Los paros de trabajadores de la salud son una realidad compleja, con causas multifactoriales y consecuencias significativas tanto para los trabajadores como para la población en general. Estos paros, a menudo impulsados por demandas de mejores condiciones laborales, salarios justos y mayor inversión en el sistema de salud, pueden generar interrupciones en la atención médica y poner en riesgo la salud pública.
Causas de los Paros en el Sector Salud
Las causas de los paros en el sector salud son diversas y pueden variar según el contexto específico de cada situación. Sin embargo, algunas de las causas más comunes incluyen:
- Demandas salariales: Los trabajadores de la salud a menudo exigen aumentos salariales que reflejen su arduo trabajo, su nivel de responsabilidad y el costo de vida.
- Condiciones laborales: Las malas condiciones laborales, como la sobrecarga de trabajo, la falta de personal, la escasez de recursos y la infraestructura deficiente, pueden generar frustración y descontento entre los trabajadores de la salud.
- Falta de inversión en salud: La falta de inversión en el sistema de salud, que se traduce en recortes presupuestarios, cierre de servicios y falta de equipamiento, puede afectar negativamente la calidad de la atención médica y generar protestas por parte de los trabajadores.
- Privatización de servicios: Los planes de privatización de servicios de alta complejidad, recortes de personal, uso de insumos de menor calidad y el deterioro de la infraestructura también pueden generar descontento.
- Incumplimiento de acuerdos: El incumplimiento de acuerdos previos por parte de las autoridades, como el no pago de bonos o el retraso en la implementación de mejoras laborales, puede desencadenar paros y movilizaciones.
Ejemplo Reciente: El Caso del Hospital Garrahan
El 2024 fue un año de resistencia para los trabajadores del Garrahan, quienes realizaron 10 paros en solo cinco meses durante el segundo semestre. En septiembre lograron la conquista de un bono de $500.000, una victoria que provocó la renuncia de todo el Consejo de Administración, cuestionado por el gobierno de Milei y el Ministerio de Salud de Lugones por no ajustarse a la política de “déficit cero”. Estas renuncias fueron una demostración de que el mayor miedo del gobierno es que se difunda que luchar sirve, que mientras decían que “no hay plata” la unidad en las asambleas logró un paso aunque no sea la respuesta a todas nuestras demandas.
El Consejo de Administración del Garrahan, con la intervención directa del Ministerio de Salud y la complicidad de UPCN, ha puesto en marcha un plan privatizador que incluye la mercantilización de servicios de alta complejidad, recortes de personal, uso de insumos de menor calidad y el deterioro de la infraestructura. Todo esto se lleva a cabo con un presupuesto congelado, lo que profundiza el vaciamiento del hospital y pone en riesgo el acceso a la salud pública.
En respuesta a su lucha, el Consejo de Administración actúa por sector, con apretadas de las jefaturas en las salas, en residentes amenazan con no dejar que den el examen final de residencia, aumento de guardias, ahora dicen que van a reducir el 50% de los becarios, sin los cuales está en riesgo el funcionamiento de sectores claves del hospital. En tercerizadas trasladaron a una compañera de seguridad por causas totalmente persecutorias, acusándola de haber dejado ”ingresar gente externa al hospital”, estos eran trabajadores solidarios con su lucha.
Hace 1 año que no hay ingresos mientras son cientos de trabajadoras y trabajadores menos, entre jubilaciones y renuncias por las condiciones laborales y salarial, afectando el funcionamiento de las salas y servicios, con mayor demanda y menor personal. En enero, las autoridades del hospital anunciaron un incremento del 10 % en el valor de las guardias, un aumento del 15 % al básico, un plus por alta complejidad. El plus se pagó a los tramos asistenciales (médicas, enfermeras, etc) en enero y al tramo logístico (administrativos, maestras, choferes, etc) en febrero y no se pagó a residentes y becarios. Una muestra más de que su máximo objetivo es dividirnos por sector.
Ya están a la vista las consecuencias: mayor demanda con poco personal, profesionales y especialistas formados en el hospital que deciden renunciar por el agotamiento en la atención, largas jornadas y bajo salario. El aumento que festejó la dirección no solo no se sintió, sino que se sumó a la bronca por el no pago de horas módulo (extra).
Consecuencias de los Paros en el Sector Salud
Los paros en el sector salud pueden tener consecuencias negativas tanto para los trabajadores como para la población en general. Algunas de las consecuencias más comunes incluyen:
- Interrupción de la atención médica: Los paros pueden generar la suspensión de consultas, cirugías, exámenes y otros servicios médicos, lo que afecta la salud de los pacientes y puede poner en riesgo sus vidas.
- Aumento de la demanda en otros centros de salud: La interrupción de la atención en un centro de salud puede generar un aumento de la demanda en otros centros, lo que puede sobrecargar el sistema y dificultar el acceso a la atención médica.
