La inteligencia emocional es una habilidad crucial para el éxito personal y profesional. Afortunadamente, se puede desarrollar y fortalecer a lo largo de la vida. A continuación, exploraremos diversas técnicas y ejercicios diseñados para trabajar la inteligencia emocional en adultos.

I. Pilares fundamentales para desarrollar la Inteligencia Emocional

El autoconocimiento y la autoconciencia son dos de los pilares fundamentales para desarrollar la Inteligencia Emocional, ya que es la capacidad de saber qué está pasando en nuestro cuerpo y qué estamos sintiendo. Además, es importante:

  • Dejar que los educandos expresen sus sentimientos y emociones y, como adulto, escuchar y expresar las propias.
  • Mostrar que la persona con la que está tratando es importante.
  • Enseñar que en la vida no siempre se puede tener lo que queremos. A veces es posible, aunque es probable que cueste mucho esfuerzo y trabajo. Enseñar a esperar hasta que llegue el momento de tener lo que se quiere y, que mientras tanto, tenemos que seguir viviendo.
  • Enseñar que cuando se tiene un problema, lo primero que hay que hacer es reflexionar y luego actuar de una forma pacífica, sin lastimar a otras personas para solucionar el problema. Enseñar cómo afrontar emociones negativas como la ira, el enojo, la rabia, etc.
  • La capacidad de automotivarse y de motivar a los demás. Tener la habilidad de despertar en uno mismo y en otras personas la estimulación para llevar a cabo acciones o tareas está íntimamente ligada al optimismo y autoestima.
  • Cuando se reconocen las actitudes y acciones positivas que tus educandos realizan, también se debe señalar con firmeza que algo está mal cuando una acción es negativa. Ayuda a los educandos a ponerse en el lugar de la otra persona y a pensar cómo se sentiría él en aquella situación. De esta manera estarás favoreciendo el desarrollar la empatía. Enseñar a pedir perdón.
  • En las relaciones sociales, enseñar que la mejor manera de solucionar conflictos es conversando, no agrediendo ni física ni verbalmente a la otra persona. Una buena charla puede achicar brechas, enseñarnos a ver las cosas desde otro punto de vista, aprender y aceptar que quizás lo mejor es lo que la otra persona propone. De no ser así, enseñar a expresar lo que siente para que pueda lograrse la solución del conflicto.
  • Dialogar con tus educandos.
  • Felicitar al educando cada vez que enfrente una emoción negativa de manera adecuada.

Parte importante del rol del docente es saber captar los distintos mensajes que le transmiten sus alumnos y alumnas, respondiendo a sus intereses y necesidades, favoreciendo la comunicación con ellos y adecuando las estrategias educativas para tratar de integrarlos a todos al proceso de aprendizaje.

II. Conocer las propias emociones

La conciencia de uno mismo es la clave de la inteligencia emocional.

III. Ejercicios y dinámicas para el desarrollo de la inteligencia emocional

Las actividades de inteligencia emocional no solo están restringidas para los más pequeños.

1. El círculo de equilibrio

Esta dinámica es sencilla. Si se realiza en el aula, simplemente hay que hacer un círculo con el grupo de estudiantes. Los miembros del círculo deben abrir un poco las piernas y darse las manos, y el grupo se separa de manera que los brazos quedan estirados. Se enumera a los participantes con los números uno y dos. Es importante que los participantes vayan hacia adelante o hacia atrás despacio hasta lograr un punto de equilibrio. Además, también es posible cambiar los del número uno a los del número dos, e incluso hacerlo de manera ininterrumpida. Tras acabar la dinámica, se realizan una serie de preguntas a los participantes para que compartan su experiencia y asimilen mejor lo aprendido. Por ejemplo, ¿Has notado dificultades?

2. Cualidades con mi nombre

Este juego es ideal para los niños. Se les reparte a los niños dos hojas de papel y se les pide que apunten su nombre y apellido. Después, en una de las hojas, se les pide que con cada letra de su nombre apunten las cualidades que consideran que tienen (si el nombre es muy largo, puede pedirse que lo hagan solo con el nombre o el apellido). En la otra hoja, se les pide a los niños que escriban el nombre de alguien que haya influido en su vida.

3. El cuento de Pepe y Rafa

Esta dinámica es ideal para que los profesores eduquen a sus alumnos en control emocional. “Va Pepe muy contento por el parque, cuando de repente ve a Rafa viniendo a su encuentro. Rafa tiene una mirada muy rara. Pepe se pregunta qué le estará pasando. Se acercan y se saludan, pero inmediatamente Rafa comienza a gritar. Dice que Pepe le ha hecho quedar muy mal con los otros chicos del barrio, que es mal amigo, que tiene la culpa de todo lo que le pasa. Una vez leído el cuento, los alumnos deben pensar de forma individual cómo actuarían se encontraran en la situación en la que está Pepe. Después, se comparten las respuesta y se clasifican en dos grupos: las que permiten la conciliación y buscan un camino pacífico y las que promueven un mayor conflicto.

