La memoria es considerada como la capacidad para recordar las cosas que hemos experimentado, imaginado y aprendido. Para hablar de memoria y sus tipos, es fundamental hablar de los registros sensoriales y cómo estos juegan un papel fundamental en el procesamiento de la información, cómo seleccionamos parte de este material para pensar en él y posteriormente recordarlo. Aunque todos nuestros sentidos poseen registros, los más estudiados son los registros visuales y auditivos.

En la vida cotidiana, la información visual llega al registro, y esta nueva información es reemplazada casi al instante por la información antigua. Este proceso se conoce como enmascaramiento. Pero aquí surge una duda: si la información de nuestros registros sensoriales desaparece tan rápido, ¿cómo podemos recordar?

¿Qué es la memoria de trabajo?

También conocida como memoria operativa, éste es un proceso mental que almacena y manipula información de forma temporal para usarla cuando ya no esté accesible a nuestros sentidos. Visto de otro modo, esta memoria es como un “escritorio mental” donde procesamos y combinamos distintos fragmentos de información a corto plazo. Este escritorio nos permite retener información de estímulos externos, como una explicación que alguien nos da en el momento, así como también ideas previamente guardadas en nuestra memoria. Según el reconocido psicólogo Alan Baddeley, este concepto se refiere a la capacidad limitada que almacena temporalmente información y respalda los procesos de pensamientos humanos. En otras palabras, la memoria de trabajo ayuda a asociar conocimientos nuevos con los que ya existentes. Un claro ejemplo es cuando hablamos por teléfono y recordamos que debemos sacar la ropa de la lavadora.

La memoria a corto plazo o memoria de trabajo (MCP) es la encargada de conservar información en la que estamos pensando, almacena brevemente la nueva información y procesa la información seleccionada de los registros sensoriales y trabaja en ella. La MCP puede retener tanta información como la que es posible repetir o repasar entre 1.5 y 2 segundos.

La memoria a corto plazo a menudo se denomina memoria de trabajo retiene información por un tiempo breve, lo necesario para realizar una tarea que involucre esta información. Dentro de nuestras funciones cognitivas, es un mecanismo de nuestra memoria que nos sirve para retener una cantidad limitada de información durante un tiempo breve. En ella se retiene temporalmente la información analizada, sin importar si posteriormente se borrará o se enviará a la memoria a largo plazo (dónde se almacenará durante un tiempo ilimitado).

Esta memoria tiene dos propiedades principales:

  1. Una capacidad limitada: La cantidad de información que puede retener es de 7 elementos. Esta capacidad varía según las personas y según el material a memorizar. Es, por ejemplo, más fácil recordar una lista de palabras frecuentes que una lista de palabras raras o desconocidas.
  2. Un plazo fijo: La memoria a corto plazo puede retener información hasta por 30 segundos hasta unos minutos. Esta duración puede aumentar si repetimos la información sin parar o si le damos sentido.

¿Para qué sirve la memoria a corto plazo?

Como dijimos anteriormente, nos permite almacenar información durante un tiempo breve. Por ejemplo, puede tratarse de mantener en la memoria un número de teléfono el tiempo suficiente para marcarlo, o ciertos números el tiempo suficiente para realizar una operación mental.

Componentes de la Memoria de Trabajo

  • Bucle fonológico.
  • Agenda visoespacial.
  • Ejecutivo central.
  • Búfer episódico. Donde se almacena la información temporal. Esta clase de memoria se compone de imágenes, sensaciones audiovisuales, palabras, ideas y otros.

Tipos de Memoria de Trabajo

  • Memoria de trabajo verbal. Fundamental para comprender y comunicarnos a través del lenguaje. Relacionada al bucle fonológico, de acuerdo con lo que indica Baddeley.
  • Memoria de trabajo visual. Relacionada con la información que obtenemos del espacio que nos rodea y nos permite ubicarnos visualmente en nuestro entorno. Visoespacial: es el “ojo de la mente”.

La codificación de la memoria a corto plazo se realiza por medio del bucle fonológico, que se encarga de la información verbal, y la agenda visoespacial, que codifica la información visual (Morris y Maisto, 2005).

