La mayoría de las mujeres que van a ser madres, especialmente las primerizas, reciben mucha información sobre esta etapa, lo que a veces genera miedo e incertidumbre al no poder distinguir la verdad de los mitos.

Cuando llega este momento tan esperado, la espera puede sentirse extensa, dependiendo de la percepción de la madre y su familia. En el caso del parto por canal vaginal, pueden transcurrir varias horas, dependiendo de la dilatación que la paciente tenga al ingreso y de la paridad (número de hijos previos).

Inducción del Trabajo de Parto

La inducción del trabajo de parto es un procedimiento frecuente. Se define como la iniciación de las contracciones uterinas en una mujer embarazada que no está en la fase del trabajo de parto, con el fin de lograr un parto vaginal.

  • Conducción: Es la intensificación de las contracciones en una mujer embarazada que ya se encuentra en trabajo de parto (aceleración).
  • Maduración cervical: Es el uso de medios farmacológicos u otros para ablandar, borrar y/o dilatar el cervix y así aumentar la probabilidad de un parto vaginal, después de inducir el trabajo de parto.
  • Inducción fracasada: Involucra la incapacidad de alcanzar la fase activa del trabajo de parto (4 cm), en una mujer sometida a inducción, habiendo complementado ésta con una ruptura de las membranas.

Puntuación de Bishop

Se recomienda utilizar el puntaje de Bishop como instrumento para objetivar y estandarizar la evaluación del cuello uterino previo a la inducción.

Tabla 1: Puntaje de Bishop

Puntaje de Bishop 0 1 2 3
Consistencia Firme +/- Blando Blando -
Posición Posterior Semicentral Central -
Borramiento 0-30% 30-50% 50-80% > 80%
Dilatación Sin dilatación 1 cm 2 cm ≥3 cm
Apoyo cefálico ≥ Espinas -3 Espinas -2 a -1 Espinas 0 ≥Espinas +1

Indicaciones para la Inducción

El embarazo postérmino se ha convertido en una de las principales indicaciones para la inducción. Se define como una gestación mayor o igual a 42 semanas y ocurre aproximadamente en el 6 % de los nacimientos. Estos embarazos han demostrado tener un aumento asociado en mortalidad y morbilidad perinatal y en partos vaginales asistidos.

Se recomienda una política de inducción a partir de las 41+ 0 semanas de gestación, para evitar los riesgos asociados con el embarazo de postérmino. El uso apropiado del ultrasonido permite establecer una fecha exacta de parto.

No se debe inducir antes de las 39 semanas, salvo indicación médica.

Métodos Naturales para Inducir el Parto

Tu cuerpo se prepara para el gran evento que está por ocurrir. Debes estar atenta a signos de que el trabajo de parto está próximo, tales como la pérdida de líquido amniótico, diarrea o náuseas, la caída de tu tapón mucoso con un poco de sangre (si es mucha, debes ir a Urgencia porque puedes necesitar atención inmediata), etc.

Aquí hay algunos métodos naturales que podrías considerar:

  1. Caminar/subir escaleras: Esta es la recomendación más clásica, ya que el ejercicio físico y movimiento de caderas se cree que ayuda a preparar la pelvis para el trabajo de parto.
  2. Relaciones sexuales: La revisión de estudios no encuentra una relación clara entre sexo y comienzo del trabajo de parto. Sin embargo, se recalca que a menos que haya una condición previa, es seguro tener relaciones sexuales hasta el final del embarazo. Evita tener relaciones sexuales si se te rompió la bolsa ya que podría causar una infección.
  3. Dátiles: Estudios indican que ayuda a la maduración del cuello uterino y disminuye la probabilidad de tener complicaciones posparto.
  4. Pelota de Pilates: Puedes probar sentarte en una pelota de Pilates en vez de tu sillón favorito, ya que su forma y flexibilidad te pueden ayudar con el dolor de espalda y pelvis. Rebotar en la pelota, hacer movimientos en forma de ocho con las caderas o simplemente sentarte puede servir para relajarte. Es más, en Youtube existen varios videos con ejercicios para inducir el parto naturalmente con una pelota.

Hacia el octavo mes de embarazo, la guagua empieza a asomarse al canal del parto, introduciendo su cabeza y metiéndose en la pelvis. Esta fase ocurre en las últimas semanas del embarazo, normalmente no antes de las semanas 33 y 34, aunque puede no ocurrir hasta que empiece el trabajo de parto.

Es importante confiar en que el cuerpo es sabio y el proceso se desarrolle sin intervención, siempre y cuando no haya complicaciones maternas o fetales que requieran una cesárea.

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