Federico García Lorca (1898-1936) es un destacado escritor de teatro del siglo XX. "Doña Rosita la soltera" es una obra de ambiente andaluz que enfrenta realidad e imaginación.
La obra, terminada a mediados de 1935, se estrenó en Barcelona en el mismo año. Escrita en la primavera de ese año, seguramente en pocos días, días después Lorca la lee a algunos amigos, y en julio repite la lectura privada del texto.
En este tramo final de su vida, el dramaturgo se impone sobre el poeta. El dramaturgo, en suma, se impone sobre el poeta, donde el verso desempeña de nuevo un papel importante. No se trata de una técnica conseguida con esfuerzo, sino casi de golpe.
Lorca consideraba que sus primeras comedias eran irrepresentables. El verdadero propósito del autor era ir más allá. "Yo en el teatro he seguido una trayectoria definida... tener derecho al respeto he dado otras cosas".
La obra se aleja del drama rural tradicional, mostrando un desvío notorio de los postulados del drama rural. El espacio urbano se ha trocado en rural. En este sentido, hemos de convenir en la concordancia temática en un plano cotidiano, realista -en cierto sentido-.
La obra se inscribe en una andadura muy coherente: a dos tragedias han sucedido dos dramas. Sin embargo, también existen factores comunes. Uno de esos dramas será contra la guerra, y hay que tratarlas con distinta técnica también. Es uno de los dramas lorquianos contra la guerra, y hay que tratarlas con distinta técnica también.
La obra se aproxima a un realismo poético, trascendiendo el dogma de la realidad objetiva. Se apunta a un realismo poético, trascendiendo el dogma de la realidad objetiva. El realismo poético da lugar a un producto literario nuevo, que no tienen parangón en sus antecedentes.
La constancia de aquella voluntad de denuncia, de crítica, es lo que los dramas lorquianos contraen con algunos grandes maestros realistas. La obra acepta las convenciones del drama realista, pero tratando de transcenderlas. Se puede observar una ascendencia de "La Malquerida" de Benavente sobre esta obra.
La obra se divide en cantos y bailes, abarcando desde 1885 a 1911. Toda la obra está contenida en el mismo título, y está contenida en el mismo título. Se puede apreciar una voluntad de denuncia, de crítica, que los dramas lorquianos contraen con algunos grandes maestros realistas.
La influencia de Ibsen, en obras como "Espectros" y "La casa de Bernarda Alba", es innegable, especialmente en la temática de la opresión de la mujer. La relación con "La casa de Bernarda Alba" es indiscutible. Ibsen es un modelo importante a Lorca. La mujer, oprimida en grado máximo, es un tema central.
El léxico coincidente con Ibsen y el tratamiento de los derechos de la mujer son evidentes. Se trata del Ibsen de los "dramas modernos".
El giro popular o su reinvención son suficientes para crear un ambiente auténtico. Basta el engaste del giro popular o su reinvención. Jamás el ruralismo habla rural inexistente, nada verosímil.
La diferencia entre la heroína Acacia y Adela, y entre todas ellas es abismal. La diferencia humana de las criaturas de Lorca es evidente. La obra trasciende la materia argumental. Frente a la potente realidad del campo en Lorca, el realismo poético da lugar a un producto literario nuevo.
La obra nos traslada a un atardecer de otoño. Se puede apreciar una influencia dannunziana, que había sido traducida. Los hilos de trama giran en torno al amor y los celos.
Rubén Darío es el poeta nombrado o aludido con más fervor en la asombrada y atormentada obra juvenil de Federico García Lorca. Si el Lorca adolescente admira profundamente a Darío, es en primer lugar porque Rubén cantó a Eros -a Eros y a Afrodita/Venus- como ningún poeta del mundo hispánico de entonces. En el país de las AlegoríasSalomé siempre danzaante el tiarado Herodes,eternamente; y la cabeza de Juan el Bautista,ante quien tiemblan los leones,cae al hachazo. La rosa sexual conmueve al abrirse, ciertamente, todo lo que existe.
