El modelo sistémico de intervención en Trabajo Social es un modelo especialmente conocido y reconocido en la actualidad. Como decimos, recientemente parece observarse un creciente interés por el enfoque sistémico desde el Trabajo Social, debido a que aporta un referente teórico claro y una metodología que permite analizar, pensar, identificar y diseñar estrategias para la acción del Trabajo Social actual. Igualmente porque parece acoplarse a lo que muchos Trabajadores Sociales constatan en su práctica profesional, como es la no linealidad de los procesos y de los comportamientos sociales. Además, propone un modelo de intervención que permite que diferentes métodos prácticos de intervención puedan ser integrados dentro del mismo marco.
Aunque nos parezca relativamente actual, sus orígenes datan de los años treinta del siglo XX cuando Hangins, un sociólogo de la Smith Social Work School, introdujo ya en la profesión la teoría de los sistemas (un sistema es un conjunto de unidades interrelacionadas entre sí, cada una de ellas con: diferente nivel de complejidad, límites de permeabilidad variables, sistema de comunicación interno, y medio de comunicación con el exterior en la intervención profesional del Trabajo Social.
Orígenes del Enfoque Sistémico
El interés en el análisis sistémico procede inicialmente de los cambios de la física y de la biología, donde se encuentran sus primeros desarrolladores. Tras la Segunda Guerra Mundial, este pensamiento empieza a tener efecto en otros campos científicos, a través de varios autores. Es así como se empieza a ver reflejado y aplicado en la intervención social. En los años treinta, aparece finalmente una referencia a la Teoría de los Sistemas y su aplicación al Trabajo Social. Realizada por Hankins en la “Smith School of Social Work”.
El creciente interés por los sistemas abiertos (los sistemas abiertos son aquellos que establecen algún tipo de intercambio con su entorno y su continua interacción con el entorno (o ecología).
Desarrollo del Enfoque Sistémico
Hasta ahora hemos examinado diferentes contribuciones que confluyen en la propuesta de la ontología del lenguaje. Cuando abordamos el enfoque sistémico, sin embargo, lo que está en juego es algo diferente. El proceso que seguimos para extraer conocimiento sobre la realidad no es inocente. Al hacerlo, estamos obligados a hacer determinados supuestos sobre ella, a prepararla para el proceso que sobre ella realizaremos con el propósito de extraer ese conocimiento.
En nuestro afán por conocer la realidad sucede que la distorsionamos y con ello comprometemos el propio conocimiento que buscamos alcanzar. El primer intento de superar este problema se produjo en la filosofía y la solución que se ofreció fue la filosofía dialéctica. Esta última se desarrolló en dos variantes distintas: una variante idealista, a través de la filosofía de G.W.F. Hegel (1770-1831) y a una variante materialista, más cercana a las ciencias, a través de Karl Marx (1818-1883) y Frederick Engels (1820-1895).
Fue en el dominio del desarrollo científico donde se encontró un camino para hacerse cargo de estos problemas, dando lugar al nacimiento de lo que hoy conocemos como el enfoque sistémico. Una vez que ello se produce, éste se extenderá no sólo al conjunto de las disciplinas científicas, sino también a otras modalidades de conocimiento. Hay quienes sostienen que el enfoque sistémico ha perdido la relevancia que tuvo en un determinado momento, dado que ya no se habla de él como se hacía antes. En la actualidad, el enfoque sistémico se ha impuesto en todas las disciplinas científicas y, si bien es posible que se hable menos de él, ello es por cuanto está plenamente asumido y ha devenido práctica común tanto en la enseñanza, como en el propio quehacer científico. No así, sin embargo, fuera de dicho quehacer. Nuestro sentido común dista todavía de asumir plenamente una mirada sistémica.
Supuestos del Enfoque Científico Tradicional
En su desarrollo histórico, las ciencias establecerán tres supuestos que, en el futuro, serán cuestionados. El primero, es el supuesto del análisis, utilizado para enfrentar fenómenos complejos, en los que intervienen múltiples factores. El segundo supuesto sostenía que una explicación se expresa al interior de una matriz causa-efecto, en la que el fenómeno explicado aparecía como el efecto de otro u otros que asumen el papel de causa. El tercer y último supuesto era el de la linealidad que postulaba que existía una proporcionalidad entre la causa y su efecto. Si la causa se incrementaba o se reducía, el efecto se alteraba, en sentido directo o inverso, de manera correspondiente.
