Cuando la Madre Teresa murió, a la edad de 87 años, era ya muy admirada por su amor generoso y su dedicado servicio a los pobres de todo el mundo. Sin embargo, a causa de su resolución de revelar muy limitadamente lo que ocurría en su interior, la intensidad de su amor por Dios y por las almas uno la podía solamente suponer. Quizás el más importante e inspirador de estos “secretos” de su corazón sea el de los tres notabilísimos aspectos de su relación con Jesús.
El voto de 1942
La Madre Teresa era, sobre todo, una mujer enamorada de Dios. La impresión es que se enamoró de Él a una edad muy temprana y que creció en este amor sin serios obstáculos. Su educación estuvo marcada por una cuidadosa enseñanza de la fe católica y por una vida espiritual vivida con seriedad.
En varias cartas personales, ella revela cómo Jesús fue el primero y el único que consiguió cautivar su corazón: “Desde mi infancia, el Corazón de Jesús ha sido mi primer amor”. Junto a esta temprana intimidad con Jesús, la Madre Teresa recibió una gracia especial en el momento de su Primera Comunión: “Desde la edad de cinco años y medio, cuando le recibí por primera vez, el amor por las almas entró dentro [de mí]. El amor de la Madre Teresa por Jesús y el prójimo creció tanto que, a la edad de dieciocho años, dejó su familia y su tierra natal para responder a la llamada de Jesús a una vida misionera en India como religiosa de Loreto.
Seis meses después de la profesión perpetua de sus votos, estaba todavía inmersa en el estupor y la intensa alegría que había marcado este hecho. “Si usted supiese lo feliz que era”, escribió a casa a su padre espiritual en Skopje, el padre Jambrekovic, S.J. “Por mi libre voluntad podría haber encendido el fuego de mi propio holocausto... [ofrenda de sacrificio] quiero pertenecer solo y completamente a Jesús...
La vida de la Madre Teresa como religiosa de Loreto fue un tiempo que tuvo como característica un intenso y generoso amor a Dios. Como escribió algunos años más tarde, “En estos dieciocho años he intentado vivir según sus deseos. Como expresión de este deseo, en 1942, a los 36 años, la Madre Teresa hizo a Dios un voto privado, al tiempo magnánimo y atrevido. Como ella misma explicará, “deseaba dar a Jesús algo muy hermoso”, “algo sin reservas”.
Este voto excepcional estaba radicado en la delicadeza de un gran amor y en la necesidad, profundamente sentida, de darse completamente a Dios. Como evidencia, el teólogo espiritual, P. Jordan Aumann, O.P., dice que “El amor une la voluntad del amante a la voluntad del amado, y un perfecto abandono requiere la completa entrega de nuestra propia voluntad a la de Dios... [tal] abandono a la voluntad de Dios se encuentra solamente en las almas muy avanzadas en el camino de la perfección”.
La explicación que da Hans Urs von Balthasar de cómo el amor se expresa a sí mismo en la forma interior de un voto ilumina el acto de amor hecho por la Madre Teresa durante su retiro: “El amor perfecto consiste en la entrega incondicional de sí mismo, en el ‘donum sui’ [don de sí mismo]... El contenido de todo amor genuino se expresa en este acto de auto-abandono que pone a disposición de Dios y abandona en Él todo lo que uno posee como una ofrenda votiva, en la forma interna de un voto”.
Años después, la Madre Teresa expresaba el ideal que había vivido durante tantos años en una instrucción a las Hermanas: “El amor verdadero es abandono. La sumisión, para el que está enamorado es más que un deber, es una bendición. El permiso del director espiritual de la Madre Teresa confirma que este voto no se basaba en un mero capricho ni miraba a un peligroso o imposible ideal.
Durante siete años el voto permaneció como un secreto personal, aunque poderoso, que la Madre Teresa compartió solo con su director espiritual. Algún tiempo después, cuando el Arzobispo de Calcuta, Ferdinand Périer, S.J., parecía pensar que ella estaba actuando con demasiada precipitación al iniciar una nueva fundación, la Madre Teresa sintió la necesidad de revelar la razón real que estaba detrás de la prisa que caracterizaba todas sus empresas.
