Empezar un trabajo nuevo podría recordarte al primer día de clases cuando eras más joven, incluso si eres alguien seguro. Los nervios son la respuesta natural del cuerpo ante cambios y situaciones desconocidas. No obstante, sentir un choque de nerviosismo ante momentos de cambios significativos es también valioso.

Superando los Nervios Iniciales

Aquí tienes algunos consejos para ayudarte a aliviar esos nervios típicos del primer día y empezar con fuerza en tu puesto:

  1. Recuerda que tus nervios serán sólo una sensación momentánea. Dentro de unos días, probablemente te estarás preguntando por qué estabas tan preocupada/o y ansiosa/o. Entonces, en lugar de enforcarte en este sentimiento, recuerda todas las cosas que te motivaron a aceptar este nuevo trabajo, incluida la oportunidad de embarcarte en un nuevo capítulo de tu vida, conocer gente nueva y la oportunidad de trabajar en un lugar diferente e interesante.
  2. Resiste la tentación de presionarte mucho para ser perfecto desde el primer día. Simplemente porque estás ansioso por impresionar a tus nuevos colegas o porque crees que se espera una perfección instantánea. Este tipo de pensamiento de todo o nada es simplemente poco realista y no te ayudará a desempeñarte mejor en tu trabajo a largo plazo. Recuerda, que fuiste contratado por una razón y elegido entre todos los demás candidatos.
  3. Aborda tu nuevo trabajo como una oportunidad para aprender cosas nuevas y desarrollarte profesionalmente. Una persona con mentalidad de crecimiento cree que sus talentos se pueden desarrollar (mediante trabajo duro, buenas estrategias y aportes de otros). En lugar de algo a lo que debes temer. Y no solo eso, sino que recuerda que muchas veces has abordado y superado los cambios en tu vida de manera positiva. En el pasado has tenido muchos "primeros días", por lo que existe una gran posibilidad de que superes este "primer día" en particular con el mismo éxito.
  4. Disipa esas voces en tu cabeza que cuestionan que “no eres lo suficientemente bueno” e indigno. Reafírmate a ti mismo/a que mereces esta oportunidad. No olvides que, entre varios candidatos, fuiste seleccionado por tu nuevo jefe debido a tus habilidades únicas y experiencia, lo cual puedes aportar al negocio.
  5. Empieza de forma proactiva a forjar un vínculo y una relación con tu próximo jefe antes de tu primer día. Indudablemente, tranquilizar tus nervios será posible si lo haces. ¿por qué no enviar un correo o concertar una reunión informal para expresar tu entusiasmo por tu nuevo rol?
  6. Dedica tu tiempo a hacer algo divertido el día antes de comenzar tu nuevo trabajo. No es necesario que sea durante todo el día, pero aun así podría ser muy útil para tu estado de ánimo. Podría ser quedar con tus amigos para almorzar, dar un paseo en bicicleta o incluso ver una película en el cine. La idea es distraer tu mente de la preocupación por el hecho de que mañana comenzarás tu nuevo trabajo.
  7. Habla con tus amigos y seres queridos sobre cualquier inquietud o pensamientos que puedas tener antes de tu primer día. Estamos seguros de que has oído hablar del viejo dicho: "un problema compartido es un problema reducido a la mitad", y es cierto. Cuando hablas con tus amigos y seres queridos sobre cualquier inquietud o pensamientos que puedas tener antes de tu primer día en tu nuevo trabajo, ellos podrán brindarte consejos útiles y ayudarte a mantener las cosas en perspectiva.
  8. Prepararte exhaustivamente te permitirá reducir la ansiedad. Te brindará la seguridad necesaria para recuperar esa confianza que una vez sentiste.

Primeros Pasos para el Éxito

Para ayudarte a aliviar esos nervios típicos del primer día y empezar con fuerza en tu puesto, hemos recopilado los mejores consejos para tu primera semana en el trabajo:

