Si bien en Chile el empleo informal se encuentra al alza, el debate al respecto debe considerar cuán duradera es esta situación para quienes la afrontan.

El Aumento de la Informalidad Laboral en Chile

Las últimas cifras del INE muestran una informalidad laboral al alza, llegando en el trimestre móvil enero-marzo 2024 a un 28,1% del empleo total en el país.

Tradicionalmente, se ve la informalidad como algo negativo para el mercado laboral por buenos motivos. Los empleos informales no aportan recursos al sistema de seguridad social, y se desarrollan en empresas de baja productividad que usualmente pagan menos y ofrecen condiciones precarias. Trabajadores y empleadores informales usualmente evaden patentes municipales, IVA e impuestos a la renta, entre otros.

Con estos antecedentes, parece razonable generar políticas públicas orientadas a reducir la informalidad. Sin embargo, un empleo informal muchas veces está más al alcance de una persona desempleada, especialmente cuando es más vulnerable.

Por ello, además de considerar si alguien es informal o no, es necesario tener una noción de cuánto tiempo en promedio permanecerá en esta condición. Si los empleos informales son un refugio temporal del desempleo mientras encuentran mejores puestos de trabajo y posiblemente formales, entonces la reducción de la informalidad debe ser mucho más cauta.

Duración de la Informalidad en Chile

En una reciente investigación, a partir de los datos del panel rotativo de la Encuesta Nacional de Empleo, se muestra que la duración de la informalidad en Chile tiene una duración media de 16 semanas (con mucha dispersión), y es sustancialmente inferior a la observada en otras economías, como Argentina, Brasil y México.

La razón más importante de la baja duración promedio es la transición relativamente alta del desempleo a la informalidad, especialmente antes de octubre de 2019.

Para llegar a este resultado, es importante considerar el «sesgo de agregación temporal», es decir, que puede haber múltiples transiciones entre empleos formales, informales, desempleo e inactividad que no observamos en la frecuencia trimestral de los datos del INE. Si no consideramos este punto, la duración de la informalidad media es de 2,5 trimestres, casi el doble del tiempo reportado antes.

Se encuentra, además, que los trabajadores con estudios superiores tienden a persistir más en la informalidad, al igual que las mujeres y los trabajadores más jóvenes.

En suma, la informalidad en Chile es más bien temporal, a menudo para trabajadores provenientes del desempleo, que probablemente necesitan tomarse un respiro antes de encontrar una fuente de ingresos más permanente.

Riesgos de Operar de Manera Informal

En Chile, miles de emprendedores inician actividades comerciales cada año con la esperanza de construir un futuro próspero. Sin embargo, un porcentaje significativo opera de manera informal, sin declarar ingresos ni cumplir con las obligaciones legales. Aunque esto puede parecer una solución temporal, la informalidad trae consigo riesgos que pueden poner en peligro el negocio y su crecimiento.

A continuación, se detallan los principales riesgos:

  • Multas y sanciones legales: Trabajar sin cumplir las normativas fiscales y tributarias puede resultar en sanciones del Servicio de Impuestos Internos (SII), multas significativas e incluso la clausura del negocio.
  • Pérdida de oportunidades de crecimiento: La informalidad limita tu acceso a financiamiento bancario, programas de apoyo estatal y la posibilidad de participar en mercados más grandes, como licitaciones públicas o alianzas estratégicas con otras empresas. Imagine si una empresa quiera comprar sus productos y necesita factura para registrar el gasto.
  • Falta de protección patrimonial: Al operar informalmente, tu patrimonio personal puede estar en riesgo en caso de deudas o conflictos legales.
  • Reputación dañada: Los clientes y proveedores prefieren trabajar con empresas formales que ofrecen confianza y credibilidad.

En un contexto donde la digitalización y la regulación están avanzando, operar de manera informal no solo es un riesgo, sino que te coloca en una posición de desventaja frente a tus competidores.

El Aumento del Trabajo Informal Según el INE

Según un informe del Instituto Nacional de Estadística que se conoció en mayo, más de 2.5 millones de personas tienen trabajos informales en Chile. Esta cifra da cuenta de que en doce meses el número de ocupados sin acceso a seguridad social -por su vínculo laboral- aumentó en un 5,8%, comparado con el año anterior.

