En ciencias sociales, existe un consenso sobre la importancia del trabajo para la integración y el ajuste psicológico y social de los individuos. Desde la era industrial, el trabajo trasciende la esfera económica e influye en la vida de las personas y las comunidades, llegando a determinarlos.
Debido a la revolución industrial, los cambios en las formas de trabajar y los imperativos productivos, a menudo se separaron las áreas de trabajo y familia, considerándolas dominios independientes. Una de las explicaciones de esta separación se encuentra en la diferenciación de roles, asignando al hombre el papel de sostenedor del hogar y a la mujer las labores domésticas.
Según Clarck (2000), en la década del setenta se asume el impacto del trabajo sobre la familia y viceversa. Actualmente, se reconoce que una de las condiciones subjetivas de la calidad de vida de los trabajadores radica en la congruencia de la interacción de los ámbitos familiar y laboral, reconociéndose que ambos se influyen recíprocamente (Casas, Repullo, Lorenzo y Cañas, 2002).
Ha habido cambios en la concepción de lo que constituye familia (Arriagada, 2005) debido a factores sociodemográficos como el aumento de la participación de la mujer en el mercado laboral, el incremento en las expectativas de vida y la existencia de familias con doble ingreso.
En Chile, según el Censo (2002), el hogar nuclear sigue siendo predominante (57,0%), pero se observa un aumento de los hogares de tipo extenso y del hogar unipersonal, que incrementó de 8,3% en 1992 a 11,6% en 2002. Por otra parte, si al año 1992, el 25,3% de los hogares tenía como jefe a una mujer, los datos del año 2002 indican un aumento al 31,5%.
Las sociedades occidentales han experimentado un incremento sostenido de la fuerza de trabajo femenina, asociado al aumento de las necesidades productivas y a un incremento en la igualdad de oportunidades de educación y empleo entre los sexos.
Hay que destacar que Chile es de los países en que la fuerza de trabajo pasa más horas en su trabajo (2002 hrs. anuales) y, en este contexto parece pertinente y relevante analizar el tema del (des)equilibrio en la relación trabajo-familia y el rol de que juegan las organizaciones laborales en él.
Concepto de Satisfacción Familiar y Equilibrio Trabajo-Familia
El bienestar, y más concretamente, la satisfacción, son conceptos que aportan una visión global de la calidad de vida de las personas. Se ha entendido que ésta puede ser medida de una manera global o en relación a dominios específicos, entre los cuales se considera que la familia y el trabajo ocupan un lugar importante para explicar la satisfacción global y el bienestar global del individuo (Edwards & Rothbard, 2000).
Así de acuerdo a Diener (1994), el bienestar subjetivo, es una amplia categoría de fenómenos que incluyen respuestas emocionales de las personas y juicios sobre la satisfacción de la vida, la cual puede ser subdividida en diversas áreas tales como recreación, matrimonio, familia, trabajo, amistad, etc.
Acuña y Olavarrieta (1993) señalan que la familia es concebida, en general, como un grupo que busca resolver el dilema de posibilitar la existencia humana, a través de la satisfacción de necesidades básicas y primitivas de las personas, disponer de un hogar, alimentación, afecto y estabilidad.
Goldsmith (1989) señala que trabajo y familia se constituyen en las dos esferas fundamentales que sirven de "nicho ecológico" básico donde actúa el ser humano, reconocidos como mutuamente interdependientes y que no pueden ser estudiados ni comprendidos de manera independiente.
Se puede entender la satisfacción, como una valoración cognitiva personal que realiza una persona de la vida y de los dominios de la misma, atendiendo a la calidad de su vida, a las expectativas y aspiraciones, a los objetivos conseguidos, basados en los propios criterios de la persona y que se realiza de manera favorable (Clemente, Molero y González, 2000).
Dentro de las definiciones operativas de satisfacción familiar, se incluyen componentes afectivos, tanto positivos como negativos (Carver & Jones,1992; Sánchez & Quiroga, 1995; Barraca & López-Yarto, 1997), porque la familia "es el lugar donde el mundo emocional se vive de manera especialmente intensa y, por tanto, los sentimientos deben ser recogidos por cualquier medida de satisfacción familiar" (Barraca & López-Yarto, 1997, p.11).
