La sociedad capitalista exige que los individuos tomen continuamente decisiones financieras, las cuales, en mayor o menor grado, pueden afectar el futuro de cada persona. Desde niños, tenemos que distribuir adecuadamente nuestra mesada; al comienzo de nuestra vida laboral, debemos saber administrar nuestro salario, empezar a tomar decisiones de ahorro e inversión, lo mismo que de endeudamiento. Todo esto requiere de una adecuada educación financiera porque cualquiera de estas decisiones puede impactar considerablemente, de forma positiva o negativa, el logro de las metas personales.
La Educación Financiera y su Creciente Relevancia
La educación financiera ha venido tomando mayor relevancia en las últimas décadas. Diferentes factores sociales, económicos y demográficos han impulsado esta tendencia. Dentro de estos se pueden mencionar:
- Endeudamiento creciente por parte de individuos debido a mayor oferta de créditos.
- Aumento en oferta y complejidad de elementos financieros.
- Aumento de la inestabilidad laboral.
- Aumento de la esperanza de vida.
- Reducción de coberturas públicas de pensiones.
En este contexto, una adecuada educación financiera es imperativa para mejorar el estándar de vida de los individuos.
Según algunos expertos, fue precisamente la carencia de la misma la principal causa de la última crisis económica en Estados Unidos y Europa, originada en el mercado inmobiliario. No se pueden desconocer los abusos del sistema financiero, pero fueron finalmente las personas naturales quienes tomaron la decisión de solicitar deudas por encima de sus posibilidades, adquirir una vivienda inflada de precio o invertir en títulos basura desconociendo la calidad de la inversión.
Definición de Educación Financiera
La educación financiera es definida como el proceso mediante el cual los usuarios comprenden mejor los productos y riesgos financieros, desarrollando habilidades para tomar decisiones mejor informadas con los riesgos que estas decisiones acarrean. Dada su importancia, debe ser impartida a los ciudadanos de cualquier edad ya que se trata de un proceso continuo a lo largo de toda la vida, donde se recomienda empezar desde una temprana edad.
La mayoría de países desarrollados han implementado diversas estrategias donde, pese a los altos niveles de ingreso y estándares educativos, es clara la deficiente educación financiera de las personas, evidenciada por las diferentes crisis económicas. Es así como la Comisión Europea en un informe para el mercado común anunciaba la educación financiera como componente esencial de su labor para asegurar que el mercado único pueda aportar beneficios directos a sus ciudadanos, especialmente capacitándolos no sólo para buscar los mejores servicios financieros, sino también para comprender algunos conceptos básicos esenciales de las finanzas personales.
También se tienen medidas en países emergentes, uno de ellos es Colombia, donde el Ministerio de Educación apoyado por la asociación bancaria del mismo país, desarrollaron un plan para promover la educación financiera desde la escuela con el propósito de desarrollar en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias para la toma de decisiones financieras cotidianas. En concordancia con la regulación vigente en el país, cada establecimiento educativo deberá definir la forma de articular la educación financiera a su proyecto educativo institucional.
A pesar de estos esfuerzos, las estadísticas siguen mostrando una historia diferente. Mientras el 90% de los estudiantes quieren aprender finanzas, el 80% de los profesores no se siente apto para enseñar esta asignatura. Kiyosaki reporta la existencia de una crisis educativa por la ausencia de educación financiera en las escuelas, lo cual fue corroborado por grandes economistas, incluyendo el expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, quien también enunció a la ignorancia financiera como la principal causante de la crisis financiera del año 2008.
Importancia y Efectos de la Educación Financiera
La educación financiera entrega herramientas a las personas para tomar decisiones efectivas que permitan mejorar su bienestar económico. Su importancia es cada vez mayor dado el número creciente y complejo de productos que ofrecen los mercados financieros, con el fin de atender las necesidades de rentabilidad de una población cada vez más preocupada por los cambios en los sistemas de pensiones que les impone el reto del retiro a mayor edad con unos menores ingresos. La amplia gama de productos que ofrecen mayor rentabilidad han hecho caer a los más incautos y consecuencia de ello ha sido la última burbuja hipotecaria y del mercado de valores con los resultados conocidos especialmente en la población más vulnerable.
