Villa Las Estrellas, un asentamiento chileno ubicado en la Antártida, ofrece una experiencia de vida única y desafiante. Situada a 62 grados de latitud sur, en la isla Rey Jorge, este pueblo enfrenta condiciones climáticas extremas y largos períodos de aislamiento.

Ubicación y Acceso

La mayor concentración de pobladores chilenos de la Antártida se encuentra en las denominadas Shetland del Sur, las islas más septentrionales del continente Antártico. Específicamente por ahora estamos en el extremo sur de la isla Rey Jorge. Ubicada en la isla Rey Jorge, la Base Eduardo Frei Montalva es una de las tres principales puertas de entrada a la Antártica. A nivel geográfico, la Base está emplazada estratégicamente, cruzando la Península Fildes, entre el Mar de Drake y el Estrecho de Bransfield, señala la arquitecta Claudia Torres.

Actualmente, el 51 por ciento de los países firmantes del tratado accede al Continente Blanco desde Chile o Argentina, ya sea por vía aérea o marítima. En la mayoría de los casos, los visitantes de este territorio realizan su primera detención en esta base chilena debido a su localización y gracias a que cuenta con pista de aterrizaje operativa todo el año. Acá llegan barcos y aviones de todos lados, principalmente de las dos más importantes ciudades del sur de Sudamérica, Ushuaia en Argentina y Punta Arenas en Chile.

Historia y Origen

El pueblo fue fundado en 1984, en plena dictadura militar, cuando Augusto Pinochet quería consolidar su presencia en un territorio que autodenominó la «Antártida Chilena». Chile y Argentina son los dos únicos países que han apostado por asentar grupos familiares en la Antártida. Posteriormente, como efecto del Conflicto por el Beagle entre Chile- Argentina, se incorporaron viviendas familiares en el año 1984, lo que dio origen al poblado chileno más austral del país.

Infraestructura y Servicios

Se llama Villa Las Estrellas y cuenta con escuela, oficina de correos, banco, biblioteca, iglesia y un hospital para las familias de los militares apostados allí. Con una población de 41 habitantes, que fluctúa en verano cuando las familias de los militares pueden regresar al continente para disfrutar de los meses del verano austral, el pueblo cuenta con dos profesores que imparten clases de primaria. En el centro escolar, los niños disponen de computadoras y conexión de internet y los adultos pueden depositar su voto durante las elecciones. Además de un gimnasio climatizado, una oficina bancaria, un hospital, una escuela y una oficina de correos, este terreno yermo está colonizado por extensas colonias de pingüinos, focas y lobos marinos, los únicos seres que habitan esas soledades.

Desafíos del Aislamiento

Anahí Aradas BBC MundoCon ventiscas de nieve que nublan la vista a menos de un metro de distancia, mares congelados que frenan el paso de los barcos y aviones que apenas traen suministros una vez al mes, los habitantes de los dos asentamientos civiles de la Antártica sólo se tienen los unos a los otros para enfrentar los duros meses de extremo aislamiento invernal. En invierno los accesos por aire y tierra quedan literalmente congelados. El congelamiento del mar en invierno y las malas condiciones climáticas en Antártica prácticamente paralizan el acceso de buques y aviones a esta base. Las noches llegan a durar 20 horas y las ventiscas son tan intensas que muchos se pierden en la nada incapaces de ver a más allá de sus narices. En esas condiciones, los residentes de la base a menudo comparten días, si no semanas, encerrados en refugios viendo las mismas caras.

Tras pasar un año en la base, explica Prado, el individuo se acostumbra a ser completamente independiente en la administración de su tiempo y retomar contacto con la realidad puede resultar "abrumador".

