Las niñas no deben aspirar a que un príncipe azul las bese para despertarse, ni que un caballero las salve para cambiar sus vidas miserables, ni mucho menos que un hombre sea el protagonista de sus vidas y la razón de su existir.

La realidad es bastante diferente, y si bien los cuentos de hadas también transmiten otro tipo de valores favorables para los niños y niñas, como la amistad, la bondad y el amor familiar; en temas de género y sus roles, suelen quedarse siglos atrás, aunque últimamente se han visto avances al respecto, y Disney, por ejemplo, está apostando por temáticas diferentes en la que las niñas también pueden ser superheroínas y en la que los niños también pueden tener sentimientos. Bien ahí.

Uno de los pocos atractivos que tienen para mí las redes sociales, es tener acceso -aunque limitado por los algoritmos- a las tendencias. Y unas de ellas están siendo, con mucha fuerza, las charlas, cursos y talleres online, que te ayudan a conquistar a un hombre.

La mayoría parte igual: te dicen que hay UNA clave que te garantizará el éxito. Una única y gran verdad que salvará esa relación, o hará que por fin 'él' se comprometa contigo.

¡Juro que no he comprado ningún curso! Pero juro también que sé cuál es esa famosa clave que estas charlas nos proponen.

Volver a la fragilidad. Aunque sea fingida.

Darle la oportunidad a tu hombre de volver a ser príncipe, a salir con su corcel y su lanza alzada a salvarte del dragón. Claro, ahora que los dragones no existen, estos toman la forma de indefensión, incapacidad, inseguridad, fragilidad, sumisión, e incluso indiferencia ante la banalidad de la conquista (algo que estas gurús recomiendan mucho), todas esas maravillosas virtudes que tenían las princesas y que la vida moderna nos ha quitado.

Y no estoy bromeando. El ícono de la princesa sigue siendo la imagen más apreciada de la feminidad.

Hoy mismo, mientras escribo, en la cumbre G20 de presidentes en Osaka, las veinte primeras damas presentes, mientras sus maridos deciden a puertas cerradas el destino de nuestro planeta, alimentan a unos pececitos naranjos en una bella laguna vestidas de princesas, frente a las cámaras del mundo.

Una imagen que podría provenir de los años cincuenta, o de cualquier época diferente a la nuestra: las princesas que aguardan pacientes a sus príncipes.

En todos los consejos que estas mujeres experimentadas nos transmiten a través de las redes, el mensaje es que los hombres están genéticamente programados para acometer la difícil misión de salvarnos, y solo, tan solo después de eso, poseernos.

El príncipe sabe que el coraje, la fuerza y la habilidad son bienes volátiles, aptitudes que se deterioran con el tiempo, con la adversidad y los fracasos. Y por eso necesita confirmarlos constantemente.

Es su forma de seguir creyendo en sí mismo, en su masculinidad. Está en nosotras, 'las damiselas', darles esa oportunidad, si los queremos a nuestro lado.

El problema es que la mayoría de nosotras no quiere seguir siendo una de esas princesas que alimentan, en una esquina del cuadro del mundo, a los pececitos naranjos. Estamos ante un dilema, que sin duda tenemos que resolver juntos, príncipes y princesas, hombres y mujeres, si no queremos terminar solitarios, cada uno en su rincón.

La Evolución de las Princesas en la Literatura Infantil

Una nueva aventura de la cerdita Olivia que habla de la búsqueda de identidad con todo el humor e ingenio que la caracteriza. Disponible en las bibliotecas de Viva Leer Copec.

El álbum “Olivia y las princesas”, escrito e ilustrado por el autor estadounidense Ian Falconer, es parte de la popular saga que narra las aventuras de una cerdita. A medida que avanza la historia, se revelan detalles de por qué la protagonista detecta como un problema que todas sus amigas quieran ser princesas, le molesta que todas elijan este disfraz para las distintas celebraciones, de hecho señala que si todas quieren ser lo mismo, esta situación deja de ser especial: “Ahora todas quieren ser princesas, ser princesa es lo más aburrido del mundo”, ella prefiere disfrazarse de jabalí.

Este álbum no abusa de los colores, predomina el blanco y el negro, sin embargo el ilustrador viste a Olivia con trajes a rayas que casi siempre son rojas, destacando su energía. La obra se desarrolla en un ambiente cotidiano, sencillo y familiar, nos revela un discurso potente y contestatario por parte de esta cerdita que intenta descubrir cómo diferenciarse de sus pares.

Olivia reflexiona sobre cómo ser un aporte para la sociedad, piensa en opciones como ser enfermera, adoptar niños en situaciones vulnerables en el mundo o descubrir las trampas de los más poderosos siendo reportera.

El Impacto de Disney y la Necesidad de Nuevos Modelos

Puede que no reconozcas su nombre, pero te aseguro que Linda Woolverton (68) ha tenido, al menos, un par de apariciones en tu vida. En 1991, Woolverton escribió la ahora icónica «La Bella y la Bestia», obra que había atormentado a la corporación Disney por décadas.

