El debate sobre el sistema previsional y la inconformidad con las pensiones que están pagando las AFP se reinstaló con fuerza. La duda es cuánto y en qué forma se va a cambiar la dirección tomada hace 36 años.
José Piñera, el ideólogo de la reforma, anunció su regreso a Chile para defender su sistema de fondo de pensiones y el modelo económico.
El Contexto Histórico de la Reforma Previsional
Según las actas de la época, hubo cuatro reuniones para resolver el tema de un nuevo sistema previsional. La primera, el 28 de enero de 1980, en la que básicamente se iniciaba la discusión. La segunda fue bien entrado el año, el 14 de octubre, y tuvo momentos de tensión en la que varios generales se oponían a que las pensiones pasaran a privados. Luego vinieron dos sesiones más: una a fines de octubre, en la que se discutía principalmente cómo dejar a las FF.AA. También apoyaban el fallecido ex ministro de Odeplan Miguel Kast, sobre todo en un principio, y Sergio de Castro, ministro de Hacienda.
Piñera, antes de que empezara la discusión para cambiar el sistema previsional, iba a visitar a Matthei y a los generales de la Junta a sus oficinas. Y lo recuerda así: "El sistema era operado por señores designados, quienes invertían el dinero. Te ofrecían casas, lo que se prestaba para abusos. Por ejemplo, yo, que nunca tuve pitutos, nunca saqué una casa fiscal. Un compañero de curso mío, que hoy está preso y era yerno de un general de Ejército y en la caja trabajaba una de sus cuñadas, sacó tres casas fiscales. Y un jefe mío sacó cinco casas. El sistema se prestaba para influencias de familias. Así era para los que tienen pitutos. Para los tiesos de mecha, nada. Y yo era tieso de mecha. Nunca quise deberle un favor a nadie, porque me lo iban a cobrar".
Claro que había un problema. El Ejército, con Pinochet incluido, estaba totalmente en contra de que los fondos fueran administrados por privados. En las actas queda registrado que Pinochet, quien era partidario de que las pensiones las manejara el Banco Central, tenía miedo de que el poder empresarial creciera al punto de que se transformaran en los "dueños del país". Luego preguntaba: "¿Quién administrará la plata? Eso me produce alergia, porque también sé que hay varios señores, que se están haciendo millonarios en este país, que han enviado gente a estudiar el sistema, porque desean operar en él. También estoy consciente de eso".
Además, muchos militares tenían cargos en las antiguas cajas de pensiones, lo que generaba más anticuerpos. Martín Costabal, miembro del equipo formado por José Piñera y en esa época era un Chicago asesor del Ministerio de Economía, recuerda que los marinos estaban más abiertos al cambio y que ellos bromeaban "que el proyecto estaba siendo trabado por la "marea gris".
Costabal era parte de un equipo que incluía a Hernán Büchi y Alfonso Serrano, subsecretario de Previsión Social. Hoy recuerda que por más de un año, comenzando a principios de 1979, el equipo se reunía dos veces por semana y que se repartían diferentes tareas para dejar el proyecto a punto para que José Piñera lo presentara. La idea ya había estado insinuada en El Ladrillo, el libro de principios de los 70, que terminaría delineando la política económica a seguir por el régimen militar.
En su libro sobre la reforma, El Cascabel al Gato, José Piñera recuerda que el triunfo del gobierno en el plebiscito constitucional de septiembre de 1980 fue interpretado por las autoridades militares como un espaldarazo a la marcha del gobierno, lo que le dio pie para plantear su reforma de manera más profunda. Nunca pensó, eso sí, que en la reunión del 14 de octubre de ese mismo año se encontraría con una oposición tan abierta de los militares, Pinochet incluido.
Matthei recuerda que el general Fernando Lyon, asesor legislativo del Ejército, alegó a favor del sistema antiguo y contra Piñera. Piñera argumentó que el proyecto del gobierno era construir una sociedad libre y que su reforma iba en esa dirección.