El Lorca adolescente tenía otras muchas razones para admirar a Darío. Porque cantó con fervor a Cristo y a la Virgen (Lorca ama a María y hay en él una clarísima identificación con Cristo, pero rechaza al Dios bíblico de ceño fruncido y amenazas contundentes); porque a Rubén le importaban un comino las reglas en el arte («Llegó Rubén Darío, el Magnífico -leemos en un texto temprano- y a su vista huyeron los sempiternos sonetistas de oficio que son académicos y tienen cruces»); porque creía en el poder salvador del arte; porque había en él un anhelo de amor total nunca satisfecho. «Solo el misterio nos hace vivir, solo el misterio».
Rubén había conocido personalmente a Verlaine en un café de París, presentado por el escritor Alejandro Sawa (otro «raro», sevillano con sangre griega luego inmortalizado por Valle-Inclán como Max Estrella, el protagonista de Luces de bohemia). Darío recordaría que, al tener delante al reverenciado maestro, murmuró en mal francés toda la devoción que le inspiraba su poesía, terminando con la palabra gloire. A lo cual habría contestado Verlaine: «La gloire! La gloire! Merde! Merde! Merde encore!».Cabe pensar que Lorca se fijaría, y mucho, en el párrafo donde Darío evocaba la lucha del Verlaine católico contra el Mundo, el Demonio y la Carne.
Quiero añadir, para ir terminando, que el joven Lorca estaba al tanto, naturalmente, de que Rubén, que había soñado con La Alhambra durante su infancia y juventud en Nicaragua, pasó una breve estancia en Granada a principios del siglo XX, estancia plasmada en unas páginas memorables de su librito Tierras solares (1904). En esas páginas lamenta la expulsión de los moriscos -como lo hará Lorca- y evoca la belleza de los famosos cármenes de la ciudad -Alhambras en miniatura-, concebidos, en su concepto, para el goce amoroso.
Neruda y Lorca y sus amigos, entre ellos el músico chileno Acario Cotapos, se reunían por aquellas fechas en un conocido local, la Cervecería de Correos, en la calle de Alcalá cerca de la fuente de la Cibeles, donde se discutía sobre todo lo divino y lo humano, incluyendo, por supuesto, la política, tema entonces candente. A veces recalaba allí otro chileno, el diplomático Carlos Morla Lynch, que mantenía con muchos escritores y artistas españoles una relación intensa y fructífera.
En relación a los plazos, la investigación se realiza prioritariamente durante el primer semestre de 2016, para que el segundo semestre se realice la escritura de la obra (Leonardo) y del artículo de investigación (Cristina y Ramón).
Pensamos en los personajes de García Lorca que nos interesan y aparecen como primera imagen la madre (Bernarda, La madre, La suegra, Vicenta Lorca), la joven apasionada (Adela, Novia), la esposa infeliz (Yerma), la criada (Poncia), la vieja (Josefa). Es interesante considerar la idea de personajes de diversas obras que refieren a un mismo tiempo de mujer, o a un rol.
Luego de compartir nuestras impresiones sobre el viaje a España (Granada y Madrid), conversamos a partir de la lectura de las obras (Bernarda, Yerma, Bodas y Mariana Pineda) y frente a las preguntas de la directora, Natalia de ¿Por qué hacer esta obra sobre las mujeres de Lorca? ¿Cuál es la pregunta, temática, imagen concreta o abstracta sobre la que se articula el proyecto?
Mario: propone trabajar desde el concepto de frontera, pues tiene la imagen de un autor a quien le van quedando chicos los espacios y parte. Así lo hizo desde Granada a Madrid, de Madrid a N. York y luego desde la ciudad a los pueblos cuando hace La Barraca. También le interesa como Federico construye espacios en cada obra que instalan estéticas y universos visuales diversos y tan bien fundamentados. Como por ejemplo, toda la investigación en la gráfica y textualidad de El lenguaje de las flores para la escritura de Rosita.
Catalina: ella trabaja desde las imágenes. Acá le resulta atractiva la raíz gitana de Federico. Incluso aunque esta imagen sea ficticia. Le parece que eso se conecta con nosotros, con nuestras biografías, los parientes de uno, en un guitarreo familiar, el canto, el baile. Las mujeres siempre regentas de esos espacios de esparcimiento doméstico. De Mariana le interesó la imagen de una mujer bordando una gran bandera. Le interesa dejar ese gesto de historizar de Federico, de dejar un retrato de la vida en los pueblos para la posteridad. Le gusta ese algo personal y amoroso de cómo el autor construye a sus mujeres. También con su propio femenino ahí pugnando. También le interesa la idea de frontera como margen. Asimismo, le atrae como imagen la construcción del cuerpo del flamenco, del torero. Finalmente se admira frente a la dificultad de vivir para el autor en ese tiempo: socialista, gay.
