Los estudios que exploran la relación histórica entre mujeres y trabajo dan cuenta de que se trata de un fenómeno que no sólo se explica a partir de la creciente incorporación femenina al mercado del trabajo de los últimos treinta años. Más bien se trata de un proceso de larga duración en nuestra historia que encuentra sus raíces, al menos para el caso del Chile republicano, en los profundos cambios que experimentó la economía nacional a fines del siglo XIX.
Un aspecto social importante del inicio de la industria en Chile, fue el aumento de la participación de las mujeres en este sector económico desde fines del siglo XIX. El trabajo femenino, realizado tanto en establecimientos fabriles como en domicilio, empleó entre uno y dos tercios de las mujeres activas mayores de 12 años. Según datos estadísticos, hacia 1907 las mujeres constituían casi un tercio de la población económicamente activa, conformando la mayor parte de la fuerza de trabajo de esas ramas económicas.
La clásica identificación del trabajo remunerado con los hombres y el cuidado del hogar con las mujeres, se vio desafiada por la creciente participación femenina en el mercado laboral urbano. Desde el ámbito privado, una de las iniciativas que promovió tempranamente la incorporación de las mujeres a la actividad industrial, fue la organización de la Escuela Profesional de Niñas propuesta por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), en 1887.
El Trabajo Femenino a Través de la Experiencia de una Ilustradora
Para ejemplificar el rol de la mujer trabajadora en el Chile actual, se presenta la experiencia de Alexia Oñate, una ilustradora de 29 años que trabaja en una empresa de videojuegos como artista principal y directora de arte.
Un espacio importante en su rutina es la oficina. Después de almuerzo, me quedo en mi puesto de trabajo haciendo dibujitos. En la casa tengo un mini lugar, un escritorio que está en el living y que me permite conversar con mi mamá mientras está sentada en el sofá viendo televisión. Ese es un momento de hacer trabajos y dibujar para mí, mientras converso.
El registro en la bitácora permitió darme cuenta de que en realidad soy demasiado trabajólica y que lo bueno de los momentos de ocio que me doy es que justamente me ayudan a liberar tensiones. Al trabajar estoy pensando generalmente en lo que quiero hacer después, como "Oh, me gustaría dibujar en este momento tal cosa, pero no puedo porque estoy trabajando". Entonces necesito darme esos espacios pequeños para poder relajarme y trabajar bien, porque a veces incluso me hace mal no darme el tiempo de ocio.
Cuando escribía las cosas que hacía por ocio y anotaba lo que me hicieron sentir siempre era relajación, liberar tensiones o quitarme la ansiedad. Soy muy ansiosa, siempre estoy haciendo cosas.
Hay muchos cambios respecto hace 10 años porque estaba estudiando y cuando estudiaba era mucho más complejo. Los cambios son más que nada de horario pues cuando uno estudia los horarios son súper raros. Hay un patrón muy parecido en el sentido de que también trabajaba todo el día. Yo estudiaba diseño y en diseño estudias un rato en la universidad y sigues en la casa, así que en mi caso estaba constantemente trabajando, igual que ahora. Siempre he sido muy trabajólica, pero la diferencia es que yo podía decir “No, este día no voy a ir a la universidad, voy a dármelo para hacer cosas para eventos, algo para mí”.
Desafíos y Oportunidades en la Era Digital
Las tecnologías no han cambiado mis ritmos de trabajo. Yo soy súper tradicional para las cosas que hago; antes trabajaba en computador y tenía las mismas cosas. O sea, ahora uno tiene tecnología genial de tablets y otras cosas de este tipo que ayudan, pero sigo teniendo la misma forma de trabajo independiente desde hace 10 años. Para esa época ya estaba viviendo en Santiago.
Las redes sociales son un problema que tengo porque trabajo más de lo que las ocupo. A veces hay gente que cree que ya no existo, pero es debido a que no tengo tiempo para revisarlas y en realidad demandan un tiempo largo. Por ejemplo, si terminé un dibujo, tengo que ver el tamaño en que lo voy a subir, ponerle la firma, ver dónde lo voy a subir, qué le voy a escribir, qué hashtag, qué me van a responder y que no sé qué. Yo no sé cómo lo hacen otras personas, pero yo no puedo.