Antes de las AFP, había 35 cajas de previsión, con 150 regímenes previsionales distintos, según Mario Douvachelle, quien era abogado y capitán de navío en 1980 y quien por 12 años fue secretario de Legislación de la Junta de Gobierno. Había cajas de empleados públicos, cajas de empleados privados, de sindicatos, de universidades, etc. "El proyecto buscaba terminar con un sistema en el que ganaban unos pocos, pero perdían la mayoría de los imponentes", asegura Douvachelle. "El proyecto era muy curioso, porque presentaba un modelo nuevo totalmente desconocido, lo que generó muchos problemas en los comandantes en jefe". Y recuerda uno de los principales obstáculos en la creación del nuevo sistema de pensiones: "Otro de los problemas importantes que surgió en el estudio es qué pasaba con los fondos en caso de que una AFP quebrara, qué pasaba con los imponentes y quién respondía, porque eso no estaba resuelto en el proyecto original que nos enviaron del Ministerio del Trabajo. Esa fue una situación muy desgraciada. Tal vez por intentar que las cosas salieran mejor, tuve que pelear mucho por eso. Pedí audiencia con cada uno de los integrantes de la Junta de Gobierno para hacerles ver este tema y decirles que esto había que arreglarlo. Les decía que en este país había tanto fresco, que era indudable que alguna AFP podía quebrar en el tiempo, por lo que no podía salir el proyecto sin que esto estuviera totalmente resuelto".
De las 12 AFP que empezaron a operar en 1981, sólo cuatro siguen funcionando hoy. El resto fueron absorbidas por otras AFP o terminaron fusionadas. El sistema se inauguró con una ofensiva comunicacional potente. Don Francisco hizo varios comerciales para Provida. En uno decía: "A todos nos dieron la libertad de elegir nuestra AFP. Por ejemplo, yo elegí Provida", mientras sonaba música clásica de fondo.
"Las pensiones, si alguien cree que eran mejor que ahora, está equivocado", subraya Matthei. "Las pensiones siempre fueron malas, pero en ese tiempo, injustas en relación a lo que uno invertía. A mí me atraía el nuevo sistema en principio, por la dignidad que conllevaba. No son tus hijos lo que con sus ahorros, con sus descuentos, te están pagando la jubilación a ti. Eso era como una estafa piramidal, porque cuando hay más viejos y menos jóvenes para pagar pensiones friega el sistema. Y la gente tiene menos hijos y vive más. Nunca pensamos que íbamos a vivir pasados los 80 u 85 años. Hay que trabajar más años, entonces. El sistema así, no da. Yo no digo que la ley sea perfecta y no pueda ser ajustada, pero estoy hablando del principio. Yo no me arrepiento de haber apoyado el cambio de sistema".
Matthei, con un tazón de La Guerra de las Galaxias en su mano, en el que toma té verde, dice que puede explicar el polémico sistema de reparto, sistema que hasta hoy rige para las FF.AA. y al que también está afecto Gendarmería, institución que el mes pasado jubiló a la ex esposa del diputado Osvaldo Andrade con más de cinco millones de pesos mensuales. Vamos a ver a Gendarmería: cinco millones y tanto por la mitad del tiempo servido".
¿Por qué las FF.AA. no quedaron afectas al sistema de AFP y siguieron con el antiguo sistema de reparto? La carrera artificialmente es corta. Y te entrenas y especializas para una cosa: para ser guerrero. Cuando, por una razón, no está funcionando bien, lo sacas, sin importar la etapa de su vida en que esté. No pueden subir todos juntos a generales y todos los años vas echando gente que está trabajando perfectamente bien. No digo que no se pueda, pero se tiene que hacer mediante una forma en que las FF.AA. tienen que gastar un montón de plata en reconvertir a la gente y enchufarla a la vida civil.
El Rol de José Piñera y los Grupos Financieros
José Piñera tuvo como misión principal ejecutar el plan El Ladrillo ideado por su nuevo jefe, siendo una de las piezas clave las AFP. El relato del cónclave en la casa de Jaime Guzmán nos entrega pistas. La respuesta está en el hecho de que Piñera asiste a esa selecta convocatoria en su calidad de ejecutivo de confianza de Manuel Cruzat. Luego de regresar desde Boston, Piñera fue reclutado por Cruzat para liderar el departamento de estudios de su conglomerado.