De acuerdo a Olson (1982) la satisfacción familiar se refiere a cómo se sienten los miembros de una familia en cuanto a sus niveles de cohesión y adaptabilidad. Complementando esta definición, Florenzano (1995) relaciona la satisfacción familiar con la percepción de la ayuda que recibe el miembro de la familia cuando se enfrenta a un problema, la expresión de afectos y apoyo emocional y al grado de participación en la toma de decisiones.
La satisfacción familiar se define como el resultado global de todo el juego de interacciones familiares, de carácter positivo o negativo. La conciliación con el trabajo, se ha vislumbrado como crucial y base de este equilibrio y ajuste psicológico del individuo (Greenhaus, Collins y Shaw, 2002; Shiffley, 2003).
De acuerdo a Greenhaus & Beutell (1985) el conflicto puede ocurrir cuando el individuo tiene que asumir distintos papeles -(padre/madre, compañero(a) y trabajador(a)-, traduciéndose en una forma de conflicto interrólico en el que las presiones desde el dominio del trabajo y de la familia son mutuamente incompatibles en una diversidad de maneras.
De acuerdo a Diener, Suh, Lucas & Smith (1999) es probable que individuos que experimenten satisfacción con ambos roles experimenten mayores niveles de logro de metas y bienestar personal, que aquellos que están satisfechos sólo con uno de ellos.
Dentro de las perspectivas que han relacionado estos "dos mundos", Edwards & Rothbard (2000), describen seis modelos -causales y no causales- que relacionan la vida familiar y la vida laboral. Entre los modelos causales, en los cuales se asume que un dominio impacta sobre el otro, destacan entre otros, el Modelo Spillover y el Modelo Compensatorio.
En la "Spillover Theory" (Staines, 1980) se postula que a pesar de los límites físicos y temporales entre el trabajo y familia, las emociones y conductas en una esfera se transfieren a la otra (por ejemplo, situaciones en la que los empleados que han tenido un mal día en el trabajo transfieren su malestar al hogar).
En la "Teoría de la Compensación", se postula que existe una relación inversa entre trabajo y familia, donde las personas realizan esfuerzos diferenciales para compensar las debilidades de una esfera en relación a otra (por ejemplo, situaciones en la que individuos con vidas familiares insatisfactorias podrían orientarse a actividades tendientes a obtener satisfacción en el trabajo y viceversa).
Un tercer planteamiento de interés en la línea del bienestar y la calidad de vida (tanto laboral como familiar), es el formulado por Clarck (2000) quien desarrolla una "Border Theory" que intenta explicar cómo los individuos manejan y negocian en el trabajo y en el plano familiar, para lograr un equilibrio entre estos aspectos cruciales del ser humano. Lo central del modelo es la idea de que trabajo y familia constituyen diferentes esferas que se influencian recíprocamente.
Factores que influyen en el equilibrio trabajo-familia
Aplicar medidas de política organizacional tales como flexibilidad horaria, permisos, asistencia en labores domésticas y cuidar formas de supervisión, aumentan el bienestar y satisfacción laboral -menor nivel de estrés, más control personal del trabajo y de tiempo familiar-, trayendo simultáneamente beneficios organizacionales al reducir el ausentismo e incrementar la productividad. Culturas organizacionales con alto grado de formalidad y jerarquía, y menor autodeterminación e intimidad, muestran menos bienestar y mayor dificultad para integrar trabajo-familia.
Revisar las políticas públicas a la luz de estos resultados, aplicar las medidas referidas, e investigar nuevas medidas apropiadas a Chile son medios para mejorar la calidad de vida en el país.
Estos autores miden la calidad de vida familiar por medio de tres variables: bienestar material, disponibilidad de tiempo y acceso a espacio físico en el hogar. Respecto de la relación trabajo-familia, se afirma la existencia de un conflicto ocasionado por la exposición a extensas jornadas laborales en desmedro del tiempo destinado a la familia, situación que sería transversal e independiente al tipo de empleo.
TAG: #Empleado

