La Legión Extranjera Francesa es una de las unidades militares más prestigiosas del mundo. Hoy en día, es el trabajo elegido por personas de más de 150 nacionalidades que buscan servir a la sociedad y encontrar un trabajo estable y atractivo.
Ventajas de Ingresar a la Legión Extranjera
Las ventajas de ingresar en esta mítica legión son muy variadas, incluyendo un buen salario, estabilidad, un ambiente de compañerismo y gran solidaridad y la posibilidad de vivir grandes aventuras, así como servir de forma útil a la sociedad y realizar carrera militar. Estos chilenos destacan la estabilidad, ambiente de camaradería y buen salario como algunos de los principales atractivos que llevan cada año a más chilenos a intentar acceder a este cuerpo ya que la policía y el ejercito de chile, los salarios son bastante más reducidos.
Proceso de Ingreso y Requisitos
Llegar a formar parte de esta unidad de élite requiere de una exhaustiva preparación y el acceso sólo está al alcance de unos pocos. Los afortunados que llegan a pasar las pruebas de oposición a la Legión Extranjera Francesa firman un contrato por un mínimo de cinco años y pueden obtener la ciudadanía francesa.
Para poder acceder a estas oposiciones es imprescindible reunir unos requisitos básicos. En primer lugar, la Legión Extranjera francesa sólo admite hombres de edades comprendidas entre los 17 años y medio y 39 años y 6 meses de edad. Los candidatos también han de llevar consigo pasaporte y tener la capacidad de viajar al extranjero sin limitaciones. Además, los candidatos no han de tener nociones de idioma francés.
Por otra parte, la Legión Extranjera francesa no admite mercenarios y los datos suministrados por los candidatos son contrastados con la Interpol para evitar el acceso a traficantes de drogas, asesinos, terroristas o violadores.
Pruebas de Selección
En lo que respecta a las pruebas para las que la academia Lef prepara a los candidatos, consisten en un examen médico, pruebas físicas, un examen psicotécnico y entrevistas personales. En lo que concierne al examen médico, candidatos con miopía y más de 10 dioptrías en cada ojo o hipermetropía y más de 8 dioptrías en cada ojo son excluidos.
El Entrenamiento y la Vida en la Legión
Se entrenan en la jungla, donde comen agouties o caimanes, y a menudo van a combate. "La selva es el sitio más duro que hay", dice Adrián, un legionario español de 21 años. "Te dicen que no vas a comer o que no hay agua para beber. "La serpiente quería atacarme pero yo quería comerla. Y comencé a correr atrás de la serpiente, que se fue. No la encontré", recuerda.
"He aprendido lo que es el rigor de una vida militar", comenta tras cinco años de servicio en los que ha cumplido misiones en Mali, Costa de Marfil y Yibuti. Las misiones para mantener y restablecer la paz, así como las operaciones para desarticular grupos hostiles constituyen la principal tarea de los voluntarios que integran este cuerpo.
Experiencias de Excombatientes
Once años más tarde y con 35 de edad, cuenta que en la Legión Extranjera ha vivido situaciones extremas. Como aquel ejercicio cargando un soldado a costas mientras se hundía en el barro movedizo.
Ferris Wolff: De Colombia a Ucrania
Es casi la medianoche y Ferris Wolff atiende la videollamada de Emol. Llegó hace pocos minutos a su hogar en Santiago, después de trabajar todo el día. Colombiano de nacimiento, volvió a vivir a Chile hace dos meses luego de pasar por una de las experiencias más extremas de su vida: combatir en la guerra de Ucrania. Una decisión que nadie le obligó a tomar y que muchos pensarán fue una locura, pero aquí explica sus razones para enlistarse y arriesgar su vida a más de 13.000 kilómetros de distancia.
Febrero de 2022 y Ferris -cuyo nombre real prefirió no revelar- llevaba viviendo dos años en Chile después de un largo recorrido que lo había llevado a lugares tan distintos como Francia, Brasil y Paraguay. En Santiago trabajaba como delivery, cuando vio por la televisión las noticias de la invasión rusa de Ucrania.
Su interés creció cuando el 26 de febrero, dos días después del inicio de los ataques, el Presidente ucraniano Volodimir Zelenski anunciaba la creación de una legión internacional, que reclutaría a soldados de todas partes del mundo.El llamado le atrajo. Al menos ya contaba con experiencia: durante nueve años sirvió como suboficial del Ejército colombiano y combatió contra las guerrillas. Su caso no es aislado, ya que muchos de sus compatriotas siguen combatiendo en otros conflictos armados de todo el planeta, recibiendo buenos pagos.
Se comunicó con un viejo amigo que ya estaba en Ucrania. "Primero sólo fueron incorporando personas que hablaran inglés, pero mi amigo me dijo que de todos modos preguntara en la embajada ucraniana en Santiago. Yo fui, pregunté, me hicieron una pequeña entrevista ahí, me preguntaron mi experiencia militar, yo llevé mis documentos y de inglés no me dijeron nada, 'no hay ningún dilema, usted puede presentarse'", afirma.
Tras la entrevista, Ferris recibió un documento "que es como un salvoconducto para moverse por migración". Luego vendió todas sus pertenencias, incluida su moto, compró los pasajes y se fue. Buscó el vuelo más económico posible y prácticamente "recorrí el mundo entero". Salió de Santiago rumbo a Ciudad de México, luego Madrid, Viena y finalmente Cracovia, donde llegó a fines de marzo.
Una vez en la capital polaca, Ferris se comunicó con una reclutadora, cuyo contacto le había dado su amigo. No sé si hacen un pequeño filtro de inteligencia porque demoraron una hora en responderme. Todo el recorrido, toda la bitácora".
Una vez que pasó el filtro le dieron las coordenadas. Llegó a una ciudad cuyo nombre no dio por razones de seguridad ya que aún siguen reclutando. Ahí, un auto lo esperaba en la estación de trenes y lo llevó al centro de incorporación. Comenzaba su primera experiencia combatiendo en el extranjero.
Los combatientes llegan primero a Polonia para iniciar la fase de reclutamiento. Desde ahí se mueven a Ucrania"Llego a esta ciudad y ahí comienza la incorporación. Ahí me encuentro con británicos, surcoreanos, canadienses, colombianos, argentinos, muchísimas nacionalidades. Ahí empieza un pequeño proceso", explica Ferris. En el centro de incorporación, además, pasaron por un chequeo médico y recibieron techo y alimentación.
No sorprende la variedad de nacionalidades. La gran mayoría de los soldados extranjeros cuenta con amplia experiencia militar y recibe un sueldo por su participación en Ucrania. De acuerdo al relato de Ferris Wolff, podían percibir entre 1.000 y 3.300 euros mensuales, dependiendo de las labores encomendadas y de factores como el idioma: por ejemplo, quienes hablaban ucraniano o ruso eran más requeridos.
Vida en el Frente
La tensión, cuenta, se vive desde el primer día. No tenían aún uniforme y ya debían estar pendientes de los bombardeos rusos. "Todas las noches suena la alarma de ataque aéreo. Una vez sonó hasta siete veces, y la orden es bajar al búnker", afirma, y asegura que aquellos que tenían más experiencia en batalla "estábamos más acostumbrados".
Ahí también, añade Ferris, comienzan a flaquear los inexpertos: "Hay gente que, empezaron un año de servicio o tenían poco conocimiento y creían que iban a ir a jugar 'Call of Duty'. Cuando estaban allá, les entregaban el armamento y cuando había que hacer el despliegue entraban en shock". Tras un intento fallido de formar un contingente latino al alero del conocido Batallón Azov -fuerza de reserva de las FF.AA. de Ucrania a la cual acusan de tener entre sus filas a miembros neonazis-, Ferris Wolff logró unirse a la legión internacional junto a otros soldados colombianos.
Pero antes de ir al frente de batalla tuvieron que pasar por un entrenamiento de aproximadamente un mes que les sirvió para adaptarse al armamento ucraniano, mayoritariamente de origen soviético, algo desconocido para ellos.
