El sistema de jubilación en Estados Unidos cumple las tres funciones (o pilares) clásicas, al igual que el chileno.
Componentes Clave del Sistema de Pensiones en EE.UU.
El programa llamado ‘‘seguridad social’’ en EE.UU. cumple las primeras dos funciones usando una única fórmula de beneficio. La tasa de reemplazo media es un respetable 40% del salario promedio de los últimos 35 años, actualizado por el índice de sueldos y salarios (no por inflación).
Intenta cumplir el rol de subsidiar a los ancianos pobres con una fórmula que paga la suma de un componente fijo más una tasa de reemplazo marginal de 32%. Así, los ancianos más pobres parecen lograr tasas de reemplazo cercanas a 50%, mientras que los ancianos de ingreso medio-alto parecen recibir un reemplazo de 35%. Esto parece redistribuir en forma progresiva.
Sin embargo esto es ilusorio, como en el antiguo sistema chileno: la ‘‘seguridad social’’ expropia todos los aportes a quiénes cotizan menos de 10 años, sin darles ninguna pensión ni devolverle la cotización.
Peor aún, el trabajo de Gustman y Steinmeir (2001) encuentra que tres cuartos de la redistribución aparente (que es poca) va desde el marido (menos pobre) a la esposa (más pobre) dentro de la misma familia.
La literatura demuestra que sólo el 2,5% de los fondos de la ‘‘seguridad social’’ se redistribuyen entre familias de distintos niveles de ingreso. El 97,5% restante es ahorro y seguro forzoso para la clase media, y por tanto cumple el rol del sistema de AFP.
Al revés de EE.UU., Chile sí cuenta con un piso mínimo para las pensiones de los ancianos. Está formado por la pensión asistencial, creada en 1975 y el subsidio de pensión mínima, creado en 1952.
Las pensiones que proveen las grandes empresas de EE.UU. (más de 500 empleados) no cambian el panorama. Sean de beneficio definido o de contribución definida 401(k), el empleador ofrece aportes contingentes a la permanencia del empleado a cambio de que éste acepte diferir parte de su remuneración en la forma de pensión.
Esto es muy distinto de las cuentas chilenas de AFP, primero porque son voluntarias y no forzosas: la empresa decide si ofrecer un plan de pensiones o no (la mayoría de las empresas con menos de 500 empleados no ofrecen), y porque un empleado puede elegir una empresa sin plan.
Segundo, las pensiones de empresas son adicionales a las que paga la ‘‘seguridad social’’. Tercero, el aporte del empleador es contingente a la permanencia del empleado, y por tanto no es portable hacia otras empresas.
Estos planes son ofrecidos por las empresas porque permiten retener empleados capacitados, lo cual exige baja portabilidad.
Fondos de Fecha Objetivo (Target Date Funds - TDF)
Los llamados Target Date Funds operan en Estados Unidos, Reino Unido, Hong Kong, Australia, Nueva Zelanda y México, y se estima que administran alrededor de US$ 20 trillones de dólares en el mundo.
Hoy los TDF abarcan el 99% de los planes de ahorro para el retiro que se ofrecen en ese país. Al igual que en México operan con una estrategia de inversión automática que ajusta el perfil de riesgo y porcentajes de inversión por tipos de activo, conforme se acerca la fecha de jubilación del trabajador, teniendo más exposición a renta variable durante los primeros años y aumentando la renta fija hacia el final de la vida de dicho fondo.
Hoy existen más de 50 proveedores de TDF en EEUU, siendo los tres principales Vanguard, Fidelity Investments y T.
Críticas y Desafíos al Sistema de Pensiones Estadounidense
Estas diferencias explican por qué Bush, que desea mejorar el servicio de ahorro y seguro forzoso para la clase media, se inspira en el sistema de AFP chileno. Propone permitir a los afiliados desviar 4 puntos porcentuales de cotización a la seguridad social, hacia nuevas cuentas individuales al estilo de las AFP chilenas, invertidas en títulos financieros y administradas privadamente.
