El sistema de pensiones es un tema de debate global, con diversos modelos y enfoques implementados en diferentes países. Académicos y expertos han analizado y comparado estos sistemas para identificar las mejores prácticas y los desafíos que enfrentan.

El académico y ex economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Klaus Schmidt-Hebbel, afirmó que los mejores sistemas previsionales "combinan el ahorro privado obligatorio con aportes previsionales solidarios del Estado, como en Dinamarca, Australia, los Países Bajos y Chile".

A su vez, la directora ejecutiva del Consejo de Investigación de Pensiones de la Escuela de Negocios de Wharton y ex integrante de la Comisión Bravo, Olivia Mitchell, destaca que "no existen sistemas perfectos de pensiones, pero el sistema chileno -que se basa en diferentes pilares- es uno de los más sólidos y mejor construidos".

En tanto, el académico de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (LSE, por sus siglas en inglés), y ex miembro de la Comisión Bravo Nicholas Barr destaca a Chile como el sistema previsional que mejor funciona, en comparación con otros países de Latinoamérica, que no funcionan correctamente.

La directora del Magíster en Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales y ex integrante de la Comisión Bravo, Claudia Sanhueza, manifiesta que "un sistema de capitalización individual puro no existe más que en un grupo pequeño de países".

Modelos Internacionales de Pensiones

Para entender mejor el sistema de pensiones en los Países Bajos, es útil compararlo con otros modelos implementados en diferentes países:

  • Suecia: Se basa en un sistema de solidaridad intergeneracional. El primero corresponde a una pensión pública básica con una cuantía similar al salario mínimo interprofesional del país (cerca de $1.125.000). Es accesible para todos los trabajadores, pero nunca antes de los 65 años (67 desde 2021). El modelo de cuentas nacionales o personales de Suecia es también de carácter mixto y es uno de los más valorados. Se estructura en base a una cuenta virtual que recoge los aportes de cada cotizante y los rendimientos "ficticios" que genera. A ella se destina el 16% de los ingresos mensuales de los trabajadores. Además, un 2,5% adicional se entrega a un fondo de capitalización elegido por el trabajador y que es gestionado por entidades privadas.
  • Australia: El sistema australiano, conocido como "Superannuation", es el más robusto y sostenible de la región Asia Pacífico. Lo administra el Estado y se apoya con beneficios fiscales.
  • Canadá: El sistema previsional canadiense se fundamenta en el Canada Pension Plan (CPP), salvo en Quebec, que maneja su propio método. Todos los mayores de 18 años deben contribuir el 4,95% de su salario y sus empleadores deben hacerlo en el mismo porcentaje. Los trabajadores por cuenta propia deben contribuir con 9,9%. A los 65 años, el CPP entrega pagos regulares que cubren cerca del 25% del promedio de contribución.
  • Estados Unidos: El sistema previsional estadounidense se basa en el programa federal de Vejez, Supervivientes y Seguro de Incapacidad (Oasdi, por sus siglas en inglés), que depende del Estado. El sistema cobra un impuesto de 6,2% a las ganancias que recibe el trabajador. Junto con ello, pero no deducido de los ingresos, el empleador debe también destinar la misma proporción. Así, se acumula un total de 12,4% del ingreso mensual que recibe el trabajador.
  • Dinamarca: El sistema danés se estructura de manera similar al chileno, pero contempla un pilar básico más generoso, una tasa de cotización obligatoria de 16% y una edad de jubilación de 67 años para mujeres y hombres. Además, un 33% de la población realiza ahorros previsionales voluntarios.

El Sistema de Pensiones en los Países Bajos

Como se mencionó anteriormente, los Países Bajos son reconocidos por tener uno de los sistemas de pensiones más sólidos. Este sistema se caracteriza por:

  • Combinación de ahorro privado obligatorio.
  • Aportes previsionales solidarios del Estado.

Análisis de la Reforma Previsional y Desafíos Futuros

La reforma previsional ha sido un tema central en el debate político y social en Chile, reflejo de la profunda preocupación de la ciudadanía.

La discusión sobre la reforma previsional en curso comenzó hace casi dos años sin un consenso claro sobre el diagnóstico de las pensiones en Chile. El diseño original correspondía a un sistema de cuentas nocionales, en el que los fondos no están realmente depositados en la cuenta de cada trabajador, sino que se utilizan para financiar las pensiones de hoy. Implícito en la propuesta, tres de los seis puntos adicionales de cotización se destinaban a solidaridad, principalmente intergeneracional.

En enero de este año, la Superintendencia de Pensiones (SP) y la Dirección de Presupuesto (DIPRES) publicaron un estudio (SP y DIPRES 2024) que calculó las tasas de reemplazo del sistema previsional chileno y realizó proyecciones bajo diversos escenarios. Este indicador mide qué proporción de los ingresos que una persona tenía antes de jubilarse es cubierta por su pensión.

Mientras la situación de los jubilados actuales muestra resultados satisfactorios a nivel general, la perspectiva para los futuros jubilados es menos prometedora.

Las simulaciones de la OCDE sugieren que, sin una reforma, la tasa de reemplazo para una persona joven que comience a cotizar hoy sería de aproximadamente un 35%.

