El análisis del sueldo mínimo es un tema crucial para entender la calidad de vida y la desigualdad económica en diferentes países. A continuación, se presenta un panorama del ranking del sueldo mínimo a nivel mundial y en Latinoamérica, con especial atención a la situación de Chile.

Chile en el Contexto Mundial

Chile ha figurado entre los países con mayor libertad económica. En 2025, alcanzó el puesto número 18 en el ranking mundial de libertad económica de la Fundación Heritage, destacándose como el segundo mejor clasificado de América, solo por detrás de Canadá.

Este año, Chile logró mejorar su puntaje, alcanzando 73,2 puntos, en comparación con los 71,1 puntos obtenidos el año anterior, lo que le permitió ascender del puesto número 21 al Top 20. Los factores evaluados incluyen el Estado de derecho, el tamaño del gobierno, la eficiencia regulatoria y la apertura de mercado, áreas clave que contribuyen al bienestar económico del país.

Entre los aspectos más destacados que han favorecido la mejora de Chile en este índice se encuentran la moderación en los resultados inflacionarios y la mejora en el subíndice de libertad laboral, gracias a la ley de las 40 horas que introduce flexibilidad laboral.

Situación Salarial en Chile

La Fundación SOL presenta su último estudio “Los Verdaderos Sueldos de Chile: Panorama actual del valor de la Fuerza de Trabajo usando la ESI 2022”. De acuerdo a los recientes datos entregados por la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2022, se puede concluir que en Chile se registra un considerable atraso salarial, que va más allá de las consecuencias negativas que ha generado la pandemia mundial COVID-19.

Uno de los datos concluyentes es que, el 50% de las personas que trabajan remuneradamente en Chile gana menos de $503 mil y 2 de cada 3 trabajadores y trabajadoras menos de $700 mil líquidos. La Encuesta Suplementaria de Ingresos 2022, reportó que el ingreso promedio mensual fue $757.752, además de que el 69,2% de la fuerza de trabajo ocupada percibe un ingreso de la ocupación principal por debajo del promedio.

La investigación señala además que, a noviembre de 2022, la línea de la pobreza por ingresos en Chile para un hogar promedio de 4 personas, es de $572.269. Si consideramos sólo a las personas asalariadas del sector privado que trabajan una jornada de 40 horas o más, el 48,5% no podría sacar a un hogar promedio de la pobreza.

“Específicamente, el 55,3% del total de personas ocupadas en Chile, no podría sacar a un hogar promedio de la pobreza. La cifra asciende a 62,4% en el caso de las mujeres y 50% para los hombres. La situación de las mujeres es mucho más crítica, el 72 % de las mujeres que tienen un trabajo remunerado gana menos de $700 mil líquidos.“

“En promedio y sin controlar factores observables, la brecha de ingresos entre los hombres y las mujeres es de $217.078 mensuales. La otra cara de los bajos niveles salariales, es la del endeudamiento.

Según los datos del 40º Informe de Deuda Morosa de la Universidad San Sebastián - Equifax - en el primer trimestre de 2023, en Chile se registraron 4.050.039 deudores morosos. El monto promedio de la morosidad es de $2 millones.

Al analizar los datos según categoría ocupacional, se concluye que en promedio, las personas que trabajan en el sector público ganan un 1% menos que aquellas que trabajan en grandes empresas del sector privado. De igual manera, es importante constatar que mientras el 32,3% de los y las asalariadas del sector privado registran educación superior universitaria y/o postgrados, en el caso de las y los asalariados del sector público alcanza a 52%, es decir, un 61% más.

El informe señala además que, las personas asalariadas contratadas por grandes empresas (aquellas que tienen más de 200 personas ocupadas) registran salarios más altos, sin embargo, el 50% de las personas asalariadas gana menos de $696 mil y sólo el 30% supera $1 millón líquido al mes. Esta situación da cuenta que el atraso salarial señalado al comienzo se extiende a lo largo de las distintas unidades productivas.

Durán afirma que “un 53% de los trabajadores y trabajadoras asalariadas en Chile gana $600 mil líquidos o menos y se podría concluir que gran parte de este grupo son contratados y contratadas en micro y pequeñas empresas. No obstante, cuando nos concentramos en quienes están por debajo de este umbral, se puede apreciar que, el 32,3% pertenece a la gran empresa y el 17,5% a la mediana empresa, vale decir, prácticamente el 50% de los asalariados y asalariadas en Chile que ganan $600 líquidos o menos trabajan en empresas de mayor tamaño”.