Reconocido como un mago de las finanzas, Cruzat fue uno de los redactores de El Ladrillo -el programa económico diseñado en los meses previos al golpe de Estado de 1973- en donde se expone por primera vez el proyecto de reemplazar el sistema de reparto por un esquema de capitalización individual. Piñera era así -nada más, nada menos- el joven ejecutivo encargado de ejecutar el plan maestro de su jefe.
Para Cruzat la creación de las AFP era un paso fundamental en la expansión de su imperio centrado en la industria financiera. Administrando los ahorros previsionales, sus compañías de seguro podrían vender rentas vitalicias y seguros de sobrevivencia a los afiliados al nuevo sistema; sus bancos podrían vender instrumentos de deuda (bonos y depósitos a plazo) a las AFP para así financiarse a una tasa de interés baja (3-5%), para luego prestar ese mismo dinero a sus propietarios originales (los afiliados al sistema de AFP) vía créditos de consumo a tasas de interés cinco, ocho veces más alta (20-40%); y finalmente sus empresas recibirían liquidez proveniente de los fondos de pensiones.
Cruzat usó toda la artillería que tenía a su disposición para fustigar el sistema de reparto y promover el modelo bosquejado en El Ladrillo. Piñera era su hombre de confianza mandatado para cumplir tal misión. El primer medio utilizado para hacer viral la narrativa de la supuesta quiebra del sistema de reparto fue el Informe Económico de la Colocadora Nacional de Valores, el banco de inversión del grupo Cruzat-Larraín.
Editado por Piñera, el boletín que la Colocadora hacía circular entre sus clientes contenía notas cargadas de excesos y cifras sacadas de la chistera (muchas veces no es posible corroborar los estudios citados). “El Estado tiene que restar más de 300 millones de dólares a otros programas sociales, para evitar la quiebra de un sistema que ha sufrido enormes pérdidas”, señalaba por ejemplo en octubre de 1976 refiriéndose al sistema de reparto.
Escasos meses más tarde, Piñera contaría con medios de prensa adicionales para hacer viral la falsa narrativa (ver La gran fake news de José Piñera para vencer la resistencia contra las AFP en 1980). El Mercurio también se sumaría a la campaña de desacreditación, y el grupo Cruzat-Larraín adquiría las revistas Ercilla y Vea. Hasta 1978 (año en que asumió como ministro del Trabajo), Piñera sería columnista regular de Ercilla. También en 1976 Cruzat-Larraín tomaría el control de Radio Minería, y con ella otra vía para viralizar la narrativa.
Profundizando el Modelo Económico
Durante la velada en la casa de Jaime Guzmán, el grupo de seis prohombres allí reunidos se juramentó “redoblar esfuerzos por profundizar el modelo económico”. Para los neoliberales radicales significaba privatizar prácticamente cada una de las actividades económicas de la población. Este objetivo se realizaría mediante transformaciones institucionales llamadas las “modernizaciones”. La modernización clave fue la creación del sistema de AFP.
La lista de asistentes al encuentro en el domicilio de Jaime Guzmán expresa nítidamente cuán lejos habían llegado los grupos financieros en el logro de sus objetivos. Ya tenían a ex ejecutivos a cargo de los ministerios más poderosos del gabinete, y su principal líder -Manuel Cruzat- tenía acceso exclusivo y excluyente a la toma de decisiones.
Distintas fuentes avalan la participación directa y activa que tenía Manuel Cruzat en la toma de decisiones durante los primeros años de la dictadura. Invitado por sus amigos Chicago Boys, participaba en el debate y de paso obtenía información privilegiada que le permitió tomar decisiones de inversión anticipándose al resto de los agentes del mercado.
A pesar de la oposición explícita de los Chicago Boys socialcristianos (especialmente de Juan Villarzú, director de Presupuesto hasta 1975), Sergio de Castro y compañía continuaron facilitándole acceso directo e información privilegiada a Cruzat y los otros grupos financieros como Vial y Edwards.
En este sentido, la creación de las financieras en mayo de 1974 ilustra muy bien lo señalado, constituyendo además un prolegómeno exacto de lo que siete años más tarde -en 1980- sería la creación de las AFP. La medida se enmarcaba en los intentos por crear un mercado de capitales más robusto e impulsar el crédito interno. Antes que se hiciera público el anuncio, los ejecutivos de los grupos Cruzat-Larraín y Vial ya trabajaban en ello.
