Nuestro mundo del trabajo remunerado es diverso en su composición y desde la Fundación SOL hemos propuesto una clasificación gruesa en base a tres categorías: informal, endeble y protegido.
¿Qué es el Empleo Protegido?
La tercera y última categoría es el empleo protegido. Comprende todo empleo en el cual se cumpla con los atributos de contrato formal y protección laboral, es decir, un empleo con liquidación de sueldo, contrato escrito, cotizaciones previsionales, de salud, vacaciones y licencias pagadas, guardería, permiso por maternidad y seguro de cesantía.
Además de aquellos “microemprendimientos” registrados en el SII y con una contabilidad que permite separar los gastos del negocio, de los gastos del hogar. Naturalmente, nos referimos aquí a una protección laboral mínima.
Características del Empleo Protegido
- Contrato formal y escrito.
- Liquidación de sueldo.
- Cotizaciones previsionales y de salud.
- Vacaciones y licencias pagadas.
- Guardería.
- Permiso por maternidad.
- Seguro de cesantía.
Tipos de Empleo
Para entender mejor el concepto de empleo protegido, es útil contrastarlo con otras categorías de empleo:
Empleo Informal
En primer lugar, las y los trabajadores informales son quienes laboran de manera asalariada pero sin cotización de salud y sin previsión social, además de quienes trabajan en una actividad por cuenta propia o son empleadores dentro de una actividad que no se ha registrado en el Servicio de Impuestos Internos (SII) y no posee una contabilidad que permita separar los gastos de dicha actividad respecto a los del hogar.
Empleo Endeble
La segunda categoría es el empleo endeble. Aquí entran las personas que cuentan con empleo “formal” (con cotizaciones de salud y previsión social), pero que lo hacen bajo un régimen de subcontrato o suministro de trabajo y las personas “empleadas a honorarios”.
También son “endebles” quienes trabajan de manera asalariada pero sin cotización de seguro de cesantía, sin derecho a vacaciones y sin pago de licencias frente a una enfermedad o permiso por maternidad.
Análisis de la Situación Actual
Al procesar los microdatos de la Encuesta Nacional de Empleo del INE, podemos ver que sólo un 27,4% de las personas ocupadas tiene un empleo protegido. El resto, es decir, la inmensa mayoría, tiene empleos que son endebles (44,9%) e informales (27,7%).
Un dato revelador es preguntarnos por las características del empleo “recuperado” desde el peor momento de la crisis del Covid, es decir, desde el trimestre mayo-julio de 2020, que fue el peor registro en materia de empleo. Desde ese punto hasta la actualidad, se contabilizan casi 1,8 millones de puestos de empleo adicionales.
De todo el empleo recuperado, el 94% es informal y endeble. No es muy alentador, considerando las proyecciones de crecimiento negativo para el próximo año.
Implicaciones y Soluciones
Este rasgo, que es estructural del mundo del trabajo remunerado en Chile, refleja 2 años marcados por la reducción del poder de negociación de quienes deben vender su fuerza de trabajo para subsistir. Esa falta de poder termina reflejándose en paupérrimas condiciones de trabajo, que, a su vez y como contracara, garantizan el bienestar de quienes compran el trabajo ajeno para enriquecer sus bolsillos.
En el contexto de crisis, hay un reducido grupo que se beneficia del hecho que la inmensa mayoría de trabajadoras y trabajadores tengan empleos informales y endebles.
Para revertir este panorama, se deben alterar las relaciones de poder al interior de la sociedad, esto significa, fortalecer decididamente a los sindicatos y a la negociación colectiva.
En tiempos de inflación y de estancamiento económico, esta discusión es más necesaria que nunca.
Inclusión Laboral y Empleo con Apoyo
La inclusión laboral se trata de un proceso que debe realizarse de manera planificada y controlada, con el objetivo de disminuir sus posibilidades de fracaso y construir bases sólidas para su sostenibilidad. Un proceso de inclusión que fracasa es doloroso tanto para el trabajador y su familia, como también, para la empresa y sus trabajadores.
Por tanto, a la larga es preferible para la empresa destinar recursos que contribuyan al éxito del proceso de inclusión.
Un proceso de inclusión laboral efectivo, duradero y satisfactorio requiere de un diseño de intervención especializado. La metodología de Empleo con Apoyo se ha extendido ampliamente en distintas partes del mundo para favorecer inclusiones sostenibles en el tiempo.
El facilitador laboral, frecuentemente terapeuta ocupacional, es el elemento central del empleo con apoyo. Su rol es intermediar el proceso de inclusión laboral en conjunto con el equipo psicosocial, a través de la elaboración de un plan de trabajo individualizado.
El trabajo se realiza bajo el acompañamiento de un mediador laboral que se encarga de otorgar a los trabajadores todos los apoyos necesarios.
Promover la proliferación de distintas alternativas laborales para personas con discapacidad intelectual.
A través de los talleres, los trabajadores tienen la oportunidad de realizar distintas tareas, aprender tareas nuevas, relacionarse con distintas personas y desarrollar su plan de vida, mientras que se desenvuelven en un trabajo remunerado y competitivo.
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