Funciones Ejecutivas y su Relación con la Memoria de Trabajo

Las funciones ejecutivas se pueden definir como el conjunto de capacidades cognitivas necesarias para controlar y autorregular la propia conducta. Es decir, son lo que nos permite establecer, mantener, supervisar, corregir y alcanzar un plan de acción dirigido a una meta. Este conjunto de funciones es de gran importancia, pues lo usamos a diario. El término de Funciones Ejecutivas fue propuesto por Muriel Lezak en 1982.

Este conjunto de capacidades cognitivas se encuentran relativamente delimitadas en las estructuras prefrontales del cerebro. Las áreas cerebrales más relacionadas con las funciones ejecutivas son la corteza prefrontal dorsolateral, la corteza prefrontal ventromedial, la corteza prefrontal orbitofrontal y la corteza cingulada anterior. Podemos obtener una estimación de la integridad funcional de estas estructuras a través de tests específicos. Mediante la práctica y el entrenamiento cognitivo, se puede mejorar estas capcidades.

Aunque hay diversidad de opiniones con respecto a qué son exactamente las funciones ejecutivas, existe consenso acerca de qué habilidades las componen. En cualquier actividad laboral que requiera organización, planificación, resolver problemas, tomar decisiones o manipular datos, se hará uso de las funciones ejecutivas. Por tanto, se emplean tanto para cocinar una hamburguesa, como para planificar una cirugía a corazón abierto.

Las funciones ejecutivas también tienen un papel nuclear en los estudios. Son las que nos permiten controlar la atención para estar concentrados durante una clase, o las que hacen posible que nos organicemos para estudiar un examen.

Cuando preparamos una ruta para un viaje en coche, cuando tenemos que tomar una decisión rápida ante un imprevisto, o cesar un adelantamiento si la situación no es propicia, hacemos uso de las funciones ejecutivas.

Estas funciones se emplean cada día, son esenciales para organizar los recados que debemos hacer en una tarde, para adaptarnos a los cambios de circunstancias (como cuando han cerrado la línea de metro que ibas a tomar), permitiendo generar alternativas de manera eficiente, etc.

El Síndrome disejecutivo y otros trastornos asociados a problemas en las funciones ejecutivas

El daño cerebral en las estructuras prefrontales puede provocar, entre otras complicaciones, anosognosia (falta de conciencia del propio déficit), abulia (falta de iniciativa), dificultad para secuenciar acciones, problemas para gestionar el comportamiento y las emociones, rigidez cognitiva, etc. Además, un problema en las funciones ejecutivas puede alterar la correcta regulación de otros procesos cognitivos. Un problema en las funciones ejecutivas puede dificultar muchas de nuestras actividades cotidianas.

El síndrome por excelencia que aparece como resultado de un mal funcionamiento de las funciones ejecutivas es el llamado Síndrome disejecutivo o síndrome frontal. En este síndrome, se alteran diversas habilidades cognitivas, tales como la iniciativa, la fluidez, la inhibición, la flexibilidad, la autorregulación, la planificación y la toma de decisiones. Esto provoca una conducta desorganizada, poco adaptada al medio, con cambios de personalidad y del estado de ánimo (volviéndose egocéntricos, obsesivos e irritables). Este síndrome puede venir dado por daño cerebral en la corteza dorsolateral, derivado de ictus, traumatismos craneoencefálicos (TCE), tumores o enfermedades neurodegenerativas, como la Enfermedad de Pick. Dada la importancia que tiene en el día a día de la persona, es muy importante llevar a cabo una evaluación del Síndrome disejecutivo.

Además del síndrome disejecutivo, el daño en el prefrontal puede provocar otras patologías, como el síndrome orbitofrontal (que, a grandes rasgos, produce un cambio marcado de personalidad, derivado de un daño en la corteza orbitofrontal), o el síndrome mesial frontal (principalmente, falta de iniciativa, tanto conductual o apatía, como comunicativa o mutismo).

Por otra parte, también pueden darse problemas en las funciones ejecutivas sin necesidad de un daño cerebral. En trastornos como la dislexia, la discalculia, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la esquizofrenia o el autismo (TEA).

