La calidad de la convivencia escolar que se desarrolla en un establecimiento educativo, influye directamente en los procesos pedagógicos de los estudiantes. La disciplina, abordada desde una óptica formativa, es un aspecto fundamental a tener en cuenta, dado que forma parte del clima de convivencia institucional.

El diccionario define el concepto de disciplina como el conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado. Sin embargo, desde una mirada formativa, refiere al cumplimiento del rol que cada uno de los actores tienen en el contexto de una comunidad organizada. Cada actor, en el marco de su adhesión a los objetivos de la comunidad, tiene responsabilidades que cumplir y dar cuenta frente a los demás.

Una comunidad educativa aspira a la definición de un modo de operar que permita cumplir con los objetivos que ésta posee. Esto implica la construcción de reglas básicas de funcionamiento y la asignación de roles complementarios para que la comunidad alcance sus metas. Así, en una comunidad educativa, el incumplimiento de las responsabilidades particulares que contribuyen al objetivo de la escuela es “indisciplina”.

La indisciplina no estará constituida entonces sólo por las faltas de los estudiantes, sino de todos los miembros de la comunidad educativa: un profesor puede incumplir sus responsabilidades al faltar el respeto a un estudiante o no preparar una clase.

La formación en disciplina es un proceso en el que se guía a los estudiantes progresivamente a compartir objetivos, a mirarse como parte de una comunidad, reconocer su rol, sus responsabilidades y el significado de éstas. En consecuencia, no puede ser concebida como un conjunto de sanciones que castigan la salida del marco, sino un proceso progresivo en el que los estudiantes van compartiendo objetivos e internalizando, apropiándose y ensayando los roles que desempeñarán en marcos comunitarios más amplios y de los que parten responsabilizándose en la escuela.

Estrategias para afrontar la disciplina en el aula

Compartimos una serie de estrategias para afrontar la disciplina en el aula:

  • Mantén buena predisposición hacia el alumnado.
  • Ayuda a los alumnos a desarrollar un autoconcepto positivo, orientado hacia el éxito. Para ello, en la medida de lo posible, procura encomendarles tareas acordes con su nivel de aptitudes.
  • Evita amenazas innecesarias o poco prácticas.
  • Establece normas y procedimientos claros.
  • Disfruta enseñando.
  • Insistir en la colaboración de toda la clase.
  • Mantenerse alerta ante las incidencias de la clase.
  • Evitar comparaciones.

¿Qué hacer ante conductas disruptivas en niños?

Los problemas de comportamiento suelen ser de los primeros motivos por los cuales los padres deciden buscar una orientación psicológica. Es por esto que hoy vamos a analizar qué hacer ante conductas disruptivas en niños.

En psicología, cuando nos referimos a las conductas disruptivas, nos relacionamos a aquellas manifestaciones de desobediencia, incumplimiento de las normas o falta de aceptación de límites. Si bien los niños son más emocionales en sus primeros años de vida y tienden a comunicar su malestar a través del llanto o pataletas, las conductas disruptivas enmarcadas a los trastornos de la conducta, se presentan con gran frecuencia. Y esto hace que la situación genere un alto grado de malestar para el niño y para las personas cercanas de su entorno. Por ejemplo, los padres o maestros del niño que presente dichas conductas.

Antes de valorar qué hacer ante conductas disruptivas es importante entender cómo se presentan. Si bien, cada caso puede mostrar sus diferencias dependiendo de la etapa evolutiva, algunas acciones son clásicas. Distintos estudios apuntan a que existen dificultades para establecer distinciones entre lo que es correcto y lo que no. Además, estas conductas negativas pueden atenuarse cuando el niño quiere inconsciente o conscientemente reconocer los límites que puede alcanzar en su comportamiento.

Es por esto que varias estrategias de intervención en conductas disruptivas, deben ser reforzadas en casa. Ya que, los padres deben mantener equilibrio y firmeza en el establecimiento de los límites. Por otro lado, algunas conductas disruptivas vienen asociadas a la presencia de trastornos como el síndrome de asperger, en donde hay una dificultad leve, moderada o severa para el desempeño de las habilidades sociales. Mientras que, otros trastornos como el TDHA también pueden mostrar conductas complicadas, esto a causa principalmente de la tendencia a la impulsividad.

Ejemplos de conductas disruptivas

  1. Enfadarse constantemente.
  2. Actitud vengativa.
  3. Golpear o empujar.
  4. Negarse a cumplir con lo que es ordenado.
  5. Interrumpir constantemente a la otra persona.
  6. Mostrar una actitud pasivo-agresiva.

Actividades para trabajar conductas disruptivas

Si has notado que tu hijo o hija manifiesta algunos de los ejemplos que destacamos sobre conductas disruptivas y que además, esto se presenta con frecuencia y en gran intensidad, es conveniente que acudas al psicólogo en busca de una mejor exploración. Pues, en algunos casos estas manifestaciones permiten comprobar la existencia de algún trastorno de la conducta. De darse este diagnóstico, el psicólogo está en la capacidad de instruir a los padres para saber qué hacer ante conductas disruptivas, principalmente a partir de técnicas operantes.

Las siguientes son algunas actividades para trabajar conductas disruptivas en niños, así como aspectos o áreas que conviene estimular:

1. Promover una comunicación asertiva

Para lograr una mejor relación con los niños, es importante mejorar las estrategias de comunicación. Es muy fácil perder la paciencia en presencia de conductas desafiantes, pero caer en el mismo terreno del infante, lejos de solucionar, impide conseguir mejoras. Es importante promover la comunicación con conciencia, determinar las palabras idóneas para comunicar algo, sobre todo si es en base a establecer normas. También conviene estar en disposición genuina para escuchar.

Cuando nos detenemos a escuchar podemos reconocer los detonantes que dan paso a una conducta disruptiva. Por ejemplo, algunos niños expresan su malestar ante ciertas situaciones actuando de forma desproporcionada y esto viene dado por una inconsciencia sobre lo que está mal.

2. Es necesario establecer límites y hacerlos cumplir

Para poder establecer límites hay que valerse de la comunicación, pues es necesario que el niño comprenda lo que ha hecho mal, o que su conducta no ha sido adecuada. Y también hay que hacerles entender, que este tipo de actitudes traen consigo consecuencias. Por ejemplo, se le puede retirar algún elemento que sea de su gusto durante algún tiempo como un estilo de castigo. Siguiendo con esta idea, hay que establecer que podrá recuperar el objeto que ha sido retirado solo a partir de cumplir con buenas conductas.

3. Realizar técnicas de relajación

Detrás de una conducta disruptiva, suele existir un componente emocional, por ejemplo frustración o incluso miedo. Es por esto que, resulta importante aprender a gestionar las emociones, lo cual puede ayudar a reducir las tendencias impulsivas. Técnicas como el Mindfulness o ejercicios de respiración incluso son aplicadas en pacientes con TDHA. Por supuesto, estas técnicas también ayudan a reducir los comportamientos disruptivos.

4. Aplicar técnicas de refuerzo positivo

Si te preguntas, qué hacer ante conductas disruptivas en niños debes saber que hay varios recursos psicológicos que pueden ser replicados en casa. Por ejemplo, las técnicas de refuerzo positivo. Estas técnicas consisten en validar o reconocer las conductas adecuadas y otorgarles un valor. De esta forma, los niños percibirán un refuerzo algo que les hará conectarse más con ese tipo de actitudes.

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