El análisis del sueldo mínimo es un tema crucial para entender la calidad de vida y la desigualdad económica en diferentes países. A continuación, se presenta un panorama del ranking del sueldo mínimo a nivel mundial y en Latinoamérica, con especial atención a la situación de Chile.

Salario Mínimo en Estados Unidos

En busca del “sueño americano”, miles de personas migran a Estados Unidos con la esperanza de construir un futuro próspero. Y en Estados Unidos se fija por horas. El salario mínimo federal se mantiene en USD 7,25 por hora desde 2009.

Ejemplo de Nueva York

El salario mínimo en Nueva York para 2025 ha subido tras años de ajustes escalonados. Una cifra por hora no siempre resulta intuitiva. Para estimar el ingreso mensual, se parte de una jornada estándar de 40 horas semanales. Al año son 2 080 horas; dividido en 12 meses, arroja un promedio de 173,33 horas al mes. En la zona metropolitana, un trabajador al mínimo percibe cerca de USD 2 860 antes de impuestos o aportes de salud y pensión; en el resto del estado, el monto baja a USD 2 686.

La ley estatal fija un alza de USD 0,50 el 1 de enero de 2026, llevando la tarifa a USD 17,00 en la zona metropolitana y USD 16,00 en el resto de Nueva York. “Con el aumento a USD 16,50, pude mudarme a Queens sin preocuparme tanto por compartir un cuarto con desconocidos”, cuenta Ana, cajera en una cafetería de Brooklyn.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el salario promedio por hora de un mesero en el país es de U$D 15.87 (14.350 pesos chilenos), con un salario anual promedio de U$D 32 mil (28.936.000 millones). El factor de las propinas sigue siendo esencial en los ingresos de los meseros en Estados Unidos, con montos que oscilan entre el 15% y el 20% del consumo. Cuando se trata de buscar los mejores salarios para los meseros, la ubicación se vuelve determinante.

Nueva York encabeza la lista con un salario promedio de U$D 22.91 por hora, seguido de California con U$D 17.82, mientras que Texas se sitúa en U$D 12.75.

Comparación con Latinoamérica

Dentro de Latinoamérica, uno de los países con el sueldo mínimo más alto es Argentina, con 498 dólares aproximadamente, lo que equivale a 332 mil pesos chilenos. Hay que decir, eso sí, que la moneda argentina ha tenido un comportamiento inestable en los últimos años, con la sexta inflación más alta del mundo y una moneda devaluándose progresivamente. Luego viene Chile, con 286 mil pesos, y con una discusión muerta por lo menos hasta que se ingrese un nuevo proyecto al Congreso.

De acuerdo con el valor del dólar actual, el ranking de salarios mínimos en América Latina se encuentra conformado de la siguiente manera:

  • Costa Rica: El salario mínimo es de 358.609,5 CRC, unos US$ 704. Para 2025 se espera un aumento a 367.108,55 colones, unos US$ 721.
  • Uruguay: El gobierno de Luis Lacalle actualmente tiene un sueldo mínimo de $22.268 UYU, unos US$ 509 aproximadamente. El gobierno confirmó aumento de sueldo para 2025 a $28.564 UYU, unos US$ 654.
  • Chile: Actualmente el sueldo mínimo es de $500 mil, unos us$505, sin embargo, se espera que a partir del 1 de enero próximo, el salario aumente entre $11 mil y $22 mil. Eso significa que mínimo el sueldo sería de US$ 515.
  • Ecuador: El sueldo mínimo de Ecuador está fijado en dólares. En 2024 se ajustó a US$ 460. El gobierno informó que para 2025 será de US$ 470.
  • Guatemala: En Guatemala el salario mínimo depende de los sectores económicos. En 2024, los salarios mínimos para los sectores no agrícolas es de 3.266 GTQ, unos US$ 424, mientras que en los sectores agrícolas es de 3.384 GTQ: US$ 439. Para 2025 se incrementarán un 6% y 10% respectivamente.
  • El Salvador: En septiembre de 2024 El Salvador cumplió tres años sin modificar el salario mínimo. Se mantiene en US$ 365 para los sectores del comercio e industrias.
  • México: El salario mínimo es de $7.468 MXN, aproximadamente unos US$ 363, mientras que en la ZLFN el sueldo mínimo es de $11.246, unos US$ 547. Para 2025 habrá un aumento del 12%.
  • Bolivia: El salario mínimo es de $2500 bolivianos, unos US$ 360.
  • Paraguay: En Paraguay el salario más bajo es de $2.798 guaraníes. En dólares se traduce a unos US$358.
  • Panamá: El salario mínimo en Panamá depende del sector económico en el que se trabaje y es de US$ 340.
  • Honduras: En Honduras el sueldo mínimo es para los trabajadores del área económica de la agricultura. En promedio el sueldo mínimo es de 13,156.53 HNL, unos US$ 518. Pero el sueldo más bajo es de 8.581, unos US$ 337.
  • República Dominicana: El salario mínimo en República Dominicana es de $19.352,50 DOP, unos US$318.
  • Colombia: En 2024 el sueldo mínimo colombiano se fijó en $1.300.000 COP, unos US$ 294. Para 2025 el nuevo salario base será de $1.423.500 COP, lo que son US$ 322 aproximadamente.
  • Perú: En Perú el salario mínimo está fijado en S/. 1.025, es decir, unos US$ 273. Se posicionó un nuevo sueldo mínimo de 1.130 soles: alrededor de US$ 301.
  • Argentina: El salario mínimo en el país vecino es de $279.718 ARS, unos US$271. Para marzo de 2025, el salario aumentará a 296.832 pesos argentinos ($ 287 aproximadamente).
  • Brasil: Actualmente el sueldo mínimo en Brasil es de 1.412 reales, unos US$ 226.