El nacimiento del enfoque sistémico se da en un contexto de creciente conciencia sobre las limitaciones que, de manera progresiva, encontraban las explicaciones científicas. En ese contexto, surgen dos figuras que devendrán pioneros en el desarrollo de un enfoque diferente. Se trata del biólogo austríaco-canadiense, Ludwig von Bertalanffy (1901-1972), que desarrolla lo que llamará la “teoría general de sistemas”, sugiriendo caminos diferentes para el quehacer científico, y del matemático norteamericano Norbert Wiener (1894-1964), quién inaugura lo que, en su momento llamará, la cibernética.
Características Fundamentales del Enfoque Sistémico
Para entender cómo el enfoque sistémico alteró la forma tradicional de hacer ciencia es necesario especificar sus rasgos fundamentales:
- El enfoque científico tradicional consideraba que el carácter o la naturaleza de una entidad particular, determinaba la forma como ésta actuaba y se relacionaba con otras. Desde el enfoque sistémico este supuesto es cuestionado.
- Las relaciones se desarrollan y despliegan en el tiempo y, por lo tanto, situar los fenómenos al interior de sus dinámicas temporales resultaba fundamental para entender la generación de los resultados alcanzados. A diferencia del enfoque científico tradicional, el enfoque sistémico privilegia el factor tiempo, factor que representaba uno de los principales obstáculos de las explicaciones científicas anteriores.
- De los dos rasgos descritos previamente (el énfasis puesto en las relaciones y en la temporalidad) surge el reconocimiento de la importancia que el enfoque sistémico le confiere a los procesos conducentes a determinados resultados. Con el enfoque sistémico, se produce un giro importante en relación a esta modalidad explicativa. Las causas son vista crecientemente como procesos capaces de producir los efectos que se buscan explicar.
Bajo este principio, una persona actúa y aprende en función de lo que lo rodea. Por lo que desde el enfoque sistémico no se busca tratar a un individuo de forma aislada, sino más bien como parte de un sistema. Por esta razón es que, durante el siglo XX, se comienzan a desarrollar intervenciones con más de una persona a la vez, como es el caso de terapia familiar y la terapia de parejas.
Terapia Relacional Sistémica
La terapia relacional sistémica es una metodología que se desprende de la psicoterapia, la cual tiene como objetivo, trabajar todos los miembros de la familia, haciendo uso de sus propios recursos y trabajando al mismo tiempo tanto las relaciones y conflictos familiares, como los individuales.
Orígenes y Objetivo
Este tipo de terapia tiene su origen en Curitiba en la década de 1980, a mano de la psicóloga Solange María Rosset, en ella, el individuo es percibido como un sistema funcional. En su aspecto relacional el enfoque sistémico se refiere al estado de relación y a la constante interacción entre el paciente con otras personas y con él mismo; por lo general, las relaciones son circulares, las mismas están en procesos de relación que poseen características únicas.
El objetivo principal de esta terapia es desarrollar la autonomía de cada paciente, a fin de que pueda desarrollar estrategias operativas más eficaces.
Patrones de Comportamiento
Para la terapia relacional sistémica, el patrón es construido desde la infancia de cada paciente; el niño asume el patrón de funcionamiento de su familia y los absorbe en el comportamiento y entorno familiar. Por esta razón, el enfoque de la familia resulta de gran importancia, ya que, debido a la forma en la que están organizados sus miembros, el papel que tiene cada uno de ellos, su forma de comunicación, determinarán el tipo de relaciones que son establecidos en dicho sistema.
Es muy fácil identificar este patrón de funcionamiento, al observar cómo una persona hace uso de ellos en las relaciones sociales, la comunicación, la vestimenta, la profesión, la salud, la sexualidad, entre otros y generalmente, los repite contantemente.
