La fibromialgia es una enfermedad reumática de origen desconocido, que afecta preferentemente a mujeres y produce diversos síntomas, entre ellos dolor, alteración en el sueño, depresión y fatiga, afectando todos los aspectos de la vida del paciente.
En la práctica clínica, el diagnóstico se realiza según los criterios de la American College of Rheumatology (ACR), y está clasificada dentro de las enfermedades reumáticas, como un trastorno extraarticular. Los criterios de la American College of Rheumatology (ACR) de 1990 para la clasificación del síndrome de fibromialgia la definen como dolor difuso durante más de tres meses, con dolor a la palpación en al menos 11 de los 18 puntos específicos sensibles a la palpación del cuerpo.
Para complementar el diagnóstico, en la práctica clínica se utilizan diversos cuestionarios para obtener una evaluación multidimensional del paciente. Es por esta razón que se creó en el año 2010 una herramienta de evaluación de carácter multidimensional, específica para los pacientes con fibromialgia, llamado Combined Index of Severity of Fibromyalgia (ICAF).
Este estudio realizado entrega una nueva herramienta de evaluación más completa, aplicable en un tiempo breve y entendible. Esto se establece como una herramienta complementaria para el diagnóstico en la práctica clínica y en el ámbito de la kinesiología, que nos permite evaluar a los pacientes antes y después de un tratamiento, entregando información específica de los pacientes con fibromialgia, por el hecho de ser una herramienta multidimensional.
Las herramientas de evaluación más utilizadas a nivel mundial para evaluar la calidad de vida y capacidades funcionales en pacientes con fibromialgia son el SF-36 y el FIQ. Cabe señalar que el SF-36 es un instrumento que se encuentra adaptado a la sociedad chilena, pero no así el FIQ, que es una herramienta que entrega una evaluación global, pero no multidimensional.
Para acceder a la muestra, se solicitó autorización a la Directora de la Corporación de Fibromialgia Chile (COFIBROCHILE), Sra. Las pacientes que no asistieron a los talleres el día de la presentación o cuyas citas no coincidían con el tiempo destinado para la recolección de datos fueron contactados vía telefónica para programar una cita a domicilio, con el objetivo de aplicar exclusivamente la entrevista personal y el ICAF. Con el fin de recoger los antecedentes relevantes para este estudio, no incluidos en el cuestionario (antecedentes personales, mórbidos, generales y de la enfermedad), se desarrolló una ficha de antecedentes generales, para luego aplicarla a cada sujeto.
Posteriormente, una vez terminada la aplicación de la ficha de antecedentes personales, se aplicó el cuestionario ICAF. Esto se realizó de manera autoaplicada y si el sujeto tenía alguna duda respecto de algún ítem, consultaba a los evaluadores para aclararla. La instrucción dada fue que completaran toda la información requerida por la ficha en primer lugar y luego que respondieran a todos los ítems que componen el cuestionario ICAF. El tiempo de aplicación de ambos instrumentos fue de 20 minutos.
Entre los sujetos de estudio fueron seleccionados aquéllos con diagnóstico de fibromialgia y que estuvieran asociados a COFIBROCHILE. El total de inscritos en la Corporación corresponde a 230 pacientes, de los cuales 104 son pacientes activos (están en contacto con la Corporación, cancelan sus cuotas y participan en las actividades y talleres). De estos últimos, son 99 mujeres y 5 hombres, con una media de edad de 48 años. De los 104, 46 pacientes no fueron localizados y 14 se negaron a ser evaluados.
Se utilizó programa Microsoft Excel 2007 para la construcción de la base de datos, correspondiente a registro y análisis de la información recolectada. Para el análisis de los datos y obtención de medidas descriptivas (medias y percentiles) se utilizó paquete estadístico STATA 11.0. A continuación se presenta la descripción de antecedentes sociodemográficos de las pacientes de COFIBROCHILE (Tabla 1). En total, fueron 43 pacientes mujeres, con una edad media de 48 años, con un rango de edad (27-85 años) y una media de 5,5 años con la patología (rango 0-16 años). Presentaban un peso promedio de 67 kilos (rango 45-92) y una talla promedio de 1,6 m., lo cual arroja un IMC promedio de 26,3.
En la Tabla 3 podemos mencionar que los tratamientos que las pacientes recibieron durante el 2011 fueron farmacológico (87%), psicológico (65%), kinesiológico (14%) y otras terapias (58%). En cuanto a los tratamientos farmacológicos, los que reciben con mayor frecuencia son: AINEs y anticonvulsivantes, con un 46,5%; seguido de opioides menores (Tramadol) y antidepresivos, con un 32,5%.
En la Tabla 4 se aprecian los puntajes del ICAF por factores y por el total. El factor físico presenta un puntaje ICAF según percentil 50 de 48,73, lo cual es una DS de -1,27 más bajo de la media de 50 (Puntuación T=50, DS=10). Se destaca el puntaje mínimo de 14,48 puntos y el máximo de 67,34. El factor emocional presenta un puntaje ICAF de percentil 50 de 48,24, que se aleja una DS -1,76 más bajo de la media 50 (Puntuación T=50, DS=10). Se destaca el puntaje mínimo de 32,97 puntos y el máximo de 72,09.