Preparación Psicológica y Médica

Para vivir en el continente helado, todos a excepción de los niños, deben pasar pruebas médicas y psicológicas que determinen su aptitud para enfrentar el aislamiento extremo, lo que incluye someterse a cirugía para extirpar el apéndice y así evitar una emergencia médica que en esas condiciones podría ser fatal. A nivel psicológico, uno de los primeros y más importantes requisitos, cuenta el coronel Prado, es que uno vaya de forma voluntaria. "A partir de ahí empieza un proceso que dura tres meses y en el que se realizan exámenes psicológicos muy intensos", un proceso que incluye a las familias. "Si la esposa entra en una crisis o un proceso depresivo no puede decirle al marido 'vente que te necesito ya', es imposible, así que el proceso de selección va en función de la persona y la familia". "Debe ser una persona que realmente pueda soportar un año solo, convivir con mucha gente, mantener la disciplina, la jerarquía, trabajar permanentemente".

Experiencias y Adaptación

"Cuando llegué me daba miedo salir de casa. El viento me parecía tan fuerte que creía que iba a salir volando", dice a Efe Bruno Palavecino, uno de los diez niños que habitan en esta planicie blanca y desolada. Al pequeño y su familia les espera una experiencia única y desafiante: vivir dos años de aislamiento en un mundo helado que permanece en un perpetuo invierno. "Tengo ganas de que llegue el invierno y caiga la nieve. Lo que más me gusta de vivir aquí es que es como una terapia de desconexión", cuenta a Efe Christian Sáez, el encargado de la única sucursal bancaria de Villa Las Estrellas, quien llegó en diciembre. También los más pequeños, como Sofía Castro, anhelan los primeros copos de nieve para "hacer muñecos".

Respecto a vivir con frío a cada momento del día, Carillán asegura que uno se acostumbra.”Yo iba a trabajar con pantalones de tela y nunca me puse algo más grueso abajo. En invierno son -15 grados, aunque una vez hubo -43 y con un viento de 200 kilómetros por hora.

La Vida Cotidiana

¿Imaginan desayunar, trabajar, comer y cenar con su jefe durante todo el año?, me dice Gonzalo Pazo, capitán de la base antártica Eduardo Frei, en cuanto le pregunto cómo es la vida antártica. "A diferencia de otro trabajo, donde uno va de 8 de la mañana a 5 de la tarde y luego marca tarjeta y apaga la luz y tiene diversas formas de liberar el estrés, aquí no puedo ir al cine o ir a un gimnasio, eso no existe", reflexiona Pazo. Tal como se anuncia en el párrafo anterior, pese a lo grata que es la vida con la familia en los hogares de Villa Las Estrellas, no siempre es así en la base; los oficiales y el resto del personal de la dotación deben enfrentar emergencias.

“Se hacen hartas actividades entre las familias, si hay alguien de cumpleaños se invita a toda la villa.

Oportunidades Laborales y Científicas

La Base Presidente Eduardo Frei Montalva es la mayor base antártica de Chile y una de las principales puertas de entrada para centenares de investigadores de todo el mundo. En 1959, el Tratado Antártico acordó promover la cooperación internacional para la investigación científica como destino de ese continente. Desde entonces, las y los científicos han llegado en cantidades cada vez más grandes y con necesidades cada vez más complejas.

El Instituto Antártico Chileno (INACH) ofrece diversas oportunidades laborales para profesionales interesados en la investigación y logística en la Antártida. Los llamados a postulación incluyen cargos en áreas como administración, medio ambiente, ingeniería y expediciones científicas. El objetivo de la contratación es incorporarse al cuerpo de investigadores, a un profesional con grado de Doctor o Magister para apoyar labores relacionadas con la gestión y desarrollo de actividades en los temas de: Medio ambiente, utilizando herramientas cuantitativas para evaluar y predecir el impacto de las actividades antropogénicas en Antártica, proponiendo y diseñando soluciones a las problemáticas ambientales actuales y futuras; Programa Nacional de Ciencia Antartica (PROCIEN); y la Expedición Cientifica Antártica (ECA).

