Desde hace más de 25 años, el debate sobre la flexibilidad laboral ha permeado tanto la agenda pública como la privada en Chile. Esta discusión se intensificó en el tiempo de pandemia por Covid-19, enfocándose en los beneficios y/o externalidades que brindaba esta modalidad de trabajo.
Como cualquier fenómeno social, el teletrabajo ha sido estudiado profusamente, y desde diferentes disciplinas y enfoques teóricos. Diversas hipótesis han sido centro de análisis, entre ellas si la modalidad es adaptable a todo tipo de organización o bien si en su cobertura esta deba alcanzar a todo tipo de trabajador, si esta modalidad contribuye a los beneficios económicos de las organizaciones, etc.
La presente investigación se abocó al estudio del teletrabajo, explorando su desarrollo como modalidad laboral, sus atributos distintivos, beneficios y restricciones. Con el propósito de entender su adopción a nivel territorial, se examinó su tasa de uso en diversos contextos, incluyendo Chile, durante el periodo 2016-2021.
Orígenes y Evolución del Teletrabajo
Antes de la industrialización, el trabajo en el hogar o en el domicilio pareciera haber sido una práctica habitual. Se constató que en periodos de inestabilidad económica, problemas de transportes, crisis energética y medio ambiental, políticas, programas y prácticas laborales que otorgaban mayor flexibilidad laboral favorecían la retención y el compromiso del personal y, por tanto, el teletrabajo tomaba un nuevo impulso en las últimas dos décadas del siglo XX.
A lo largo de la historia, la organización del trabajo y la fuerza laboral han estado profundamente influenciadas por variaciones sociales, políticas, económicas y tecnológicas. Desde la era preindustrial, cuando el trabajo en el hogar era la práctica habitual y hasta la revolución industrial, que propició la concentración de la producción en centros urbanos, ha ocurrido una transformación significativa en las dinámicas laborales.
La revolución de la información y el desarrollo de las tecnologías digitales han replanteado las formas de trabajo, dando lugar al teletrabajo, un concepto acuñado por Jack Nilles en la década de 1970. La pandemia por Covid-19 acentuó este fenómeno, convirtiéndolo en una estrategia esencial para la continuidad de las actividades comerciales y sociales, a pesar de las tensiones y desafíos que presentó.
Impacto de la Pandemia en el Teletrabajo
La irrupción del SARS-CoV-2 tuvo un impacto significativo en todos los aspectos de la sociedad (en lo económico, político, social, sanitario, laboral y sindical). La pandemia generó tensiones y desafíos sin precedentes. A medida que las economías mundiales intentaban adaptarse a las nuevas circunstancias, el teletrabajo se consolidó como una herramienta fundamental para mantener la continuidad de las operaciones comerciales e institucionales.
Como ocurrió en todo el mundo, para los trabajadores de la UE y a propósito de la pandemia la modalidad de teletrabajo se convirtió en algo usual llegando a establecer que (Eurofound, 2020) del 40% lo hizo a tiempo completo.
Definición y Tipos de Teletrabajo
A pesar de la falta de un consenso sobre una definición universal del teletrabajo, diversas conceptualizaciones destacan su naturaleza como una modalidad laboral que permite a los empleados acceder a sus actividades desde ubicaciones remotas, gracias al uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Así, el trabajo a distancia incluiría cualquier situación en la que el empleado esté físicamente separado del empleador (descentralización física de las funciones), así como el trabajo fuera de la oficina (sea en el domicilio o el trabajo móvil).
- El trabajo en el domicilio (habitualmente referido al hogar) se realiza generalmente apoyado de un computador personal y conectado a redes de ordenadores (servidores) situados en otro lugar espacial.
- Los teletrabajadores móviles (itinerantes), se desplazan y se desempeñan dependiendo del lugar en que se encuentren, utilizando la información y tecnología para trabajar y comunicarse con la oficina o casa matriz, por lo que es frecuente en sectores como comercio y banca.
Beneficios y Desafíos del Teletrabajo
Se ha encontrado evidencia sobre los beneficios y desventajas del teletrabajo, tanto para las organizaciones como para trabajadores. En el caso de las organizaciones, se suele concluir que esta modalidad contribuye a la reducción de costos y mejora la productividad de los empleados, debido a que les da mayor flexibilidad en la administración de sus tiempos y a cómo organizan su trabajo coadyuvando a mejorar la calidad de vida.
En la literatura se han identificado algunas externalidades como explicación sobre la evolución de la modalidad; entre ellas, la disminución en los desplazamientos, tiempos de transporte y costos de congestión, diminución de factores contaminantes, ahorro de energía y gastos por mantenimiento de infraestructura (vialidad y obras públicas), por nombrar solo algunas de carácter operacional.
Sin embargo, para la organización, implementar esta modalidad exige cambios significativos, por ejemplo, sobre cómo se organizará e integrará el teletrabajo en un entorno que debe convivir con el modelo tradicional; también afectará cómo se informará y evaluará al personal (teletrabajador o no). La organización debe establecer mecanismos de coordinación y organización del trabajo de manera que sea compatible conciliar la flexibilidad organizacional y laboral con la disponibilidad del trabajador.