Ambos grupos madrugaron al resto de los conglomerados creando financieras que lograron captar una mayor proporción del incipiente mercado. Usando sus contactos con Wall Street y el Citibank, obtuvieron créditos en dólares para ponerlas en funcionamiento; dólares que además fueron convertidos a una tasa de cambio muy favorable.
La creación de las financieras fue un traje a medida para Vial y Cruzat: la banca, aún bajo el control del Estado, tenía congeladas sus tasas de interés de colocación en un 9,6% mensual. A las financieras no se les aplicó esta restricción y se les permitió prestar dinero a un 25%. Este diferencial en las tasas de interés de los créditos significó una inmensa transferencia de fondos desde el Estado hacia los grupos financieros: con altos niveles de desempleo, miles de ciudadanos de a pie sacaron sus escasos ahorros bancarios para depositarlos en las financieras y así poder percibir ese diferencial de un 15% sobre sus depósitos.
Exactamente igual como lo sería la creación de las AFP, la ley de 1974 significó una tremenda inyección de capital financiero para los grupos económicos radicales.
El Triunfo del Lobby Financiero en 1979
1979 comenzó con buenos augurios para la industria financiera. Uno de sus hombres, José Piñera, asumía la cartera de Trabajo con el mandato de sacar adelante la reforma. Bajo la atenta supervisión del ministerio de Hacienda Sergio de Castro, Piñera condujo la reforma con un estricto hermetismo. Sólo funcionarios de extrema confianza tuvieron acceso a los informes preparados por el Comité Técnico encargado del diseño de la reforma.
Pese al secretismo, hubo un grupo -en el papel, externo a la cúpula del régimen; en los hechos, en una relación carnal con la estructura institucional de la dictadura- que siempre se mantuvo muy bien informado. Este grupo correspondía a los conglomerados financieros que estuvieron al tanto de cada avance en la tramitación, como lo demuestran sucesivos artículos de la revista Hoy publicados entre octubre y noviembre de 1980.
Un mes antes de que se promulgase el Decreto Ley (DL) 3.500 que crea el sistema de AFP, comenzaron a publicarse en el Diario Oficial una serie de registros de marcas con nombres peculiares: Trust de Previsión Privada, Caja de Empleados de la Educación o Corporación Previsional de Profesionales. La carrera por gestionar los ahorros de los trabajadores había comenzado.
Promulgado el DL 3.500, los grandes grupos económicos de la época procedieron a crear las AFPs concretas. Los grupos financieros crearon no una, sino que dos AFP cada uno. Cruzat fundó Provida y Alameda; Vial inscribió Santa María y San Cristóbal. El grupo Edwards, en tanto, fundó una con un nombre significativo: El Libertador.
Las AFP debutaron oficialmente el 1 de mayo de 1981. Con una campaña publicitaria agresiva y efectiva con don Francisco -Mario Kreutzberger- como rostro, Provida rápidamente se transformó en la más grande del incipiente mercado previsional: en su primer mes de vida logró captar a un 38% de los conversos al nuevo sistema. Tras apenas siete meses de operación, a fines de diciembre de 1981, la AFP de Manuel Cruzat -para la gente, la de don Francisco- ya administraba una cartera de inversiones que ascendía a 103 millones de dólares.
Los grupos financieros lograban así el premio mayor: fondos frescos provenientes de los ahorros previsionales -es decir, pasivos de larguísimo plazo- que podían ser transformados en sustanciosos activos para financiar su propia expansión empresarial.
A diciembre de 1981, la Superintendencia de AFP informaba que Copec (con un 20% de las acciones de Provida), CCU (20%), Cooperativa Vitalicia (20%), Consorcio (20% en total), Banco de Santiago (10%), y la Colocadora (10%), eran los accionistas de Provida.
El Traje a la Medida de las AFP
Al igual como ocurrió en 1974 con la creación de las financieras, las AFP fueron un traje a medida para los grupos Cruzat-Larraín, Vial y Edwards. Estos dos últimos conglomerados replicarían -aunque a menor escala- el andamiaje financiero del grupo Cruzat-Larraín.
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