Para concentrarse y empezar a trabajar, algunas personas necesitan que todo su escritorio esté ordenado, otras prefieren ir a un café, contar con la compañía de más gente o simplemente escuchar música relajante. Una herramienta que está al servicio de la educación para todos y todas es la música. Hay diversos estudios que demuestran la influencia de la música en distintos procesos que se desarrollan en la vida, así también en el aprendizaje. Por eso es recomendable conocer diferentes tipos de música, e informarse respecto de cuál podría ser más adecuada para un propósito u otro, con el fin de aprovechar al máximo su potencial.
Música para la Concentración
Si el niño o niña necesita memorizar algunos datos, palabras de vocabulario, o tiene que leer capítulos de un libro, la música barroca puede ser una excelente opción. Pruebe los movimientos más lentos de obras como Música acuática de Handel o Las cuatro estaciones de Vivaldi.
Un estudio de 2006 encontró que los estudiantes universitarios disfrutaban más de las matemáticas y las retenían mejor cuando sonaba música barroca durante la clase, obteniendo mejores calificaciones. Otros estudios también han relacionado la música barroca con un mejor aprendizaje. El ritmo lento y constante de la música puede ayudar a los niños a concentrarse. Es además una música predecible. No hay cambios repentinos en el ritmo o en el volumen, y las armonías no son disonantes. Estas características funcionan conjuntamente para crear un fondo que puede ayudar a los niños a absorber información.
Tenga presente que, si el niño es hiperactivo, puede que necesite una transición. Empiece por tocar algo alegre que vaya acorde con su nivel de energía. Una vez que se haya conectado con la música, cambie a música barroca más serena.
Música para Liberarse del Estrés
Si el niño o niña está tenso después de un arduo día en la escuela, o tal vez su estrés significa más energía, se siente ansioso o tan solo tuvo una rabieta, la música puede ayudar a liberarse del estrés. Dependiendo de qué tipo de estrés sienta el niño, usted puede probar música melódica suave y lenta, como cualquiera de las canciones de When You Wish Upon a Star de Daniel Kobialka o de What a wonderful World de Louis Armstrong. O usted puede poner música divertida, de ritmo ligero como “Octopus’s Garden” de los Beatles.
La investigación sugiere que la música relajante puede ayudar a aliviar algunas respuestas físicas y emocionales de las personas ante el estrés. Si el niño tan solo necesita despejarse y aclarar su mente, algo lento, suave y familiar puede hacerlo sentir más centrado. Pero si su energía es alta, la música rápida, divertida y con ritmo puede distraerlo y cambiar su estado de ánimo.
Música para Completar Tareas
Tiene que hacer una tarea tediosa, como lavar platos, doblar la ropa o preparar su almuerzo por la mañana. Música energética con un ritmo fuerte como Earth Tribe Rhythms de Brant Lewis o presentaciones de bandas de marcha. La música favorita del niño también puede ser efectiva, mientras la letra sea positiva.
Desde por lo menos 1970, los estudios han demostrado que la música estimula la productividad y eficiencia de los adultos mientras realizan trabajos de rutina. En la experiencia de Brewer, la música también podría ayudar a que los niños realicen tareas de memorización. “Digamos que la energía de su hijo está baja pero que debe terminar algo”, dice Brewer. “La música que alterna partes rápidas y lentas y que tiene ritmos fuertes puede hacer que desee moverse con la música, lo que levanta su estado de ánimo”.
Música para Tener Ideas para Trabajos y Proyectos
Está intentando generar ideas para un trabajo o escribir una historia para alguna clase. Música instrumental contemporánea, jazz ligero, New-Age o música fácil de escuchar como “Autumn” de George Winston, música jazz en guitarra de Pat Metheney o selecciones de Enya.
En 2011, estudios finlandeses encontraron que procesar el timbre (o la calidad del sonido) de una canción podía animar a hacer “vagar la mente”, lo que suele estar ligado con la creatividad. Se aconseja buscar música que se sienta espontánea, que se mueva en direcciones diferentes y sorprendentes. La música que no es predecible anima a que la mente divague. Esto puede ayudar a los niños a ver las cosas desde perspectivas diferentes, y puede generar esos momentos “ajá” que parecen surgir de la nada.
Herramientas Adicionales
Lo más interesante es que todos los sonidos que ofrece la web se pueden mezclar entre sí, por lo que podrás crear un ambiente personalizado en el que, por ejemplo, te encuentres en un bosque con pájaros y el sonido de agua fluyendo. Un portal está hecho para que sientas que estás trabajando en una cafetería sin la necesidad de salir de tu casa. Una página en la que podrás darle play a una lista de canciones de Spotify, además de reproducir la voz de un barista, los sonidos de tazas chocando entre sí, el murmuro de la conversación de clientes del local, maquinaria, y muchas opciones más.