Este escenario genera un debate sobre los costos de formalizar a los empleados y las razones por las que muchas empresas en Chile evitan contratos de trabajo formales. Según expertos en Derecho Laboral, esta tendencia puede exponer a los negocios a riesgos legales significativos, como demandas y multas considerables.

Lucía Debesa, académica destacada en la Universidad Finis Terrae y especialista en Derecho Laboral, advierte que no todos los acuerdos laborales requieren de un documento escrito para ser válidos y exigibles. "El contrato de trabajo puede existir y generar efectos jurídicos aun sin estar formalizado por escrito", explica Debesa, destacando la importancia de identificar adecuadamente los vínculos laborales.

En este contexto, la experta enfatiza la importancia de que los emprendedores comprendan los diversos tipos de vínculos que pueden establecer con sus colaboradores. Es fundamental tener claro cuándo existe un vínculo laboral que obliga al empleador a pagar cotizaciones y otros beneficios laborales, incluso en ausencia de un documento escrito.

Riesgos Legales y Financieros de la Informalidad

Dado el panorama económico, algunos emprendedores se ven obligados a mantener tratos laborales no formalizados. Esta situación trae consigo una serie de riesgos legales y financieros.

“En el ámbito legal, destacan las multas y sanciones impuestas por la Dirección del Trabajo, así como posibles demandas laborales por despido injustificado o falta de pago de beneficios”, mencionó Jaime Sepulveda CEO de Skualo.cl -startup que ofrece plataforma de operaciones unificadas a otras empresas-.

Esto también incluye implicaciones fiscales debido a la falta de contribuciones a la seguridad social y la previsión, y la responsabilidad solidaria por obligaciones laborales no cumplidas. Financiera y económicamente, los costos pueden ser muy altos debido a compensaciones y pagos retroactivos de salarios y beneficios no entregados, además de los gastos en asesoría y representación legal. Adicionalmente, los problemas legales pueden dañar la reputación de la empresa, afectando sus relaciones comerciales y la capacidad de atraer talento.

Además, los empleadores deben considerar que "trabajar con un colaborador sin contrato ni seguro de salud es muy complicado, ya que, ante cualquier accidente laboral, el empleador debe asumir los costos y multas", afirmó Sepúlveda. "Sin un contrato escrito, el trabajador podría alegar que su sueldo es diferente al acordado verbalmente. En definitiva, el trabajador puede afirmar que las condiciones eran completamente distintas, y su palabra prevalece sobre la del empleador”.

¿Cómo Ceñirse a la Formalidad?

Lucía Debesa, especialista en derecho laboral, dice que la clave para evitar estos problemas, radica en reconocer los elementos de "subordinación y dependencia" en la relación entre el emprendedor y su colaborador. En la práctica, esto significa que si el emprendedor impone un horario fijo, da instrucciones, supervisa y dirige las tareas del colaborador, legalmente se considera una relación laboral que requiere el pago de cotizaciones y otros costos asociados, incluso si no hay un contrato firmado.

Ante ese tipo de vínculo laboral, la recomendación es formalizar la situación a través de un contrato de trabajo y regularizar el pago de los beneficios asociados, ya que en caso de no hacerlo y ser demandado “el tribunal exigirá el pago de todo lo adeudado, lo que, finalmente, será un costo más elevado para el emprendedor”, señala la académica.

Para aquellos emprendedores que no pueden asumir los costos de un contrato de trabajo formal, Jaime Sepúlveda recomendó optar por alternativas como contratos de servicios, prácticas profesionales y trabajo freelance. Sin embargo, explicó que “es fundamental formalizar estos acuerdos mediante contratos de prestación de servicios claros y firmados por ambas partes, definir bien las responsabilidades y plazos, y cumplir con todas las obligaciones fiscales correspondientes para evitar conflictos legales”.

Asimismo, Lucía Debesa indicó que los emprendedores que aún no pueden asumir los costos de contratar a un colaborador, deben ser precavidos con el tipo de vínculo que establecen con quienes colaboran con su trabajo, para evitar posibles demandas.

TAG: #Trabajo

Lea también: