El debilitamiento del mercado laboral ha llamado la atención, y han surgido distintas explicaciones para un fenómeno que se ha tomado la agenda. De hecho, el desempeño económico y el mercado laboral concentraron la atención del comité político en La Moneda.

Los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) mostraron que la tasa de desempleo subió a 7,1% en el trimestre móvil julio-septiembre, esto es 0,4 puntos porcentuales más que igual lapso del año pasado, con un aumento de 0,5% en los ocupados en el período, mientras que la fuerza de trabajo se elevó en 0,9%.

Una mirada más de fondo devela que existen varias razones para entender el avance en la desocupación, que incluyen también los cambios en la composición del mercado laboral, las expectativas de "tiempos mejores", aspectos metodológicos o hasta el efecto de la automatización, entre otras variables que forman parte de una discusión que por el momento parece lejos de agotarse.

1. Altas Expectativas

Las esperanzas de "tiempos mejores", también en el trabajo, eran elevadas. El gobierno se ha comprometido a la creación de 600.000 empleos durante el segundo período de Piñera, en un contexto de un crecimiento económico de entre 3,5% a 4% en estos cuatro años.

Que las cifras de empleo no se ajusten en forma inmediata con los datos de crecimiento no es algo que debiera sorprender, ya que los expertos apuntan a que no se trata de una fórmula matemática exacta en la teoría económica. El crecimiento de la actividad implica que se producen más bienes y servicios, lo que involucra que se requieren más empleos asalariados en el sector privado que sean capaces de absorber esa mayor producción de bienes y servicios, pero en ese camino puede haber desajustes temporales de corto plazo.

2. Menos empleo precario

Las cifras muestran que en el último trimestre móvil el aumento de los asalariados en el sector privado alcanzó a 49.320 personas, que se compara con una destrucción promedio de 22.000 empleos en este segmento el año pasado.

Los trabajadores informales por cuenta propia, en tanto, apenas crecieron en poco más de 4.850 personas, equivalente a un avance de 0,4%. Hace un año, en cambio, crecían 6,6% o 115.880 personas. Asimismo, se ha observado una destrucción de 31.481 empleadores informales, con un retroceso de 45,8%.

Así, los datos apuntarían a que lo que está ocurriendo con la desaceleración del empleo se relaciona básicamente ya sea por los empleadores informales como por el estancamiento de la cuenta propia.

El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, es categórico: "El empleo que se ha destruido es el empleo precario por cuenta propia y el empleo que ha aumentado es el empleo con contrato en el sector privado. Nuestro desafío es que la mayor cantidad de gente que se animó hoy día a buscar trabajo lo encuentre cuanto antes. Estamos muy conscientes de que hay altas expectativas respecto de nuestra capacidad de generar empleo y estamos seguros que vamos a cumplir con esas expectativas. Este año estimamos una creación de empleos cercana a los 150.000".

3. Subestimación metodológica

Especialistas dicen que al ritmo que está creciendo la economía el empleo tendría que hacerlo en torno a 2%, no al 0,5%. Pero de hecho sí podría estar subiendo al 2%, aunque se trata de una variación que no se muestra en los números del INE. ¿Por qué?

La Encuesta de Empleo del INE aún está basada en el Censo de 2002, que constituye el marco muestral del cual se sacan todas las cifras y, como no se ha tenido otro censo hasta el de 2017, los marcos muestrales en los que se basan las encuestas de hogares no se han actualizado o bien se han hecho procesos parciales. La actualización relevante ocurrirá cuando los datos del nuevo censo se incorporen.

4. Impacto de la inmigración

En Clapes UC han calculado que los inmigrantes representan entre 6% y 7% de todo el empleo, por lo que si bien las tasas de crecimiento en este segmento han sido altas, particularmente en el último año, es un porcentaje relativamente bajo de todos modos respecto de toda la población ocupada.

Para Monckeberg, dado que la encuesta del INE es a hogares, la medición se ve dificultada cuando varios extranjeros viven en un solo hogar o cambian reiteradamente de domicilio. "No descarto que la participación de los migrantes esté subrepresentada en las mediciones de las encuestas", señala el ministro.

5. Las nuevas tecnologías

El economista y profesor de la UCLA, Sebastián Edwards, dice que un tema que no está en las estadísticas, pero que es evidente, tiene que ver con los robots. "Muchas de las nuevas inversiones son en tecnología de punta, automatizada, de inteligencia artificial. Esto hace que el producto aumente, pero no así el empleo. Sucede en todas partes del mundo. Este es un tema sobre el que dimos la voz de alarma hace cinco años, y nadie nos hizo caso. Chile hizo toda una reforma laboral que ignoró este cambio sideral. Un grave error sobre el que estamos pagando ahora. Los robots vienen, y como dijimos, ¡se están comiendo los empleos!", comenta.

