar podemos reconocer los detonantes que dan paso a una conducta disruptiva. Por ejemplo, algunos niños expresan su malestar ante ciertas situaciones actuando de forma desproporcionada y esto viene dado por una inconsciencia sobre lo que está mal.
2. Es necesario establecer límites y hacerlos cumplir
Para poder establecer límites hay que valerse de la comunicación, pues es necesario que el niño comprenda lo que ha hecho mal, o que su conducta no ha sido adecuada. Y también hay que hacerles entender, que este tipo de actitudes traen consigo consecuencias. Por ejemplo, se le puede retirar algún elemento que sea de su gusto durante algún tiempo como un estilo de castigo. Siguiendo con esta idea, hay que establecer que podrá recuperar el objeto que ha sido retirado solo a partir de cumplir con buenas conductas.
3. Realizar técnicas de relajación
Detrás de una conducta disruptiva, suele existir un componente emocional, por ejemplo, frustración o incluso miedo. Es por esto que, resulta importante aprender a gestionar las emociones, lo cual puede ayudar a reducir las tendencias impulsivas. Técnicas como el Mindfulness o ejercicios de respiración incluso son aplicadas en pacientes con TDHA. Por supuesto, estas técnicas también ayudan a reducir los comportamientos disruptivos.
4. Aplicar técnicas de refuerzo positivo
Si te preguntas, qué hacer ante conductas disruptivas en niños debes saber que hay varios recursos psicológicos que pueden ser replicados en casa. Por ejemplo, las técnicas de refuerzo positivo. Estas técnicas consisten en validar o reconocer las conductas adecuadas y otorgarles un valor. De esta forma, los niños percibirán un refuerzo algo que les hará conectarse más con ese tipo de actitudes.
5. Actividades estructuradas en vacaciones
Las vacaciones pueden ser una oportunidad perfecta para que los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se diviertan, aprendan y desarrollen habilidades de manera estructurada y estimulante. Sin embargo, para los padres, mantenerlos activos y enfocados puede ser un desafío. Aquí te presentamos algunas ideas de actividades que no solo mantendrán a tu hijo entretenido, sino que también fomentarán su desarrollo y bienestar.
- Establecer una rutina diaria: Los niños con TDAH suelen beneficiarse de la estructura, incluso en vacaciones. Diseña un calendario diario que incluya horarios específicos para actividades recreativas, comidas, tiempo libre y descanso. Asegúrate de incorporar momentos para actividades físicas y relajación.
Consejo práctico: utiliza un tablero visual o una aplicación para mostrar el cronograma del día. Esto les ayudará a visualizar lo que viene y a mantenerse organizados. - Actividades sociales: Inscribir a tu hijo en clubes deportivos o grupos de juego. Estas actividades no solo los mantendrán ocupados, sino que también desarrollarán habilidades sociales al interactuar con otros niños.
- Manualidades y proyectos creativos: Proporciona materiales para dibujar, pintar, hacer collages o construir modelos. Estas manualidades les permitirán expresarse y sentirse orgullosos de sus logros.
- Actividades al aire libre: Pasar tiempo al aire libre tiene beneficios comprobados para la salud mental y el comportamiento de los niños con TDAH. El contacto con la naturaleza ayuda a reducir el estrés y mejora la capacidad de atención.
Otras estrategias y actividades
- Juegos de mesa y cartas: Procura elegir juegos que se ajusten a su edad y nivel de interés para mantenerlos motivados.
- Audiolibros y lectura: Si tu hijo prefiere los audiolibros, también son una excelente alternativa.
- Talleres y campamentos específicos: Inscribir a tu hijo en talleres o campamentos específicos para niños con TDAH puede ser muy beneficioso. Estas actividades no solo los mantienen ocupados, sino que también promueven la socialización y el desarrollo de habilidades específicas.
- Uso adecuado de la tecnología: La tecnología puede ser una herramienta útil si se utiliza de manera adecuada. Busca aplicaciones o juegos interactivos diseñados para niños con TDAH que refuercen la memoria, la atención y las habilidades matemáticas o de lenguaje.
Recomendación importante: establece límites claros para el tiempo frente a pantallas y equilibra estas actividades con momentos sin tecnología. - Ejercicios de relajación y mindfulness: Estas actividades les enseñan a calmarse y estar presentes en el momento.
Actividades para el autocontrol y la impulsividad
Sabemos que el TDAH implica un déficit en la habilidad del individuo para inhibir las respuestas a situaciones o acontecimientos. La incapacidad para inhibir los impulsos de los hiperactivos se muestra tanto a nivel conductual como a nivel cognitivo, y puede manifestarse en todas las áreas de la vida del niño. Decir cosas inapropiadas socialmente es típico de niños hiperactivos.
Estos niños tampoco pueden esperar a los resultados a largo plazo de los esfuerzos, sean esos resultados positivos o negativos, de manera que es difícil que regulen su comportamiento por las consecuencias demoradas por el tiempo. Por todas las razones anteriormente mencionadas, es necesario que a los niños / adolescentes afectados por el TDAH se trabaje con ellos desde muy temprana edad la habilidad para saber mantener el control, para saber autocontrolar la impulsividad propia del trastorno. Una persona se comporta de manera autocontrolada cuando es capaz de responder decidiendo, eligiendo su respuesta, más que reaccionando de un modo automático e impulsivo ante una situación.
Comenzaremos mostrándoles el panel de las emociones, donde ellos podrán colocar su foto en la emoción que creen que tienen, consecuencia del trascurso de su día. Una vez que han identificado su emoción ese día, se les pasará a exponer e ilustrar sobre cuáles son los objetivos a conseguir con esta actividad. Cuando ya se haya expuesto los conceptos básicos sobre el autocontrol, se mostrará el vídeo de `Canción infantil me tranquilizo`. En el vídeo observarán qué trucos podemos aprender para conseguir mantener el control inhibitorio.
Después de esto, realizaremos a los alumnos un conjunto de preguntas guía las cuales les ayudarán a comprender mejor el vídeo visto. Con estas preguntas, los educadores detectarán la capacidad atencional y de compresión que muestran los niños. En la actividad de `control de la ira` vamos a reflexionar sobre cuándo nos sentimos frustrados, con ira o rabiosos, y pensaremos sobre qué nos provoca ese sentimiento y sobre qué podemos hacer para controlar el mismo y conseguir mantener el autocontrol, sin dejarnos llevar por los impulsos.
Con la técnica del semáforo aprendemos un truco para mantener el Autocontrol de las Emociones Negativas: Ira, Agresividad, Impulsividad, etc. La Técnica del Semáforo consiste en asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta recomendable. En la actividad `dibujando mi emoción`, habrá que dibujar, en un folio, diferentes situaciones específicas de la familia que les hagan sentirse enfadados, con ira, etc, y al lado dibujarán cómo está su termómetro en ese momento. El tiempo de la actividad será aproximadamente dos sesiones de una hora cada una.