Cuenta la leyenda que el propio Walt Disney había impulsado desde el la década del 40 la producción de esta historia, pero ni un ejército de escritores habían podido descubrir la fórmula perfecta para el relato de la hermosa doncella que se enamora de una criatura - hasta que Linda Woolverton apareció.

Pareciera haber una contradicción. ¿Por qué una escritora feminista querría contar historias de princesas?

Numerosos estudios sociales demuestran la influencia de Disney en estereotipos de género, trastornos de imagen corporal, problemas de autoestima y conductas sociales en niñas pequeñas.

Cuando el 2016 la investigadora social Dr. La guionista Disney lo entiende, pero dice que es urgente avanzar: «Ahora que las mujeres hemos progresado y nos hemos dado cuenta de que podemos hacer las cosas, pues, hagamos las cosas. No repitamos el pasado, no solo reemplacemos al protagonista masculino por una mujer y listo.

Woolverton cree en las princesas como una oportunidad de reflejar la realidad femenina, de ofrecerles a las niñas ejemplos de todas las cosas que pueden lograr siendo sí mismas. De la misma forma, la Dr.

  1. LAS PRINCESAS NOS RECUERDAN NUESTRO VALOR: En la cinta «La Princesita» (1995), la protagonista superaba numerosas tragedias al repetirse a sí misma: «Soy una princesa. Todas las chicas lo son… Incluso si no son lindas, ni inteligentes, ni jóvenes. Aún así son princesas».
  2. LAS PRINCESAS INSPIRAN POTENCIAL: En el mundo adulto, la palabra «princesa» es usada como un insulto, alguien obsesionado por su apariencia o elitista. Pero en la imaginación de los niños y niñas, la palabra «princesa» les permite pensar en lo que pueden ser. Quizás no salven al mundo, pero defenderán sus ideas. «Soy una princesa.
  3. «He escuchado que soy hermosa. «Soy una princesa. Probablemente ninguna persona adulta siga creyendo aún en las princesas, ni teniéndolas como referentes e ídolas en la actualidad (sería bastante extraño que alguien de más de 10 años nombrara a Rapunzel o a Cenicienta como su modelo a seguir).

Las princesas de Disney inculcaron valores y transmitieron importantes lecciones de vida a varias generaciones, trascendiendo más allá de la fantasía y la pantalla. Es innegable el impacto que tuvieron en la formación y el desarrollo de miles de infancias - ese impacto no tiene por qué quedarse ahí.

Gracias a personas como Linda Woolverton, el mensaje fundamental de las princesas se ha modernizado y sin perder relevancia: la compasión es una fortaleza, la amabilidad es poder…

Alternativas a las Princesas Tradicionales: "Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes" y las "Antiprincesas"

Buenas noches, historias para chicas rebeldes es un libro ilustrado que pretende inspirar a las niñas a ‘objetivos más grandes’ que la espera de un príncipe azul. Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes (Planeta) es una colección de historias ilustradas que celebra a mujeres extraordinarias.

Ya sido traducido a varios idiomas y está en Chile. Pero los cuentos no se basan en de princesas y reinos mágicos. Narran la historia de 100 mujeres reales del pasado y del presente que de alguna forma cambiaron el mundo.

La mexicana Frida Kahlo, la reina Elizabeth o la tenista Serena Williams. Abogadas como Michelle Obama, científicas como Margaret Hamilton y cantantes como Nina Simone. En solo seis meses desde su publicación original en Estados Unidos, el libro ha vendido más de 400 mil copias en el mundo y los derechos para traducirse a 26 idiomas.

El éxito del libro está acompañado del concepto de Rebel Girls, donde las autoras comenzaron a narrar las historias reales de grandes mujeres para una revista infantil que enviaban cada semana a sus suscriptores. Tras la buena acogida, decidieron editar un libro ilustrado que fue financiado por platafomas de internet como Kickstarter e Indiegogo.

“Es una locura. Las mujeres retratadas en el libro además fueron dibujadas por 60 ilustradoras de todo el mundo, contactadas por redes sociales como Tumblr e Instagram.

La diversidad también influyó en el criterio de selección para las protagonistas del libro: son de los cinco continentes y dedicadas a todo tipo de profesiones. Hay primatólogas como Jane Goodall, pilotos de Fórmula 1 como Lella Lombardi, reinas como Isabel I y escritoras como Maya Angelou e Isabel Allende. También hay astronautas, jueces, periodistas, educadoras, deportistas, tatuadoras y hasta piratas.

Pero el éxito de libros infantiles sobre mujeres es algo que está ocurriendo a nivel mundial. Las editoriales argentinas Sudestada y Chirimbote ya habían lanzado una colección de libros de «antiprincesas» que cuentan historias de mujeres como Violeta Parra o la independentista boliviana Juana Azurduy.

“Contamos historias de mujeres… ¿Por qué?, porque conocemos muchísimas historias de hombres importantes, pero no tanto de ellas… Sabemos de algunas princesas, es verdad, pero qué lejos están de nuestra realidad esas chicas que viven en castillos enormes y fríos.

