En 1977, una figura clave se preparaba para una reunión que marcaría el futuro de Chile. El joven economista José Piñera, con tan solo 28 años, se dirigía a una reunión VIP donde se tomarían decisiones cruciales para el país.
Al llegar al número 1.300 de la calle Carlos Silva, José Piñera se encontró con Jaime Guzmán Errázuriz, anfitrión de la velada, y saludó a los demás invitados: Sergio Fernández (ministro del Interior), Hernán Cubillos (ministro de Relaciones Exteriores) y Sergio de Castro (ministro de Hacienda), junto con Manuel Cruzat, su jefe y mentor.
Este grupo representaba la coalición de civiles que había alcanzado la cúspide de la dictadura, una alianza de gremialistas y economistas neoliberales. Asediados por amenazas de boicot internacional y la resistencia de los militares corporativistas, se reunieron para impulsar la creación de las AFP.
José Piñera: El ejecutor del plan
José Piñera, según su perfil profesional, regresó a Chile en 1974 para luchar por una revolución liberal en lo económico, social y político. En diciembre de 1978, asumió como ministro del Trabajo.
Reclutado por Manuel Cruzat, Piñera tuvo la misión de ejecutar el plan "El Ladrillo", ideado por su jefe, siendo las AFP una pieza clave. La asistencia de Piñera a la reunión en casa de Jaime Guzmán, siendo aún una joven promesa, se explica por su rol como ejecutivo de confianza de Manuel Cruzat, encargado de liderar el departamento de estudios de su conglomerado.
Reconocido como un mago de las finanzas, Cruzat fue uno de los redactores de "El Ladrillo", donde se propuso reemplazar el sistema de reparto por un esquema de capitalización individual.
El plan de Cruzat y la expansión de su imperio
Para Cruzat, la creación de las AFP era fundamental en la expansión de su imperio financiero. Administrando los ahorros previsionales, sus compañías de seguro podrían vender rentas vitalicias y seguros de sobrevivencia; sus bancos podrían vender instrumentos de deuda a las AFP para financiarse a baja tasa de interés, y luego prestar ese dinero a los afiliados vía créditos de consumo a tasas mucho más altas; y finalmente sus empresas recibirían liquidez proveniente de los fondos de pensiones.
Cruzat utilizó el Informe Económico de la Colocadora Nacional de Valores, editado por Piñera, para promover la narrativa de la supuesta quiebra del sistema de reparto. El Mercurio también se sumó a la campaña de desacreditación, y el grupo Cruzat-Larraín adquirió las revistas Ercilla y Vea, y Radio Minería.
Profundizando el modelo económico
En la reunión en casa de Jaime Guzmán, el grupo se juramentó "redoblar esfuerzos por profundizar el modelo económico", lo que significaba privatizar prácticamente cada una de las actividades económicas de la población mediante transformaciones institucionales llamadas las "modernizaciones". La creación del sistema de AFP fue la modernización clave.
La lista de asistentes al encuentro en el domicilio de Jaime Guzmán expresa nítidamente cuán lejos habían llegado los grupos financieros en el logro de sus objetivos. Ya tenían a ex ejecutivos a cargo de los ministerios más poderosos del gabinete, y su principal líder -Manuel Cruzat- tenía acceso exclusivo y excluyente a la toma de decisiones.
Eduardo Silva, en su libro "The State and Capital in Chile", confirma la participación directa y activa de Manuel Cruzat en la toma de decisiones durante los primeros años de la dictadura, obteniendo información privilegiada que le permitió tomar decisiones de inversión anticipándose al resto de los agentes del mercado.
A pesar de la oposición explícita de los Chicago Boys socialcristianos, Sergio de Castro y compañía continuaron facilitándole acceso directo e información privilegiada a Cruzat y los otros grupos financieros como Vial y Edwards.
La creación de las financieras en mayo de 1974 fue un prolegómeno exacto de lo que sería la creación de las AFP en 1980, permitiendo a los grupos Cruzat-Larraín y Vial captar una mayor proporción del incipiente mercado financiero.
Triunfa el lobby financiero
En 1979, José Piñera asumió como ministro del Trabajo con el mandato de sacar adelante la reforma, bajo la supervisión de Sergio de Castro. Pese al secretismo, los conglomerados financieros estuvieron al tanto de cada avance en la tramitación.
Un mes antes de que se promulgase el Decreto Ley (DL) 3.500 que crea el sistema de AFP, comenzaron a publicarse en el Diario Oficial una serie de registros de marcas con nombres peculiares: Trust de Previsión Privada, Caja de Empleados de la Educación o Corporación Previsional de Profesionales. La carrera por gestionar los ahorros de los trabajadores había comenzado.
Promulgado el DL 3.500, los grandes grupos económicos de la época procedieron a crear las AFPs concretas. Los grupos financieros crearon no una, sino que dos AFP cada uno. Cruzat fundó Provida y Alameda; Vial inscribió Santa María y San Cristóbal. El grupo Edwards, en tanto, fundó una con un nombre significativo: El Libertador.
El debut de las AFP y el sueño de Cruzat
Las AFP debutaron oficialmente el 1 de mayo de 1981. Con una campaña publicitaria agresiva y efectiva con don Francisco -Mario Kreutzberger- como rostro, Provida rápidamente se transformó en la más grande del incipiente mercado previsional. Tras apenas siete meses de operación, a fines de diciembre de 1981, la AFP de Manuel Cruzat administraba una cartera de inversiones que ascendía a 103 millones de dólares.
Los grupos financieros lograban así el premio mayor: fondos frescos provenientes de los ahorros previsionales -es decir, pasivos de larguísimo plazo- que podían ser transformados en sustanciosos activos para financiar su propia expansión empresarial.
El sueño húmedo de Manuel Cruzat hecho realidad quedaba reflejado nítidamente en la estructura que adquiría su imperio hacia 1981. De acuerdo a lo reportado por Fernando Dahse en El poder de los grandes grupos económicos nacionales (1983), el grupo Cruzat-Larraín controlaba el Banco de Santiago, el Banco Hipotecario, y la Colocadora Nacional de Valores, su banco de inversión. Asimismo, en la industria de seguros poseía Consorcio Nacional Seguros, y en el rubro de los fondos mutuos tenía presencia con Impulsa y Cooperativa Vitalicia.
Las más emblemáticas de estas empresas eran -a su vez- los accionistas controladores de AFP Provida, coronando así pulcramente la arquitectura financiera circular ideada por Cruzat, De Castro y Miguel Kast. A diciembre de 1981, la Superintendencia de AFP informaba que Copec (con un 20% de las acciones de Provida), CCU (20%), Cooperativa Vitalicia (20%), Consorcio (20% en total), Banco de Santiago (10%), y la Colocadora (10%), eran los accionistas de Provida.
Un traje a la medida
Al igual como ocurrió en 1974 con la creación de las financieras, las AFP fueron un traje a medida para los grupos Cruzat-Larraín, Vial y Edwards. Estos dos últimos conglomerados replicarían -aunque a menor escala- el andamiaje financiero del grupo Cruzat-Larraín.
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