¿Cómo medir y evaluar las funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas nos permite realizar correcta y eficientemente muchas de nuestras actividades del día a día. Así, evaluar las funciones ejecutivas puede ser de gran ayuda en diferentes ámbitos de la vida: en ámbitos académicos (saber si el alumno va a controlar bien su conducta durante las clases o si va a organizar bien su estudio), en ámbitos clínicos (saber si un paciente va a presentar dificultades para adaptar sus impulsos o sus estados emocionales a la situación) o en ámbitos profesionales (saber si un los trabajadores van a poder resolver los imprevistos que se presenten y tomar las decisiones pertinentes de manera adecuada).

Mediante una completa evaluación neuropsicológica podemos medir de una manera eficaz y fiable las diferentes habilidades cognitivas, como las funciones ejecutivas. CogniFit dispone de un conjunto de test que evalúan algunas de las habilidades cognitivas que componen las funciones ejecutivas, como: la inhibición, la planificación, la flexibilidad cognitiva, la monitorización y la memoria de trabajo. Los tests que emplea CogniFit para medir estas habilidades cognitivas, están basados en los tests clásicos NEPSY, Test Memory Malingering (TOMM), Wisconsin Card Sorting Test (WCST), test de Stroop, Test de Variables Of Attention (TOVA), Continuous Performance Test (CPT), Hooper Visual Organisation Task (VOT), Wechsler Memory Scale (WMS) y la Torre de Londres (TOL). Además de las funciones ejecutivas, el test también mide tiempo de respuesta, percepción visual, percepción espacial, denominación, memoria contextual, memoria visual, memoria fonológica a corto plazo, memoria a corto plazo, reconocimiento, velocidad de procesamiento, rastreo visual, coordinación ojo-mano y atención dividida.

Ejemplos de Tests para Evaluar Funciones Ejecutivas

  • Test de identificación COM-NAM: Se presentarán objetos mediante imagen o sonido. Tendremos que decir en qué formato (imagen o sonido) ha aparecido el objeto la última vez, o si no ha aparecido previamente.
  • Test de Sincronización UPDA-SHIF: En esta prueba aparecerá en la pantalla una bola en movimiento. El objetivo sería coordinar el puntero con el movimiento de la bola de la manera más precisa posible, siguiendo el recorrido de ésta.
  • Test de Simultaneidad DIAT-SHIF: Es necesario seguir el recorrido aleatorio de una bola blanca y atender a las palabras que aparecen en el centro de la pantalla. Cuando la palabra que esté en el centro de la pantalla coincida con el color en que está escrita, hay que dar respuesta (prestando atención a dos estímulos al mismo tiempo). En esta actividad, hay que afrontar cambios de estrategia, nuevas respuestas y manejar la capacidad de monitorización y la capacidad visual al mismo tiempo.
  • Test de Procesado REST-INH: En esta tarea, irán apareciendo en la pantalla dos bloques con números y formas diferentes. Inicialmente habrá que atender al tamaño de la forma e indicar el más alto. Después, habrá que atender bloque que contenga la numeración más alta.
  • Test de Equivalencias INH-REST: En esta tarea, irán apareciendo nombres de colores en la pantalla. Hay que dar respuesta lo más rápido posible cuando el nombre del color coincida con el color en que está escrita la palabra. Si no coinciden, no habrá que dar respuesta alguna.
  • Test de Reconocimiento WOM-REST: Aparecen tres objetos comunes en la pantalla. Primero habrá que recordar el orden de presentación de los tres objetos tan rápido como sea posible. Posteriormente, aparecerán cuatro series de tres objetos diferentes a los presentados y habrá que detectar la secuencia inicial.
  • Test Secuencial WOM-ASM: En la pantalla aparecen una serie de bolas con diferentes números. Se tendrán que memorizar la serie de números para poder repetirlos posteriormente. En primer lugar, la serie estará compuesta por un solo número, pero irá incrementando progresivamente hasta que se cometa algún error. Habrá que reproducir cada serie de números tras cada presentación.
  • Test de Concentración VISMEN-PLAN: Aparecerán estímulos posicionados en la pantalla y distribuidos de manera alternativa. Siguiendo un orden, los estímulos se irán iluminando junto con la aparición de un sonido hasta completar la serie. Durante la presentación, hay que prestar atención tanto a los sonidos como a las imágenes iluminadas. En el turno del usuario, habrá que recordar el orden de la presentación de los estímulos en el momento oportuno para reproducirlos en el mismo orden que hayan sido presentados.
  • Test de programación VIPER-PLAN: Consiste en sacar una bola de un laberinto en el menor número de movimientos posibles y tan rápido como se pueda.