La unidad de Ferris partió con solo 7 personas, pero luego fue sumando contingente, superando la veintena. "Lo que se hizo fue reclutar en su mayoría gente latina que hubiera estado en el Ejército, revisamos su hoja de vida, su currículum. Entonces, cuando nosotros nos dimos cuenta teníamos gente de todas las nacionalidades de Latinoamérica, pero muy profesional, gente que estaba metida en el cuento", explica.
Incluso conoció a tres chilenos, "un carabinero que era del norte, otro hombre que sirvió en la parte humanitaria y después estuvo en el frente de batalla y el tercero sigue enlistado, que era de la FACh".
Luego vino la acción. "Sufrimos muchos bombardeos", dice Ferris, quien cuenta que los peores momentos era aquellos en los que había un silencio prolongado, porque sabía que en cualquier momento podría caer el bombardeo. "Los domingos no sé si los rusos se levantaban tarde o iban a misa, pero los domingos en la mañana nunca había ataques", recuerda.
Y el ataque de los drones era implacable. "Uno con el tiempo empieza a trabajar el oído", asegura Ferris, quien confiesa: "Yo le tenía más miedo a resultar herido -perder un brazo o una pierna- que a morir". Otro factor clave fue el clima, muy diferente al de la selva colombiana, donde pasó 9 años combatiendo en unidades de contraguerrilla.
Pero la diferencia mayor, afirma este soldado, tiene que ver con los recursos. "El tiempo que yo estuve sirviendo (ahorita ya ha cambiado un poco) es que usted queda prácticamente con los brazos cruzados con la artillería (...) De 10 que disparaban los rusos, acá en Ucrania disparaban tres", dice.
Pero consultado por las razones de que esta guerra se ha extendido tanto tiempo, su diagnóstico es uno solo: "Ucrania ha resistido por la gran cantidad de gente extranjera que llegó (...) No sólo está la legión internacional, hay más unidades".
Las Pérdidas y las Razones para Volver
Y si bien su batallón no sufrió bajas, el contacto con la muerte está siempre. Ferris recuerda a Thalita do Valle, la francotiradora y modelo brasileña que falleció en un bombardeo ruso, a quien había visto solo dos días antes de su deceso. También se emociona al recordar a un amigo colombiano que le pidió insistentemente ir a Ucrania. Como no pudo ingresar al grupo de los latinos, lo enviaron a otra unidad: murió la semana después. "Lo que más duele es porque yo era como el padrino de él", revela, asegurando que estuvo días hablando con la familia de la víctima.
Después de seis meses en el frente, Ferris decidió volver. "En Kiev ya no estábamos haciendo nada, era comer y dormir, nada más", afirma, por lo que "con los muchachos tuvimos una pequeña reunión y decidimos que era tiempo de regresar". Tras la guerra se fue a Colombia, donde su familia. Hace dos meses que está de vuelta en Chile, mientras algunos de sus compañeros volvieron al combate.
Como ellos, Ferris quiere volver a Ucrania. "Ahorita están incorporando más gente, lo bueno por mi parte es que en seis meses se aprende mucho del enemigo y no va a haber errores como los que ha habido en otras partes", asegura. Su intención era partir nuevamente en marzo, pero hace casi dos semanas sufrió un asalto en Santiago y le robaron su moto, que pretendía vender para hacer dinero y comprarse los pasajes. Hoy, hace campañas de recaudación a través de sus redes sociales, apoyado por la Corporación cultural ucraniana Malva, mientras sigue trabajando para subsistir.
"Acá yo me siento inútil, otra vez estoy trabajando acá en Chile. La gente acá duerme, come, puede irse a la montaña, a la playa, es una vida civil.
Academia Lef: Preparación para el Ingreso
La academia Lef es el mejor lugar sin duda para preparar las oposiciones a este cuerpo. Si quieres conocer los cursos donde preparar el examen a esta unidad de élite, debes acudir a la academia Lef, el mejor lugar para preparar estas oposiciones, pues están especializados en las pruebas de acceso a la Legión Extranjera Francesa, con reconocido prestigio y años de experiencia. Entre su personal cuentan con ex miembros de la Legión y tutores expertos en la preparación de entrevistas.
Los expertos de la academia Lef preparan a los candidatos online en un plazo de 3 a 6 meses para poder presentarse con éxito a las pruebas.
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