El 26 de julio de 1931, Chile vivía una jornada de júbilo y alegría. La gente enarbolaba banderas chilenas en las casas y un grupo de manifestantes paseaba una enorme enseña nacional en el centro de Santiago, cantando el himno patrio. A su paso, la gente desde los balcones arrojaba flores al tricolor pabellón.
El Contexto Histórico y la Modernización del Estado
En 1927, Carlos Ibáñez del Campo asumió la presidencia con el 98% de los votos, tras la renuncia de Emiliano Figueroa. Con las riendas del país en sus manos, Ibáñez se lanzó a concretar un programa de modernización del Estado, que consideraba la base para responder a la "Cuestión social". Su foco principal estuvo en las Obras Públicas.
Ibáñez financió su programa con créditos de Estados Unidos y los recursos de la minería del salitre y el cobre. Estos recursos permitieron financiar el vasto plan de obras públicas del gobierno, sus políticas de fomento y la expansión del aparato estatal. Como signo de prosperidad, el 31 de diciembre de 1930 se inauguró el Casino de Viña del Mar, además abrieron sus puertas lujosos hoteles, la idea era convertir la Ciudad jardín en un centro turístico de nivel mundial. Además, se inauguraron varios caminos pavimentados entre Santiago y San Bernardo; Viña del Mar y Los Andes; Viña del Mar y Concón, entre otros. Se construyeron nuevas líneas ferroviarias y en Santiago se pavimentaron calles, se levantaron edificios de 10 pisos y se iluminaron las calzadas.
Entre 1927 y 1929, Chile vivió una de las épocas más prósperas de su historia. Los presupuestos fiscales estaban equilibrados, los índices productivos de los distintos sectores eran más que positivos, las remuneraciones subían, existía una alta disponibilidad de recursos en el mercado internacional y además la política monetaria basada en el patrón oro funcionaba adecuadamente, lo que a su vez permitía mantener la inflación bajo control.
Herbert Hoover, entonces Presidente Electo de EEUU, de visita en Santiago, a fines de 1928, manifestaba su más absoluta confianza en la solidez de la economía chilena e invitaba a al gobierno chileno a endeudarse en EEUU; o bien de importantes diarios norteamericanos, que en sus editoriales se referían a Chile como ‘el país más progresista y próspero de América del Sur’.
Represión y el "Congreso Termal"
Sin embargo, Ibáñez no solo se centró en la economía, sino también en la represión. Se configuró en este período como algo más que una dictadura; es quizá también el primer Estado policial en Chile, el cual disponía de un cuerpo capaz de montar operaciones de vigilancia y de aplicar apremios para recabar información. Aparte de exiliar y relegar a numerosos opositores.
En 1930, Ibáñez eligió "a dedo" al Congreso Nacional, basándose en la Constitución de 1925, que permitía evitar elecciones si había tantos candidatos como cargos. Ibáñez citó a los presidentes de partidos en las Termas de Chillán, asignó cupos parlamentarios y les pidió ternas de candidatos, de donde él elegiría al congresal. Así, se concretó el llamado "Congreso Termal".
El Impacto de la Gran Depresión
En su mensaje de año nuevo de 1931, el Presidente Ibáñez afirmó, con total optimismo, que las circunstancias ocasionales, por las que atraviesa el mundo entero, hayan sido atenuadas en Chile merced de una severa política de economías. Pero muy lejos de la capital, en la pampa salitrera, algo no funcionaba. En 1930 comenzaron los primeros despidos y entre los calicheros circulaban crecientes rumores sobre cierres de oficinas y campamentos mineros. Al año siguiente, se volvieron realidad.
Debido a la crisis, las naciones dejaron de comprar. Los precios de las materias primas en el mercado mundial se fueron a pique; si en 1917 se pagaban US$110 por tonelada de salitre, para 1930 el valor en el mercado era solo de US$53. Ello le asestó un golpe definitivo a la alicaída producción del nitrato.
El estudio de la Liga de las Naciones, World Economic Survey 1923-1933, señaló que Chile fue el país más golpeado en el mundo por la recesión. La crisis se presentó, rápida, contundente e implacable sobre la población.
El ambicioso programa de Ibáñez, y el erario en general, se sustentó en los impuestos a las exportaciones y los créditos solicitados en el extranjero los que no se pudieron renovar. Se produjo una triple catástrofe económica y social: Déficit fiscal, cesantía y falta de divisas. El gobierno debió suspender el pago de la deuda externa, que a causa de los vaivenes internacionales se había disparado y ahora era impagable. Chile no tenía un peso.
La Crisis Social y la Pandemia de Tifus
Santiago se llenó de calicheros cesantes que llegaron de a miles desde el norte. La capital pronto se vio rebasada por la nueva población que copó los pocos espacios que pudo encontrar. Miles de personas vagaron pidiendo limosnas por las callejuelas mal asedas de la ciudad.
Los obreros cesantes llegaron a Santiago y a otros lugares en gran número, ubicándose en albergues, lo que favoreció la aparición del tifus exantemático, extendiéndose la epidemia rápidamente, favorecida por las malas condiciones higiénicas de la época. El tifus exantemático tiene un vector que es el piojo del cuerpo humano. Es una enfermedad del hacinamiento, la pobreza y las malas condiciones higiénicas.