La Madre Teresa consideraba su voto de 1942 como un vínculo sagrado que la unía a su Divino Esposo. Varios años después, en 1946, en una serie de visiones y locuciones interiores, Jesús le pidió que fundase una nueva comunidad religiosa dedicada totalmente al servicio de los más pobres de los pobres. «Te has convertido en Mi esposa por amor a mí. ¿Te negarás a hacer esto por mí?
Inspiración para servir a los más pobres
Desde el tiempo de la profesión de sus primeros votos en mayo de 1931, la Madre Teresa fue destinada a la comunidad de Entally que las religiosas de Loreto poseen en Calcuta, y enseñó en la Escuela Media Bengalí femenina de St. Mary. La escuela era contigua al convento y acogía huérfanas y niñas pobres, tanto durante el día como en pensión completa. Entre otras responsabilidades, la celosa joven religiosa se hizo cargo de otra escuela de Loreto, la Escuela Primaria y Media Bengalí de Santa Teresa, situada en Lower Circular Road. Su excursión diaria a través de la ciudad le dio la oportunidad de observar las necesidades y el sufrimiento de los pobres.
En mayo de 1937, después de que la Madre Teresa hiciese su profesión perpetua como religiosa de Loreto, continuó en St. Mary enseñando catecismo y geografía. En el aula, la Madre Teresa era algo más que una presencia. Se preocupaba de comunicar su visión sobrenatural de la vida a sus estudiantes y de conducirlas a una fe más profunda. Tuvo también la oportunidad de servir a los pobres en clínicas dirigidas por las Hermanas de Loreto. Estos encuentros causaron en ella una profunda impresión. Aunque no se daba cuenta de ello, todo esto demostró ser un ambiente providencial en el cual Dios la estaba preparando para su futura misión.
La Madre Teresa destacaba por su caridad, su generosidad y su coraje; su capacidad para el trabajo difícil; su talento natural para la organización y su espíritu alegre. Era una religiosa orante, fiel y fervorosa. Aunque el voto privado que había hecho en 1942 era desconocido para todos, su amor y generosidad eran evidentes. Las Hermanas de su comunidad, así como las alumnas y las internas de St.
La Madre Teresa dejó el convento de Loreto de Entally, Calcuta, la tarde del lunes 9 de septiembre de 1946, para un tiempo de vacaciones y un retiro de ocho días en Darjeeling. En algún momento del día siguiente, mientras estaba todavía en el tren, la Madre Teresa oyó por primera vez la voz de Jesús en una locución interior. Durante el curso de los meses siguientes, a través de más locuciones interiores y de varias visiones interiores, Jesús le pidió que fundase una comunidad religiosa que estaría dedicada al servicio de los más pobres de los pobres y, como la Madre Teresa cita, “saciar su sed de amor y de almas”.
Esta experiencia en el tren supuso un giro de ciento ochenta grados en la vida de la Madre Teresa; se refirió siempre a ella como a una “llamada dentro de la llamada”. Desde 1946 hasta su muerte, la Madre Teresa se negó absolutamente a dar ningún detalle sobre la inspiración que había recibido para iniciar las Misioneras de la Caridad o sobre el proceso de discernimiento que había conducido al establecimiento oficial del nuevo Instituto el 7 de octubre de 1950. El silencio de la Madre Teresa reflejaba su reverencia por la sacralidad del don recibido.
Después de haber completado su retiro, la Madre Teresa volvió a Calcuta y retomó sus obligaciones como directora y profesora de la Escuela St. Mary. Tan pronto como se presentó la oportunidad, refirió al padre C. Van Exem, S.J., su director espiritual, todo lo que había sucedido en el tren y durante el retiro y “le mostré algunas pocas notas que había tomado durante el retiro”.
Obras y reconocimientos
El Vaticano canonizó a la Madre Teresa de Calcuta hace 5 años. Es una de las personalidades más conocidas del siglo XX. "En la Iglesia católica, cuánto más se entrega una persona a los demás, más importante es a los ojos del mundo. "Sus actitudes y pensamientos han cambiado la forma de pensar de muchas personas. "Su trabajo no estuvo marcado por el proselitismo.
Logró ir a países comunistas y otros países con distintos credos y formas políticas. Muchas veces su trabajo la llevó a países donde el catolicismo no podía entrar y ella entró. Estaba en diálogo con todos. "Era una monja católica profesa, que vivía en una nación cuyas principales religiones son el hinduismo y el islam, con solo un 2,3% de cristianos. "En todo esto ella era católica-cristiana. "Pero para mí, ella era y es santa.