Digo "¡Ya esta semana sí que sí voy a actualizar!" y cuando reviso las redes sociales aparece "Subido hace un mes” en mi última publicación. Me pregunto "¡¿Cómo es esto?! Si yo trabajo todos los días" y es porque es muy difícil darme tiempo. Prefiero terminar mis trabajos antes que darme esos tiempos, que a veces tienen que ver con culpas. En ocasiones si tengo que hacer algo o me comprometí a un trabajo, pienso que al subir un dibujo que es mío la gente va a decir “Ah, pero no estás haciendo el trabajo que debías hacer". Ese es un tema que se relaciona con que yo soy muy responsable, entonces no me gusta que piensen o que digan "Ay, no está haciendo nada, dice que no tiene tiempo".
Ahora he estado usando harto Instagram porque es menos cercano, es decir, no necesitan preguntarte cosas personales, es más sobre los mismos dibujos, las fotos. Hubo un tiempo en que usé plataformas digitales para compartir mi trabajo, de hecho, fue el periodo en que agarré mi nombre como dibujante. Compartía mi trabajo en DeviantArt, que era la página donde estaban todos los dibujantes. Ahí me la pasaba todo el tiempo porque justamente tenía. Después de la universidad, me quedaba dibujando cosas y las subía. Mucha gente me seguía, me compartía y me pedía comisiones. Subía dibujos 3 veces a la semana o, por lo menos, 2 veces al mes, pero ya no subo nada.
Motivaciones y Desafíos Profesionales
El trabajo es, primero, una fuente de dinero. Es lo más importante porque me mantengo sola. Debo trabajar sí o sí en oficina, lo necesito para poder mantenerme, pero por mí no lo haría. Por otra parte, me ayuda a aprender cosas nuevas. Esta empresa en la que estoy no tenía un artista que estuviera siempre, contrataban diferentes personas y cuando llegué me dijeron “Necesitamos tal cosa”, a lo que respondí “Yo lo hago” sin saber cómo hacerlo. Ahí aprendí haciéndolo entonces me ha ayudado un montón. Por ejemplo, hicimos un juego para Nickelodeon y necesitaban que animáramos a las Tortugas Ninjas, las nuevas. Yo dije “Ya, yo hago las animaciones, démosle” cuando estábamos trabajando justamente con los animadores de la serie de forma directa. Trabajo súper bien a presión, aprendo mucho.
El trabajo ha ayudado a acercarme a todas esas cosas que uno dice “En algún momento voy a aprender” porque en la pega tienes que hacerlo, te están pagando para eso. Me ayuda mucho, mucho a obligarme a ser mejor pues pasa bastante que uno, cuando es su propio jefe, se deja estar. Además, ayuda que mi trabajo sea lo que me gusta.
Influencias y Trayectoria Personal
Siempre he dibujado, desde que nací, porque mi papá era dibujante, trabajaba de arquitecto y mi mamá también. Además de estar siempre creando, mi papá hacía lettering y dibujos para afiches a mano y mi mamá hacía muñecas de tela, siempre en contacto con el arte. Ellos me metieron al mundo del dibujo, me decían “Ya, toma lápiz y toma papel”. Entonces dibujé, dibujé, dibujé y en algún momento, cuando tenía 12 años, dije "Ah, voy a ser veterinaria" porque me gustaban los animales, y al final nada que ver.
Me acuerdo de que me metí a un taller de cómic que era muy malo, pésimo, pero me permitió conocer a una niña que dibujaba muy bien y yo pensé "¡Wow! Uno puede llegar a dibujar muy bien". Ella me mostró a las CLAMP, que este estudio de dibujantes japonesas, y me dijo "Mira, ellas son mujeres y hacen cómics". En esa época era extraño, era sorprendente que hubiera mujeres que hicieran cómic yfueran reconocidas, no se conocía mucho. Cuando iba a salir del colegio me preguntaron “¿Qué quieres estudiar?” y respondí que no sabía porque en ese tiempo no había ilustración, no existía y yo no tenía idea de nada porque vivía en Chiloé, donde no se sabía nada de nada. Me dijeron “Estudia arte”, pero no quise pues sabía que se alejaba del “arte” que yo quería hacer, así que entré a diseño gráfico. Ahí me metí, no aprendí nada y me salí al tercer año por asuntos personales. En esa época estaba dibujando y subiendo muchas cosas a DeviantArt, donde me hice muy conocida.
