En el contexto económico político reciente de Argentina, la industria y las pymes en particular sufren limitaciones de tipo coyuntural que expresan aspectos estructurales legados del avance del neoliberalismo en toda la región. Efectos contrapuestos de la apertura económica, predominancia de la producción e inversión en commodities demandados en el mercado internacional, expansión de servicios por sobre la industria manufacturera, escaso proceso de reinversión en capital productivo que, en conjunto -aunque con heterogeneidades- denotan un exiguo desarrollo industrial.

A comienzos del siglo XXI, luego del proceso recesivo y de crisis, la industria se reactivó y mostró un crecimiento en términos generales que hicieron pensar en un re-apuntalamiento de la industria local. Las características de la oferta exportadora sectorial y los legados de las últimas décadas (desocupación y precariedad de las relaciones laborales, insostenibles niveles de endeudamiento externo) dieron el puntapié que definió el periodo signado por la salida del régimen de convertibilidad y un tipo de cambio de dólar alto.

Distintos estudios han dado cuenta de la dinámica económico política en general e industrial señalando las especificidades del desenvolvimiento económico durante este periodo. La consolidación de una persistente tendencia al alza de los precios internos (con tasas de inflación en torno al 25% y 30% anual) y la fuga de capitales, se afianzaron como resultados visibles de la dinámica posconvertibilidad.

En el marco de una coyuntura mundial compleja (crisis financiera internacional mediante), se replantean las estrategias a seguir por parte de los sectores del capital dominantes y ellos con el resto de los actores productivos pymes o capital subalterno. Además de los condicionantes internos que desafian el desempeño de la industria regional. A raíz de dicha problemática, nos preguntamos sobre las dificultades que atraviesan los actores productivos en una economía regional.

El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA)

El pasado jueves, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), dirigido por Rodolfo Daer, convocó a un plenario de delegados y congresales para tratar dos temas clave: la negociación paritaria del sector y el conflicto laboral en la empresa Georgalos. Este último se originó tras el despido persecutorio de cinco trabajadores, sancionados por ejercer su derecho a participar en una huelga convocada por el propio sindicato.

La convocatoria al plenario se realizó luego de una acción impulsada por los trabajadores despedidos y la Comisión Interna de Georgalos. A diferencia de plenarios anteriores, donde se permitió la participación de activistas y sectores de oposición, en esta ocasión Daer no permitió el ingreso de más de una decena de trabajadores de Georgalos que acudieron a acompañar a sus compañeros despedidos -muchos con años de afiliación- ni de miembros de la Agrupación Bordó de Mondelez Pacheco. Solo se permitió la entrada de los trabajadores despedidos, bajo el argumento de que se trataba de un plenario exclusivo para delegados y congresales.

Durante el plenario, Daer abrió su intervención denunciando el fallo de la Corte Suprema contra Cristina Fernández de Kirchner y afirmando que tres personas atentaban contra la democracia. También criticó al gobierno de Javier Milei, al que calificó como un gobierno de los grandes monopolios, señalando que disfruta del sufrimiento del pueblo, promueve la apertura indiscriminada de importaciones y destruye empleo. Aun así, Daer se expresó más como un analista político que como el dirigente sindical que debería estar al frente de la lucha en las calles.

Una muestra concreta de esa pasividad fue el tratamiento del segundo punto del plenario: la negociación paritaria. Daer presentó como un logro un escaso aumento del 1,8% mensual para los meses de mayo, junio y julio, más una suma fija no remunerativa de $85.000 en tres cuotas. Desde el último acuerdo, en enero, el salario perdió al menos 6 puntos frente a la inflación, y este nuevo arreglo no recupera lo perdido. A pesar de su retórica, Daer alinea al STIA con la política de contención salarial del gobierno de Milei.

El tercer punto tratado fue la situación en Georgalos. Allí, los trabajadores despedidos expusieron el origen del conflicto: la empresa intentó imponer una flexibilización laboral de hecho, reduciendo personal en la línea de producción y exigiendo la misma carga de trabajo. Ante esto, los trabajadores iniciaron un plan de lucha que incluyó un paro de tres días. El sindicato, presionado, respaldó la medida, pero luego el paro fue levantado para abrir una instancia de diálogo que la empresa no respetó.

Durante el plenario, muchos referentes de distintas fábricas expresaron su solidaridad con la lucha de Georgalos y también con los trabajadores de Molinos Río de la Plata. Los despedidos hicieron un llamado a la unidad frente al ataque antisindical y plantearon que el STIA debe estar presente en las bases, en las fábricas y en las acciones concretas, como lo fue el corte en el acceso Tigre.

