El lugar hegemónico que el texto ocupaba en la literatura para niños y jóvenes ha cedido con el paso del tiempo en favor de la imagen. Las historias fascinantes que se narran en sus páginas ya no son descritas necesariamente con palabras, sino que también son plasmadas en ilustraciones cada vez más llamativas y desafiantes. Los álbumes, como diría Anthony Browne, son el primer contacto que tiene el niño con las artes visuales y podemos considerarlos su primera galería de arte. Los ilustradores utilizan distintos estilos gráficos, escuelas, movimientos y tendencias dentro de la historia del arte, para resaltar y enriquecer sus historias. En ellas, el color es una herramienta que el artista puede utilizar para comunicar el tono de la historia antes incluso de leer el texto.
En un artículo reciente sobre lenguaje visual en la literatura infantil y juvenil actual hice hincapié en la necesidad de comprender cómo vemos lo que vemos. Esta tarea no puede sintetizarse en unas cuántas líneas, pero sí pueden abrirse distintos caminos que marchen en esa dirección. Desde este gran hito de la historia del arte, el uso que se daba a los colores respondería a distintos factores y contextos. La historia de los colores es fascinante.
También nos remontan al terreno de la representación, pues los colores no tienen que ser fieles al modelo original que toman de la realidad observable. La paleta cromática es una de las decisiones que el artista tomará para contar su historia. Ya podemos imaginar los tonos que tendría una historia submarina, a diferencia de otra que se desarrolle en un tupido bosque. Por ejemplo, en Nosotros, de Paloma Valdivia, vemos la tierna relación de una madre y su hijo, así como la de una yegua con su potrillo y de una osa con su osezno, en una equilibrada paleta de tonos tierra, azul, gris y rojo.
El color también puede ser utilizado para resaltar o atenuar partes de una historia, o incluso para diferenciarlas. Podemos ver este recurso en álbumes como Los tres bandidos y Rufus, el murciélago que adoraba los colores, de Tomi Ungerer. En el primer caso, el azul y negro de la noche que envuelve a los bandidos cambiará a tonos verdes y cálidos cuando sus vidas tomen un giro. Y, por supuesto, también podemos asociar el color con los estados de ánimo de los personajes.
El significado del color azul y su influencia en los niños
Es importante considerar que los significados que brindan los colores dependen de varios factores, tanto subjetivos como culturales. ¿Sabes en qué consiste la colorterapia o psicología del color? Se trata de utilizar los colores para cambiar un estado de ánimo o una conducta de los niños. Y los colores, sí, también les ayudan a concentrarse, a que concilien mejor el sueño, como también disminuyen algunas conductas agresivas.
La ciencia está de acuerdo en que los colores ejercen un poder sobre el estado de ánimo de las personas. Y que también pueden mejorar la concentración, disminuir o aumentar la agresividad, ayudar a conciliar el sueño o estimular la memoria. Los colores pueden influir también en la conducta de los niños.
- El azul: Se trata de un color relajante que transmite serenidad y paz. Muy indicado para niños con problemas para dormir, ya que beneficia el sueño.
El papel de los colores en el día a día tiene una relevancia mucho más grande de lo que pensamos. Los colores tienen el poder de cambiar estados de ánimo, despertar motivaciones, darnos una identidad, y familiar la comunicación con los demás… El color dice mucho de nosotros mismos.
Actividades y juegos para enseñar el color azul
A los 3 años de edad, el niño empezará a interesarse por los colores. El juego DIY, además de útil, es muy bonito.
A la hora de interpretar los dibujos infantiles es importante que te fijes en los colores. El color que usan los niños en sus dibujos puede darte una noción sobre su salud emocional y mental.
El color azul en la historia del arte
Un caso digno de destacar es el del azul de ultramar, que durante la época del Renacimiento representaba estatus, riqueza y distinción. Se obtenía del lapislázuli y era tan costoso que solo los grandes artistas podían permitirse usarlo en sus pinturas. También era un color tan solemne que solo algunas representaciones eran dignas de llevarlo. Las decisiones estéticas de grandes artistas también ha incidido en el uso que se ha dado históricamente a los colores.
Sin embargo, cuando esa tradición se puso en entredicho y el arte moderno inauguró una nueva época, los artistas comenzaron a experimentar en la composición de sus obras. Vincent van Gogh es un caso a destacar por el trabajo que desarrolló en torno a la luz y el color. Sembrador a la puesta de sol (1888) es una obra que experimenta en todo su esplendor con la fuerza simbólica del color. Al cálido dorado del sol, que se extiende por todo el cielo en forma de rayos amarillos y anaranjados, se contrapone un terruño arado de fríos tonos azules y violetas.