Desafíos Arquitectónicos y Conservación

A lo largo del siglo XX, la arquitectura en la Antártica estuvo más bien enfocada en su funcionalidad práctica, que tenía por objeto fundamentalmente resguardar a sus ocupantes del clima extremo. Asimismo, explica que, si bien el Estado de Chile llegó a la Antártica en 1947, esta Base se implementó en 1969, consolidándose en 1980 con la construcción del “Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh”. Sin embargo, señala la especialista, hoy la Base Aérea Eduardo Frei Montalva presenta serios problemas técnicos de conservación arquitectónica. Producto de esta situación, el año 2018 se evacuó a todas las familias de “Villa las Estrellas”, quedando esta zona abandonada y en condición de ruina arquitectónica.

“La arquitectura es representativa de las lógicas del diseño modular de los últimos 30 años del siglo XX, con volúmenes de posicionamiento inorgánico sin espacios vinculantes entre ellos. Las edificaciones de poca altura son herméticas y de características materiales y morfológicas diseñadas para lograr contener condiciones aceptables de confort térmico.

Impacto Psicológico del Aislamiento

Los residentes antárticos enfrentan estadios emocionales muy diversos a lo largo de su estancia. "En la primera etapa están todos muy entretenidos y alegres, porque están empezando el tema con entusiasmo, hay luz todo el día. Pero a mitad de año se da una baja en la moral y tienen hasta 20 horas de oscuridad", señala el coronel. En esas circunstancias, dice el comandante Gonzalo Pazo, hasta la falta de mantequilla para el desayuno puede convertirse en motivo de conflicto. "Esa irritación no es porque no tenga mantequilla, sino porque estoy empezando a nevarme, como decimos acá. Mi enojo hace que se enoje el otro y el otro y se genera una masa de gente enojada que tenemos que detectar y solucionar en el camino".

Pero uno de los efectos psicológicos más temidos aparece una vez se abandona Antártica. Los militares lo llaman el "síndrome del ermitaño". "Existe un antes y un después de haber estado en Antártica", dice el coronel Prado. "La persona que ha estado allá por un año tiene una marca especial en su ser que le lleva a defender, en el buen sentido de la palabra, lo que significa estar en la Antártica".

Turismo en Villa Las Estrellas

Los turistas, se calculan en cerca de 30 mil visitantes por temporada que va desde octubre hasta marzo, época en que si el tiempo lo permite, se puede incluso hasta tener un día con sol, eso si, sin superar las bajas temperaturas. Al aeródromo «Tte. Rodolfo Marsh» llegan unos 500 turistas que generalmente vienen en un crucero que se estaciona en Punta Arenas, unos van a las Torres del Paine, otros visitan la isla Magdalena y otros deciden ir a la Antártica. Después de pagar 3.600 dólares en un vuelo de dos horas llegan a Villa las Estrellas, luego hacen paseos en zodiac, ven las pingüineras y los hermosos glaciares. Luego de tres horas de pisar el Continente Blanco, vuelan de vuelta a Punta Arenas y se van felices con el timbre que estampan en su pasaporte en donde confirman que estuvieron en la Antártica.

Conciencia Ambiental

En Villa las Estrellas existe conciencia con el cuidado del entorno. Aquí la basura se separa y todo se recicla. Dice que una de las cosas que aprendió con esta experiencia es que “uno está un par de años aquí en la Tierra y hay que cuidarla no más, porque el daño que uno puede causar es potente.

Tabla Resumen de Aspectos Clave

Aspecto Descripción
Ubicación Isla Rey Jorge, Shetland del Sur, Antártida
Fundación 1984
Población Aproximadamente 41 habitantes (fluctúa en verano)
Infraestructura Escuela, oficina de correos, banco, biblioteca, iglesia, hospital, gimnasio
Clima Extremo, temperaturas bajo cero, fuertes vientos, largos periodos de oscuridad
Aislamiento Accesos limitados, largos periodos de confinamiento
Preparación Exámenes médicos y psicológicos exhaustivos
Actividades Fiestas, celebraciones, actividades comunitarias

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