4. Juego de roles en parejas

Se separa el grupo de alumnos por parejas y después imaginan una situación en la que haya un conflicto.

5. Comunicación eficiente y respeto

A través de esta actividad se pretende que el alumno verbalice sus ideas, creencias, valores y variables relacionadas con la inteligencia emocional. Conocer al otro y que nos explique sus ideas y creencias es ideal para respetarle y comprender su estilo de vida. El objetivo de esta dinámica es que produzca una comunicación eficiente y respeto por parte de todos los miembros del grupo. El profesor, por tanto, presenta gran variedad y cantidad de fotos o recortes de revista e invita a cada participante a que elija dos.

6. Debate grupal

El objetivo de esta dinámica es crear un grupo de debate para discutir y encontrar una solución conjunta. El participante debe compartir sus ideas, creencias y pensamientos sobre algún tema que se haya propuesto y que trate la temática de la inteligencia emocional o la educación en valores. La única persona con la que compito es “yo mismo”. Si formo parte de un grupo, las necesidades del grupo debe ser más importantes que mis deseos.

7. La rueda de la vida

La rueda de la vida es una herramienta muy utilizada en coaching, pues permite que conozcamos nuestros deseos o necesidades. Nos da la posibilidad de tener una visión clara y plasmada en papel sobre qué aspectos consideramos importantes en nuestra vida y queremos trabajar. Ahora bien, la ruda de la vida es una técnica flexible que puede adaptarse a la situación que más nos interese. Para llevar a cabo esta dinámica entregamos una hoja de papel que contiene un círculo con espacio para escribir las variables que deseamos trabajar. Estos espacios serán rellenados por los participantes. Por ejemplo, si se trabaja la felicidad, los participantes deben apuntar los aspectos que consideran más importantes: pareja, amistades, trabajo, ocio, etc. Después éste evalúa del uno al diez cada aspecto para saber en qué momento considera que se encuentra. Con esta herramienta la persona se hace más consciente de las áreas que necesita trabajar para lograr una vida más plena, y es posible diseñar los acciones necesarias para cada punto que ha elegido. Por ejemplo, si el participante piensa que su relación de pareja está en un número bajo, puede diseñar distintas estrategias para mejorarla: comunicación, pasar más tiempo juntos. etcétera. Esta actividad es idónea para adolescentes y adultos.

8. Escucha activa

Tal y como concluye una investigación realizada por Albert Mehrabian, en una conversación cara a cara el componente verbal solamente representa un 35%. Por tanto, más del 65% es comunicación no verbal, es decir, la comunicación de nuestras emociones, la postura corporal, el contacto visual o los gestos. Esta actividad pretende desarrollar la escucha activa y mejorar la comunicación interpersonal. Para llevarla a cabo, es necesario colocar una fila de sillas en forma de círculo. Delante de cada silla hay que colocar otra silla, de manera que los participantes se sienten uno delante de otro. La idea es que cada participante permanezca sentado durante dos minutos y luego pase a la siguiente silla. En esos dos minutos que están sentados, primero habla uno de los dos participantes que está sentado de frente, mientras el otro escucha de forma activa, es decir, prestando atención al lenguaje no verbal (emociones, gestos, etc.). Después de un minuto, los roles se cambian y el otro habla mientras su compañero le escucha de forma activa. Pasados los dos minutos, cada participante se cambia de silla.

9. Escritura terapéutica

La escritura terapéutica es una técnica que se basa en la necesidad de expresión emocional de las personas, sobre todo en esas circunstancias que no podemos verbalizar. Existen distintos tipos de escritura terapéutica, que permiten la expresión y comprensión de las experiencias y sentimientos:

  1. Diario de agradecimiento: Esta técnica pone el foco en lo positivo de nuestras vidas. Es de gran utilidad para enfrentar los síntomas depresivos.
  2. Balances positivos: Vivimos en un mundo de mucha queja y crítica. Y esto en vez de desahogarnos, nos genera ansiedad.
  3. Busca y luego escribe: Este ejercicio trata de elegir 3 elementos de forma aleatoria, que estén en nuestro entorno inmediato y posteriormente redactar una breve historia que los mencione.
  4. Planifica sin miedo: Esta técnica tiene como misión el reducir la sensación de miedo y potenciar el empoderamiento. Piensa y escribe lo que harías en los próximos 3 meses, desde viajes, trabajo, panoramas, sin ningún miedo.
  5. Escritura libre: Con esta técnica solo debes escribir libremente, ya sea el tema, estructura y extensión.

Si requieres de apoyo de psicólogos, psiquiatras u otros profesionales de salud mental, existen centros con atención especializada tanto presenciales como online.

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