Belén: Nos refirió que le interesa la imagen de lo femenino como una carga, como castigo. Yerma no se encuentra cómoda en su sexo, las hijas de Bernarda que lo expresan directamente “Ojalá hubiera nacido hombre…”. Esa idea de no pertenencia, a no reconocer el cuerpo, a no pertenecerse, a ser de otro.
Ramón: a su parecer, la analogía completa de lo femenino con la tierra no le parece tan castradora. Para el imaginario de la época, y aun el nuestro, la identificación de la mujer con la tierra le parece interesante. En todos sus aspectos: la mujer como un calor que tienta, la mujer fértil (o no) como la tierra, los hijos como frutos, etc.
Macarena: desde la perspectiva de las temáticas, le interesa esa construcción de las mujeres en cuanto a sus roles con respecto a los otros. Por un lado, la mujer-madre (Bernarda, La madre, Yerma por negación) y esta obsesión de cuidar, custodiar a los hijos. Esta necesidad de completarse en la existencia de los hijos. Por otra parte, le conmueve el ambiente de lo rural en las obras. Como los personajes son metáfora de la tierra (seca, fértil, dura, fecunda). Cómo el hecho de ser personajes de pueblo condiciona sus existencias y las fija en un modo de ser que nunca cambia. Finalmente y en esta misma línea, brota el tema del qué dirán, de la honra como valía de la mujer (y del hombre, por consiguiente). Esto en un vínculo con la dramática del Siglo de Oro del que estas mujeres son herederas.
Cristina: a ella le seduce la idea de la dualidad de las mujeres. Cómo con su discurso se sostienen algunos mandatos culturales de género, versus los padecimientos que aparecen como la queja femenina. En la queja se deja entrever ese dolor. Le importa preguntarse por ¿qué es lo que desean? ¿Adónde van? La única manera de ser libre es nacer hombre. Son mujeres que existen en la medida en que son amadas. Su objeto valioso siempre es otro. El único reconocimiento está en los demás, nunca en sí mismas.
Leonardo: Nos cuenta su conversación con Natalia Menéndez hace un par de días atrás por Skype. Él trabaja desde las palabras, desde las frases. imágenes y conceptos. Propone trabajar desde lo que él llama una “dramaturgia etnográfica”: le interesan las personas reales y su entorno. Su propuesta metodológica es ir a observar, encontrar lo que se quiere escuchar, registrarlo y luego procesarlo para ser intervenido. En García Lorca le interesa la mezcla en las formas de lenguaje. Le parecen fundamentales los aspectos rítmicos y musicales. A Natalia le interesa la oposición entre inseguridad y seguridad. La idea de frontera para abordar la problemática femenina. Para Leonardo es fundamental encontrar a los personajes hoy. Sobre Lorca quiere hacer citas a los personajes, a las escenas. Le parece importante también trabajar la musicalidad de las palabras, ya no un personaje ni una escena, sino por ejemplo la sonoridad de un rezo en Yerma o Bernarda. Los matices y traspasos desde un rezo, a una discusión, a una canción. También la idea del peligro, la muerte como una constante.
Mario: después de releer las obras se da cuenta que le interesan más los momentos por los que atraviesan los personajes que los personajes mismos, es decir lo que ocurre en algunas escenas en cuanto a la acción dramática: por ejemplo, cuando la Madre en Bodas encuentra a la novia y la culpa; Adela enfrentada a la prohibición.
Macarena: Le gusta por un lado la complicidad entre las mujeres, existentes en la obra de García Lorca, principalmente en la relación entre las señoras y las criadas. También está interesada en investigar en la violencia de género en Chile hoy como un lugar desde el cual visitar a G. Lorca.
Leonardo: Dice que hay que encontrar esas materialidades. Es una realidad que merece ser contada. Propone personajes que se construyen en varias capas. Le gustaría producir un trabajo sobre lo testimonial. Para ello, comenta que quizás es importante buscar en la crónica roja, para dar con una voz particular desde el cual situar la problemática.
