Los tatuajes han estado presentes por siglos en la sociedad y si bien hace décadas era un sinónimo de los más rudos, hoy cualquiera parece poder y querer acceder a ellos. Pueden ser el símbolo de un momento importante de la vida, para recordar por siempre a un ser querido o simplemente, ser un ornamento en la piel.
En el reciente microestudio “Los chilenos y los tatuajes”, de GfK Adimark, se quiso averiguar si son, entonces, motivo de prejuicio entre los chilenos y de paso, saber cuántas personas del país se han tatuado o a cuántos les gustaría hacerse uno.
El informe reveló que el 17% de los chilenos tendría al menos un tatuaje, y que el promedio de estos por persona es 2,8. De aquellos que no han tatuado sus cuerpos, un 50% de ellos, dijo que ha considerado visitar a un tatuador y marcar su piel con algún motivo.
Prejuicios y Percepciones Negativas
Tal como indica el informe, una de cada diez personas declaró que la presencia de tatuajes es considerada como algo negativo al evaluar a un sujeto. Respecto a los prejuicios que pudieran existir alrededor, en el estudio se le preguntó a los encuestados, “¿cuáles de estos elementos te hacen percibir negativamente a una persona?”, y se les dio una serie de ejemplos, entre ellos, el estar tatuado.
Es un tema que suele afectar laboralmente y en ámbitos sociales muy conservadores y no porque al llevarlos reduzca la capacidad de trabajo, sino porque la imagen de rebeldía que proyectan puede jugar en contra. Cuando uno es joven, no piensa que a futuro, un tatuaje puede boicotear la búsqueda o posicionamiento laboral.
Actitudes Cambiantes
Hoy, para algunos profesionales de recursos humanos, los tatuajes reflejan alguien con personalidad y actitud. "Aquel jefe que antes pensaba que era absurdo contratar a una persona con tatuajes tiene hijos que se hacen tatuajes y salen al mercado laboral. Aquello que tenía una connotación marginal y peyorativa, asociado a personas con actitudes equivocadas y despreocupadas ya pasó".
Más ofertas del mercado, una actitud más temeraria a esta altura de su vida y menos prejuicios a su alrededor son los principales motivos que impulsan a quienes lo hacen. De hecho, algunos tatuadores de locales en Providencia cuentan que cada vez es más recurrente que se aparezca por su negocio algún adulto que dejó atrás los 50 años y que se muestra interesado en un tatuaje con la excusa de que es lo que les falta por hacer.
Historias Personales
Marcelo Farías esperó juntar a toda su familia para mostrar su cambio. Sus cinco hijos, nueve nietos, dos hermanos y seis sobrinos llegaron a un asado en su casa. En la sobremesa se sacó la polera y en su espalda tenía un tatuaje japonés que dejó a todos con la boca abierta. Para una persona de la tercera edad esto podría parecer una locura.
Así lo entendió Noemí Segovia quien, a sus 54 años, partió junto a sus dos hijas, Isabella (17) y Camila (21) a tatuarse la misma figura: se hicieron un Trisquel (figura de origen celta). "El hecho de tatuarme con mis hijas le da mucho significado y nos hace sentir unidas. Es algo que nos quedará por siempre en la piel y cuando la gente lo vea preguntará qué significado tiene", menciona Noemí.
Yolanda Flores (57), por ejemplo, eligió un delfín. A ella y a su pololo les gustaban estos animales, así que se tatuó uno en el pecho. "Quería tanto hacerme un tatuaje, que no me dolió nada", cuenta. Su relación se acabó pero su tatuaje permanece.
Estilos y Preferencias
Rodrigo Collao, tatuador de la tienda Nosferatu de Providencia, cuenta que las mujeres se aparecen más en las tiendas, sin embargo, son menos atrevidas en cuanto al diseño del tatuaje. Ellas prefieren las rosas, mariposas y pequeños símbolos, mientras que los hombres se hacen tatuajes más osados y grandes.
El Desempleo Juvenil y los Prejuicios
Chile sigue sin abrir las puertas. El desempleo juvenil en el país es 3.2 veces el adulto, superando el promedio regional según Cepal. Es el signo más visible de una cadena de discriminaciones y abusos que sufren los y las jóvenes en el campo laboral.
En nuestro estudio “Jóvenes y Trabajo, juicios y prejuicios” buscamos indagar en el aspecto cultural, allí donde descansan los estereotipos respecto del desempeño laboral de la juventud. Por ejemplo, un 58% está “de acuerdo” o “más bien de acuerdo” con que “no se puede esperar que un joven tenga el mismo grado de responsabilidad que un adulto”.
Más grave todavía es la constatación de que estos prejuicios terminan justificando las discriminaciones y los abusos, haciéndonos creer que la situación de la juventud en el trabajo es “natural” y no un problema que afecta el desarrollo personal y nacional. Por ejemplo, un 58% señala que considera que siempre es necesario “pedirles que se corten el pelo, que no usen aros o que no muestren tatuajes en el trabajo”, cuando es evidente que para la gran mayoría de los empleos este no es un factor relevante en el desempeño.
Adaptación y Reflexión
En definitiva, la ruptura con los estereotipos y prejuicios existentes en torno a la tinta en la piel dependerá no solo de la evolución de la sociedad, sino también de la aceptación y normalización por parte de las empresas y profesionales que contratan. Los tiempos han cambiado y las organizaciones comienzan a adaptarse.
Con esto no estoy tomando ninguna posición a favor o en contra de llevar uno o varios tatuajes, sino que es una invitación a la reflexión. Hay que adaptarse a la sociedad donde vivimos y adaptarse siempre al tipo de trabajo o posición que laboralmente quieres ocupar.
Recomendaciones
Sobre todo si ocupan grandes extensiones en el cuerpo, pueden traer complicaciones físicas y sociales. Por eso recomiendo siempre hacerlos en zonas poco visibles y que podamos cubrirlos con la vestimenta. Debido a que los viejos prejuicios tardan en morir, el enfoque más seguro para los solicitantes de empleo sigue siendo ocultar el arte corporal durante las entrevistas de trabajo, e incluso por un tiempo después de haber sido contratados.
La firma de contabilidad internacional KPMG recomienda a sus reclutas universitarios "quitar los piercings del cuerpo y cubrir los tatuajes que se encuentran a la vista" en el trabajo.
Cuando los estudiantes no conocen las "normas culturales relacionadas con la vestimenta y la apariencia, normalmente aconsejamos que se inclinen por el lado conservador, eliminando los piercings y cubriendo los tatuajes visibles lo máximo posible", dijo O Ray Angle, director de los servicios de carrera.
La Autoexpresión y la Individualidad
Por supuesto que algunas personas valoran la auto expresión y la individualidad tanto, que se niegan a eliminar o a ocultar el arte corporal. Para ellos, es mejor revelar los tatuajes y piercings durante la entrevista de trabajo para ver cuál es la reacción del interlocutor.
Pegeen Reilly, por ejemplo, no tiene ningún reparo en mostrar los tatuajes en su brazo y su hombro en el trabajo, así como de colorear su pelo de color rosa o azul. La gerente senior de 49 años de edad de la firma de pagos en línea PayPal considera que sus tatuajes y el pelo teñido son parte de su marca personal.
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