Ya hace casi dos años, un estudio de la consultora McKinsey indicaba que en Chile 3,2 millones de empleos podrían ser reemplazados por sistemas automatizados en un período de entre 20 a 40 años, lo que permitiría importantes ahorros a las empresas, especialmente del sector de retail.

No obstante, según un estudio de Clapes UC lo que hace la automatización es sustituir tareas rutinarias que usualmente son realizadas por empleos de mediana calificación y lo que muestran las cifras de empleo es que, por el contrario, hasta ahora se está creando empleo de mediana calificación, mientras se destruyen puestos de trabajo de alta o baja línea.

6. Aspectos cíclicos y estructurales

Hasta comienzos de este año, recuerda Claudio Soto, economista jefe del Banco Santander, se observó un importante repunte de la fuerza de trabajo, tanto por la mayor incorporación de mujeres al mercado laboral -muchas de ellas buscando empleo por primera vez- como por el fenómeno migratorio. Desde junio, sin embargo, la fuerza de trabajo ha disminuido su ritmo de expansión, con una merma en la participación femenina y probablemente un menor flujo de migrantes.

En el lento dinamismo de la creación de empleo inciden elementos tanto cíclicos como estructurales, dice Soto. Por el lado cíclico, indica, probablemente se haya dado una labor hoarding (acaparamiento de mano de obra), que consiste en que en las fases de desaceleración de la economía las empresas retienen a sus trabajadores, ya sea por los costos financieros de los despidos o para evitar la pérdida de capital humano específico. "Luego, cuando la economía se recupera, no es necesario aumentar la contratación, pues se puede disponer de la mano de obra que ya está en las empresas. Por lo tanto, hay un rezago entre el ciclo de la actividad y el del empleo", explica.

Sin embargo, coincide con Edwards en que también están sucediendo fenómenos más estructurales asociados a la automatización.

7. Normativa desactualizada

Para el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Alfonso Swett, una de las razones que están impactando en el rezago entre crecimiento económico y el desempeño del mercado laboral radica en la normativa del trabajo, que considera una tarea pendiente. Por ello, insta a "reformar el Código Laboral para promover uno moderno, acorde a los desafíos actuales y, sobre todo, pro empleo". El dirigente concluye que no se están dando las relaciones históricas entre el crecimiento y el empleo, "aunque la buena noticia es que sí ha mejorado la calidad del empleo".

Una de las primeras razones por las que las personas buscan un nuevo lugar de trabajo es la rutina excesiva. Si una persona se encuentra en una situación laboral donde no enfrenta desafíos significativos sufrirá un estancamiento en su aprendizaje o crecimiento, donde la ausencia de oportunidades al respecto afectará negativamente su motivación. Esto también va de la mano con la imposibilidad de seguir creciendo dentro de la estructura de una empresa. La falta de reconocimiento por los logros y contribuciones puede afectar la satisfacción laboral de las personas. En esta misma línea, el entendimiento y cercanía con los valores y la forma de ver el trabajo que impulsa la cultura de cada empresa juega un papel crucial en la satisfacción de sus trabajadores.

El Principio de Peter

En opinión de Peter, la mayoría de las personas fueron promovidas en función de su desempeño en el momento del ascenso, sin considerar realmente su capacidad para asumir una mayor responsabilidad.

El resultado es que podemos ser menos buenos en nuestro nuevo puesto que en el que hacíamos antes. A medida que subimos uno, dos o tres escalones en la progresión laboral, nuestro desempeño puede ser tan malo que impida que consigamos otra promoción. En este punto, habremos alcanzado nuestros límites y no podremos mejorar más. Por eso acabamos irritando a nuestros colegas y clientes con nuestra incapacidad para cumplir con nuestro trabajo.

"Cada empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia", escribió Peter y llamó a esta ley "Principio de Peter".

La evidencia más fuerte en favor de la teoría de Peter viene de un estudio reciente realizado en 131 compañías que utilizaban un mismo programa para medir el desempeño directivo, con lo cual pudieron recoger datos de cerca de 39.000 vendedores, de los cuales 1.553 habían sido promovidos a puestos de responsabilidad a lo largo de seis años.

El Dilema de las Contrataciones

Todo esto plantea un serio dilema para las empresas a la hora de hacer contrataciones. Si se centran mucho en el desempeño actual corren el riesgo de promover a alguien a quien le costará crear una estrategia directiva; si se centran demasiado en otras cualidades, la falta de pericia técnica de esa persona puede desmotivar al resto del personal.