Entonces, parecería razonable suponer que una organización con una estructura rígida, cultura burocrática y jerarquizada no necesariamente contaría con condiciones iniciales y suficientes para implementar el teletrabajo.
Adopción del Teletrabajo: Datos Estadísticos
Las estadísticas de teletrabajo para Europa, Estados Unidos y también de Chile sobre el teletrabajo dan cuenta de que, entre 2016 y 2019, el número de trabajadores que desarrollaban sus actividades en alguna modalidad a distancia no representaba porcentajes tan significativos y su comportamiento era estable en el tiempo, no observándose variaciones interanuales que fueran significativas (la variación interanual no superaba los 4 puntos porcentuales (pp.)). Sin embargo, en pandemia (2020 y 2021), como sería predecible, las tasas de teletrabajadores aumentaron significativamente.
Los datos permiten establecer que durante 2016, en la Unión Europea, Países Bajos (Holanda) utilizó intensivamente la modalidad, alcanzando 13,4%; mientras, en Rumania sólo un 0,4% de su población activa lo hizo en modalidad a distancia. Para el periodo de pandemia, la Unión Europea en promedio declara una intensidad mayor llegando al 12,0% y 13,4% respectivamente, mientras que la tasa máxima la tuvo Finlandia en 2020 fue de 25,1% e Irlanda en 2021 de 32,0%. El menor porcentaje de uso de la modalidad para 2020 lo presentó Bulgaria (1,2%), mientras que en 2021 fue Rumania (2,4%).
En 2021, el promedio de las tasas de teletrabajadores en Chile fue de 16,6%, y en diciembre 2021 la tasa alcanzó un 10,9%. Este último nivel es comparable con países de la Unión Europea tales como España (9,5%), Letonia (11,0%) y Eslovenia (10,6%); sin embargo, estos países tienen tamaños del aparato estatal ampliamente superiores a Chile.
Al focalizar el caso del teletrabajo para el Gobierno federal de los Estados Unidos, medido tanto como porcentaje del total de trabajadores y como porcentaje sobre el total de potenciales teletrabajadores (es decir, de aquellos que cumplen con los criterios de elegibilidad), se observa que entrada en vigencia de la ley de teletrabajo, la cantidad de trabajadores en esta modalidad alcanzó del 14% sobre el total del sector público y 29% sobre el total potenciales.
En el caso de Chile (2020), este se sitúa en un nivel similar a Irlanda; es decir, tiene igual nivel de teletrabajo (21,5%) como de digitalización (0,41). Sin embargo, al relacionar con la dimensión tamaño del sector público, Irlanda tiene un aparato estatal proporcionalmente mayor que Chile (26,6% de los trabajadores del país).
Por su parte, el promedio anual de la aplicación de la modalidad durante 2021 alcanzó a un 16,6% de los trabajadores, esto es 6,1 puntos porcentuales menos que el promedio de 2020.
El teletrabajo es una modalidad que aplica preferentemente a empleados que gozan de algún grado de autonomía (directivos y profesionales), así como empleados que trabajan mediante TIC. En efecto, estableció que preferentemente los teletrabajadores corresponden a empleados altamente calificados, frecuentemente en cargos directivos y profesionales (en Gran Bretaña 18% son directivos, 24% tienen ocupaciones profesionales y 25% están en ocupaciones profesionales y técnicas asociadas y en Holanda, el 41% de los empleados que usan TIC al menos medio día por semana son directivos, y 24% son profesionales. Igual caso para EE. UU., Japón e India).
El estudio determina que en países como Alemania, Hungría y Países Bajos los dependientes de comercio, operador de fabricación, conductor de autobús, obrero de la construcción no pueden hacer uso de la modalidad de teletrabajo.
Por otro lado, se ha demostrado que, en la percepción de los teletrabajadores, pareciera que dedican más horas que la media para cumplir con las tareas encomendadas y que, en la medida que la intensidad de uso del teletrabajo aumenta, mayor es el número de horas trabajadas, extendiendo el horario laboral a jornadas vespertinas y fines de semana.
Respecto de la productividad, la percepción es que esta mejora debido a que aumenta el número de horas no remuneradas y que al mismo tiempo este percibe que mejora la conciliación de la vida familiar y laboral.
Los resultados también indicaron que el teletrabajo es más intensivo en sectores de Información y Comunicaciones (40%); Actividades educativas y editoriales; Telecomunicaciones, Finanzas y Seguros.
Tabla 1: Estadísticas de Teletrabajo en Europa y Chile
| País/Región | Año | Porcentaje de Teletrabajadores |
|---|---|---|
| Países Bajos | 2016 | 13.4% |
| Rumania | 2016 | 0.4% |
| Unión Europea (Promedio) | 2020 | 12.0% |
| Unión Europea (Promedio) | 2021 | 13.4% |
| Finlandia | 2020 | 25.1% |
| Irlanda | 2021 | 32.0% |
| Bulgaria | 2020 | 1.2% |
| Rumania | 2021 | 2.4% |
| Chile | 2021 (Promedio) | 16.6% |
| Chile | 2021 (Diciembre) | 10.9% |
| España | 2021 | 9.5% |
| Letonia | 2021 | 11.0% |
| Eslovenia | 2021 | 10.6% |
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