Cuando me preguntaron si sabía algo de su trabajo entre los pobres, respondí que había caminado con ella por Calcuta y que había llegado a la conclusión de que no era tan amiga de los pobres como amiga de la pobreza. "Ella acogió a esas personas, las últimas entre las últimas de la sociedad, los intocables, dentro de un país ya pobre. Eran personas que lo necesitaban.
Y la Madre Teresa llevó a estas personas a un albergue y se quedó con estas personas, les dio algo de dignidad para morir. No era un súper hospital, pero ella puso a la gente y cuidó a estas personas hasta que murieron. Su trabajo no tenía milagros o curas. "Dejó en claro [en sus diarios] que quizás la mayor parte de su vida no sintió la presencia de Dios.
Oraba, hacía todo con gran disciplina y diligencia, pero vivía en una gran oscuridad. Oraba y no sentía nada a cambio. No se sintió amada por Dios y, para ella, fue un gran dolor ", señala Domingues. "Grandes santos y místicos tuvieron esta experiencia, que es una especie de falta de fe. "Un santo no es una persona perfecta", añade Domingues. "Hay muchas órdenes que atienden a los pobres y a los enfermos, pero que tienen grandes estructuras.
Teresa de Calcuta, al hacer -abril 12/1953- junto con sus once primeras Hermanas, los votos de pobreza, castidad, obediencia y añadiendo el cuarto voto de “servir de todo corazón y gratuitamente a los pobres más pobres, Teresa de Calcuta recordará siempre la presencia de Dios en su llamada personal o vocación, y en la fundación de las Misioneras de la Caridad; he aquí sus palabras: “Sucedió el 10 de septiembre de 1946, viajando en el tren que me llevaba a hacer los ejercicios espirituales anuales en Darjeeling, India. Mientras oraba, percibí con claridad la llamada del Señor, que me indicaba que debía dejar mi Congregación de nuestra Señora de Loreto, para entregarme al servicio de los pobres más pobres, viviendo entre ellos.
Poco tiempo después, al ver cierto día que no querían aceptar en el Campbell Hospital de Calcuta a una mujer muy enferma, abandonada en la calle, que yo llevaba en mis brazos, únicamente porque era pobre, creí, en ese doloroso momento, que la voluntad de Dios era clara y firme: yo debía realizar esa labor y procurar una muerte digna a los y las que yacían en las calles de Calcuta. Hijas mías: si sois fieles en la práctica de esta forma de vivir, seríais buenas cristianas. ¿De dónde procede el alto concepto que tenía San Vicente de la misión-vocación de las Hijas de la Caridad? De su necesaria identificación con Cristo; con Cristo, “Padre de los pobres y, por otra parte, uno de ellos, a la vez que su Evangelizador y Maestro.
Este es su pensar permanente e irrevocable, manifestado, por ejemplo, en 1646: “Queridas hermanas: servís a Jesucristo en la persona de los pobres, y esto es tan verdad como que estamos aquí. Madre Teresa, en la misma línea que estos Papas, ha afirmado en repetidas ocasiones: “Nosotras, las Misioneras de la Caridad no somos enfermeras o trabajadoras sociales, nosotras somos religiosas. Todo lo que hacemos lo hacemos por Jesús. El es la explicación de nuestras vidas. Nuestra vocación y toda vocación religiosa debe estar basada, más aún, arraigada en Jesucristo.
El Premio Nobel de la Paz
El Premio Nobel es otorgado el 17 de octubre de 1979 a Agnes Gonxha Bajaxhiu, nacida el 26 de agosto de 1910 en Skopie, en ese momento parte del imperio otomano, que pasó a ser yugoslava y hoy es la capital de Macedonia. A los ocho años, pierde a Nicolás, su padre, un patriota albanés, probablemente envenenado por sus adversarios políticos serbios. Agnes escucha en la escuela leer las cartas que los misioneros, sus compatriotas, envían desde Calcuta y se presenta como voluntaria para la misión de Bengala.