Estos resultados sugieren que, dadas las condiciones actuales, no existe margen para implementar un esquema de reparto en el sistema de pensiones chileno.

Actualmente, solo una cuarta parte de la pensión promedio en Chile proviene de los ahorros individuales, mientras que el resto es cubierto por la PGU. Por ello, existe acuerdo en incrementar la cotización en un 6%, con la gradualidad correspondiente, como lo plantea la reforma del Ejecutivo.

Aunque existe consenso en la necesidad de mejorar los retornos de los ahorros en el futuro y de fomentar una mayor competencia en la industria de las Aseguradoras de Fondos de Pensiones (AFP), resulta llamativo que el Ejecutivo siga proponiendo separar las funciones de administración de cuentas y gestión de inversiones en estas entidades.

En relación con el pilar solidario, la propuesta del Ejecutivo, en consonancia con lo acordado por la Comisión Técnica, desiste de ampliar la cobertura de la PGU del 90% al 100% de la población, una medida que habría requerido recursos adicionales que aún no estaban asegurados.

Uno de los aspectos más debatidos de la propuesta del Ejecutivo es el seguro social. El proyecto reconoce la necesidad de avanzar hacia un seguro financiado mediante cotizaciones, en línea con los acuerdos alcanzados por la Comisión Técnica. Este seguro incluye un aporte permanente destinado a compensar, en términos de pensión, la brecha que enfrentan las mujeres debido a su mayor esperanza de vida.

En este ámbito, el Ejecutivo propone avanzar en un préstamo equivalente a dos puntos de cotización, el que será emitido por un fondo creado específicamente para este fin. El fondo se financiará con tres puntos de cotización y un aporte fiscal, el que tendrá un límite máximo, cuyo financiamiento no se encuentra asegurado.

No obstante, el aspecto más crítico y sobre el cual aún no existen certezas es la sustentabilidad del fondo. Este deberá financiar el aumento de las pensiones actuales con las cotizaciones actuales y, al mismo tiempo, devolverlas en el futuro.

Dado que los recursos fiscales disponibles son limitados, una segunda alternativa viable contempla la posibilidad de un préstamo. Sin embargo, dadas las implicaciones fiscales que este conllevaría, es fundamental reducir su magnitud al mínimo necesario.

Además, hay dos cuestiones clave en las que es necesario avanzar. En primer lugar, un tema crucial que ha quedado en gran medida fuera del debate es la necesidad de aumentar la edad de jubilación.

En segundo lugar, Chile enfrenta el gran desafío de abordar de manera efectiva la informalidad laboral (ver Destacado N° 3). En promedio, solo cerca del 50% de los trabajadores cotiza en seguridad social. Para superar este obstáculo, se necesitan políticas integrales que no solo incentiven la formalización, sino que también fomenten un entorno laboral que facilite y promueva la cotización regular.

Tasas de Reemplazo y Desafíos Demográficos

A principios de este año, la Superintendencia de Pensiones (SP) junto con la Dirección de Presupuesto (DIPRES) publicaron un informe en el que se calcularon las tasas de reemplazo del sistema previsional chileno, con proyecciones basadas en distintos escenarios futuros (SP y DIPRES 2024). Este indicador resulta clave para medir uno de los objetivos principales del sistema de pensiones: mantener un nivel de consumo estable al pasar de la vida laboral a la jubilación.

Para aquellos jubilados más recientes, que se retiraron entre 2015 y 2022 con salarios más altos, en un contexto marcado por la crisis económica y los retiros de los fondos previsionales, la tasa de reemplazo promedio es del 63% (62% para mujeres y 65% para hombres; ver gráfico siguiente). Sin embargo, el estudio también revela una tendencia preocupante: debido a la PGU, las tasas de reemplazo disminuyen a medida que se acumulan más años de cotización, con una reducción más pronunciada en el caso de las mujeres.

En la última década, ha quedado claro que enfrentar los desafíos de una población que envejece rápidamente requiere una revisión integral de las políticas de pensiones.

Además, algunos de los países con los mejores sistemas de pensiones, según el Índice Global de Pensiones Mercer CFA Institute (Ranking CFA), han comenzado a indexar la edad de jubilación a la esperanza de vida.

La Tabla 1 presenta una comparación de los países de la OCDE que ocupan los primeros puestos en el ranking CFA de 2023, evaluando la edad de jubilación actual y futura. Para esta comparación, se considera la esperanza de vida restante proyectada a los 65 años tanto para hombres como para mujeres.

En Chile, la edad de jubilación es de 65 años para los hombres y 60 años para las mujeres, ubicándose entre las más bajas del grupo de países desarrollados.

A diferencia de países como Dinamarca y los Países Bajos, que han proyectado aumentos significativos en la edad de jubilación futura (74 y 70 años, respectivamente), Chile enfrenta el desafío de ajustar su sistema para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

Tabla 1: Edad de Jubilación y Esperanza de Vida en Países de la OCDE (Ranking CFA 2023)

País Edad de Jubilación (Hombres) Edad de Jubilación (Mujeres)
Chile 65 60
Dinamarca 67 (proyectado a 74) 67 (proyectado a 74)
Países Bajos 67 (proyectado a 70) 67 (proyectado a 70)

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