Hubo un momento en que una compañía japonesa, DeNA, que estuvo en Chile por hartos años me llamó para que fuera a diseñar personajes. ¡No lo podía creer! Al principio les dije que no -esto pasó en el 2013-, pero pasó un año, me volvieron a contactar, dije “Ya, debería hacerlo” y acepté. Empecé a trabajar al tiro con profesionales, con gente de Japón, de Estados Unidos. Hice todo el diseño de personajes, cientos y cientos de personajes. Hacía 10 personajes diarios para un juego y ahí me dije “Ya, esto es lo que me gusta”. Siempre había querido trabajar en una empresa de videojuegos, aunque no era mi meta; yo quería hacer cómics en esa época. Después, con el tiempo, empecé a ver que me gustaban otras cosas, y por suerte los trabajos llegaron a mi. Yo creo que fue gracias a las redes sociales.
Límites y Éxito en el Trabajo Creativo
Los límites del trabajo no se terminan. Ese es un problema que tengo: siempre prefiero trabajar antes que descansar porque sé que en algún momento voy a estar estresada porque no hice las cosas. Yo creo que un trabajo bien hecho tiene que ver con, primero, hasta dónde crees tú que puedes llegar. A veces uno dice “Ya, voy a hacer esto”, pero lo ves y dices “No, es que yo sé que puedo hacerlo mejor”. Para mí el límite es cuando dices “Ya, sé que en este tiempo que me dieron para hacer este trabajo, esto es lo máximo que puedo dar”. Eso es un trabajo bien hecho.
Uno puede pensar que algo siempre se puede perfeccionar y si te dan un año para perfeccionarlo, eso va a estar constantemente mejorando y al final va a quedar maravilloso. Pero el trabajo tiene que estar delimitado a la cantidad de tiempo que tengo para hacerlo y hasta dónde puedo llegar en ese tiempo. Hay una relación entre calidad y tiempo porque no puedes dar más si no tienes más tiempo, pero tampoco puedes dar menos. Por lo menos, para mí, lo importante es dar el 100% siempre.
Los indicadores externos de valoración de mi trabajo dependen del cliente. En mi trabajo, si bien yo tiendo ser en general la directora de arte principal en varios proyectos, existe el jefe que es el que también dice “¿Sabes qué? Me gustó”, “No me gustó” o “Creo que le va a gustar al cliente”. Cuando dice “Sí, me gusta”, pasa al cliente al que le estamos haciendo el trabajo. Él puede decir “No me gustó” o “No es lo que yo quería”, independiente de si está bien hecho el trabajo. Al final es súper subjetivo porque se trata de si a la empresa o al cliente le gusta, de lo que está pidiendo. El trabajo nunca depende de uno totalmente, a menos que el cliente te esté buscando a ti específicamente como ilustrador y quieren tu estilo.
La experiencia va a ser súper diferente, dependiendo si trabajas como independiente, si eres una marca conocida o tu nombre es conocido. En esta empresa siempre tenemos clientes súper distintos: hay unos que te dicen “Me encanta lo que hiciste” y nada más, está bien, te lo van a pagar; mientras que hay otros que te piden cambios y cambios, y va a depender solamente de si le gustó a él o a toda la gente de la reunión donde estaban revisando el asunto. En resumen, los indicadores dependen de los agentes externos porque es lo que quieren y es lo que están pagando, aunque obviamente cuánto vas a cambiar de eso dependerá de cuánto te paguen.
