El estrés es la respuesta natural y adaptativa del organismo que nos permite estar vivos como especia, ya que nos hace huir de un peligro o confrontar algo que resulte amenazante y que requiera cambios físicos, mentales o conductuales.

Las situaciones o presiones que hacen que una persona se estrese son subjetivas y dependen de los recursos personales para para evaluar los sucesos y enfrentarlos.

Tipos de Estrés

  • Estrés agudo: Es el más frecuente y surge como una respuesta ante exigencias o autoexigencias del pasado reciente o como una anticipación del futuro. Por ejemplo, el fin del plazo para la entrega de un trabajo.
  • Estrés episódico: Se produce cuando los episodios de estrés agudo se suceden con frecuencia. Por lo general son personas que tienen muchas responsabilidades, siempre están apuradas y en tensión; viven en constante sobreagitación y son muy reacias a los cambios, por lo que son difíciles de tratar.
  • Estrés crónico: Es el más grave y puede destruir el cuerpo, la mente y la vida, pues presenta un desgaste físico y emocional permanente que puede dejar secuelas para siempre.

Consecuencias del Estrés

El estrés puede tener como consecuencia el desarrollo de distintas enfermedades y trastornos, tanto físicos como psicológicos, dependiendo de la gravedad y del tiempo que se lleve bajo esta condición.

Tratamiento del Estrés

El tratamiento que se elija para combatir el estrés dependerá del tipo de estrés que la persona tenga, pero las alternativas más frecuentes son: terapia psicológica y medicamentos.

El estrés, sobre todo el estrés agudo episódico y el crónico, necesariamente deben ser tratados por un especialista de la salud mental, como un psicólogo.

Trastorno por Estrés Agudo (TEA)

Definición

El trauma psicológico se refiere al daño causado al aparato mental de una persona por un evento altamente estresante (único o repetitivo).

El Trastorno por Estrés Agudo (TEA) es un trastorno mental transitorio en respuesta a un evento traumático, que por lo general remite en horas o días (máximo un mes). Incluye síntomas de intrusión, disociación, estado de ánimo negativo, evasión y excitación.

Un evento traumático es aquella situación que se vivencia con horror, sensación de peligro de la integridad psicológica y/o física propia o de otros.

Patogenia

No se conoce la causa de por qué algunas personas desarrollan TEA después de un evento traumático, tampoco se comprende por qué algunos de ellos desarrollan TEPT y otros no. Los estudios sugieren algunos factores subyacentes.

La excitación elevada que se produce durante un evento traumático lleva a una reacción de disociación que predispone a desarrollar TEA. Se plantea que la disociación peri-evento y el estrés agudo dependen del pánico peri-traumático.

La activación simpática extrema en el momento del trauma resulta en la liberación de norepinefrina y epinefrina que resultan en la sobreconsolidación de los recuerdos del trauma.

Otra teoría habla de procesos cognitivos planteando que las evaluaciones extremadamente negativas y poco realistas sobre el evento traumático, mayores niveles de respuesta sintomática y creencias más fuertes de la probabilidad de daño futuro aumentarán el grado en que se desarrolla TEA.

De acuerdo al modelo cognitivo se generaría por la incapacidad de procesar o racionalizar la experiencia traumática, un estado de estrés persistente y de evitación de la reexperimentación y periodos alternados de conciencia y bloqueo.

Diagnóstico del TEA

El diagnóstico es clínico. Basado en una buena historia y examen físico y neurológico.

Criterios diagnósticos:

  1. Experimentar exposición repetida o extrema a los detalles más graves del evento traumático (no se aplica a exposición a través de medios electrónicos, televisión, películas o imágenes).
  2. Respuesta de sobresaltos exagerada.
  3. Duración de los síntomas es de 3 días hasta 1 mes después de la exposición al trauma.
  4. La alteración provoca malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas social, laboral o de otras áreas importantes del funcionamiento.
  5. La alteración no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia u otra condición médica y no se explica mejor por un trastorno psicótico breve. Efectos de abuso de sustancia.

Tratamiento del TEA

Se sugiere un tratamiento de primera línea con terapia cognitivo-conductual enfocada en el trauma que incluye educación al paciente, exposición a terapia de apoyo o reestructuración cognitiva, que además es la medida más efectiva para prevenir el TEPT.

Entre el 25-50% de los pacientes con TEA se adaptará sin una intervención formal.

Aunque la intervención temprana está indicada en la mayoría de los pacientes con TEA, algunos pacientes pueden beneficiarse de un retraso en el inicio de la terapia de exposición (por ejemplo, pacientes suicidas, con duelo intenso, o han experimentado una extrema evitación o disociación en respuesta al trauma).

Farmacoterapia

A nivel de farmacoterapia no existen buenas evidencias para determinar la eficacia de los medicamentos para las personas con TEA. Se sugiere el tratamiento a corto plazo con benzodiazepinas en pacientes con TEA y ansiedad o agitación intensa, o alteración del sueño, en el período inmediato siguiente al evento traumático. Como ejemplo, se puede usar clonazepam 0,5 a 2 mg / día en dosis divididas. El tratamiento prolongado con una benzodiazepina más allá de dos semanas puede ser perjudicial para la adaptación, lo que conduce a mayores tasas de TEPT.

En el servicio de urgencia debe manejarse por el médico general. En presencia de agitación o pánico usar benzodiacepinas de vida media intermedia (ej: Lorazepam sublingual o intramuscular).

Seguimiento

El seguimiento debe realizarse hasta después de un mes de iniciados los síntomas, para evaluar si persisten o no. Si persisten más allá de 1 mes, se diagnostica Trastorno por Estrés Post Traumático y se deriva a especialista. En cada control evaluar funcionalidad y riesgo suicida.

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