En el panorama laboral actual, atraer y retener talento se ha convertido en un desafío crucial para las empresas. Descubre cómo una propuesta de valor al empleado (PVE) sólida puede ayudarte a lograrlo, reflejando los valores de tu organización.

¿Qué es una Propuesta de Valor para el Empleado?

Una PVE va más allá de una simple lista de beneficios. Es una gestión estratégica para atraer talentos, comunicando a los posibles candidatos por qué deberían elegir tu compañía. Según Marian López, Subgerente de Gestión del Cambio de BICE VIDA, esta propuesta de valor es "básicamente una forma de agrupar la oferta que hace la compañía a sus potenciales candidatos y colaboradores".

¿Por qué es Importante una PVE?

La PVE es fundamental para atraer y retener talento, permitiendo cumplir los objetivos de la empresa y contribuyendo a la cultura y al clima laboral. Para lograrlo, es esencial crear ambientes de trabajo significativos que guíen a las personas.

  • Atraer a los mejores candidatos: Una propuesta consistente y un buen onboarding reducen la rotación de empleados en casi un 70%, según Gartner.
  • Retener el talento: Una PVE bien definida, actividades de team building y el feedback oportuno aumentan el compromiso del personal.
  • Motivar a los colaboradores: Es la motivación, el querer hacer lo que se hace y, sobre todo, trabajar buscando activamente la mejora en cada tarea que se realiza.

¿Cómo Crear una Propuesta para Atraer y Retener Talento?

Una propuesta de valor al empleado orienta los objetivos de la gestión de recursos humanos, la cultura empresarial y el significado del trabajo. Tras desarrollar una PVE clara, ésta tiene que ser visible para los trabajadores actuales y potenciales que tiene la empresa. Pregúntate:

  • ¿Qué ofrecen otras empresas en el mercado?
  • ¿Qué hace que la empresa sea única?

La comunicación fluida es crucial para mantener motivados a los colaboradores. Un 85% de los empleados valora las actualizaciones frecuentes sobre noticias de la compañía. Según Marian, es un error que la propuesta de valor sea visible solo en la carta oferta y la inducción. Este seguimiento debe extenderse en el día a día laboral, siendo:

  • Específico.
  • Convincente.
  • Conciencia ante el cambio.
  • Hacer seguimiento.

La satisfacción de los colaboradores incluye su bienestar físico y la flexibilidad en la modalidad de sus funciones.

Los Valores de una Empresa

Vivimos en un mundo de cambio constante en el cual los valores de una empresa indudablemente vuelven a estar en el centro de todas las decisiones, como respuesta y adaptación a este entorno incierto. Una organización es, en cierta forma, un organismo vivo, que existe por un motivo y se relaciona con distintos públicos de una forma determinada.

Hoy es común ver que casi la totalidad de las empresas declaran sus valores en su página web. Aun así, eso no es suficiente si nos detenemos a analizar los diferentes niveles en que operan y el peso que tienen en el día a día. No debemos olvidar que trabajar los valores de la empresa debe ser una acción constante. La misma complejidad de un negocio y la persecución de objetivos económicos pueden provocar que se dejen de lado. Incluso que se declaren de forma estática y no se preste atención a la necesidad de modificarlos para sobrevivir.

Para ello, es interesante comprender lo siguiente: las empresas siempre promueven valores. Existen muchas formas para referirse a los valores de una empresa. Hay quienes hablan de valores corporativos o filosofía empresarial. Para definirlos de forma sencilla, podemos decir que son el conjunto de principios éticos y profesionales que las empresas identifican como propios. Son una suerte de preceptos guía que permiten separar aquello que será bueno y aceptable de aquello que no lo es. Al momento de definirlos entran en juego múltiples factores. Aunque generalmente los encontramos en algún manual, documento interno o página web, un compromiso sin sustento en la realidad se transforma en una mera declaración. Todos los miembros deben conocerlos y practicarlos para que sean representativos.

Resulta imposible que una empresa no tenga valores. Todo lo que haga o deje de hacer, refleja una serie de valores. Lo interesante es poder recoger esta realidad y transformarla.

¿Cómo trabajar los valores de empresa?

La misión de una empresa puede ser definida sencillamente como la razón de ser, el motivo por el cual ha sido creada. La visión invita a una mirada a largo plazo, podría decirse incluso que es aspiracional. Es aquel sitio hacia dónde se dirigirá la compañía, o al menos aquello en lo que buscará convertirse. Los valores, en esta tríada, representarán los criterios básicos (en el sentido de “fundantes”).

Ejemplos de Valores Empresariales

Existe un gran número de valores empresariales, y seguramente difieran o tengan diferente peso dependiendo del sector, antigüedad, misión o visión de las organizaciones. Algunos ejemplos son:

  • Pasión: Es la motivación, el querer hacer lo que se hace y, sobre todo, trabajar buscando activamente la mejora en cada tarea que se realiza.
  • Excelencia: Hay quienes dicen que es uno de los más utópicos. Querer lograr la excelencia en todo lo que se realiza significa buscar la mejora continua de los servicios, productos, estructuras internas, respuestas y rentabilidades.
  • Proactividad: Un valor que tiene muchas interpretaciones. Es el valor de toda empresa que muestra una actitud activa y sabe dar respuesta a la multiplicidad de situaciones que pueden presentarse.
  • Compromiso: Es un valor que va mucho más allá de cumplir con las tareas que deben ser ejecutadas. Se trata de tener presente el porqué de cada acción y su impacto en las personas.
  • Calidad: Uno de los valores con más significados dependiendo de dónde entre en acción. Calidad en los procesos significa que los productos y servicios busquen ser lo mejor posible. Reúne otros valores como la confianza, constancia y búsqueda de la excelencia.
  • Esfuerzo: Esforzarse significa dar el máximo para lograr resultados.
  • Empatía: Permite conectar con las personas, entenderlas y accionar desde un lugar humano.
  • Responsabilidad: Ser responsable es comprender que toda acción provocará un impacto tanto hacia adentro como hacia afuera.
  • Flexibilidad: Si hay lugar para la mejora, debería haberlo también para cambiar la forma en que se han hecho las cosas hasta ahora. La rigidez de los modelos tradicionales han probado ser contrarios al dinamismo y cambio que propone el entorno actual.
  • Trabajo en equipo: Trabajar en equipo no es sólo tener un objetivo común. Significa que tanto las victorias como las derrotas se viven y comparten entre todos.
  • Inclusión: Es un valor que compromete a la empresa a luchar por dar un lugar a todos en las decisiones, por brindar oportunidades a personas social y laboralmente excluidas. La exigencia de resultados debe venir acompañada de este valor.
  • Transparencia: Junto con el compromiso por la honestidad, la transparencia implica ser claros en el accionar, evitando el ocultamiento de información de importancia para empleados, clientes o cualquier persona que pueda verse relacionada con la empresa.
  • Curiosidad: No debe confundirse con no tomarse las cosas en serio. Es mantenerse hambriento por el conocer, investigar, buscar otras formas de hacerlo mejor.

Hasta aquí hablamos de los valores como elementos que pueden parecer estáticos o rígidos. En este sentido, podemos definir a la cultura como el conjunto de creencias, valores, prácticas, presunciones subyacentes, costumbres, ritos y rituales, propios de una empresa que la convierten en única.

La Cultura Empresarial

Una cultura empresarial es viva. Si en algún momento un candidato o cliente preguntarse “¿Cómo es trabajar en o con tal empresa?” probablemente la respuesta sea la definición de la cultura interna. Es importante tener en cuenta cuáles son los valores centrales para la empresa. De modo que puedan verse reflejados en el accionar de todos los colaboradores. Así como al momento de contratar nuevo personal solemos detallar qué valores queremos ver en los candidatos, debemos velar porque todos los vivan en el día a día. Esto implicará un trabajo previo donde investigaremos cuál es la percepción de quienes ya forman parte de la empresa. Diferencia aquellos existentes o ya internalizados, de aquellos que te gustaría fomentar. Es muy importante que tras definirlos, todos los departamentos trabajen activamente para incluirlos y respetarlos en cada proyecto o proceso.

Cómo Desarrollar los Valores en tu Equipo

Si lo que queremos es desarrollar los valores entre los miembros de nuestro equipo, lo primero será dar el ejemplo. Esto es, actuar en consecuencia con lo que pregonamos para convertirnos en un referente a la hora de tomar decisiones. Reconocer a aquellos trabajadores que se comportan de la forma en que la empresa espera. Al hacer público un reconocimiento en el comportamiento, se demuestra la importancia que le damos a esos valores. Controlar la emocionalidad y reaccionar a las situaciones de crisis haciendo uso de los valores guía. Promocionar y despedir de forma coherente.

Comunicación de Valores

Se dice que cuando algo sucede, no sucede hasta que se comunica. En este sentido podemos decir que una mera declaración de valores, incluso si se practica, seguirá siendo una lista con términos bonitos en algún manual. Hay que incluirlos en el plan de comunicación corporativa. Podemos ayudar a potenciarlos a través de los diferentes canales de comunicación de la compañía. Para evitar que caigan en el olvido. Existen muchos momentos en la vida de una empresa en la cual podremos referirnos a los valores. El pensar en invertir tiempo y recursos en diseñar acciones que enseñan cómo hacer un uso correcto de los valores.

Los Tres Valores Fundamentales de Securitas

Los tres valores fundamentales de Securitas son: Integridad, Eficacia y Servicio. El objetivo principal de nuestra cultura corporativa es desarrollar empleados competentes, especializados y profesionales calificados, cuya función es hacer la sociedad más segura para todos. Un empleado de Securitas es honesto, por lo que tiene la confianza para trabajar sin supervisión en las instalaciones de nuestros clientes, así como con objetos de valor. Securitas no compromete nunca su exigencia sobre integridad. El profesionalismo incluye observar, escuchar y evaluar. Un empleado de Securitas está siempre atento y frecuentemente nota situaciones que los demás no perciben.

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