En Chile, la problemática de las pensiones ha generado un intenso debate social, donde se cuestionan los bajos montos y la necesidad de reformas profundas en el sistema previsional. Nadie puede vivir con $105 mil de pensión mensual, eso está fuera de cualquier esquema, no puede ser.
En este contexto, es relevante analizar los requisitos para acceder a la pensión mínima en Alemania, un país con un sistema de seguridad social consolidado.
Situación Actual de las Pensiones
Actualmente, son motivo de especial preocupación los bajos montos de las pensiones en nuestro país. En esa lógica el Ejecutivo, para construir un gran acuerdo nacional, ha convocado a todas y todos los actores a buscar soluciones de fondo. Pero ese es un proceso largo, que requiere debate, que requiere análisis técnico, que requiere tiempo para su construcción.
Por ello, el proyecto de ley que hoy día discutimos en segundo trámite constitucional establece un reajuste extraordinario a las pensiones en 10 por ciento para la pensión básica solidaria de vejez, a partir de enero del 2017. Al reajustar esa pensión, automáticamente se reajusta la pensión básica solidaria de invalidez, tal como lo dispone el artículo 19 de la ley N° 20.255.
Esta es una medida que va en la línea de lo que acordó la Comisión Asesora de Pensiones, que presidió el profesor Bravo y que respaldó, transversalmente, casi la totalidad de sus miembros: 23 de ellos, de un total de 24, coincidieron en la necesidad de aumentar las pensiones básicas. El proyecto de ley establece igualmente que el reajuste extraordinario propuesto es sin perjuicio del reajuste ordinario que se otorga anualmente por la variación del IPC, el cual se mantendrá en los mismos términos y fechas actuales.
Esperamos, como Gobierno, contar con el apoyo unánime del Senado, tal como sucedió en la Cámara de Diputados, de manera que todos los beneficiarios de una pensión básica solidaria o de un aporte previsional solidario, quienes al 31 de agosto recién pasado ascendían a 580 mil 933 y 776 mil 543 personas, respectivamente, puedan ver incrementado, a contar del 1° de enero próximo, el monto de los aportes que reciben del pilar solidario.
La iniciativa que nos ocupa es muy importante para todos los pensionados, en especial para los que reciben un apoyo del pilar solidario. Esta última reforma de la previsión social fue la más importante en materia de pensiones que se haya efectuado en democracia. El proyecto concede un reajuste extraordinario de diez por ciento para la pensión básica solidaria -de 93 mil pesos se pasa a 102 mil- y aumenta el beneficio del aporte previsional solidario, lo que favorece a alrededor de un millón 357 mil 476 personas, como lo expresó la señora Ministra.
El Estado invierte el 4,35 por ciento del producto interno bruto en previsión social. Solo en el pilar solidario, las pensiones y el aporte demandan un gasto de un billón de pesos. Desde luego, valoro la iniciativa -y sin duda la acogeremos-, pero seamos francos. Estamos haciendo hoy día un poco de eso. Las administradoras entregan un millón 148 mil 602 pensiones, de un monto promedio de 206 mil 125 pesos.
Valoro el esfuerzo del Gobierno, pero no es posible seguir pensando en que con estas medidas vamos a resolver las cuestiones de fondo del sector. La Ministra señora Rincón ha explicado muy claramente los objetivos y antecedentes del texto, que se traducirá en un diez por ciento para las pensiones básicas solidarias. Sin duda, eso corresponde también al compromiso asumido por la Presidenta Bachelet en orden a un esfuerzo por parte del Estado, dentro de un Presupuesto restrictivo, como ya lo sabemos todos, para favorecer, desde el punto de vista previsional, a los sectores más carenciados o vulnerables.
En este caso, estamos haciendo referencia a las pensiones básicas solidarias de vejez o de invalidez y a los aportes previsionales solidarios de vejez o de invalidez. Y se reajusta la pensión básica solidaria, que actualmente asciende a 93 mil 543 pesos. Sin duda que lo planteado por el Honorable señor Tuma dice relación con el fondo de la cuestión previsional y lo que debe ser un cambio del actual sistema de administradoras de fondos de pensiones, discusión que el país por lo demás ya ha desarrollado.