Propuestas y Reacciones Políticas en Chile

Pese a que restan varios meses para las elecciones presidenciales 2025, algunas propuestas ya están generando debate a nivel económico. Una de ellas la lanzó previo a las elecciones primarias, la candidata en ese momento del PC, Jeannette Jara y que ahora como abanderada del oficialismo la ha mantenido. Se trata de la propuesta de lograr un salario vital de $750 mil en un plazo de cuatro años.

El concepto de salario vital comenzó a aparecer en el debate público a principios de año, cuando la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) lo adoptó en medio de la negociación por el salario mínimo. Ese mismo concepto es el que ha seguido relevando la candidata ahora del oficialismo y sus principales asesores, quienes lo utilizan como sinónimo de salario mínimo.

Un matiz a esa definición ha entregado el ministro de Hacienda, Mario Marcel: “Cuando se hace esa discusión, lo que hay que preguntar es exactamente si a lo que se está respondiendo es al concepto de ingreso vital o de ingreso de suficiencia”, afirmó a radio infinita. En esta línea, el ministro dijo que, cuando se habla de salario suficiente, entonces “a eso se puede llegar por varios caminos, no solamente por la vía de aumentar el ingreso mínimo, sino qué es lo que ocurre con el conjunto de ingresos que obtiene el hogar”.

Hoy el monto mínimo es de $529 mil bruto y desde el 1 de enero de 2026 llegará a $539 mil. Con ese monto, el país pasó a ser el país Sudamérica con el ingreso mínimo más alto marcando un hito.

Ahora bien, si se llega a materializar una propuesta como la planteada por la candidata Jara y considerándolo como símil a salario mínimo, el escenario cambia. De acuerdo al análisis que hizo el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP) explican que, para realizar una comparación adecuada entre países, los salarios mínimos de cada país se convierten a dólares ajustados por paridad de poder de compra (PPP, por su sigla en inglés), lo que permite comparar la capacidad de poder de compra de bienes y servicios de los salarios mínimos.

El análisis menciona que si se materializa hoy el incremento del salario mínimo al valor estimado de $750.000, (US$1.613 a ppp) Chile sube de manera importante en el ranking internacional de salarios mínimos. Así, con este incremento se convertiría en el país con el salario mínimo más alto de América Latina superando a Costa Rica (US$1.186 a ppp) y, además, estaría por encima de varios países desarrollados como Estados Unidos, (US$1.257 a ppp), Estonia (US$1.448 a ppp); Letonia (US$1.457 a ppp); Eslovaquia (US$1.557 a ppp) y República Checa (US$1.609 a ppp). Todos esos países tienen un ingreso per cápita PPP muy por encima de Chile. En particular Estados Unidos, el que sobrepasa los US$89 mil, según las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), 2,5 veces el nivel que tiene nuestro país (US$35 mil).

Entre los diputados de oposición no hay respaldo a esa propuesta. “Le pediría a la CUT que fuera mesurada en sus peticiones, dado que según el CFA no existirán holguras presupuestarias por los próximos años, por lo que las peticiones de sueldo mínimos debieran estar ajustadas a los resultados del país y no a solicitudes unilaterales”, afirmó el diputado RN e integrante de la Comisión de Hacienda, Miguel Mellado.

En ese sentido, el legislador añadió que “hay que plantear gatillos que se vayan cumpliendo para ir aumentando responsablemente los sueldos de los trabajadores sin hacer quebrar a las pymes”. Agustín Romero, diputado del partido Republicano afirmó que “creemos en mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, pero también en actuar con responsabilidad. La propuesta de la CUT de subir el salario mínimo a $578.000 pesos este año y llevarlo a un millón en cuatro años es populista y está desconectada de la realidad económica del país”.

Añadió que “propuestas que aumentan artificialmente los costos laborales, sin un correlato en productividad ni en crecimiento económico, terminarán destruyendo los mismos empleos que dicen querer proteger”. Felipe Donoso, diputado de la UDI, apuntó que “la CUT tiene que tomar una decisión fundamental entre defender a los trabajadores y sus necesidades, o ser simplemente una vocería de la extrema izquierda. Si su función es defender a los trabajadores propondría un sueldo mínimo que cuide el empleo mirando la realidad actual del país y no uno que generará desempleo”.

Implicancias Macroeconómicas

Si ya con el alza a $529 mil generó un debate sobre si este aumento está teniendo efectos negativos en el mercado del trabajo por los mayores costos laborales, de concretarse esta propuesta el salario mínimo se mantendría desalineado con la productividad laboral. “En los últimos años el crecimiento del costo salarial por hora ha estado desalineado con el crecimiento de la productividad laboral”, dice el economista y autor de este informe José Acuña.

En ese sentido, indica que “la medida propuesta implicaría un alza en torno a 42% nominal respecto al salario mínimo actual y un alza en términos reales en torno al 26% una vez que se termine de concretar. En consecuencia, de materializarse esta propuesta se profundizaría la tendencia hacia un incremento del costo salarial por hora desalineado del crecimiento de la productividad laboral, toda vez que esta última se encuentra estancada en los últimos años”.

Para Acuña, “los incrementos del salario por hora desalineados del crecimiento de la productividad laboral, especialmente cuando son persistentes y de gran magnitud como los observados, terminan por afectar negativamente la generación de empleo asalariado formal en el sector privado”.

El Caso de los Parlamentarios Chilenos

Al comparar a Chile con los países de la OCDE, se observa que el salario anual de $103.265.772 (pesos chilenos), equivalente a US$252.505 (ajustado por paridad del poder adquisitivo, PPA) es el más alto del grupo. Le siguen en la lista países como Estados Unidos, con US$174.000 (PPA); Italia, con US$173.488 (PPA); y Japón, con US$140.263 (PPA).

Chile ocupa el primer lugar al comparar la diferencia entre el sueldo de los parlamentarios con el PIB per cápita (11,8), seguido por Turquía (6,3), México (5,6) e Italia (5,1).

En el caso de la relación entre dieta parlamentaria e ingreso mínimo, Chile ocupa el segundo lugar, ya que los parlamentarios perciben 40 veces el ingreso mínimo. Nuestro país solo es superado por México, donde esta diferencia es de 55,8 veces.

Tendencias Globales y Evidencia Reciente

El aumento sostenido del salario mínimo interprofesional (SMI) se ha convertido en una tendencia global que, lejos de provocar los efectos negativos que preveía la ortodoxia económica, está generando mejoras en la calidad de vida y en la equidad salarial. Los datos recientes muestran que países como España, México, Alemania y varias naciones de Europa del Este han incrementado de forma notable sus salarios mínimos en los últimos años. Estas alzas han sido impulsadas, en gran parte, por el impacto inflacionario derivado de la pandemia y la crisis energética global.

La experiencia española es una de las más llamativas: desde 2018, el SMI ha subido un 61%, mientras que la inflación en el mismo período fue de un 19%. En paralelo, la tasa de desempleo ha disminuido y el empleo ha crecido ligeramente. Este patrón se repite en otros países europeos, como Lituania, donde el salario mínimo aumentó un 160%, o en Montenegro y Albania, donde las subidas han superado el 100%.

A pesar de las advertencias de la economía neoclásica, que durante décadas sostuvo que subir el salario mínimo destruiría empleos y aumentaría la inflación, la evidencia reciente apunta en otra dirección. “Los modelos convencionales han fallado, sobreestimando lo negativo y subestimando lo positivo”, explicó Juan Carlos Moreno Brid, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, en declaraciones a El País.

Otro ejemplo contundente es el de México, donde el salario mínimo más que se duplicó durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Más allá de Europa y América Latina, el fenómeno también se ha visto en Estados Unidos, donde algunos estados como California han elevado de forma significativa sus salarios mínimos. Michael Reich, profesor de la Universidad de Berkeley, señaló a El País que estas alzas han mejorado el nivel de vida de millones de trabajadores mal remunerados sin afectar negativamente la creación de empleo ni generar inflación relevante.

Nuevas investigaciones también sugieren que las subidas del SMI tienen efectos colaterales positivos a nivel macroeconómico. Entre ellos, el impulso al consumo interno, ya que las personas con menores ingresos suelen destinar una mayor proporción de sus recursos al gasto, fortaleciendo así la demanda agregada.

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