Sin embargo, su propuesta tiene tres falencias: Primero, ha equivocado la solución para la insolvencia que ha causado la inercia política frente a la generación inusualmente numerosa que jubila a partir de 2020. Su propuesta es reducir la tasa de reemplazo, por la vía de actualizar los salarios por inflación (y no por el índice de sueldos y salarios).
Segundo, no ha ofrecido un método confiable para financiar la transición, pues sólo ha propuesto emitir deuda pública. Debido al fuerte déficit fiscal y el gran tamaño actual de la deuda pública de EE.UU., esa senda de transición amenaza la estabilidad fiscal y cambiaria.
Tercero, hasta ahora no incluye la creación de una pensión mínima, ni una propuesta para mejorar la pensión asistencial.
En suma, aunque la propuesta de Bush es mala, no es por las razones que propone Fischer. No se puede reducir una redistribución que casi no existe.
Tabla Comparativa de Sistemas de Pensiones
| Característica | Sistema de Pensiones de EE.UU. | Sistema de AFP Chileno |
|---|---|---|
| Pilar Principal | Seguridad Social (con componente de ahorro forzoso) | AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) |
| Voluntariedad | Seguridad Social es obligatoria; planes de empresa (401(k)) son voluntarios | Sistema obligatorio de cotización en AFP |
| Redistribución | Baja redistribución efectiva; principalmente ahorro forzoso | Piso mínimo garantizado por el estado |
| Planes de Empresa | Adicionales a la seguridad social; incentivan la permanencia del empleado | No aplica |
Preocupaciones de Inversionistas Estadounidenses en Reformas de Pensiones en Chile
Este lunes, los controladores en Estados Unidos de las Administradoras de Fondos de Pensiones alzaron la voz al de la nueva reforma de pensiones -aprobada recientemente en el senado y que será vista, este miércoles por la Cámara de Diputados- a través de una carta que hizo llegar al gobierno.
Esta fue emitida por David Chavern, presidente y CEO del American Council of Life Insurers (ACLI), y demostró su preocupación por la reforma de pensiones.
Ante ello, continúa: “Chile ha construido una reputación bien merecida como un socio confiable comprometido a honrar los tratados internacionales, incluido el Tratado de Libre Comercio entre EEUU y Chile.
Sin embargo, la reforma de pensiones propuesta no solo socava esos compromisos, sino que también crea ventajas injustas para los nuevos participantes del mercado a expensas de los inversores estadounidenses, amenazando la posición de Chile como un destino confiable y estable para la inversión extranjera.
Ante este respecto, agrega que “la medida otorgaría a los recién llegados una ventaja competitiva en costos e inversión.
La carta continúa señalando que “tales violaciones de los derechos de los inversores de larga data perjudicarían la posición global del país y disuadirían la inversión extranjera futura, que ha sido un motor vital de crecimiento y estabilidad económica.
“Chile ha sido reconocido durante mucho tiempo como un líder global en innovación del sistema de pensiones y estabilidad financiera.
Supieron valorar “muchas de las reformas propuestas debido a que fortalecerán los ahorros individuales, buscarán mecanismos que reduzcan la brecha de género en los ahorros de pensiones, aumentarán la pensión garantizada universal (PGU) y fortalecerán la educación financiera de las personas; todo lo cual resultará en mejores pensiones.
“Los rendimientos más bajos impactarían directamente en el crecimiento de los ahorros de pensiones y el monto de las futuras pensiones para los trabajadores chilenos.
Por esta misma razón, dijeron que “desalentar o hacer imprácticas tales inversiones de largo plazo debilitaría el rendimiento general de los fondos de pensiones y reduciría la capacidad de lograr un crecimiento sostenible a largo plazo en los ahorros de los trabajadores.
Cualquier medida que dificulte la asignación eficiente de recursos en el sistema financiero también reduciría el mercado de capitales doméstico de Chile.
“Seguimos comprometidos con el progreso y la prosperidad de Chile. Nuestro objetivo es contribuir constructivamente al diálogo en torno a la reforma de pensiones y apoyar políticas que promuevan la seguridad financiera mientras fomentan la estabilidad y el crecimiento económico.