El Gobierno pidió la colaboración de una comisión especial, que trabajó algunas alternativas. No hubo un acuerdo único, sino que prácticamente se terminó en dos posiciones. Pero será necesario abordar esa definición más temprano que tarde. Quería insistir en que este es un esfuerzo que apunta a ser solidario -su nombre lo indica- precisamente con quienes reciben pensiones solidarias muy bajas.
Obedece -por si acaso la gente no lo recuerda- a la relevante reforma llevada a cabo durante el primer Gobierno de la Presidenta Bachelet, que permitió otorgarlas a más de un millón trescientas mil personas que no tenían posibilidades de obtener ningún tipo de pensión, porque no habían cotizado nunca y no pertenecían al sistema. Hacemos referencia, fundamentalmente, a jefas de hogar.
La señora Ministra repartió una minuta que contiene algunos casos específicos. Conviene leerla. En el órgano técnico aprobamos por unanimidad la iniciativa. Así se propuso: estamos votando en general y en particular. La iniciativa en examen, que reajusta en un diez por ciento la pensión básica solidaria y el aporte básico solidario, es especialmente significativa en la coyuntura actual.
En primer lugar, beneficia en forma directa a más de un millón cuatrocientas mil personas, quienes se encuentran entre las más vulnerables del país. En segundo término, el proyecto es trascedente, porque se hace cargo, en forma parcial, pero concreta, de la demanda más sentida hoy entre los chilenos, como es la de contar con un régimen previsional más justo.
Lo lleva a cabo, no a través de una reforma estructural del sistema, sino por medio de un mejoramiento, en este caso fortaleciendo el pilar solidario establecido en la reforma previsional del año 2008, a la que impulsó el primer Gobierno de la Presidenta Bachelet. Cuando se aprobó la reforma previsional, algunos criticaban que el mejoramiento real era muy poco.
Está claro que será preciso aumentar los recursos que se destinan hoy a la seguridad social. Es una señal fresca, clara y alentadora entre el ruido de las demandas y las críticas contra toda reforma que a veces parecen dominar el ambiente. Y el país está debatiendo fuertemente y de manera muy necesaria respecto de la conveniencia de un cambio en el sistema de pensiones, como una forma de evitar el empobrecimiento de los adultos mayores y las bajas tasas de remplazo que los pensionados registran hoy en la práctica.
Esto no es retórica. Es quizás la iniciativa de mayor impacto en la población más vulnerable del país. Hacemos referencia a quienes reciben pensiones básicas solidarias o provenientes del Instituto de Previsión Social o de las administradoras de fondos de pensiones, que verán elevados sus ingresos con aportes públicos. Es decir, tal como se hizo en el primer Gobierno de la Presidenta Bachelet, cuando se estableció el derecho de obtener una pensión con recursos públicos para personas que no habían registrado cotizaciones previsionales, hoy, en momentos difíciles, la Presidenta Bachelet toma la decisión de focalizar los recursos públicos en aquellos que más los requieren: nuestros adultos y adultas mayores.
Cuando uno observa el desglose de los beneficios y de cuánto va a impactar esto en cada una de las pensiones, ciertamente, le gustaría que fuera mucho más. Pero, la verdad es que solo para el primer año estamos hablando de un impacto fiscal de 188 millones de dólares. Eso es lo que el Gobierno de Chile, el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet está destinando a incrementar las pensiones de las personas más vulnerables del país.
Y creo que no es hora de renunciar a ellos, sino de motivar un cambio y una reflexión profunda respecto del sistema de pensiones en nuestro país. Ese debate de fondo el Parlamento no puede obviarlo. El futuro de nuestro país, desde el punto de vista de la distribución demográfica, particularmente etaria, no es muy auspicioso.
Pero esa discusión de fondo que ha de iniciar este Parlamento, ojalá prontamente, no puede dejar de avanzar también en aspectos puntuales. Vaya mi agradecimiento a Su Excelencia la Presidenta Michelle Bachelet por haber cumplido un compromiso en esta materia. Pienso que nadie en esta Sala, ni tampoco en la Cámara de Diputados, puede tener la idea de votar en contra.
Valorando absolutamente el proyecto, siento que él fue producto de una reacción ante el hecho de que en el país empieza a desarrollarse un sentimiento de mucha frustración por las pensiones que se entregan. En paralelo, el proyecto también beneficia a personas jubiladas por invalidez. Ahí tenemos otra enorme deuda.
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