El mercado laboral genera miradas contrapuestas. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el organismo encargado de las estadísticas públicas de Chile, ha entregado durante este martes los resultados de su Encuesta Nacional de Empleo (ENE) con las cifras de desempleo para el país sudamericano.

Según el reporte, la cifra ha significado un incremento de un 0,6 puntos porcentuales (pp.) en doce meses. Desde la entidad explicaron que esta alza se debe al aumento de la fuerza de trabajo -lo que el propio INE define como las “personas en edad de trabajar que durante la semana de referencia [de la encuesta] cumplen los requisitos para ser incluidas en la categoría de ocupados o desocupados- al 3,6%, la que fue superior a la cantidad de personas ocupadas, que llegaron al 2,9%.

En la comparación con el mismo periodo pero del año anterior, las tasas de participación y de ocupación laboral se situaron en 61,8% y 56,6%, presentando aumentos de 1,5 pp. a 1,1 pp., respectivamente. La fuerza de trabajo cayó en un 3,1%.

La tasa de desocupación ajustada estacionalmente -que de acuerdo a la definición oficial “elimina los efectos de los factores exógenos estacionales de naturaleza no económica que influyen en su comportamiento coyuntural”- ha llegado al 8,9%, disminuyendo 0,1 pp. respecto al trimestre móvil anterior.

En la Región Metropolitana, la zona más habitada de Chile donde se encuentra la capital Santiago, la tasa de desocupación del trimestre octubre-diciembre alcanzó un 9,4%, aumentando 0,5 pp. en doce meses. En esta región, las personas ocupadas se sumaron mayoritariamente a actividades relacionadas con la salud, comercio y la administración pública.

Desempleo en Mujeres e Informalidad

En la medición por sexo, las mujeres alcanzaron un 8,8% de desocupación, un aumento de 0,2 pp., mientras que los hombres llegaron al 8,2%.

El incremento de las personas ocupadas ha sido impulsado por actividades como salud (12,5%), comercio (4,1%) y administración pública (8,2%), en tanto que, por categoría ocupacional, el alza se observó en personas asalariadas formales (2,9%) y trabajadores por cuenta propia (6,1%). Por sexo, las mujeres alcanzaron un incremento de 4,5% de ocupación, mientras que los hombres han llegado al 1,7%.

De acuerdo a la encuesta, la tasa de ocupación informal ha llegado al 27,5%, con un incremento de 0,1 pp. en un año. Las personas ocupadas informales han crecido en un 3,5%, incididas tanto por mujeres (7,2%) como por los hombres (0,5%). Los sectores económicos que han incidido en este número son el alojamiento y servicio de comidas (21,9%); y el comercio (4,2%).

De acuerdo al INE, la tasa de desocupación se explica por el alza de la fuerza de trabajo (2,4%) que menor a la presentada por las personas ocupadas (2,5%). Por su parte, las personas desocupadas aumentaron 1,4%, incididas únicamente por quienes se encontraban cesantes (2,3%). Respecto al mismo período del año anterior, las tasas de participación y de ocupación se situaron en 61,8% y 56,3%, creciendo 0,9 pp., en ambos casos.

Si bien en el trimestre informado se crearon 229.621 empleos, se ve una desaceleración en el ritmo de creación de empleo. A ellos se suma que el 61% de las nuevas plazas laborales, es decir, 140 mil son trabajos informales. Como contrapartida, los empleos asalariados formales fueron sólo 88 mil, por debajo de lo registrado el mes pasado, y el menor número desde la pandemia (en abril de 2021, que fue el último mes con caídas en ese indicador).

La economista de LyD, Ingrid Jones, entrega más argumentos: "El mercado laboral está estancado, como consecuencia del bajo crecimiento de la economía que no es capaz de generar empleos formales. De hecho, los datos de los últimos 10 meses muestran que los empleos informales crecen a tasas más altas que los formales.

Bravo puntualiza que "no es sorprendente que el empleo privado este debilitado debido a los ritmos de crecimiento económico, que son sólo modestamente mejores a lo observado en 2023. La informalidad laboral también está subiendo con fuerza en el sector privado dependiente.

Jones sostiene que "tenemos un mercado laboral que está muy deteriorado, con una tasa de desempleo que llega casi al 9% y que incluso en términos desestacionalizados muestra la misma tendencia". y Bravo concluye que "la tasa de desempleo sigue virtualmente estable en comparación al mismo periodo del año anterior, lo que está ligado al bajo dinamismo en la creación de puestos de trabajo, en línea con el bajo crecimiento económico de la economía chilena.

La tasa de interés preferencial es la tasa de interés que bancos o prestamistas le cobran a sus mejores clientes y que por su perfil crediticio y capacidad de pago son dignos de recibir un crédito a una tasa diferencial. Es definida como el porcentaje extra en forma de dinero, que debe pagar el cliente tomador del crédito a la hora de devolver el dinero prestado por el banco.

La ley chilena, en cuánto a los créditos, establece que exista una tasa de interés máxima convencional, significa el nivel superior que puede alcanzar la tasa de interés.

Tasa de interés activa: Se aplica en diferentes préstamos bancarios y demás tipos de financiamientos. La tasa de interés pasiva: En este caso, la tasa le significa un gasto al banco. La tasa de interés preferencial: Suele ser una tasa menor respecto a una tasa normal o tasa activa.

La tasa de interés positiva se ubica por sobre cero, teniendo en cuenta la inflación y refleja una economía en crecimiento. La tasa de interés interbancaria es establecida por el banco central de cada país, en el caso de préstamos del Estado a otros bancos o para los préstamos entre los mismos bancos.

La macroeconomía se ve influenciada por los tipos de interés, entre otras variables de la economía, como pueden ser la producción, el desempleo o la inflación.

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