La Biblia es un texto que nos marca como humanidad sin importar la creencia religiosa de cada uno, es un texto que determina mucho de lo que hoy somos y del cómo vivimos. Teniendo en cuenta que la Biblia sea o no un texto de referencia a nivel personal (eso es decisión de cada cual), podemos tomar en consideración muchas enseñanzas útiles para la vida.

Ocupaciones Aprobadas por Dios en la Biblia

Revisando las Escrituras, encontramos que Dios ha ordenado para los hombres diversos tipos de trabajos. Los discípulos del Señor eran agricultores o pastores o artesanos o pescadores o fabricantes. Podemos agregar una ocupación más, la de un obrero. Porque el Nuevo Testamento contiene esta palabra: «El obrero es digno de su salario» (1 Tim. 5.18b). Un obrero es aquel que trabaja con sus manos en mano de obra no calificada o manual. Este tipo de empleo también es ratificado en la Biblia.

Principios que rigen las Ocupaciones

Detrás de estas ocupaciones, hay un principio básico: los hombres deberían beneficiarse de la naturaleza al ganar su salario invirtiendo su tiempo y su esfuerzo. Aparte de este principio que opera en cualquier ocupación dada, la Biblia no parece aprobar ningún otro tipo de empleo. Analicemos varias facetas de este principio, de la siguiente manera:

  1. Obtener los recursos de la naturaleza para aumentar la riqueza
  2. La manufactura - El aumento del valor
  3. El salario de un trabajador

El Salario Justo en la Biblia

En el caso de un empleado que trabaja para otro, o en el caso de un albañil o un médico, tal persona simplemente está ganando el salario derivado de su propio trabajo. Aunque no obtiene provecho de la naturaleza ni aumenta su valor a través de la manufactura o fabricación, no obstante ha dedicado gran parte de su tiempo y ha ejercido mucho esfuerzo, que él tiene legítimo derecho a recibir una cantidad en salario acorde con su esfuerzo y tiempo. Dios permite que un trabajador tenga su parte de salario.

En conclusión, permítanme decir que esperamos que los creyentes jóvenes ganen su dinero con trabajo honesto. No apunten a hacer una gran ganancia comprando y vendiendo. Nuestro principio siempre debe ser aumentar la riqueza, pero no el dinero. Y así el dinero que ganemos será limpio, y será bendecido como ofrenda a Dios.

La Perspectiva sobre el Comercio

Desde el punto de vista de la palabra de Dios, el comercio es la forma más baja de todos los empleos. Si se nos da la oportunidad de elegir nuestra ocupación, podemos elegir aquello que aumentará la riqueza o el valor en lugar de aquello que solo multiplica nuestro dinero. Es una actitud muy egoísta si elegimos esto último.

La regla, entonces, es trabajar o producir. Aunque no nos atrevemos a prohibir el comercio, no obstante sostenemos que debemos hacer todo lo posible por evitar el comercio neto. Es un empleo básico que puede fácilmente hundir a un cristiano en destrucción y llevarlo a ser traspasado de muchos dolores (1 Tim.

Parábola de los Trabajadores de la Viña

Contexto ► Palestina, año 30: Jesús va descubriendo, en su experiencia, que Dios es para todos igual; para todos es Amor; para todos es don infinito, sin excepción.

Sentido

Esta es la “Parábola de los trabajadores de la viña”.

  • La autoridad soberana del dueño de la viña (Mt 20,1-2.8). El dueño representa a Dios; la viña hace referencia al antiguo Israel; el mayordomo es figura de Cristo. Para los israelitas, Dios es el único, que puede actuar como Amo absoluto de la historia humana; cualquier otro ser, que pretenda arrogarse tal poder, cometería un sacrilegio.
  • Los varios turnos de contratados o apalabrados (Mt 20,3-7). A los primeros grupos se les promete un jornal; a los últimos no se les habla del pago, aunque se presupone que van a recibir algún pequeño salario. Desde la lógica humana, no hay ninguna razón para que el dueño de la viña trate con igual deferencia y Amor a todos los trabajadores: esto no ocurre generalmente en las sociedades humanas; sin embargo, Dios es el único que puede actuar así, porque Él es el Amor Absoluto.
  • El jornal completo comenzando por los últimos (Mt 20,8-10). El “denario” o jornal, que es el sueldo completo de un día, simboliza el llamamiento gratuito a la comunión divina. La frase: “Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más”, contiene la clave, el punto de inflexión, el quiebre en el proceso lógico de la narración. El pago se inicia por los últimos contratados, para describir mejor las murmuraciones de los otros jornaleros y resaltar la actitud generosa del dueño.
  • Diálogo entre el dueño y quienes murmuran (Mt 20,11-15). La generosidad del dueño de la viña, especialmente para con los últimos trabajadores, aclara más el sentido de esta comparación literaria.

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