Análisis Crítico de las Acusaciones de Expropiación
Inexactitudes y falacias sustentan el deseo de levantar un caso para que intervenga el Gobierno estadounidense en favor de sus intereses oligopólicos. Esto es lo que advierte el director académico del Centro Interdisciplinar de Políticas Públicas (CiPP) y decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado (UAH), Eduardo Saavedra, en la carta que el gremio de las aseguradoras de vida estadounidenses (American Council of Life Insurers, ACLI) envió a las autoridades chilenas reclamando por algunas disposiciones incluidas en la reforma del sistema de pensiones, proyecto que se despachó a ley el pasado 29 de enero.
Una de las cuestiones más relevantes de la arremetida de la ACLI es la acusación de expropiación. En la misiva, argumentan que esta reforma no solo impactará negativamente a los trabajadores y a la economía del país, sino que también vulneraría los derechos de inversión de compañías extranjeras que operan en el sector previsional chileno, acusando que algunas disposiciones “socavan” el Tratado de Libre Comercio de Chile y EE.UU.
No lo socava, ni remotamente. Se han hecho varias modificaciones a DL-3500, que es el decreto que regula las actividades de los fondos de pensiones de la AFP. Por ejemplo, se ha facilitado la entrada de nuevas empresas.
Eso no existía cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Desde la Comisión Marcel, hace 15 años, se licitan los trabajadores nuevos que entran al sistema, a la AFP que cobra menos comisión al afiliado.
Así entraron las AFP Modelo y UNO; Plan Vital licitó después, cuando quería tener más afiliados. Como los afiliados no se mueven de AFP, estas licitaciones son una fórmula para crecer. Y cuando se hicieron estas modificaciones, nadie reclamó, nadie dijo que era expropiatorio, porque parte de las reglas del juego de mercado es que la entrada de nuevos actores se facilite, sobre todo cuando hay rentas significativas de los incumbentes que son los que están, entre los cuales están estas empresas norteamericanas de aseguradoras.
El sistema ha funcionado bien y han bajado las comisiones. Pero no ha funcionado perfecto. Por ejemplo, que les expropiaran los activos o les quitaran los trabajadores. Eso podría ser considerado dañino para sus inversiones. Es importante decir que las AFP tienen ciertas rentas; rentas que son enormes para las pocas inversiones que hacen.
Principalmente, esas rentas son producto de las comisiones que cobran por gestionar los ahorros previsionales de sus afiliados y de las cotizaciones. Entonces cuando ellos dicen que les están expropiando, se refieren a esas rentas. No dicen explícitamente: «lo que yo pierdo son las rentas que tengo, la comisión que cobro por los ingresos de los trabajadores mes a mes».
Por lo tanto, lo importante aquí es dejar claro que en una economía de mercado las rentas sobre económicas o más allá de las rentas que deberían ser las razonables para el nivel de riesgo de estas industrias, esa renta no constituye un derecho de propiedad. Entonces aquí hay que tener un poquito de cuidado.
¿Qué es lo que están perdiendo? ¿Pierden afiliados? No, porque tienen el derecho a participar también por esos mismos afiliados a una comisión menor. Entonces, lo que pierden son rentas. Pero las rentas en una economía de mercado no constituyen derecho de propiedad. Ellos recurrirán ante el CIADI, que es un foro destinado al arreglo de diferencias entre inversionistas y Estados que está en el Banco Mundial, sede Washington.
Pero, probablemente, les iría pésimo en el CIADI. Por supuesto que es una amenaza y ellos están construyendo el caso para despertar al Gobierno norteamericano y decir: «miren a Chile, nos están expropiando».
Eso ya lo han hecho otras veces. Cuando fue la expropiación del cobre en 1971, obviamente las empresas norteamericanas fueron a presionar y el Gobierno de Estados Unidos intervino.
La ACLI afirma que no se les trata justamente por la disposición que establece la licitación del 10% de afiliados. Aquí no hay expropiación porque no se les está prohibiendo a ellos participar. Si el mercado estuviese mucho más concentrado a lo que está hoy día, y si es que hay un actuar coordinado de las AFP norteamericanas para ponerse de acuerdo en variables de mercado, el Tribunal de la Libre Competencia podría resolver, dependiendo de cómo se lleve el caso, que en esas licitaciones no participen.