- Pérdida de confianza en el sistema de salud: Los paros pueden generar desconfianza en el sistema de salud por parte de la población, lo que puede afectar la adherencia a los tratamientos y la prevención de enfermedades.
- Deterioro de las relaciones laborales: Los paros pueden generar tensiones y conflictos entre los trabajadores de la salud, las autoridades y la población, lo que puede dificultar la búsqueda de soluciones y el restablecimiento de la normalidad.
- Afectación económica: Los paros pueden generar pérdidas económicas para los trabajadores, los centros de salud y el sistema de salud en general.
Regulación Constitucional del Derecho a Huelga en Chile
La Constitución chilena regula el derecho a huelga en el artículo 19, Nº 16, inciso final, estableciendo que no pueden declararse en huelga los funcionarios públicos y “las personas que trabajen en corporaciones o empresas, cualquiera que sea su naturaleza, finalidad o función, que atiendan servicios de utilidad pública o cuya paralización cause grave daño a la salud, a la economía del país, al abastecimiento de la población o a la seguridad nacional”.
La ley establecerá los procedimientos para determinar las corporaciones o empresas cuyos trabajadores estarán sometidos a la prohibición que establece este inciso. Esta prohibición se basa en el principio de continuidad del servicio, que establece que los órganos de la Administración deben atender el interés general que la ley les ha encomendado, que importa satisfacer necesidades colectivas, en forma regular y continua.
En relación al Derecho Internacional, y en específico al Pacto Internacional de Derechos, Económicos, Sociales y Culturales y a los Convenios de la OIT Nºs 87, 98 y 151, primeramente, en cuanto a su contenido, puedo señalar que: (i).- Reconocen el derecho asociación de los funcionarios públicos. Y si bien algunos de ellos utilizan la voz “sindicato”, a mi juicio, debe entenderse que lo hacen en el sentido de agrupación o asociación.
(ii).- En cuanto se refieren al derecho a la huelga, dichos instrumentos internacionales siempre precisan que el desarrollo del mismo corresponde a la ley nacional, precisando que nada obsta para que esta establezca restricciones en relación a los funcionarios de la Administración, muy especialmente respecto de aquellos que ejercen poder decisorio, cargos directivos o bien tengan obligaciones de confidencialidad. Asimismo, respecto de los funcionarios de las FFAA y de Orden y Seguridad Pública. En caso alguno, tales instrumentos internacionales reconocen, en términos absolutos, el derecho a la huelga de los funcionarios públicos.
(iii).- Reconocen a los funcionarios públicos el derecho a negociar con la Administración, pero sólo en relación a las condiciones de empleo (no otras materias). En todo caso, no se refieren a un procedimiento de negociación colectiva que, por sí, les reconozca la facultad de declarar la huelga.
(iv).- Asimismo, los instrumentos internacionales prefieren que la solución a los conflictos entre la Administración y sus funcionarios se den por medio de la negociación entre las partes o mediante procedimientos independientes e imparciales, tales como la mediación, la conciliación o el arbitraje, establecidos de modo que inspiren la confianza de ambas partes.
En suma, los instrumentos antes referidos admiten que la decisión en relación a la admisión o no de la huelga para los funcionarios públicos, corresponde a los legisladores nacionales (sino a los constituyentes nacionales). Creemos que ello obedece al hecho de tratarse, en esencia, conforme ya se ha indicado, de una decisión eminentemente política.
Políticas Públicas para Evitar los Paros
Para evitar los paros en el sector público y garantizar la prestación continua de los servicios estatales, es fundamental implementar políticas públicas que promuevan el diálogo, la negociación y la solución pacífica de los conflictos. Algunas de estas políticas podrían incluir:
- Establecer mecanismos de negociación formalizados: Propiciar algún mecanismo de negociación -formalizado- entre la Administración y los funcionarios públicos (aunque sólo en relación a las condiciones de empleo).
- Promover la mediación, la conciliación y el arbitraje: Propiciar, a fin de resolver conflictos, mecanismos tales como la mediación, la conciliación o el arbitraje.
- Garantizar el cumplimiento de los acuerdos: Cumplir con los acuerdos alcanzados con los trabajadores de la salud, como el pago de bonos, la implementación de mejoras laborales y el aumento de la inversión en el sistema de salud.
- Mejorar las condiciones laborales: Implementar medidas para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de la salud, como la reducción de la sobrecarga de trabajo, la contratación de más personal, la mejora de la infraestructura y la provisión de recursos adecuados.
- Fomentar el diálogo y la participación: Establecer canales de diálogo y participación entre los trabajadores de la salud, las autoridades y la población, para abordar los problemas y buscar soluciones conjuntas.
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