Con este enfoque terapéutico, se estudia y se cuestiona, hasta que el paciente logre percibirlos, los asuma y se haga responsable de sus acciones, rompiendo con la costumbre de repetir el patrón ciegas.
Patrón de Interacción
Este patrón, también se encuentra relacionado con la repetición de comportamientos, sin embargo, está más asociado a las estrategias de las que hacen uso las personas para reaccionar a ciertos eventos que la vida le presenta en el día a día.
El paciente cree que deben establecerse reglas para interactuar con el mundo; por lo general, las mismas suelen ser muy limitadas y poco útiles, aun así, el paciente cree que las necesita para poder relacionarse, ya que éstas fueron aprendidas desde la infancia.
En terapia, se trata de suavizar este patrón para poder dar lugar y hacer uso de otras estrategias más flexibles y efectivas, lo que permite reaccionar de acuerdo a lo que la realidad demanda y no como lo establece el estándar.
Proceso Terapéutico
La terapia puede llevarse adelante de manera individual, familiar, pareja o un grupo de personas. En un primer momento, es decir, en la primera sesión, se realiza una actividad única, basada en la presentación de las situaciones a fin de poder establecer objetivos.
Durante toda la atención brindada, el profesional se encarga de desarrollar una serie de estrategias que puedan ayudar al paciente a identificar su patrón de funcionamiento. En la terapia relacional sistémica, el paciente requiere de un nivel de comprensión acerca de los componentes que caracterizan su patrón.
Una vez que se ha avanzado, se realiza lo que se conoce como el reinicio, éste es fundamental para poder cambiar los deseos estereotipados que el paciente considera querer para sí mismo. Esta redención inicia con una propuesta que haga a la persona tomar consciencia de la responsabilidad que tiene de sus acciones y conflictos.
Es posible que se pueda presentar una resistencia o recaída, ya que este tipo de repetición inconsciente suele romperse con el transcurrir del tiempo, puede tardar meses o quizá años; la clave principal para que el proceso sea efectivo, es realizar un patrón de comportamiento asertivo, para que, de esta forma, el cambio pueda darse poco a poco.
Tipos de Terapia Relacional Sistémica
Terapia Individual
Una terapia relacional sistémica, que va dirigida especialmente al individuo, tiene como finalidad desarrollar la autosuficiencia de cada persona, en ella, se motiva al paciente a que haga un análisis de las situaciones desagradables en su vida, para que pueda identificar su cuota de responsabilidad en cada una de ellas.
Se lleva al reconocimiento de la responsabilidad personal, a fin de que el paciente puede dejar a un lado los comportamientos negativos, lo que da como resultado que pueda asumir nuevas herramientas de trabajo pertinentes.
Cada paciente posee un nivel de consciencia único acerca de su patrón de trabajo y su resistencia para modificarlo. El profesional que desarrolla la terapia debe escoger qué funcionará para casos particulares, lo bueno de esta terapia es que goza de gran versatilidad.
Ahora, para los casos de experiencias traumáticas vividas en la niñez o la adolescencia, resulta esencial que el paciente comprenda que, esas situaciones negativas no definen su esencia, sí es posible vivir más allá de ellos, en un estilo de vida mucho más ameno.
Terapia Familiar
En el enfoque familiar se concibe a la familia como un sistema, en el que cada miembro posee una responsabilidad e influye uno en el otro.
Una terapia relacional sistémica ofrece la oportunidad a los miembros de la familia de organizarse como un conjunto que contribuya a evitar aquellos conflictos innecesarios.
También se puede encontrar grandes subsistemas conformados por relaciones minoritarias que conforman el todo, las relaciones entre parejas, padres, hijos, hermanos y parientes cercanos, son analizadas como entidades separadas.
Terapia de Pareja
La terapia de pareja contribuye a una mejor relación entre la misma, las dos partes reciben información acerca de su patrón de funcionamiento y se les brinda las herramientas para que puedan realizar todos los cambios que sean necesarios.
De esta forma, la pareja puede hacer uso de la relación como una fuente de crecimiento personal y emocional.
TAG: #Trabajo

