Presentada por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, la 92ª edición de los Oscar tuvo lugar en el Dolby Theatre de Los Angeles, con sus más de 3.300 butacas. Tras largos años en que la ceremonia tuvo lugar a fines de febrero, este año se adelantó.
En lo demás, partiendo por las 24 categorías, la cosa siguió las pautas conocidas por millones de espectadores. Dijeron que este año la carrera era especialmente incierta. En fin, dijeron muchas cosas, y lo que pudo sacarse en limpio es que nadie tenía la suerte comprada.
Todo comenzó con Janelle Monáe, la actriz de Moonlight, cantando la canción central de "Un buen día en el vecindario" (que no estaba entre las nominadas de la categoría), así como un ramillete de temas que celebraron la conjunción de talentos que la noche vino a reunir.
No hubo conductor oficial, como ya se había anunciado, pero sí un par de viejos rostros que dieron un aire de continuidad: Steve Martin y Chris Rock. Margen hubo, entonces, para las bromas sobre el bullado error en la ceremonia en los Oscar de hace tres años y su relación con las recientes primarias demócratas en Iowa, sobre los millones de Jeff Bezos (presente en la ceremonia), sobre la duración de El irlandés y sobre la participación de intérpretes negros.
No especialmente cómicos en esta pasada (más graciosas estuvieron Maya Rudolph y Kristen Wiig), dieron pie a una premiación que partió sin sorpresas. Brad Pitt, previsiblemente, se quedó con la estatuilla para Mejor actor secundario por Había una vez en Hollywood, y aprovechó sus 45 segundos para hacer una breve alusión al fallido impeachment a Donald Trump, seguida de los agradecimientos de rigor, partiendo por Quentin Tarantino.
Algo más sorpresivo, si cabe, fue el premio a Mejor película animada en una categoría de pronóstico particularmente incierto. Ganó Toy Story 4, tal como lo había hecho la entrega anterior de la saga. El Mejor guión original, por su parte, ya daba alguna pista de lo que vendría: Parasite, coescrito por su celebrado director, Bong Joon-ho.
Con el impulso que ha cobrado la película, el asombro se produjo, pero no fue tanto. Indisimuladamente, el cineasta comenzaba ya a sonreír. Un buen rato después, llegaría la anunciadísima estatuilla a Mejor película internacional, la primera con este nuevo nombre, cuestión que Bong no olvidó en su discurso.
Y si la idea era que cada quien tuviese lo suyo, a Jojo rabbit le tocó el Mejor guión adaptado. Para recibirlo estuvo Taika Waititi, su director, guionista y actor: el neozelandés/maorí/judío agradeció sin desmadres y con una sonrisa, instando a los niños indigenas del mundo a hacer arte.
En el caso de Mujercitas, con sus seis nominaciones y la omisión de su directora, Greta Gerwig, "lo suyo" fue el diseño de vestuario. Algo no tan distinto del premio a Laura Dern como Mejor actriz, lo que marcó el único y esperado reconocimiento de la noche para Historia de un matrimonio. Emocionada, la intérprete saludó a sus padres -y colegas-, Bruce Dern y Diane Ladd.
Siempre en consonancia con lo esperado, 1917 arrancó con los Oscar a Mejor mezcla sonora y efectos visuales, sin olvidar la Mejor fotografía para el multinominado Roger Deakins, que obnubiló a medio mundo con su plano secuencia que dura una película completa. La compositora islandesa Hildur Guðnadóttir, en tanto, abrió la puerta para los premios a Guasón.
Y si alguien tuvo una noche consagratoria fue Bong Joon-ho: el premio a Mejor director por Parasite fue un golpe a la cátedra, y su agradecimiento/homenaje a un Martin Scorsese que se fue, nuevamente, con las manos vacías, califica entre las ironías de la noche.
Por el lado de los premios cantados, en tanto, estuvieron los roles protagónicos: Joaquin Phoenix (Guasón) y Renée Zellweger (Judy). Mientras el primero discurseó sobre las virtudes y defectos de la especie humana, la estrella de Bridget Jones agradeció a sus pares nominadas y al equipo de la película, según la vieja usanza.
Pero el momento estelar llegó cuando Parasite se coronó como la reina de la noche y se convirtió en la primera cinta no hablada en inglés que gana el premio principal.