En relación al factor de afrontamiento activo, se presenta un puntaje ICAF de percentil 50 de 55,41 puntos, que se aleja una DS de 5,41 puntos más alto que la media de 50 (Puntuación T=50, DS=10). El último factor correspondiente al afrontamiento pasivo nos muestra un puntaje ICAF de percentil 50 de 47,16, el cual se aleja una DS -2,84 más bajo respecto a la media de 50 (Puntuación T=50, DS=10), con un valor mínimo de 28,40 y un máximo de 72,90. Respecto a los percentiles 25, se puede destacar que los puntajes obtenidos no son inferiores a los 40 puntos, excepto el factor emocional que presenta 39,65 puntos.
Los resultados obtenidos en los percentiles 75, se pueden destacar que los puntajes no son superiores a los 60 puntos, a excepción del factor afrontamiento activo, que presenta 62,06 puntos. La interpretación de los resultados se efectuó con la asesoría del Dr. Los resultados del puntaje por factores y total ICAF son cercanos a la media estandarizada de referencia (Figura 2). Lo mismo ocurre al exponer los resultados del segundo estudio (8), donde se aplicó una evaluación antes de aplicar un tratamiento, siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Reumatología (3) y luego aplicaron otra evaluación, 3 meses después del tratamiento.
Los resultados de las medias son similares en los factores físico, emocional y afrontamiento pasivo. En el factor de afrontamiento activo existe una leve diferencia de puntuaciones medias. En cuanto a la descripción sociodemográfica, los resultados son semejantes a estudios extranjeros (11). En relación a características como la edad media de 47 años que presentan las pacientes, 5,5 años con la patología, estado civil, número de hijos 2 y el 89% con al menos 12 años de estudio, son semejantes al estudio realizado por Ubago M.
En nuestro estudio, el especialista que diagnostica y trata a los pacientes con fibromialgia es principalmente el Reumatólogo, seguido del Traumatólogo y el Médico General. Respecto a los fármacos más utilizados, son anticonvulsivantes, antidepresivos y AINEs (17). Por el contrario, en un estudio realizado en la Unidad del Dolor del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, se propone la utilización de una terapia farmacológica que considere la asociación de opioides y gabapentoides como tratamiento de primera elección en pacientes con diagnóstico de fibromialgia (9).
Las comorbilidades, como colon irritable, artrosis, artritis reumatoide, hipertensión arterial y depresión, son frecuentes de encontrar como patologías asociadas con la fibromialgia y se pueden presentar varios de estos procesos en un mismo paciente. Los pacientes con fibromialgia presentan mayor comorbilidad no reumatológica, como hipertensión arterial, hipercolesterolemia, alergias, etc., pero no existe evidencia de que la fibromialgia se asocie con un aumento de comorbilidad de enfermedades cardiovasculares o infecciones.
Hay dos líneas de tratamiento principales en este estudio: farmacológica y psicológica y, en menor medida, kinesiológica. En cuanto a los antecedentes económicos, se presenta una situación económica regular auto-reportada, siendo otro miembro de la familia el sustento principal. Se describen en la literatura factores contribuyentes a la repercusión socio-laboral, los cuales son la percepción del dolor, el malestar generalizado y la pérdida de la función corporal.
La recurrente solicitó en sede judicial el reconocimiento de una minusvalía de al menos un 53%, para poder ser beneficiaria de una pensión por discapacidad. Señala que “(…) lo que pretende la parte recurrente supondría valorar doblemente las alteraciones que tanto en la esfera física como en la psíquica presenta la demandante. En efecto, en el caso que nos ocupa tanto el Médico forense como la Juzgadora de instancia han valorado y puntuado ya el cuadro de limitación física que a nivel cervical, lumbar, de hombro y miembro superior derecho presenta, así como la repercusión que en su salud mental producen las dolencias que padece y la historia de maltrato que arrastra.
En definitiva, el Tribunal concluye que “(…) si el legislador hubiera entendido que la fibromialgia debiera ser incluida en el baremo a fin de ser valorada de forma independiente, no hubiera dejado pasar la oportunidad que la promulgación del nuevo sistema de valoración le brindaba, no creyendo que sea a nosotros a quienes corresponda hacerlo.
Agradecemos a todos quienes hicieron posible el presente estudio. A Ximena Galleguillos, Directora de la Corporación de Fibromialgia Chile. A todas las pacientes que aceptaron participar en esta investigación, por su disposición y buena voluntad. Al Sr. Jaime Leppe Zamora, por creer en este estudio y ser un pilar fundamental en su desarrollo. Al Dr. Javier Rivera, perteneciente a la Unidad de Reumatología del Hospital Universitario Gregorio Marañón, quien brindó su ayuda desde Madrid. Carmen Gloria Altamirano Lara.
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