Aunque la enfermedad se desató primero en Concepción, a fines del invierno de 1932 ya era una pandemia generalizada en la capital. También hubo brotes en Ñuble, Cautín y en el resto del Bío Bio. Según consigna el Dr. Enrique Laval en su estudio sobre la misma, “el número de enfermos consignados por la Dirección General de Sanidad, desde 1932 a 1939, fue de 45.891 y la suma de los años 1933-1934, 30.070”.
Protestas y la Caída de Ibáñez
En ese mes, el ambiente en el país era de tensión. A pesar de ser pleno invierno, hubo protestas sociales callejeras convocadas por los gremios profesionales y los estudiantes, principalmente los de las universidades de Chile y Católica. La gente buscaba expresar su descontento ante la gestión presidencial del general Carlos Ibáñez del Campo.
Pero las manifestaciones fueron duramente reprimidas por el gobierno. El 24 de julio, el estudiante de medicina Jaime Pinto Riesco cayó muerto por balas de Carabineros. Eso enervó aún más los ánimos y el Colegio Médico se declaró en huelga. Al día siguiente, su funeral en el Cementerio General fue masivo y se transformó en otra jornada de protestas contra Ibáñez y hubo otro muerto, el profesor del Liceo de Aplicación Alberto Zañartu. Ahora el gremio de los profesores se sumó a la huelga.
La situación, entre protestas, marchas y represión, no dio para más. Todo el gabinete ministerial renunció. Ibáñez vio que se había quedado solo y había perdido el control de los hechos, así que, el 26 de julio de 1931, entregó el poder al presidente del Senado, Pedro Opaso Letelier, pidió un permiso al Congreso para ausentarse del país por un año y al día siguiente subió al ferrocarril rumbo al exilio en Argentina. Sin embargo, el Legislativo no le dio la autorización y lo destituyó por abandonar Chile sin su venia.
Ese 26 de julio, día de su partida, estallaba incontenible el entusiasmo. La gente se abrazaba en las calles, columnas de manifestantes convergían hacia el centro, cantando y gritando…ningún miembro de las fuerzas armadas salía a las calles, que quedaron en manos de la multitud. Sin embargo, no hubo asaltos ni violencias. Los estudiantes universitarios, con un brazalete blanco, dirigían el tránsito. Nada hubo que lamentar.
Primeras Reivindicaciones del Movimiento Social
Las primeras manifestaciones del nuevo movimiento social, surgieron en los centros mineros, puertos y ciudades, siendo los artesanos y obreros sus protagonistas y las mutuales, sus organizaciones. En 1910, ya había más de 400 organizaciones mutualistas y un número creciente de sindicatos de trabajadores de la metalurgia, de empleados ferroviarios y tipógrafos, entre otros.
Entre 1902 y 1908, hubo alrededor de doscientas huelgas y la falta de respuestas positivas por parte de las autoridades, provocó una escalada de movilizaciones sociales. La huelga portuaria de Valparaíso, en 1903, la huelga de la carne, en Santiago, el año 1905, y la masacre de la escuela Santa María de Iquique, en 1907, son ejemplos de las primeras gestas reivindicativas del movimiento social chileno. En ellas hubo participación no sólo de obreros y artesanos, sino también de sus mujeres e hijos.
Las primeras reivindicaciones logradas por el movimiento social fueron: el derecho al descanso dominical, mejoras en las viviendas obreras y la Ley de Accidentes del Trabajo. Después de 1917, los sindicatos obreros gozaron de un rápido crecimiento, registrándose unas ciento treinta huelgas entre 1917 y 1920, a lo largo de todo Chile. En la región de Magallanes se produjo una gran huelga y los estudiantes universitarios, a través de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), asumieron un rol activo, desde 1920, en las luchas reivindicativas de la clase trabajadora.
La puerta de la casa central de la Universidad de Chile se abre después de haber estado en toma desde inicios del mes. La muchachada entra jubilosa y gritan con todas sus fuerzas por la libertad. Los estudiantes retiran los lienzos que mantenían colgados desde las ventanas y que criticaban al gobierno. Ya no son necesarios.
La gente se reúne preferentemente frente a la Casa de Bello, se improvisan discursos en medio de la muchedumbre. Ismael Valdés Alfonso, dueño del restorán “El Naturista” -entonces ubicado en calle Ahumada- se para frente a la gente y pronuncia una apología sobre la libertad. Le llueven los aplausos.
También llegó un grupo importante de personas frente a la Intendencia de Santiago. Ubicada -tal como hoy- en calle Morandé, frente a La Moneda. Ahí buscaban inscribirse en la Guardia Cívica, organismo que cumpliría funciones en los días postreros como apoyo en el orden público, preferentemente dirigiendo el tránsito. Hombres y mujeres ejercieron por igual ese rol.
En Valparaíso, la gente se agolpó en la Plaza de la Victoria y pidió a los comerciantes del sector cerrar sus tiendas para unirse a la celebración. Todos ayudaron a bajar las cortinas.
Tabla Resumen de Eventos Clave
| Año | Descripción |
|---|---|
| 1927 | Carlos Ibáñez del Campo asume la presidencia. |
| 1929 | Inicio de la Gran Depresión. |
| 1930 | Inauguración del Casino de Viña del Mar. |
| 1931 | Crisis económica se agudiza en Chile. |
| 26 de julio de 1931 | Ibáñez del Campo entrega el poder y se exilia. |
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