En mi opinión, hay mercados que funcionan relativamente bien con empresas públicas y privadas, y a eso no hay que tenerle miedo. El mercado cuando no funciona como plantean los libros de texto, tiene como una opción regular y tiene otras opciones complementarias o sustitutas, incluso la propiedad pública. Y aquí estamos hablando de un mercado que tiene siete AFP y que se le permite la entrada de inversionistas nuevos que van a hacer lo que hacen hoy día las AFP: inversión.
No hay ninguna ventaja competitiva, porque hoy día ya se licita la cartera de afiliados nuevos que entran al sistema y las AFP participan. Y no es discriminatorio decir que la única obligación es que, si la AFP participa en la licitación con un precio más bajo de las comisiones, ese precio tiene que ser válido para todos sus afiliados. Y por eso, probablemente, las AFP muy grandes no quieren participar, porque tendrían que bajar el precio a toda la cartera de afiliados que tienen. Y por eso entran nuevas AFP a muy buen precio y validan el sistema.
Me encantaría saber cuáles son las grandes inversiones que hacen los incumbentes en una industria que deja 700 mil millones de pesos de rentas y de beneficios anuales. Me parece que son mucho menos esas inversiones, porque en esos beneficios están descontadas las depreciaciones de aquellas grandes inversiones.
El Estado muchas veces tiene otra función y objetivos distintos a los de un privado. El privado busca maximizar los beneficios de su empresa. Y, por lo tanto, llega a una cierta cotización. Si son muchos, va a ser la cotización muy parecida al costo medio de la empresa. Pero cuando son pocos, es mucho más grande que el costo medio. Y eso es lo que está sucediendo en las AFP hoy día. De allí las enormes ganancias que tienen.
Porque una vez que tienen a la gente capturada, mensualmente le va cayendo el centavito. Bueno, esa cotización quizá es un 20%, un 30%, un 40% por encima de aquella que se va a dar cuando haya una licitación. Pero si entra un ente estatal, el ente estatal quizá no está interesado en maximizar beneficios. Quizá el ente estatal está interesado en maximizar el bienestar global del sistema, que ya es algo más complejo.
En la práctica, probablemente el inversionista público haría lo mismo que haría una AFP que fuera administrada por los propios cotizantes, como en otros países existe. Y la pregunta que uno se hace es ¿cuál es la dinámica de la industria cuando el nuevo entrante tiene ese otro objetivo? Si su interés es el costo medio, entonces le va a generar dinámica competitiva a la industria, mucho más grande que aquellos que maximizan beneficios.
Y eso es un temor, porque eso no podría alegarse como expropiación, porque entró alguien y bajó el precio. Pero lo quieren alegar diciendo que es estatal. La argumentación es confundir peras con manzanas, que es muy propio de sectores radicales que dicen que el Estado no debería siquiera existir en esta industria.
¿Cómo funcionaron las AFP cuando partieron? Chile ha dado muestras que es un país que respeta los derechos de propiedad, respeta las instituciones. E insisto, este cambio es dentro de la institucionalidad, este cambio es conocido por los que llegaron acá. Chile no tiene que seguir saliendo al pizarrón a demostrar que es un país que respeta los derechos de propiedad.
Y, ciertamente, si es que se da una dinámica más competitiva en la industria, van a bajar las comisiones, ya no va a haber tanta aseguradora norteamericana queriendo entrar al mercado AFP en Chile. Pero eso es más bien una reacción propia, porque el mercado ya no da tanta renta como daba.
Pero de aquí a que un inversionista minero, un inversionista tecnológico, dijera: ´Chile se convirtió en Venezuela´, por favor. Esto es un pataleo de unos pocos empresarios que ven que sus derechos de rentas se están viendo amenazados.
