Chile, con su rica cultura y tradiciones, ofrece una experiencia única en cada interacción social, incluso en las despedidas. No es tan simple como decir «adiós» y marcharse. En este artículo, exploraremos cómo se despide un chileno, sumergiéndonos en las peculiaridades del lenguaje y las costumbres sociales de este fascinante país.
Las Despedidas en Chile: Un Asunto Personal
En Chile, las despedidas son un asunto personal y a menudo implican más que un simple adiós. En escenarios formales, es común despedirse y dar la mano personalmente. En situaciones más informales, un abrazo puede ser la norma.
El Lenguaje Chileno: Más Allá del Adiós
El lenguaje chileno está lleno de expresiones únicas que pueden sorprender a los visitantes por primera vez. Por ejemplo, «Qué penca!» se emplea cuando algo te da lástima o cuando algo ha salido mal. Por otro lado, si escuchas que algo es «la raja», significa que es emocionante o impresionante.
Rodolfo Oroz Sch., un respetado profesor de la Universidad de Chile de Lenguas clásicas y modernas, Lingüística General y Filología Española, ha contribuido significativamente a nuestra comprensión del lenguaje y las costumbres chilenas. Las costumbres y el lenguaje de Chile son el resultado de una mezcla de influencias de todo el mundo. Sin embargo, se consideran chilenos todos los que han sido usados y se usan en Chile, sin importar de dónde provengan.
Costumbres y Expresiones de Cariño
En Chile, es común usar apodos y expresiones de cariño en las interacciones cotidianas. Por ejemplo, «nanai» es una palabra que se usa para expresar cariño o consuelo.
Ejemplo en la Música: "Así Fue" de Isabel Pantoja
El año 1988 Isabel Pantoja lanza “Así fue”, el segundo sencillo de su disco Desde Andalucía, escrito y producido por Juan Gabriel. Para cuando la profesora nos lo enseñó como parte de no sé qué programa escolar, entre 1995 y 1997, esa canción ya era un clásico. La habíamos escuchado hasta el hartazgo en la radio de alguna micro o sentados en el comedor diario mientras esperábamos la once. Su melodía destellaba en nuestra memoria, su letra permeaba como suele pasar con los mitos. La excusa para negarse a admitir que nos gustaba era el grunge y su consecuente desidia, pero lo más probable es que la negábamos porque, en realidad, nunca la sentimos de verdad.
[…] por ejemplo, mediten la idea del fin del amor como tema central. Una persona está ante su expareja y le dice: «Soy honesta con él y contigo / A él lo quiero y a ti te he olvidado / Si tú quieres / seremos amigos / Yo te ayudo a olvidar el pasado / No te aferres / No te aferres / a un imposible». ¿Qué creen que pasa ahí? Porque, si aprecian con cuidado, ese desenlace no refiere solo al texto que leemos ni al proferir que oímos. No es únicamente ella y su duelo mientras finiquita el asunto. Puede ser también el presumible lamento del interlocutor constituido a partir de su silencio.
Análisis de la Letra y el Perdón
Todavía existe un aspecto que podría conectar aquella superficie del fin del amor con el sustrato de los caminos-destinos entrecruzados: el perdón. Esta aliteración reviste carácter de demanda en la que se establece un tipo de jerarquía. La voz, en su solicitud, se encuentra en una posición de poder sobre su interlocutor.
Le pide perdón, pero utiliza la conjunción ‘si’ en su forma condicional. De esta manera, la voz asume que el perdón solicitado tiene ciertas exigencias, dictadas por ella misma, para que este se efectúe. En ningún caso utiliza la forma causal “perdona ‘por’ hacerte llorar”, pues quizá no ha provocado lágrimas en su interlocutor o sencillamente las ignora. Por lo tanto, impone determinados escenarios para que el perdón pueda serle otorgado.
Esto es importante, pues si dichas condiciones no se cumplen, no habría nada que perdonar. La posición de poder desde donde la voz poética suplica admite tanto necesitar como prescindir del perdón solicitado. Su nuevo amor, esa figura idílica que ahora colma todas sus pasiones y afectos, ha logrado cincelar el encono que pudo padecer la voz poética. El aprendizaje del perdón viene precedido del olvido.
Ella ha relegado el despecho que antaño le ocasionó el abandono y hoy, con el corazón y el cerebro pulidos, está limpia y dispuesta a avanzar por ese camino de apertura. Aquí hay una paradoja: es imposible olvidar y luego perdonar, pues, si ya se ha olvidado, entonces, ¿cómo uno sabe qué es lo perdonado?
La Poesía Lárica como Antítesis
Así como hemos sostenido que Parra es la antítesis de Neruda, podemos afirmar que Teillier es la antítesis de Parra. El poeta de Lautaro rechaza de plano la figura del antipoeta como modelo para sus congéneres. Jorge Teillier busca formular una estética alternativa, sin pretensiones hegemónicas. La llama “poesía lárica”. No pretende ejercer un liderazgo; sólo desea poner de relieve un hecho que ya existe.
Características de la Poesía Lárica
Algunos autores que tendrían rasgos de esa tendencia son Efraín Barquero, Rolando Cárdenas, Omar Lara y Jaime Quezada. Se trata de poetas de la provincia, que se sienten alienados en Santiago. La palabra “lárico” aparece en una carta de Rainer Maria Rilke a Witold Hulewics en la que aboga por la defensa y permanencia de la casa familiar y de las cosas llenas de vida que hay en todo hogar.
Ellas conservan el latido de lo humano, en contraste con los objetos indiferentes o pseudo cosas que se fabrican en serie en los Estados Unidos. Los poetas, dice Rilke, tienen la responsabilidad de custodiar el recuerdo de las cosas antiguas y de preservar su valor humano y lárico. Rilke explica que con esta última palabra se refiere a las divinidades del hogar. De allí la tomó Jorge Teillier, según él mismo cuenta.
Jorge Teillier y la Nostalgia
Uno de los varios méritos de Jorge Teillier fue haber escrito una poesía, que aunque está situada en el sur de Chile, es muy distinta a la de Pablo Neruda. Esos paisajes que sin dejar de ser regionales parecen salidos de los ensueños de la memoria, esa atmósfera como de poesía nórdica, pero ubicada en el otro extremo del mundo, son muy suyos. Lo mismo su nostalgia por una Edad de Oro que la humanidad vivió alguna vez y su visión de la infancia como un paraíso perdido. Y con la nostalgia viene la memoria. Alguna vez dije que Teillier escribía sus versos en las hojas del árbol de la memoria.
El Significado Profundo de una Despedida Chilena
Entender cómo se despide un chileno es más que aprender una serie de normas y costumbres. Es sumergirse en la rica cultura y tradición de Chile, y apreciar la calidez y la amistad que caracterizan a su gente. Cada interacción, incluso una despedida, es una oportunidad para aprender y apreciar la diversidad y la calidez de nuestra región.
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