Hace tres meses, el Ministerio de Educación (MINEDUC) cerró una de las investigaciones más delicadas surgidas durante la prolongada crisis que vive la educación superior chilena, sin dar detalles a la opinión pública.

Denuncia de la CNA y Préstamos a Empresas Relacionadas

La denuncia de la CNA se refiere a una serie de préstamos por más de $13.000 millones otorgados entre 2003 y 2010 a empresas pertenecientes a los mismos dueños de la UST. Las condiciones fueron extremadamente favorables para los deudores pues no se les cobraron intereses ni se fijó un plazo para la devolución. La empresa más beneficiada fue Inmobiliaria Rádices S.A.

La operación descrita es similar a lo que ocurría en la Universidad del Mar (UDM), entidad que arrendaba todas sus sedes a inmobiliarias controladas por sus dueños. Uno de los casos más cuestionados fue el de la sede de Reñaca que la UDM arrendaba en UF 4.000 mensuales a las inmobiliarias “del Mar” y “Rancagua”, ambas controladas por los dueños de la UDM.

En el balance de la UST, la CNA detectó también una “contingencia” de monto desconocido “a causa de garantías entregadas a la empresa relacionada Sociedad Inmobiliaria Rádices S.A.”. Las mencionadas garantías consistían en que la UST era aval y codeudor solidario de los créditos que la Inmobiliaria mantenía con el sistema financiero.

Patricio Basso, secretario ejecutivo de la CNA al momento de la denuncia, explicó a CIPER que, para que se produzca el lucro que la ley prohíbe, tiene que haber una “transferencia de patrimonio en forma directa o indirecta” de la universidad a las empresas relacionadas. En ese contexto, explica Basso, las operaciones con Rádices S.A. hicieron que “el patrimonio de la UST disminuyera cada año en el monto de los intereses no cobrados, a la vez que el patrimonio de sus empresas relacionadas aumentaba en igual cantidad. En otras palabras, existió una transferencia de patrimonio desde la Universidad Santo Tomás a sus empresas relacionadas cada uno de los años en que la primera efectuó préstamos sin intereses a las segundas. Eso significó que la universidad sirvió de medio para que estos socios lucraran y se hicieran de las utilidades que la universidad dejó de percibir”.

Para Bravo, además, el hecho de que estos préstamos no tuvieran un plazo asignado los transforman en un “cuasi aporte”: “Le prestan plata a largo plazo y eso sirve para financiar activos fijos que, en este caso, son los mismos edificios que la inmobiliaria del grupo construye para la universidad y que después además, le arriendan de vuelta. Entonces, tienen beneficio doble asegurado”.

Respecto a la denuncia sobre lucro en la UST, el jefe de la División de Educación Superior del MINEDUC, Juan José Ugarte, decidió sobreseer la investigación estimando que, aunque las operaciones detectadas por la CNA sí ocurrieron, no causaron daño al patrimonio de la UST (ver informe completo). La argumentación anterior no fue recogida por el MINEDUC según el dictamen que sobresee la investigación.

Por el contrario, determina que no hubo lucro en los préstamos otorgados por la UST, recogiendo íntegramente el argumento de Jaime Vatter, rector de la UST. Vatter afirmó que los préstamos entregados por su casa de estudios eran parte de un plan de inversiones mayor que le permitió a la UST obtener más beneficios que los que habría obtenido cobrando intereses.

Según el rector de la UST, este conglomerado educacional definió un plan de desarrollo para 2004-2011 que requirió de una inversión de $100.000 millones y que le permitió a la UST expandirse por todo Chile, creando en cuatro años 13 sedes.

Lo complicado en este argumento es que la UST no aportó a Bravo antecedentes de que ese plan de inversión se realizó en los términos descritos por Vatter. La falta de documentos concretos llama la atención sobre todo porque hizo cambiar la opinión de Bravo: “Yo hice un planteamiento inicial que proponía una tasa de interés más alta, manteniendo siempre el mismo criterio de que acá debía aplicarse interés por esos préstamos. En eso no hubo variación. Sin embargo, cuando entregué mi primer informe, se le entregó al rector de la UST, Jaime Vatter, para que respondiera. Él argumentó de vuelta que con estos dineros en el grupo, se había logrado un plan de crecimiento y expansión con capacitación de profesores en el extranjero, etc.

Para Patricio Basso, el argumento del rector Vatter es en sí “falaz, pues lo que el rector debería haber probado es que si el plan de inversión se hubiese realizado con cualquier otra empresa del mercado, no habría podido obtener los mismos beneficios. Si tomamos las relaciones comerciales con Rádices S.A., el rector debería haber probado que no existe en el mercado ninguna empresa constructora o inmobiliaria que hubiese podido construir para la universidad los 24.000 m2 que se incorporaron en el año 2011, bajo las mismas condiciones que se otorgaron a la Inmobiliaria Rádices. No es necesario ser experto para saber que la universidad habría obtenido un muy buen precio si hubiese llamado a una licitación para dichas construcciones ofreciendo: préstamos de más de $ 13.000 millones sin reajustes ni intereses; ser aval de la empresa constructora y contratos de arrendamiento a largo plazo.