  1. No llegues tarde. Esto puede parecer obvio, pero es la clave del éxito. Como dijo Woody Allen: «El ochenta por ciento del éxito consiste en estar ahí». Es muy sencillo: ser puntual en el trabajo hace que tu jefe vea que sigues siendo la misma persona entusiasta y responsable de la entrevista.
  2. Vístete para impresionar. Te han contratado, ahora es el momento de dar la talla. Siempre es mejor vestirse más formal al principio, pero también tienes que tener en cuenta la cultura de la empresa, nada grita tanto «novato» como llevar un traje negro recién planchado el primer día de trabajo en una moderna empresa emergente. Una forma de encajar es preguntar a tu supervisor cuál es el código de vestimenta. (¡Obvio!).
  3. Escucha, escucha, escucha. ¿Lo has oído? Durante tu primera semana, vas a recibir mucha información nueva, así que deberías pasar la mayor parte de tu tiempo escuchando y digiriendo todos esos bocados de información, como dónde están los servicios y la máquina de café.
  4. Pregunta, pregunta, pregunta. Asegúrate también de hacer todas las preguntas que tengas. ¿Hay algo que te confunda o sobre lo que simplemente sientas curiosidad? Este es el momento de hacer preguntas. Considera las primeras semanas como tu «período de gracia», tus compañeros de trabajo y tu jefe estarán muy dispuestos a responder a tus preguntas, ¡así que dispara! Además, no hay nada peor que tener que admitir, con tres meses de retraso, que no has entendido un proceso complicado que parecía muy sencillo en su momento. Si haces preguntas también mostrarás tu entusiasmo e interés por el puesto, lo que siempre es bueno.
  5. Conoce tu negocio para obtener resultados. ¿Sabes que se espera de ti exactamente? Si no, para esto sirve la primera semana. Siéntate con tu jefe, ve más allá de la descripción del puesto y aclara todo lo que no esté bien definido. Verás que esto hará tu trabajo más fácil y tu jefe quedará impresionado por tu actitud proactiva.
  6. Conoce tu barrio. Para acabar de instalarte, tienes que conocer los alrededores. ¿Dónde está el mejor sitio para comer a buen precio? ¿Dónde está la farmacia y dónde va toda la gente enrollada a tomar el café de la mañana o el estimulante de la tarde? Saber estas cuestiones logísticas hará que tus jornadas laborales sean mucho más gratificantes.
  7. Por muy tentador que sea, aguanta hasta el descanso para usar tu teléfono.

Incremento de la Eficiencia y el Valor Profesional

El incremento de la eficiencia es un aspecto importante para aumentar la calidad de tu trabajo y con ello conseguir mejorar tu valor profesional, que se traduce en nuevas oportunidades de crecimiento en tu carrera. Ser productivo no siempre es sencillo, porque en ocasiones debes realizar tareas que son complejas y necesitas tiempo para poder completarlas correctamente. Sin embargo, hay multitud de aspectos que sí puedes controlar para mejorar la eficiencia en tus funciones y así elevar el valor que aportas a tu empresa mientras creces profesionalmente.

Consejos para Mejorar la Eficiencia

  • Dormir 8 horas al día: Es clave para que el cuerpo y la mente se recuperen del desgaste de la jornada y estén preparados para la siguiente. Sin embargo, no solamente es recomendable que vigiles la cantidad del sueño, sino también la calidad.
  • Organización del espacio de trabajo: En ocasiones, es habitual que las prisas a la hora de realizar las tareas designadas lleven a tener la zona de trabajo desordenada, no solamente los espacios físicos, sino también los virtuales (carpetas, documentos, bandejas de entrada, bases de datos, etc.), algo que supone un inconveniente a la larga.
  • Priorizar tareas: Si es importante la organización de tus elementos de trabajo, lo es más aún la de las tareas de cada jornada. En este sentido, es recomendable que sepas priorizar aquello que sea más urgente y conforme a ello planifiques de manera realista el tiempo que llevará cada tarea.
  • Evitar la simultaneidad de tareas: Las posibilidades tecnológicas pueden fomentar la simultaneidad de tareas, algo que no suele ser productivo, porque provoca que dividas tus esfuerzos y no puedas poner el cien por cien de tu concentración en ninguna de ellas.
  • Realizar pausas: Cuando aumenta la carga de trabajo, puedes pensar que el hecho de reducir o suprimir los descansos de tu jornada te ayudará a ahorrar tiempo. Sin embargo, el rendimiento y la calidad de tu trabajo será superior si realizas varias pausas, que te servirán para despejar la mente, minimizar el estrés y retomar las tareas con más eficacia.
  • Evitar la procrastinación: Este término se refiere a la frecuente práctica de posponer tareas para más adelante, lo que puede provocar que después no dispongas del tiempo suficiente para realizarlas correctamente. Es aconsejable que las lleves a cabo con antelación para que la calidad del trabajo sea superior.
  • Aprovechar los momentos de mayor concentración: Normalmente, la energía y capacidad de concentración son más altas al principio de la jornada laboral. Por ello, en ese momento te resultará más sencillo completar las tareas más complejas. En cambio, al final de la jornada, el cansancio es mayor y, como consecuencia, la mente no está tan preparada para acometer retos de alta dificultad.
  • Involucrarse en nuevos proyectos: Involucrarte en nuevos proyectos de mayor peso hará que te sientas más relevante en la empresa y aumente tu motivación ante nuevos desafíos más estimulantes, haciendo que trabajes con más ganas, lo que contribuye positivamente a tu productividad.
  • Pedir opinión a los compañeros: Un problema muy frecuente que lastra la productividad es el bloqueo a la hora de completar las tareas, ante lo que pedir opinión a los compañeros para obtener nuevas ideas suele ser una de las soluciones más eficaces.
  • Desconexión del ámbito laboral: Las tecnologías de la comunicación permiten estar en conexión con el mundo en todo momento. Esto tiene multitud de ventajas, aunque, al mismo tiempo, dificulta la tarea de mantenerse alejado del ámbito laboral durante el tiempo de descanso.

