La historia de Gladys Romero, conocida como la “Chica”, es un testimonio de dedicación y éxito en la industria pesquera. Su enfoque en las relaciones interpersonales y su capacidad para adaptarse a los cambios la han convertido en una figura destacada en el sector.

El Comienzo y la Ascensión en la Industria Pesquera

Gladys Romero inició su carrera en el rubro pesquero hace 36 años y ha tenido la oportunidad de interactuar con una amplia gama de profesionales, desde capitanes de barcos hasta empresarios internacionales. En diciembre del 75 fue contratada como secretaria de gerencia en Pesquera El Golfo, vinculada en ese entonces a la familia Stengel.

Al poco tiempo, Gladys se transformó en jefa de ventas. El gran salto lo dio a los 26 años, cuando tuvo que partir al BID a pedir un préstamo para construir la primera planta de congelados de Talcahuano, en 1977. En 1986, el grupo Santa Cruz-Yaconi compró Pesquera El Golfo.

Trabajólica y exigente, Gladys dedicaba hasta 18 horas diarias a la pega. Así se perdió importantes momentos de la vida de sus hijos. Con la decisión tomada, pero igualmente devastada, porque la pesquera era “su vida”, habló con su gerente y luego con el directorio de la empresa.

La Independencia y la Diversificación de Negocios

Mientras buscaba una oficina para instalarse, y ellos a quien la reemplazaría, le ofrecieron quedarse un tiempo más en la pesquera y manejar desde ahí su cartera de clientes de harina y aceite de pescado, porque era algo que ella había formado. Hoy, las empresas Gladys Romero S.A.

Inquieta como es, la empresaria decidió incursionar en otros negocios, distintos al pesquero. Hace 3 años, el documentalista Juan Enrique Benítez le presentó un proyecto que le fascinó: Ice Swan, aguas Premium provenientes del glaciar de Queulat, en la Patagonia. Ice Swan ocupa gran parte de la agenda de Romero.

Pero hay otro proyecto que la tiene muy entusiasmada: Adventur Camp, las carpas de lujo que tiene en el desierto de Atacama. “Es un negocio demasiado exclusivo, con camas de hotel, comedor, fogones y alta gastronomía atacameña. Lo más parecido a las tiendas inglesas.

El Éxito y la Adaptación

Gladys Romero dice creer profundamente en la meritocracia. Muchas veces, estando en la pesquera -cuando todavía no me independizaba- me comunicaban que en pocas horas había que estar fuera de Chile. Nunca dije que no, mi disposición era total, incluso dejando a mi hija de pocos meses de vida, me subía al avión y partía.

Yo era tan práctica, que cuando llegó el minuto en que casi no veía a mis niños, me fui a vivir a Talcahuano, donde la chimenea de la harina de pescado la tenía en la nariz, nunca me importó mucho eso. Me adapto a todas las situaciones. Probablemente, como soy de Puerto Montt, me crié distinto.

Cuando a veces me hablan sobre mi “éxito” siempre aclaro que es una palabra a la que le tengo mucho respeto. La experiencia le abrió las puertas al mundo. De vuelta en Chile, estudió Secretariado Bilingüe en la Católica con la idea de volver al país del norte. Pero se casó, y a su marido lo trasladaron a Concepción.

Relaciones Personales y Opiniones

La empresaria no es de muchos amigos. Uno de ellos fue Felipe Cubillos. De política, prefiere no hablar. “Me preocupa todo lo que tiene que ver con el tema social, siento que todas las demandas, sin excepción, son justas, pero estamos pidiéndolas de forma equivocada”, dice categórica.

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