Hay mucha gente a la que le preocupa, a mí no. A mí lo que me preocupa es que entren extranjeros que intenten meter a sus gobiernos para lograr beneficios. Como creo que está siendo este caso. Eso está fuera de la regla del mercado. Y parte de las reglas del juego es que, cada cierto tiempo, se hacen cambios legales. Meter al gobierno, y sobre todo un gobierno que ha dado muestras de que puede introducirse a la economía de mercado, porque lo único que le importa son las rentas de empresas norteamericanas, quizás nos hace cuestionar a muchos más sobre lo qué hacen los norteamericanos acá en Chile.
Cuando se aprobó la entrada de capital extranjero a la industria de las AFP, dijimos bienvenidos todos, y jugamos con las reglas del mercado. Pero si ellos no quieren jugar con las reglas del mercado, ahí yo me cuestiono si vale la pena tener este tipo de empresas acá. Esto no es la guerra fría, no es la hegemonía de Estados Unidos en la época de Ronald Reagan o Bush padre.
Esta es una época en donde un gran actor que no existía en aquella época, que es China, podría venir también a invertir acá. También está Japón, están los países de la Unión Europea, o sea, ¿nos afectaría que el gobierno norteamericano se ofendiera?
Por último, en la carta aseguran que esta reforma perjudica la seguridad financiera a largo plazo de los trabajadores, poniendo como ejemplo que obligaría a los gestores de inversión a tomar decisiones subóptimas, que desalentaría la inversión en instrumentos financieros de largo plazo, el hecho de licitar cada dos años el 10% de la cartera de afiliado.
Las AFP eligen su portafolio pensando en que los trabajadores que ingresan van a quedarse hasta los 60, 65 años y, por lo tanto, los fondos que tienen los invierten en activos de más largo plazo. Además, para asegurar que haya dinero efectivo para poder traspasar cuando alguien se cambia, el sistema les obliga a que haya un encaje. Esto significa que no pueden invertir un cierto porcentaje de los fondos que tienen.
Tienen que mantener guardados líquidos, de manera que si un trabajador dice me jubilo o me cambio de AFP, haya un traspaso efectivo de dinero. Lo planteo por lo siguiente: En este cambio de ley, el encaje bajó, con lo cual hay más ganancia para las AFP, van a poder invertir más, van a tener menos dinero en encaje. Entonces, lo primero es que hay un beneficio que ellos no mencionan que es la reducción del encaje.
Lo segundo, es que no todos los trabajadores se van y ahí queda el encaje en la AFP. Y las AFP invierten óptimamente, sin restricciones, en función del perfil de sus afiliados. Si tienen afiliados jóvenes probablemente invierten a más largo plazo. Si ven que tienen afiliados no tan jóvenes, tienen que asegurar que los fondos no sean tan volátiles. Por lo tanto, tiene que ser un mix de portafolio. No todo se tira a largo plazo.
¿Y qué es lo que sucede con esta reforma? Le están diciendo, mire, yo sé que un porcentaje bajo de sus afiliados se va, pero ahora se va a ir un porcentaje más grande. Y, por lo tanto, va a tener que asegurarme que va a tener el dinero líquido cuando yo licite el 10% de los afiliados al sistema. Y si usted no se lo gana, tiene que hacer el traspaso de fondos. Entonces, es un mercado que debería obligar al que quiere mantener afiliados a apostar por menores comisiones, por menor precio.
Entonces, ¿es subóptimo? No lo sabemos. Puede ser que se mueva en el margen de la optimalidad de las inversiones. Me refiero en el margen a que es una restricción que ya tienen, que es cuántos trabajadores ellos creen que se le van a ir en los próximos dos años, hoy día quizás eso va a aumentar.
Pero para los trabajadores, la buena noticia es que se van a ir en la medida en que alguien les bajó la comisión, y si les bajó la comisión es un beneficio para los trabajadores y en el neto es imposible que lo que les perjudica sea más grande que el beneficio que obtienen pagando menos comisión porque si no, no se cambiarían. Entonces, eso de nuevo es un argumento falaz.
El tratar de meter en este baile a los trabajadores para que ellos también reclamen diciendo que es malo, lo que no va a suceder. No, es un argumento malo.
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