Macarena: en cuanto a la música, propone investigar en las tonadas y cuecas de la zona central, mayormente en la cueca melancólica y las cuecas más árabes y andaluzas, como un vínculo directo a lo español y lo andaluz. Interés por las cuecas en tonalidades menores (cuecas lamentos), donde las temáticas principales son la soledad y la frustración.
Ramón: Destaca que las canciones en la dramaturgia de García Lorca tienen una función coreútica, de comentar y reflexión sobre la acción dramática. Es importante que se traspase a la letra, el ritmo de la música a trabajar, como un elemento más de creación.
Leonardo: debe haber cohesión entre el material musical y el dramático. Que la música esté desde un principio.
Leonardo propone trabajar en el teatro documento. También propone la presencia del autor en escena. Están ambos de acuerdo de no hacer un álbum de fotos. Natalia ve dos ramas: el amor y la muerte. Que aparezcan personajes del tipo de La Poncia, como también La Luna, que es asexuada. Que nos pongamos a trabajar vía Skype. Le parece interesante un viaje entre Chile, N.
La imagen: una mujer camina y se encuentra con 4 personajes vestidos de hombres, en ese momento salta el deseo y ella puede decirles aquellas escenas que tienen que ver con ese amor/ deseo, alguno de los hombres se quita la ropa y debajo es una mujer que le coarta el deseo, que le insulta que le veja (hay múltiples escenas sobre eso en Lorca. Y, al tiempo esa mujer (2) puede hablar a los hombres que quedan también con deseo o con espera, es como un baile). Quedan 2 hombres más (aquí se puede trabajar sobre la etapa más abstracta de Lorca, que parece interesar a Leonardo o seguir en que se sigan desvistiendo y son mujeres. Esto da muchas posibilidades de juego de tensión de fisicidad en cuanto al deseo y al miedo, en cuanto a la vida y la muerte, la tragedia, lo personal y lo social. El amor que no puede ser. El impedimento que siempre existe. También otra imagen es una ventana que se abre y se cierra. Puede ser un componente de percusión. Los objetos que sirvan para jugar a ritmo.
Quiere arrancar los estereotipos. Lorca arranca. Son dos conceptos diferentes, por un lado la idea de hacer a Lorca puede conducir a esa forma plañidera casi engolada, ya vieja de interpretación, casi un cliché. Por otro: lo moral, las normas de conducta arrancan el impulso personal. Hay seres que no permiten el avance, otros que arrancan. Siento que muchas mujeres lorquianas son desposeídas, como si se les metieran una mano por dentro y les sacarán las vísceras (Picasso, expresionismo, surrealismo: vanguardias. El valor del inconsciente como método de trabajo, como una posibilidad de expresión y también como argumento para la dramaturgia)… tragedia.
Pone la obra en escena durante abril (20 días) y mayo (15 días), los 20 y 15 días pueden ser repartido a revés: 15 en abril y 20 en mayo, para estrenar en mayo. Luego de que ella parte en abril, trabajamos con Mario, quien será asistente de dirección. Luego nos concentramos en los avances. Entonces nos enfocamos a la música.
Maca: Presentación investigación musical. Presenta a partir de una entrevista realizada a Pickúa, la necesidad de indagar en cuecas “raras” que sería las cuecas en tonos menores. Estás son cercanas a la cuecas árabes, que se tipifican a partir de la investigación de Fernando González Marabolí (quien fuera investigador y matarife). Esta propuesta de investigación están en el libro de Gonzalez Marabolí llamado “Chilena o cueca tradicional” de Ediciones UC. El sustento de esta tesis aparece en la relación al Canto a la Daira (pandero árabe, que es el mismo de la cueca) o Canto a la rueda. También un aspecto esotérico en relación en la cueca con la numerología principalmente con los número 6 y 8. Aspecto interesante de indagar.
Otro aspecto importante a destacar en la exposición de Macarena es la necesidad de rescatar las letras de las cuecas para vincularlas con las obras. Por ejemplo, esta muy presente el tópico de “el desamor” que podría vincularse con “Doña Rosita La soltera”. Hay que tener en cuenta para trabajar con las letras el universo de las muletillas, ya que tienen reglas internas al escribir los versos de las cuecas.
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