A poco más de tres meses para rendir la PSU, el último estudio elaborado por la OCDE revela que el 21 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 29 años no estudia ni trabaja, lo que cobra mayor importancia.

Para intentar perfilar al nini chileno, la consultora ActitudLab analizó las estadísticas sociodemográficas de fuentes públicas disponibles y elaboró una completa radiografía del fenómeno. «Hay un joven que no estudia ni trabaja en una de cada 12 viviendas del país.

La OCDE, para el año 2019, posicionó a Chile en el cuarto lugar con la mayor cantidad de ninis entre los países pertenecientes a esta organización (544 mil personas).

El Fenómeno Nini y sus Causas

Si bien el fenómeno es multifactorial, una de sus causas podría relacionarse con las características familiares y el entorno más inmediato de los jóvenes. Esto refleja la falta de oportunidades al vivir en un contexto de vulnerabilidad y marginación social. Agrega que este fenómeno está asociado a la deserción escolar que se concentra en los sectores más vulnerables.

Otro factor que se debe destacar es la deserción escolar. De acuerdo con datos entregados por el Ministerio de Educación, cerca de 80.000 jóvenes desertarán en 2020, y de ellos el 35% corresponde a estudiantes de tercero y cuarto medio.

Las mujeres entre 15 y 18 años son quienes concentran el mayor porcentaje de ninis y, que esto sea así, evidencia que en ellas hay más factores que les impiden trabajar o estudiar. Explica que esta situación afecta principalmente a las mujeres, porque son quienes realizan las labores de cuidado. La importancia de la maternidad y el embarazo, junto a la responsabilidad en los deberes del hogar, es varias veces mayor que en los hombres.

En el caso de los jóvenes que buscan su primer empleo, dadas las características actuales, se disminuyen sustancialmente las posibilidades de conseguir trabajo, transformándose en un espiral que los entrampa y que, poco a poco, las y los va dejando sin posibilidad de crear nuevas alternativas laborales.

Existen diversos estudios que correlacionan a la actividad laboral con el ciclo económico que atraviesa un país.

Es más, el especialista advierte que les resultará más difícil encontrar un trabajo estable, pues la mayoría de ellos son precarios y breves. Por lo tanto -explica- si ese joven o esa joven dejó la escuela en segundo medio, es posible que se transforme en un “Nini”, porque probablemente no encontrará ningún trabajo donde le paguen más que el mínimo.

“Muchos jóvenes piensan para qué voy a trabajar, si nada en lo que trabaje me permite cumplir mi sueño. Lo que a mí realmente me gusta. Si en el sistema… en el fondo nos está explotando a todos, para qué voy a trabajar.

Políticas Públicas y Soluciones Propuestas

«Una sorpresa fue constatar que Chile no tiene ninguna política pública diseñada única y exclusivamente para este segmento de jóvenes», afirma Errázuriz. Un capítulo entero del documento se dedica a revisar las políticas públicas que intentan abordar el tema.

El análisis del informe es que las medidas que existen atacan los síntomas del fenómeno nini, pero no sus causas: «El Estado llega tarde cuando gasta muchísimo en acceso a la educación universitaria, o en planes proempleo o en los centros del Sename.

Para Juan Antonio Bustamante, las soluciones se deben generar en forma integral. Por una parte plantea que se requiere desarrollar un programa de carácter socioemocional que se debería iniciar en el nivel escolar; incorporar al curriculum habilidades laborales (garantizar una adecuada transición de la escuela al trabajo); fomentar el autoempleo, por ejemplo a través del emprendimiento, y establecer fondos y apoyo económico para ello.

Está convencido de que ninguna política pública será efectiva sin el apoyo de las empresas: «Podríamos construir una sociedad radicalmente distinta si vinculamos a la empresa con la educación.

En forma paralela, advierte que es importante el rol de la familia de estos jóvenes, cuyos integrantes no solo los contienen, sino también los motivan a emprender nuevos desafíos.

Para promover la inserción educacional y laboral de estos jóvenes, es importante mantener una visión multifactorial del problema y, en ese sentido, se debiesen articular las políticas públicas, como ya ha sucedido en materia de subsidios, por ejemplo.

«Este fenómeno exacerba la desigualdad y obstruye las probabilidades de salir de la pobreza en el largo plazo.

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