Aparte, el cliente puede no entender de qué estás hablando. Te dice “Quiero tal cosa”, piensa que es un dibujo 2D y al final resulta que el dibujo que te estaba pidiendo era 3D, pero no entendía nada. Tengo un amigo que trabaja en la parte de diseño de interfaces, es seco y hace sus cosas súper bien. Tuvo que trabajar con un cliente que no sabía nada y cuando entregó su trabajo esta persona le dijo “No, es que yo esperaba otra cosa”. Le pidieron cambiar todo y quedó súper feo, desde la perspectiva de nosotros que sabemos. Dijimos “Esto no está bien. No se entiende, está desordenado”, pero para ellos estaba bien.
El éxito tiene que ver con cuan feliz estoy. Por ejemplo, en la empresa en que estaba antes ganaba mucha plata, pero no era feliz porque los jefes me trataban mal. Era otra forma de trabajo: me exigían cosas que no tenían nada que ver con el trabajo, sufrí abuso laboral por parte de la jefatura, me trataron súper mal, se metían en mi vida. Ganaba bien, pero, aparte de eso, tenía una vida súper mala, entonces no lo disfrutaba. Si daba una idea no la tomaban en cuenta, no me escuchaban y no me respetaban. Entonces no era agradable, aunque tenía gente maravillosa de compañeros y me trataban super bien, los jefes me trataban como mano de obra y eso me terminó matando.
En cambio, ahora gano mucho menos y el jefe me deja "hacer lo que quiera" porque confía en mi criterio, confía en que lo voy a hacer bien. De repente me dice "Pucha, cámbiate esto porque el cliente no sé qué", "No, yo no me lo imaginaba así", pero nunca de una manera agresiva y abusiva. Entonces para mí el éxito es eso, o sea, que se den cuenta y aprecien lo que haces. En la otra empresa me pasaba que nunca me agradecieron nada, siendo que me esforzaba mucho en mi trabajo. Nunca en la vida me dijeron “Buen trabajo”. Acá me dicen cada vez que trabajo "Oye, sí, qué bueno, gracias" “te pasaste” “que lindo”. Para mí eso es éxito, independiente de la plata que tenga o de que no tenga mucho tiempo para hacer otras cosas, es que reconozcan lo bien que lo estás haciendo.
No sé si el fracaso es lo contrario al éxito necesariamente, sino que se relaciona con no llenar las expectativas que tú mismo tienes. Por ejemplo, un jefe te puede pedir mucho más de lo que tú eres capaz, y ahí no es fracaso, es simplemente que el jefe o el cliente no saben hasta dónde tú puedes llegar. Te pueden decir "Ah, tú dibujas. Hazme una animación", pero si no eres animador, ellos pensarán que lo hiciste mal o que no sirves.
Creo que el fracaso es cuando te crees capaz de algo y no lo logras o si lo logras, pero no te sientes satisfecho. También puede ser que estás haciendo algo que no te hace feliz.
Balance entre Trabajo y Vida Personal
La relación entre el trabajo y el dinero siempre ha sido como “Está bien todo, pero tengo menos plata” o “Tengo mucha plata y no está bien todo”. Generalmente trabajo mucho, mucho, mucho para ganar unos cuantos pesos. No tengo dramas con eso, me hace feliz igual. No necesariamente mucho trabajo es mucha plata, a veces va a depender de la suerte que tenga o en qué empresa esté. Yo conversé con mis jefes de que, como no gano mucho, necesito trabajar afuera entonces me dejan irme una hora antes.
En general, identifico momentos de ocio cuando termino una de mis tareas. Yo planifico mi tiempo con 3 días de anticipación por lo menos, hago una checklist y cuando la termino sé que de ahí en adelante es mi tiempo libre. También es ocio cuando dibujo para mí y no se trata de algo que me pidieron. Otras actividades son conversar con amigos o comer. Tengo un hobbie que es bailar K-pop. Soy la líder junto con mi pareja de un grupo y bailamos los sábados desde las 6.00 de la tarde hasta las 10.00 de la noche generalmente. Otro momento de ocio es cuando estoy con mi pareja, pero generalmente estamos juntas mientras estoy trabajando porque vivo con ella. La semana en que escribí la bitácora vimos una serie durante dos días porque estaba más tranquila.
El rol que tienen otras personas en mi tiempo libre depende de la actividad. Cuando el momento de ocio es dibujar, no importa...
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