Las hermanas de Nuestra Señora de Loreto, a las cuales se incorpora en 1982, en Rathfarnham, Irlanda, la envían a hacer el noviciado en Darjeeling, al pie del Himalaya, y después de pronunciar sus votos en 191 parte desde allí a Calcuta, donde enseña durante dieciocho años historia y geografía en bengalí, en la Saint Mary’s High School, a las jóvenes de buena familia. En ese momento sólo tiene dieciocho años, pero apenas tenía doce cuando percibe el llamado de Cristo mientras reza de rodillas, el 15 de agosto de 1922, a la Virgen del santuario de Letnica.
Expansión de las Misioneras de la Caridad
Las vocaciones se manifiestan y provienen en su mayoría de las clases medias, pero también de la alta sociedad acomodada, y numerosas jovencitas angloindias, a menudo instruidas y cultas, se dan enteramente a Dios con alegría para servir a los más pobres. Ingresan a la Congregación de las Misioneras de la Caridad, creada en Calcuta el 7 de octubre de 1950, con doce hermanas al comienzo, que se multiplican muy rápidamente en Calcuta.
Hoy día las religiosas son alrededor de cuatro mil quinientas, repartidas en casi setecientas fundaciones, en ciento veintisiete países, donde animan mil trescientos hogares y cuatrocientos sesenta establecimientos escolares. Se levantan a las cuatro y medio de la mañana y su jornada comienza con una hora de oración en la capilla, seguida de la Eucaristía antes del trabajo; luego se dedican a la distribución de una comida caliente y al hospedaje de urgencia de madres solteras con sus pequeños hijos, provenientes de Europa Oriental y África. Los integrantes de la familia de la Madre Teresa hacen los tres votos tradicionales de pobreza, castidad y obediencia, agregando el de consagrarse toda su vida al servicio de los más pobres de los pobres en forma exclusiva y sin aceptar recompensa material alguna.
La pobreza espiritual
Teresa de Calcuta, al igual que siglos atrás hiciera San Vicente de Paúl, añade a la lista anterior: “Aquellos que han perdido a Dios; para ellos Dios “fue”, ya no “es”. Ampliando este punto tan importante, Madre Teresa ha dicho más de una vez: “Periodistas del primer mundo me han preguntado: existiendo en la India una pobreza tan grande, ¿cómo envía a sus Misioneras a países no solamente menos necesitados materialmente, sino incluso prósperos y opulentos? Mi respuesta ha sido y es siempre la misma: “La pobreza espiritual de muchos países prósperos es mucho peor que la pobreza material de la India.
Ciertamente, en este país falta con frecuencia el arroz; pero los que mueren por no tener alimento, creen en Dios, en la otra vida, en el más allá, y aman de veras a su Creador y Señor. Por el contrario, en esos países prósperos no sólo no se cree en Dios, sino que muchos de sus habitantes viven como si Dios no existiese y parece que están convencidos ser ellos capaces de gobernar sus vidas sin contar para nada con Aquel que les creó y que continúa amándoles a pesar de su olvido, ingratitud e ignorancia. Esta pobreza espiritual es mucho más perniciosa para todo ser humano, que la pobreza material de la India o Etiopía y, de todos es conocido, mucho más difícil de erradicar y eliminar.
El Apostolado de las Misioneras es la Caridad en esos países se centra en demostrar, mediante nuestras vidas austeras y la ayuda, ante todo espiritual, a los sin amigos, sin familia, sin compañía, que la abundancia de las cosas materiales nunca ha llenado el corazón humano con la auténtica y verdadera felicidad. San Vicente de Paúl, en un contexto social, cultural e histórico muy distinto del nuestro, participaba de las mismas ideas e inquietudes que Teresa de Calcuta, con relación a la pobreza espiritual, no tanto de los ricos, aunque también, sino de los pobres, para cuyo servicio había fundado la Compañía de las Hijas de la Caridad.
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Voto de 1942 | Voto privado de entrega total a Jesús, considerado un vínculo sagrado. |
| Inspiración Divina | Llamada de Jesús en 1946 para fundar una comunidad dedicada a los más pobres. |
| Misioneras de la Caridad | Congregación fundada en 1950, presente en 127 países con miles de religiosas. |
| Premio Nobel | Reconocimiento en 1979 por su labor humanitaria y defensa de los pobres. |
| Canonización | Reconocimiento de santidad por la Iglesia Católica. |
TAG: #Trabajo