En Chile se registran 458 mil personas subempleadas, y el 50% gana menos de $241 mil. Se estima, además, que existen más de 1 millón de personas empleadas bajo un régimen de trabajo externalizado, es decir subcontratación y suministro. “Por lo general la relación laboral tercerizada arroja resultados salariales más débiles, en comparación con las personas que se encuentran directamente contratadas por la empresa. La brecha salarial, sin controles por variables observables, llega a los $171.885 mensuales.

Comparación con Países de la OCDE

Al comparar a Chile con los países de la OCDE, se observa que el salario anual de $103.265.772 (pesos chilenos), equivalente a US$252.505 (ajustado por paridad del poder adquisitivo, PPA) es el más alto del grupo. Le siguen en la lista países como Estados Unidos, con US$174.000 (PPA); Italia, con US$173.488 (PPA); y Japón, con US$140.263 (PPA).

Chile ocupa el primer lugar al comparar la diferencia entre el sueldo de los parlamentarios con el PIB per cápita (11,8), seguido por Turquía (6,3), México (5,6) e Italia (5,1). En el caso de la relación entre dieta parlamentaria e ingreso mínimo, Chile ocupa el segundo lugar, ya que los parlamentarios perciben 40 veces el ingreso mínimo, solo superado por México, donde esta diferencia es de 55,8 veces.

A partir del 1 de enero de 2025, el sueldo mínimo en Chile tendrá un reajuste que superará los $500 mil pesos. Se estima que el reajuste será entre $11 mil y $12 mil pesos. Este aumento responde a la variación acumulada del índice de Precios al Consumidor (IPC) entre julio y diciembre de este año.

Ranking de Salarios Mínimos en Latinoamérica (Estimaciones 2024-2025)

De acuerdo con el valor del dólar actual, el ranking de salarios mínimos en América Latina se encuentra conformado de la siguiente manera:

  • Costa Rica: US$ 704 (aumento esperado a US$ 721 en 2025)
  • Uruguay: US$ 509 (aumento confirmado a US$ 654 en 2025)
  • Chile: US$ 505 (aumento esperado a US$ 515 a partir del 1 de enero)
  • Honduras: US$ 518 (promedio, con el sueldo más bajo en US$ 337)
  • Ecuador: US$ 460 (aumento a US$ 470 en 2025)
  • Guatemala: US$ 424 (sectores no agrícolas), US$ 439 (sectores agrícolas) (incrementos del 6% y 10% respectivamente para 2025)
  • México: US$ 363 (general), US$ 547 (Zona Libre de la Frontera Norte) (aumento del 12% para 2025)
  • Bolivia: US$ 360
  • Paraguay: US$ 358 (ajuste salarial a definirse a mediados de 2025)
  • Panamá: US$ 340 (depende del sector económico)
  • República Dominicana: US$ 318
  • Colombia: US$ 294 (aumento a US$ 322 en 2025)
  • Perú: US$ 273 (nuevo sueldo mínimo de US$ 301)
  • Argentina: US$ 271 (aumento a US$ 287 en marzo de 2025)
  • Brasil: US$ 226
  • El Salvador: US$ 365 (sectores del comercio e industrias, sin modificaciones recientes)

Salarios y Clase Alta en Chile

En Latinoamérica, Chile es el país en el que se requiere el mayor nivel de ingresos mensuales para poder ingresar a la élite económica, la clase alta. Según datos de diversos centros estadísticos, se requiere un sueldo mensual de US$5.864.

El porcentaje de la población que se ubica en la élite económica de Chile es de apenas un 1,8% del total, muy alejado de la proporción en países como Uruguay, Argentina, Brasil y Venezuela.

En octubre, se observó un aumento en los salarios reales de 3,5% en relación al mismo mes del año pasado y de 2,8% en lo que va del año. Según una encuesta, en agosto los salarios de los chilenos promediaban $757.752, equivalente a apenas US$886.

Las cifras revelan que sólo 2,4% de las personas con trabajo recibían un sueldo igual o superior a los $3 millones, que son US$3.508, superior al nivel mínimo de remuneración mensual para entrar en la clase alta de todos los países en cuestión, excepto por México, Venezuela y, por supuesto, Chile.