¿Cómo rehabilitar o mejorar las funciones ejecutivas?

Todas las habilidades cognitivas, incluidas las funciones ejecutivas, pueden ser entrenadas para mejorar su rendimiento. En CogniFit ofrecemos la posibilidad de hacerlo de manera profesional.

La plasticidad cerebral es la base de la rehabilitación de las funciones ejecutivas y de las demás capacidades cognitivas. CogniFit dispone de una batería de ejercicios diseñados para rehabilitar los déficits en las funciones ejecutivas y otras funciones cognitivas. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen con el uso de las funciones que dependen de éstos. De modo que, si ejercitamos frecuentemente las funciones ejecutivas, las conexiones cerebrales de las estructuras implicadas en esta capacidad se fortalecerán.

CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario. Este programa da comienzo por una precisa evaluación de las funciones ejecutivas y otras funciones cognitivas fundamentales. En base a los resultados de la evaluación, el programa de estimulación cognitiva de CogniFit ofrece de forma automatizada un entrenamiento cognitivo personalizado para fortalecer las funciones ejecutivas y otras funciones cognitivas que se consideren necesarias según la evaluación.

Es imprescindible llevar a cabo un entrenamiento constante y apropiado para mejorar las funciones ejecutivas. CogniFit dispone de herramientas de evaluación y de rehabilitación para optimizar estas funciones cognitivas. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.

Se puede acceder al programa de estimulación cognitiva de CogniFit mediante internet. Hay gran variedad de actividades interactivas, en forma de divertidos juegos mentales, que pueden realizarse mediante ordenador. Descubre técnicas para potenciar tu mente y la de tu equipo mientras cuidas su bienestar.

Estrategias para Mejorar la Memoria de Trabajo

Entre los métodos existentes para entrenar y mejorar la memoria de trabajo de tus colaboradores, te dejamos algunos datos útiles que se pueden aplicar desde ya.

  • Actividades como recordar listas de palabras, números o secuencias visuales pueden fortalecer la capacidad de la memoria de trabajo.
  • Practicar la meditación y atención plena o mindfulness puede mejorar la concentración y la capacidad de gestionar la información, según la Escuela de Medicina de Harvard. En otras palabras, al enfocarnos mejor también podremos manejar información de manera efectiva y proteger la salud mental, gracias a una gestión del tiempo que podrá impedir que nos sobrecarguemos de actividades.
  • Actividad física regular. El ejercicio es esencial para cuidar el corazón, evitar las defensas bajas, producir hormonas de la felicidad que nos potencien a diario y resulta un pilar primordial para mejorar el hábito de sueño. Sus beneficios para la mente también están presentes: actividades como correr o nadar aumentan el flujo sanguíneo al cerebro, lo que favorece la neurogénesis y mejora la plasticidad cerebral, teniendo un impacto positivo en la mejora de la memoria y la capacidad cognitiva en general.
  • Dormir es vital para que la mente funcione al 100%. Recuerda que el descanso decisivo para la productividad. Dormir adecuadamente mejora las funciones cerebrales, la memoria y nos mantiene alerta, indica Mayo Clinic.
  • Alimentación saludable. Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y ácidos grasos omega-3 es clave para mantener al cerebro en buena forma. Para identificar los productos más saludables es útil saber cómo leer las etiquetas de los alimentos. De esta forma tú y tu equipo podrán preparar o escoger comida saludable en el trabajo.
  • Método de Loci.
  • Repetición espaciada. Táctica que repasa la información a intervalos cada vez mayores.
  • Resumen y esquematización. Los clásicos mapas conceptuales, apuntes y recordatorios visual.

La memoria de trabajo es un motor esencial para las actividades diarias en la vida personal y laboral. Desde la toma de decisiones hasta la resolución de problemas y la organización de ideas. Al resguardar integralmente su salud y memoria, tus colaboradores estarán mejor preparados para enfrentar los desafíos cotidianos. ¡Protege su bienestar desde hoy!

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