Claramente hace falta encontrar un equilibrio entre ambos.

Si te frustras con frecuencia con tu jefe (y su resistencia a darte un ascenso) o con tus subordinados (y su incapacidad de cumplir con tus instrucciones), es bueno que consideres la posibilidad de que has alcanzado, en palabras de Peter, tu "nivel de incompetencia", solo que no lo sabes.

Segundo Empleo

El alza del costo de la vida, el deterioro del mercado laboral y la incertidumbre económica ha generado, entre otros factores, un cambiante panorama en la economía que dificulta la calidad de vida de los chilenos.

Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el desempleo lleva 13 meses al alza y la informalidad continúa siendo una realidad en el país.

En cuanto a los segundos trabajos, el 67% son formales, mientras que el 33% es informal, y esta última cifra es la más elevada de los cinco registros anteriores.

Carmen Cifuentes, investigadora de CLAPES UC , detalla que existen diversas causas por las que una persona puede recurrir a un segundo empleo y que estas pueden variar por diversas circunstancias económicas. “En un contexto de estancamiento económico y deterioro del mercado laboral, las motivaciones tienden a ser principalmente de índole económica.

Asimismo, detalla que las personas buscan un segundo empleo con la intención de generar mayores ingresos, “especialmente cuando su ocupación principal no cubre adecuadamente los gastos del hogar”. Además, explica que la inseguridad laboral es un factor determinante: “En un entorno laboral inestable, la búsqueda de un segundo empleo se convierte en una estrategia para mitigar el impacto de posibles pérdidas de empleo.

Hugo Álvarez, especialista en recursos humanos y empleabilidad y CEO de Rise Job Hunting -una empresa dedicada a la empleabilidad- explica que además del deseo y la necesidad de aumentar los ingresos mensuales, la búsqueda de un segundo empleo “puede estar motivada por la percepción de ser poco valorado en su trabajo actual o por disponer de tiempo “extra” en su empleo principal, lo que lleva a buscar oportunidades adicionales para generar ingresos.

Mercados Laborales en Chile

Discutir sobre el actual mercado laboral no es sólo un asunto de alzas o bajas de cesantía, sino también de la calidad de esos trabajos y las características de quiénes los ejercen. Dos investigadores ponen lupa sobre los últimos años de empleo en nuestro país y llegan a conclusiones reveladoras.

América Latina fue la región en desarrollo más afectada por la pandemia a nivel global, considerando mortalidad, caídas en la producción y destrucción de empleos. Esto se debe a que el escenario macroeconómico, social y sanitario de la región previo a 2020 era sumamente frágil.

Si bien en Chile no existió un incremento en las tasas de pobreza durante 2014-2019, ha habido una fuerte desaceleración en el crecimiento de la producción estableciendo un panorama laboral complejo y frágil frente a la irrupción de la pandemia. Esto se reflejó en el incremento de las tasas de desocupación, como también en la creación de empleos de baja productividad caracterizados por la presencia de precarias condiciones laborales.

La tasa de desocupación a nivel nacional tuvo un leve incremento, pasando de 6,2% en 2013 a 7,3% en 2019. Sin embargo, puede ser relevante e ilustrador observar la cantidad de desocupados en vez de las tasas.

Durante el sexenio 2014-2019 el tipo de empleo que creció con más fuerza en Chile fue el trabajo por cuenta propia (en promedio, a 3,8% anual), mientras que el empleo asalariado creció en menos de la mitad (1,6%). Esto tiene implicancias directas en la composición del empleo, ya que podemos evidenciar un aumento en la participación del trabajo por cuenta propia en el empleo total en dicho periodo.

El aumento en la tasa de desempleo, la presencia del empleo informal y la creación de empleos precarios han sido características fundamentales de los mercados laborales en Chile previo a la irrupción de la pandemia. El empleo total de la economía creció en promedio casi 2% por año durante 2014-2019.

La pandemia ha generado la crisis económica más grave y generalizada que haya sufrido Latinoamérica desde que existen registros estadísticos. En términos generales existió en Chile una destrucción de casi dos millones de empleos entre el último trimestre de 2019 al segundo trimestre de 2020.

Si bien ha existido una recuperación tanto del empleo como de la fuerza de trabajo esta se ha estancado durante 2021.

Al observar la composición de la inactividad en Chile podemos destacar que la pandemia «desalentó» a setenta mil personas de participar en el mercado laboral. Aún existen veinte mil desalentados para volver a los niveles pre pandémicos; y esto tampoco representa un buen referente, ya que contar con más de cien mil personas que están desalentadas por participar en el mercado del trabajo refleja, en parte, la precariedad de las condiciones laborales.

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