Tocando un tema tan sensible como el de los derechos civiles en los EE.UU. de los 60 -los que por ley les eran negados a la población afroamericana-, "Green Book" sorprende como una comedia definitivamente encantadora. El que la dirija Peter Farrelly, realizador (con su hermano Bob) de la exitosa "Loco por Mary" (de dudoso gusto) podría hacerla sospechosa.
Sin embargo, bajo el clásico esquema de película de amigos improbables y descartando el recurso épico, Farrelly consigue poner a nivel cotidiano una historia en la que se cruzan discriminación racial, supremacía blanca y diferencias sociales.
En el Nueva York de 1962, Tony Vallelonga o Tony Lip (un Viggo Mortensen casi irreconocible) se desempeña como el fornido portero del Copacabana, un elegante salón de espectáculos y cenas. Un lugar frecuentado por millonarios y mafiosos, acompañados de mujeres vestidas de gala y cubiertas de joyas; una gran secuencia de apertura.
La alegre noche -animada por aquellas gloriosas big bands - termina con incidentes, trompadas y el cierre del local. Tony, un ítalo-americano del Bronx, casado y con hijos, queda en la calle. Nada que le quite el sueño al bonachón de Tony: su extensa y siempre presente familia se encargará de encontrarle trabajo. Algún pariente le da un dato y lo envía a una dirección en el Carnegie Hall.
Sobre el teatro, en un lujoso penthouse reside un músico que se apronta a hacer una gira por el sur y requiere de un chofer y guardaespaldas. La sorpresa para Tony es que se trata de un afroamericano. Tras una singular entrevista, queda contratado.
Don Shirley (Mahershala Ali) no solo es un exitoso y requerido pianista, sino que además un hombre sofisticado, de alta cultura y de exquisita formación académica. El opuesto de Tony, un tipo elemental y vulgar, semianalfabeto, que necesita de mucha comida chatarra para llenar su panza y que no detiene su intrascendente cháchara ni para engullir.
Inspirada en hechos reales (el coguionista es hijo de Villalonga), esta road-movie alude en su título al libro que detallaba -en forma de "guía turística"- los sitios donde se aplicaban con rigor las normativas racistas de la época en la zona por donde Don Shirley había decidido aceptar hacer sus presentaciones.
El filme, en esta temporada de premios, llega precedido no solo por sus nominaciones al Oscar en cinco importantes categorías, y el galardón a mejor película otorgado por el gremio de los Productores (PGA), una de las contiendas previas más esperadas. También ganó tres Globos de Oro y en el Festival de Cine de Toronto, donde se estrenó, se hizo con el premio del público.
Tanto reconocimiento ha desatado cierta polémica: ha sido criticada por convencional, predecible, de gusto masivo -una "feel-good" movie-; en suma, complaciente. Algo de eso hay -sí, es altamente recomendable para todo público-, pero no obstante, tras esa discreta forma, que tiene mucho de elegancia, la película lanza una mirada aguda y compleja al cruzar dos variables en la pirámide social: la clase y la raza.
Los protagonistas se mueven en un statu quo que ubica al hombre blanco por sobre el de una raza distinta, aunque el primero sea un inculto inmigrante de clase baja y el segundo, un rico y distinguido artista. A su vez, Don se siente "un negro desclasado", con evidentes problemas de identidad y, en lo personal, solo: sus pares se ubican en otra escala en esta estratificación.
Si eso no bastara, las interpretaciones de Mortensen y Ali son tan seductoras que es un verdadero placer verlos desempeñarse (ambos nominados al Oscar). Y si bien abundan filmes de ese subgénero, "amigos unidos por circunstancias aleatorias", el choque de dos mundos, con las obvias complicaciones -que no necesitan de exageraciones ni piruetas de guión para que queden en evidencia-, hacen a esta película especialmente verosímil, humana y atractiva.
"Green Book" tiene escenas y secuencias deliciosas, una grandiosa banda sonora y va exponiendo con genuina autenticidad y buen ritmo los positivos avances que ambos personajes van experimentando, influido el uno por el otro.
Ganadores Destacados de la Noche
| Categoría | Ganador | Película |
|---|---|---|
| Mejor Película | Parasite | Parasite |
| Mejor Director | Bong Joon-ho | Parasite |
| Mejor Actor | Joaquin Phoenix | Guasón |
| Mejor Actriz | Renée Zellweger | Judy |
| Mejor Actor de Reparto | Brad Pitt | Había una vez en Hollywood |
| Mejor Película Internacional | Parasite | Parasite |
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