Basso opina que el MINEDUC dejó en evidencia en este caso que opera con “una equivocada manera de entender el lucro: el patrimonio de la UST se dañó a causa de los intereses no cobrados a las empresas relacionadas.

Expansión de la UST y el Fondo Halcón

Fundada en 1988 por Gerardo Rocha y su esposa Carla Haardt, la UST tuvo una fuerte expansión tras conseguir su autonomía en 2003. En solo cuatro años abrió 13 nuevas sedes en todo Chile. El impulso financiero que permitió ese crecimiento provino del ingreso al negocio del fondo de inversiones Halcón.

Representado por José Ramón Valente, el fondo Halcón compró en 2005 el 15% de la Corporación Santo Tomás (que controlaba la universidad), en $ 3.516. Tras la muerte de Gerardo Rocha (quien en 2008 asesinó a una persona y quedó él mismo gravemente herido), sus herederos y los representantes del grupo Halcón optaron por vender el 57% de Santo Tomás a Juan Hurtado Vicuña y Linzor Capital. El precio: $38 mil millones.

La denuncia en contra de la UST surgió en julio de 2011 cuando esa casa de estudios envió sus antecedentes a la CNA para acreditarse.

Un dato adicional ilustra la finalidad que cumplían los préstamos que entregaba la UST a sus empresas relacionadas. En 2011, cuando la universidad, coincidentemente con el inicio de la investigación del MINEDUC, comenzó a cobrar intereses por los préstamos que había dado, la Inmobiliaria Rádices decidió subir el monto de los arriendos de los inmuebles a la UST y fijar contratos de más largo plazo.

El rector explicó al ministerio que estos cambios se debía a una adecuación a los precios de mercado (ver informe).

Es necesario precisar que, hasta 2011, la CNA nunca había analizado en detalle los antecedentes financieros de las universidades que buscaban acreditarse. Sólo lo empezó a hacer como resultado de la presión pública que ejerció el movimiento estudiantil para que se cumpliera la ley que impide a las universidades lucrar. De hecho, los préstamos que obligaron a la CNA a denunciar a la UST, ya estaban en su conocimiento desde 2006 por los balances que esa institución presentó al momento de acreditarse.

Otras Instituciones en la Mira

Esta súbita pérdida llamó la atención de la CNA pues la UNIACC hizo traspasos de dinero por un monto similar ($5.507 millones) a una sociedad anónima relacionada: el Instituto Superior de Artes y Ciencias S.A. (ISACC). “La deuda del Instituto ISACC con la universidad representa un 27% del activo total y es superior al patrimonio actual de la universidad ($3.938 millones)”, se lee en el dictamen de la CNA. Este análisis no sólo le impidió a la UNIACC acreditarse. La CNA incluyó a esa universidad junto con la UST en la denuncia por lucro que hizo al ministerio.

Otra institución que ha pasado por un serio período de incertidumbre debido al examen de su situación financiera es la Universidad SEK, propiedad de Jorge Segovia Bonet. La minuta hecha por la CNA (ver minuta) estableció que la SEK “tiene un comportamiento muy debilitado en comparación con las universidades privadas acreditadas que están en su nivel (entre 3 mil y 7 mil alumnos). Tiene un capital de trabajo negativo y un creciente deterioro en su liquidez y solvencia financiera”.

En la CNA, la posición de Díaz contra las minutas financieras sólo consiguió el respaldo del jefe de la División de Educación Superior del MINEDUC, Juan José Ugarte, quien las rechazó cuando asistió a la acreditación de la UST.

Para Basso, no hay duda en que “el haber hecho público la existencia de lucro en la UST fue el detonante de mi exoneración del cargo de Secretario Ejecutivo de la CNA.

Datos Adicionales sobre la UST

La UST es hoy una de las más grandes casas de estudio privadas de Chile. Sus 27.000 alumnos son formados por cerca de 4.000 docentes de los cuales 3.100 son profesores por hora y solo 480 de jornada completa. Dado el origen social al que apunta, la UST es una de las grandes beneficiarias del Crédito con Aval del Estado (CAE). En 2010 recibió $8.057 millones por 5.290 alumnos que estudiaron con ese crédito. En 2011 la cifra bajó a $7.988 millones.

Tabla Resumen: Indicadores Financieros Clave

Indicador Valor (en millones de pesos) Año
Préstamos otorgados por la UST $13.000 2003-2010
Inversión requerida para el plan de desarrollo de la UST $100.000 2004-2011
Fondos recibidos por la UST a través del CAE $8.057 2010
Compra del 15% de la Corporación Santo Tomás por Halcón $3.516 2005
Venta del 57% de Santo Tomás a Juan Hurtado Vicuña y Linzor Capital $38.000 -

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