Subsidios al Salario Mínimo: El Caso de Chile y Canadá

Debido a que algunas empresas de menor tamaño no tienen la suficiente capacidad para solventar los mayores costos que significa elevar esta remuneración, el Ejecutivo propuso entregar un nuevo subsidio a las empresas, que acompañe los incrementos del ingreso mínimo, extendiendo el de $32 mil que estuvo vigente hasta abril de este año, manteniendo la misma estructura y diseño de lo aprobado en 2022, pero con algunos cambios en los montos de la ayuda por trabajador.

Esta política pública que comenzó en la negociación del salario mínimo del año pasado genera debate entre los expertos, quienes en general no son partidarios de este tipo de instrumentos, que por lo demás casi ningún país lo utiliza tal como está diseñado en Chile.

De hecho, de acuerdo a un análisis comparado realizado por los economistas del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), Juan Bravo y José Acuña, a nivel de la región Chile es el único país que tiene este tipo de subsidios. Ahora, si el análisis se extiende a los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) sólo Canadá lo aplica.

Juan Bravo, explica que el hecho que se esté pagando este tipo de subsidios significa que “el incremento en términos reales está muy desalineado del crecimiento de la productividad laboral, por lo que, de no mediar el subsidio, habría un efecto negativo relevante sobre la generación de empleo asalariado formal en el sector privado”.

Para el economista, “la fórmula de reajuste del salario mínimo debería considerar datos cuantificables, esto es, la inflación y el crecimiento de la productividad laboral”. En ese sentido, menciona que “es muy importante que el reajuste esté alineado con los parámetros técnicos, pues la mayoría de la evidencia empírica para Chile encuentra que los reajustes salariales en términos reales que están desalineados del crecimiento de la productividad laboral, generan efectos adversos en el empleo, en particular de aquellos segmentos con menor experiencia laboral y menor nivel educativo”.

Jorge Hermann, economista de Hermann Consultores y académico de la Universidad de Chile, añade que “el gobierno reconoce que las pymes no pueden abordar un alza del 22% anual en el salario mínimo, cuando entrega un subsidio a la pyme para amortiguar algo del alza”.

Otro punto de vista entrega el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, Pablo González, quien sostiene que “los salarios reflejan productividad. Aquí hay un problema de fondo que requiere de una política más estructural: ¿qué falta para que esas personas puedan aumentar su productividad y se alejen de esa línea marcada por el salario mínimo? En esto, los programas de capacitación eficiente son fundamentales para el largo plazo, para la reconversión de la fuerza laboral”.

Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, quien puntualiza que “es reflejo que ese salario no es coherente con la realidad de las pequeñas y medianas empresas. Introduce una distorsión que lleva a una mala asignación de recursos.

Los expertos afirman también que lo más eficiente es entregar subsidios directos a los trabajadores y no a las empresas, ya que eso refleja que esa empresa no es lo suficientemente productiva, o bien que el salario es más alto de lo que la economía es capaz de pagar.

Bravo argumenta que “sería mucho más eficiente y más barato incrementar el salario mínimo en base a los parámetros técnicos y, al mismo tiempo, a través de la política social entregar subsidios para asegurar que todos los trabajadores de jornada completa alcancen la línea de pobreza”.

Hermann suma reparos a este instrumento: “Los subsidios pueden afectar la estructura de costos e ingresos de una empresa, alterando tanto sus propias decisiones estratégicas, como las de sus competidores.

La experiencia canadiense

De acuerdo al análisis del OCEC-UDP, en el caso de Canadá, la provincia de Manitoba implementó un programa de subsidios para empresas “pequeñas” (hasta 100 trabajadores) con el objetivo de amortiguar el incremento del salario mínimo por hora anunciado en octubre de 2022. Este programa entrega a las empresas un subsidio de $0,50 dólares canadienses por hora por trabajador, cuya cobertura llega a un máximo de 20 personas por empresa en un periodo de seis meses, de forma retroactiva desde el 1 de octubre de 2022 al 31 de marzo de 2023.

Para Bravo, este caso permite extraer algunas lecciones sobre el diseño e implementación de este tipo de subsidios. “Las autoridades tuvieron que hacer correcciones debido a que el proceso inicial para realizar el cobro del subsidio era tan engorroso que la cobertura era mínima. Además, los empleadores que pagaban salarios levemente mayores al mínimo se quejaban de que a ellos no les llegaba ninguna ayuda. Esto es clave, porque dependiendo del diseño, estos subsidios pueden desincentivar a los empleadores a pagar salarios más altos a pesar de poder hacerlo.

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