Antiprincesas, cuentan la historia de Frida Kahlo y de Violeta Parra, y ambos son narrados por la periodista Nadia Fink, e ilustrados por Pitu Álvarez.

Juana Azurduy, patriota del Alto Perú que luchó en las guerras de independencia hispanoamericanas por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata. Y ya empiezan a sonar otros nombres para las siguientes ediciones como Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, poetas.

Lola Mora, escultora. esta entrevista de un medio trasandino, la autora comenta que lo que la motivó para dar nacimiento a esta colección fue "un conflicto latente en la educación. Por un lado el auge del modelo de la princesa que instaura Disney, reforzado en cada nueva producción cinematográfica de la factoría, y por el otro la llegada de un modelo que eleva y resalta las figuras de mujeres luchadoras, comprometidas con su tiempo y su entorno.

Hay un creciente interés en desenterrar historias de mujeres independientes y luchadoras, antes ocultas. En cuanto al criterio de selección de personajes, Nadia cuenta que “pensamos en personajes conocidos que no se les enseñaban a las chicas y los chicos, tal vez porque no sabían cómo explicarles sus conflictos con la sociedad machista.

Hay cierto temor a mostrar otras formas de encarar la vida, sobre todo con respecto a la maternidad, la relación con el propio cuerpo, la sexualidad, etc. Mientras tanto, encontramos a esas princesas europeas tan alejadas de nuestra realidad latinoamericana que, además, muestran estereotipos de mujeres muy diferentes a lo que somos.

Está el temor de imponerles "verdades" que son completamente subjetivas, pero por otra parte también está el miedo a abrirles demasiado la mente y dejarlos sin bases sólidas, para que la construcción de sus fundamentos y opiniones sean firmes y consecuentes.

Y en cuanto a lo ideológico, Nadia considera que no solo es necesario, sino que indispensable porque “les entrega el valor para que las historias puedan ser un espejo distinto en el cual las niñas de hoy puedan reflejarse. Y las ideologías sirven para eso, porque desde la rebeldía, la pasión y mucha alegría han pensado en el compromiso propio, pero también con las y los otros.

Algunas a través del arte, la literatura, la lucha de género, la cultura originaria, la revolución, las enfermedades, las capacidades diferentes, etc. porque creemos que nuestros pequeños tienen un espíritu colectivo que estimulamos contando estas historias de mujeres maravillosas que se animaron a poner las cosas patas para arriba.

la relación a los parámetros de belleza que tiene la sociedad, ya que considera que “son muy crueles, porque están asociados a una perfección de Barbie que está alejado de lo humano. Y si bien no vamos a cambiar años de estereotipos con un libro, sí creemos que depositar la belleza en características más humanas e importantes como la creatividad, el arte, la alegría y la libertad son pasos para romper esas estructuras tan dañinas, sobre todo para las niñas”, y agrega que “nuestro granito de arena es aportar a que las niñas puedan crecer con estos otros reflejos de mujeres creativas, que intentan superarse, solas o con sus hijos, que salen a trabajar pero siguen siendo quienes más se hacen cargo de sus hogares de sus niños y niñas, pero que siempre están en movimiento para que las cosas no queden como están”.

Otros Libros Infantiles que Desafían los Estereotipos

  • No Soy Perfecta de Jimmy Liao (2012). «Hola a todo el mundo, me llamo Perfecta Nueno. Ése es el nombre que me pusieron mamá y papá. Dicen que cuando yo era niña, tanto de cara como de espalda, despierta o dormida, riendo o llorando, les parecía perfecta. Pero a medida que fui creciendo, la cosa cambió…Las exigencias de mis padres y de mi escuela fueron en aumento.
  • ¿Hay Algo Más Aburrido Que Ser Una Princesa Rosa? de Raquel Díaz Reguera (2010). Carlota era una princesa rosa. Con su vestido rosa, su armario lleno de ropa rosa. Pero Carlota estaba harta del rosa y de ser una princesa. Quería vestir de rojo, de verde o de violeta. No quería besar sapos para ver si eran príncipes azules. No quería príncipes azules. Carlota siempre se preguntaba por qué no había princesas que surcaran los mares en busca de aventuras. O princesas que rescataran a los príncipes de las garras de un lobo feroz.
  • Rosa Caramelo de Adela Turín (2012). Aislada en un jardín, Margarita es la única elefanta del grupo incapaz de conseguir que su piel sea de color rosa caramelo.
  • Las Princesas También Se Tiran Pedos de Ilan Brenman (2011). A la pequeña Laura le ha surgido una duda muy importante después de una larga discusión en clase sobre Cenicienta. Su amigo Marcelo les ha confesado que la famosa y delicada princesa se tiraba muchos pedos.
  • Las Princesas Usan Botas De Montaña de Carmela Lavigna (2013). Todas las niñas curiosas se preguntan cómo es eso de ser una auténtica princesa. Acá hay una niña enérgica, moderna y llena de vida que tiene muchas preguntas que hacer a su madre. Al final del libro, un marco ilustrado alrededor de un espejo responde a la pregunta más importante de la niña.

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