La educación financiera parte de una adecuada planeación financiera que le permita a las personas elaborar el plan de acción para cumplir sus objetivos personales tanto en el corto, como mediano y largo plazo. El plan va a determinar qué hacer, cómo hacerlo, cuánto tiempo tardará y la viabilidad real que tiene para poder conseguir lo que quiere.
La educación financiera comprende tres aspectos clave:
- Adquirir un conocimiento adecuado en materia de finanzas.
- Desarrollar las competencias que permitan utilizar los conocimientos en beneficio propio.
- Ejercer la responsabilidad financiera mediante una gestión adecuada de las finanzas personales.
De esta forma, la importancia de la educación financiera no se limita a las personas mayores, sino que se debe empezar a tomar conciencia de la misma desde la niñez haciendo énfasis en cada una de las fases del ciclo escolar hasta llegar a la universidad. En los últimos años se ha hecho más evidente la importancia de la misma tanto en las economías emergentes como desarrolladas debido a la mayor longevidad de la población y unos mercados financieros, cada vez más especializados con un mayor número de productos financieros, que atraen a los ciudadanos con expectativas de grandes rentabilidades. En consecuencia, la educación financiera se ha convertido en un elemento importante de estabilidad económica y desarrollo en todos los países.
La Cultura del Ahorro y la Inversión
El punto de partida de la educación financiera es la cultura del ahorro y la inversión, a través de la misma se podrá realizar una adecuada planeación que permita conseguir las metas fijadas en el futuro. El éxito de estas metas requiere que independiente del nivel de ingresos, cada individuo adopte la costumbre de ahorrar como mínimo entre el 10% y 20% de sus ingresos brutos. Esto se logra con un ejercicio de análisis de ingresos y egresos, donde se dé prioridad a los gastos más importantes de tal forma que quede una cantidad suficiente para ahorrar dentro del rango recomendado. Luego se hace necesario invertir adecuadamente esos ahorros de tal forma que se pueda obtener la mejor rentabilidad con un nivel de riesgo adecuado.
Se requiere por lo tanto del conocimiento de los mercados financieros con productos que van desde una cuenta de ahorros, certificados de depósito a término, pasando por inversiones en bolsa de valores hasta productos más exóticos que se encuentran en el mercado de derivados. Entre más sofisticado y complejo sea el producto se puede lograr una mejor rentabilidad pero acompañada también de un riesgo mayor.
La Necesidad de Mejorar los Ingresos a la Edad de Retiro
Cada vez se escuchan más noticias sobre las crisis de los sistemas de pensiones en gran parte de los países tanto emergentes como desarrollados. El déficit pensional en los sistemas públicos tiene un peso notable en los presupuestos de los estados incrementando el endeudamiento y afectando otras inversiones sociales. Como resultado se está transfiriendo la responsabilidad de la pensión por vejez a los fondos privados donde el mismo ciudadano es responsable de la edad de retiro y los ingresos a recibir cuando ello ocurra. Algo similar ocurre con los servicios de salud, cada vez más deficientes y costosos que obliga a las personas a adquirir programas y seguros complementarios.
Un análisis de las principales características de los sistemas de pensiones basados en cuentas de ahorro individual es realizado por Mamani y Garay (2010). Se hace énfasis en el modelo chileno, pionero en Latinoamérica y que ha sido el referente para las reformas en otros países como México, Perú y Colombia. Se resalta como el sistema chileno ha traído más ventajas que desventajas para el estado, debido a que parte de esos recursos se utilizan para la construcción de obras públicas y han sido un apoyo importante para la reactivación del mercado de capitales. Sin embargo, se critica la falta de solidaridad del sistema que hacen necesarias reformas al mismo.
Estas reformas se hacen cada vez más necesarias dado que el aumento de las expectativas de vida de la población se ha reflejado en unos menores ingresos para quienes han llegado a la edad de retiro. Estos ingresos, que en muchos casos son inferiores al 50% del último salario devengado, obligan a que cada persona desde el comienzo de su vida laboral, empiece a planificar como va a compensar esta drástica disminución en los ingresos a la edad de retiro.
El déficit fiscal existente especialmente en los países emergentes, ocasionado en gran parte por problemas de endeudamiento y carga pensional; ha sido el causante de la afectación de otras inversiones prioritarias como salud y educación. No se puede desconocer el papel de la educación pública en aliviar el alto grado de inequidad existente en las economías emergentes, pues es a través de la misma que las personas de menores ingresos pueden aspirar a mejorar su calidad de vida.
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