El mercado laboral ha experimentado cambios significativos en los últimos años. El pasado 29 de noviembre, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó las estadísticas mensuales de actividad laboral, donde se reveló que la tasa de desempleo fue de un 8% y se contabilizaron 8,9 millones de personas con empleo.
Nuestro mundo del trabajo remunerado es diverso en su composición y la Fundación SOL ha propuesto una clasificación en base a tres categorías: informal, endeble y protegido.
Clasificación del Empleo: Informal, Endeble y Protegido
Para entender mejor la situación laboral en Chile, es útil analizar las diferentes categorías de empleo existentes:
Empleo Informal
Las y los trabajadores informales son quienes laboran de manera asalariada pero sin cotización de salud y sin previsión social, además de quienes trabajan en una actividad por cuenta propia o son empleadores dentro de una actividad que no se ha registrado en el Servicio de Impuestos Internos (SII) y no posee una contabilidad que permita separar los gastos de dicha actividad respecto a los del hogar.
En Chile, según el INE, aproximadamente 2 millones 600 mil personas tienen un empleo informal, definición que considera a trabajadores que no cotizan para el sistema de seguridad social (pensiones, salud, seguro de cesantía), como también incluye a aquellos independientes sin actividad en el SII. La tasa de informalidad es de un 28%, es decir casi un tercio de los ocupados se desempeña de manera informal.
Un dato relevante es que el 43,3% de los trabajadores informales en Chile al trimestre abril-junio 2024 son dependientes, lo que equivale a 1.140.184 empleos informales de un total de 2.631.514 en el país.
Además, al trimestre abril-junio 2024 el 79,6% de los asalariados informales del sector privado trabajaba en una organización perteneciente al sector formal. La mayoría de los asalariados informales del sector privado trabajan en microempresas. Además, a medida que aumenta el tamaño de la empresa privada menor es la prevalencia de asalariados informales. Las ramas Comercio, Agropecuario-silvícola y pesca, Construcción, Alojamiento y servicios de comida y Transporte y almacenaje tienen la mayor cantidad de asalariados informales del sector privado.
Empleo Endeble
Aquí entran las personas que cuentan con empleo “formal” (con cotizaciones de salud y previsión social), pero que lo hacen bajo un régimen de subcontrato o suministro de trabajo y las personas “empleadas a honorarios”. También son “endebles” quienes trabajan de manera asalariada pero sin cotización de seguro de cesantía, sin derecho a vacaciones y sin pago de licencias frente a una enfermedad o permiso por maternidad.
Empleo Protegido
Comprende todo empleo en el cual se cumpla con los atributos de contrato formal y protección laboral, es decir, un empleo con liquidación de sueldo, contrato escrito, cotizaciones previsonales, de salud, vacaciones y licencias pagadas, guardería, permiso por maternidad y seguro de cesantía. Además de aquellos “microemprendimientos” registrados en el SII y con una contabilidad que permite separar los gastos del negocio, de los gastos del hogar. Naturalmente, nos referimos aquí a una protección laboral mínima.
Al procesar los microdatos de la Encuesta Nacional de Empleo del INE, podemos ver que sólo un 27,4% de las personas ocupadas tiene un empleo protegido. El resto, es decir, la inmensa mayoría, tiene empleos que son endebles (44,9%) e informales (27,7%).
Un dato revelador es preguntarnos por las características del empleo “recuperado” desde el peor momento de la crisis del Covid, es decir, desde el trimestre mayo-julio de 2020, que fue el peor registro en materia de empleo. Desde ese punto hasta la actualidad, se contabilizan casi 1,8 millones de puestos de empleo adicionales. De todo el empleo recuperado, el 94% es informal y endeble.
Consecuencias de la Informalidad Laboral
La informalidad nos preocupa por diversas razones. Primero, porque está asociada a empleos más precarios, a menores ingresos, a un mayor riesgo de caer en pobreza y a una mayor inestabilidad económica y financiera, siendo el grupo de trabajadores más vulnerables ante crisis económicas. Segundo, la informalidad implica una menor recaudación tributaria y por ende mayor gasto público, especialmente en pilares solidarios de la seguridad social.
El inconveniente principal es la inexistencia de la relación legal laboral entre el trabajador y la empresa. Asimismo, al no existir un contrato de relación directa, si la relación se termina no se puede hablar de despido como tal, lo que impide que el trabajador reciba algún tipo de bonificación o indemnización, en caso de que deje de trabajar con la empresa.
En un trabajo formal, los trabajadores tienen acceso a cobertura de salud a través de Fonasa (Fondo Nacional de Salud) o Isapre (Instituciones de Salud Previsional). El trabajo formal asegura derechos y beneficios que mejoran la calidad de vida de los trabajadores, además de promover un ambiente laboral más justo y equitativo.
Evidenciamos que los trabajadores formales tienen mayores logros en casi todas las dimensiones estudiadas, teniendo más herramientas para hacer frente a una crisis y a las necesidades económicas de sus hogares, como también, presentan una mayor satisfacción con la vida.
Políticas Públicas para Reducir la Informalidad
En el diseño de políticas públicas para disminuir la informalidad, la clave está en comprender su heterogeneidad. Para algunos, no es una decisión ser informal, sino más bien es la única alternativa para subsistir, mientras que para otros responde a un ejercicio de evaluar los beneficios y costos asociados al tránsito hacia la formalidad. Cada uno de estos grupos tiene distintos desafíos e incentivos para formalizarse, por lo que se requiere de distintas agendas.
Por un lado, es fundamental una mayor fiscalización, como también disminuir los costos asociados y la burocracia en torno a la formalización, especialmente para aquellos trabajadores más vulnerables y para las micro y pequeñas empresas.
Finalmente, se requiere avanzar en distintos frentes para que el mercado laboral formal entregue mayor capacidad de compatibilizar la vida familiar y personal. Por ejemplo, a través de mayor adaptabilidad laboral y dejando de una vez de castigar la maternidad, como ocurre hoy con la actual legislación de sala cuna, la cual asigna en la contratación de mujeres formales los costos de estos cuidados.
El Desafío de la Informalidad Laboral en Chile
Este rasgo, que es estructural del mundo del trabajo remunerado en Chile, refleja años marcados por la reducción del poder de negociación de quienes deben vender su fuerza de trabajo para subsistir. Esa falta de poder termina reflejándose en paupérrimas condiciones de trabajo, que, a su vez y como contracara, garantizan el bienestar de quienes compran el trabajo ajeno para enriquecer sus bolsillos. En el contexto de crisis, hay un reducido grupo que se beneficia del hecho que la inmensa mayoría de trabajadoras y trabajadores tengan empleos informales y endebles.
Para revertir este panorama, se deben alterar las relaciones de poder al interior de la sociedad, esto significa, fortalecer decididamente a los sindicatos y a la negociación colectiva. En tiempos de inflación y de estancamiento económico, esta discusión es más necesaria que nunca.
| Tipo de Empleo | Características | Porcentaje de Ocupados |
|---|---|---|
| Protegido | Contrato formal, protección laboral completa | 27.4% |
| Endeble | Empleo formal con subcontrato o a honorarios | 44.9% |
| Informal | Sin cotizaciones de salud ni previsión social | 27.7% |
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