Bienestar Laboral y Salud en el Trabajo

Según la Organización Mundial de la Salud "la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". Por ello, queremos darte recomendaciones para que puedas mejorar tu salud en el trabajo.

Consejos para un Estado de Bienestar Laboral

  • Mantén una postura correcta: Esto evitará que tengas dolor de espalda y de cuello. Para esto ajusta la altura del asiento y de la pantalla del ordenador para que tus ojos estén al mismo nivel que la parte superior de la pantalla.
  • Toma descansos regulares ("Romper la conducta sedentaria”): ayuda a prevenir la fatiga y tensión ocular, junto con mantener la concentración. Levantarse cada 1 hora y dar un paseo corto (3-5 minutos), estirarse o hacer algunos ejercicios de respiración profunda sirven para aumentar la circulación sanguínea y la energía.
  • Sigue una alimentación saludable: una dieta equilibrada ayuda a mantener la energía y la concentración durante todo el día. Evita los alimentos procesados, altos en grasas saturadas y azúcares añadidos y opta por opciones como frutas, verduras, granos integrales, pescado y carnes magras.
  • Mantente hidratado: bebe suficiente agua a lo largo del día para prevenir la deshidratación y la fatiga. Ten una botella de agua cerca de tu lugar de trabajo.
  • Toma tiempo para relajarte: el estrés en el trabajo puede ser abrumador, por lo que es importante que reserves espacios para hacer actividades que te ayuden a despejarte. Esto puede incluir caminar al aire libre, meditar, ejercitarse, hacer yoga o simplemente tomarte unos minutos para respirar profundamente.

Principales Enfermedades Relacionadas con el Trabajo

La calidad de vida de las personas se puede ver alterada por factores de riesgo en su ambiente laboral como el propio trabajo, el entorno laboral, las condiciones de vivienda y alimentación, la recuperación física de las exigencias del trabajo y de desarrollo personal del individuo. Entre las principales enfermedades relacionadas con el trabajo se encuentran:

  • Estrés
  • Fatiga visual
  • Dolor de espalda
  • Malestares gastrointestinales
  • Dolor de cabeza
  • Agotamiento crónico
  • Obesidad

Creando una Cultura de Reconocimiento

En el entorno laboral actual, donde los talentos se valoran más que nunca, las organizaciones y líderes tienen una oportunidad única de cultivar una cultura de importancia y reconocimiento.

Estrategias para Fomentar el Reconocimiento

  1. Establecer normas empresariales: Trabajar conjuntamente con los empleados para establecer normas que fomenten el respeto, la retroalimentación constructiva y la libertad de expresar inquietudes sin temor.
  2. Ofrecer recursos equitativos: Además de una compensación justa y beneficios tangibles, los empleados necesitan sentirse apreciados, con horarios flexibles y empoderados para tomar decisiones sin exceso de supervisión.
  3. Crear un ambiente seguro: Fomentar una cultura en la que los empleados se sientan seguros para expresar ideas, cometer errores y hacer preguntas.
  4. Abrazar la diversidad de pensamiento: Reconocer y valorar las contribuciones únicas de cada empleado, independientemente de su origen, demografía o cargo.
  5. Conectar los puntos: Ayudar a los empleados a comprender cómo su trabajo contribuye a la misión organizacional y beneficia a los clientes o clientes a los que sirven.
  6. Reconocimiento público: Incorporar el reconocimiento de los empleados en la cultura empresarial, destacando y elogiando públicamente sus logros.
  7. Repetir el reconocimiento: No escatimar en elogios y recordar regularmente a los empleados lo importantes que son para la organización.

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