La respuesta de Daer fue que el sindicato apoyará a los despedidos, presentará denuncias para hacer cumplir la conciliación obligatoria y exigirá la reincorporación de los trabajadores. Sin embargo, ese compromiso debe traducirse en acciones concretas, no solo en declaraciones, para garantizar la defensa del derecho a huelga y los derechos laborales de todos los trabajadores.

Conflictos laborales recientes en la industria alimenticia

Además del caso de Georgalos, otros conflictos laborales han afectado al sector de la alimentación en Argentina:

  • PepsiCo: En el pasado, PepsiCo anunció el cierre de una planta en el Gran Buenos Aires, dejando a 600 personas sin trabajo. Los trabajadores armaron un acampe frente a la fábrica y realizaron movilizaciones. Se denunció que la empresa amenazaba con mudar la producción desde hacía por lo menos tres años.
  • Granja Tres Arroyos: La Secretaría de Trabajo de Entre Ríos interpuso una conciliación obligatoria en el marco del conflicto entre la empresa Granja Tres Arroyos de Concepción del Uruguay y el STIA, debido a más de 60 despidos registrados.
  • Nestlé: La planta de Nestlé en Villa Nueva, Córdoba, suspendió su actividad durante marzo, enviando a sus 183 empleados de vacaciones.

El acuerdo paritario del STIA en 2024

La Agrupación Bordó del Sindicato de la Alimentación denunció un acuerdo paritario vergonzoso, considerando que los aumentos pactados son irrisorios y que los montos serán no remunerativos. Argumentan que este acuerdo es una burla para los trabajadores de la alimentación y que queda muy por debajo de sus necesidades.

La economía regional de Mendoza y la industria alimenticia

La mirada está centrada en la economía regional mendocina, entendida como espacio de aglomeración de transformaciones productivas, considerando que es una región geográfica extra-pampeana con características diferenciadas de tipo estructural en los procesos de producción y gestión, la estructura social, la disposición de los agentes económicos, la vinculación con quienes operan fuera de sus límites y el perfil del modelo político-administrativo local respecto de las provincias-regiones centrales en el país (Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba) (Rofman, 1999). Con este fin describimos el panorama de las transformaciones socioproductivas de la economía regional mendocina en diálogo con la estrategia global del capital.

Económicamente, la provincia de Mendoza ha pasado a caracterizarse por la producción de servicios y la creciente participación del sector comercio, restaurantes y hoteles en términos del valor total de la producción o producto bruto geográfico (PBG). El sector servicios en conjunto representa el 66% del producto total y dentro de estos, el subsector comercios, restaurantes y hoteles explica el 25% (2015). Con tendencia creciente destacan los servicios comunales, sociales y personales (19%), los financieros, inmobiliarios, empresariales y de alquiler (15%) y transporte, almacenamiento y comunicaciones (7%).

En términos de valor agregado la refinación de petróleo y la elaboración de alimentos y bebidas explican el 80% del valor de la producción industrial en la economía regional mendocina (PBG - DEIE) y se ha mantenido en el periodo analizado. La elaboración de alimentos y bebidas (rama 15) es la actividad que congrega la mayor cantidad de trabajadores (12% de los trabajadores totales y 65% respecto del total de ocupados en la industria, OEDE, 2014).

Según el último censo industrial realizado en la provincia, la agroindustria frutihortícola está compuesta de establecimientos destinados a conservas de frutas, hortalizas y legumbres, deshidratadas o desecadas, congeladas, jugos y concentrados, pulpas, dulces, jaleas y mermeladas; aceites y sidra. Asimismo, la elaboración de vinos continúa siendo central en términos de valor producido (58% del total de producción de alimentos y bebidas), de establecimientos distribuidos en el territorio mendocino (38%) y de ocupación de trabajadores (36%).

Participación de las MOA en las exportaciones

La participación de las manufacturas de origen agropecuario (MOA) en las exportaciones aumentó de 50% en 2006 a 75% en 2015 y prácticamente se concentran en productos vitivinícolas (46% vino envasado y 6% mosto).

Tabla resumen de la economía regional mendocina

Sector Participación en el PBG (2015)
Servicios (en conjunto) 66%
Comercios, restaurantes y hoteles 25%
Servicios comunales, sociales y personales 19%
Financieros, inmobiliarios, empresariales y de alquiler 15%
Transporte, almacenamiento y comunicaciones 7%

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